Chapter 1
Hace mucho tiempo, cuando la tierra era joven y los humanos apenas comenzaban a asentarse, existían tres reinos.Babilonia, el gran reino de piedra y poder, era famoso por sus edificaciones colosales.Sumeria, el antiguo reino de la sabiduría, veneraba el conocimiento y la fuerza del espíritu. Y, oculto entre los velos de la magia, se alzaba Arthegón: un reino puro y luminoso, donde la naturaleza y las criaturas místicas vivían en perfecta armonía.
Arthegón era distinto. A veces, entre sus hijos, nacían seres bendecidos con la capacidad de conectar con la magia más antigua y poderosa: la magia arcana. Aquellos elegidos eran llamados arcanos, guardianes de las seis llaves sagradas. Solo seis nacían cada cincuenta años, bajo una lluvia de estrellas que marcaba su destino.
Durante siglos, los tres reinos coexistieron en equilibrio. Pero la ambición humana rompió la armonía. El rey de Babilonia, cegado por el deseo de poder, desató una guerra contra Sumeria: sus templos ardieron, sus sabios fueron ejecutados, y el nombre de Sumeria se borró del mundo.
Sin embargo, antes de su muerte, el monarca halló registros antiguos que hablaban de un tercer reino, oculto y eterno. Su hijo heredó no solo su corona, sino también su obsesión. Envió ejércitos a los confines del mundo… hasta que los soldados de Babilonia encontraron el camino hacia Arthegón.
El reino mágico no estaba preparado para la guerra. Solo los seis arcanos, con su poder inmenso, se alzaron para defenderlo. Pero seis no podían detener a miles. La tierra pura se tiñó de sangre, y la magia comenzó a desvanecerse.
Desesperados, los reyes de Arthegón confiaron su última esperanza al más joven de los arcanos. Los sabios le entregaron un encantamiento capaz de ocultar el reino para siempre, a cambio de su vida y del fin de la magia arcana.
Cuando el hechizo se completó, Arthegón desapareció de los mapas y de la memoria humana.
Desde entonces, se dice que en las noches de estrellas fugaces, el último destello de la magia de Arthegón aún puede sentirse, esperando ser despertado.
Una vieja profecía clama, que un día en medio de un diluvio estelar; la magia volverá a nacer.








