Dedicatoria
Para la niña de trece años que soñaba con convertirse en escritora.
Para la adolescente de dieciséis que, en medio del dolor, se prometió que algún día lo contaría todo.
Cumplí mi promesa a los veintiséis.
Esto no es sólo por mí, también es para todos aquellos que siguen respirando aunque los mataron hace mucho tiempo, para quienes siguen aquí aunque una parte de sí mismos quedó atrapada en aquellos pasillos; para quienes aún cargan historias que nadie conoce y recuerdos que todavía los persiguen: ojalá estas páginas les recuerden que sobrevivir también es una forma de vencer.








