Un nuevo comienzo.
—¿Estás segura de esto, Ivy?—Preguntó mi hermana por tercera vez.
—Sí, estoy segura. Necesitó un nuevo comienzo y definitivamente... Londrés no creo que sea el lugar apropiado para ello. —Al escuchar mis palabras, mi hermana no dudo en lanzarse hacía mí, dándome un abrazo fuerte. Podía sentirla temblar ligeramente, probablemente quería llorar.
—Hey, cálmate. Nos volveremos a ver, sí? Ésto no es un adiós, es un hasta pronto, Stella.—Hablé con voz suave, tratando calmarla, intentando disimular las ganas que yo también tenía de llorar.
—Pero eso no quita el hecho de que estaremos separadas, te extrañaré demasiado, hermana. ¿Ahora con quién hablaré sobre libros?—Su voz se escuchaba temblorosa y levemente entrecortada. Le di una sonrisa triste.
—Aún podemos seguir hablando por videollamada. Y ya suéltame, debemos irnos al aeropuerto, mamá y papá están esperando.—Stella asintió y me soltó, claramente resignada. Tomé mis dos maletas, mi bolso, y juntas bajamos las escaleras hasta la entrada de la casa, dónde mis padres estaban esperándonos.
—¿Lista, Ivy?—Preguntó mi madre con esa voz suave y dulce que tanto la caracterizaba. Siempre había admirado eso de mi madre, es bastante femenina, con su cabellera rubia y ojos color avellana, seguía viéndose bastante joven a pesar de tener 40 años. Me había tenido a mí a los 20 y a mi hermana a los 24, es bastante curioso que ahora tengo la misma edad de mi madre.
—Sí, madre. Estoy lista.—Sonreí, segura de mi decisión. Mi madre me apartó un mechón rebelde de el rostro.
—Haz crecido tanto, Ivy, estoy realmente orgullosa de ti. Esperó que tu tía Margot te cuide bien, y si necesitas algo, cualquier cosa, llámanos a mi y a tu padre.
—Te amo, madre. Gracias por todo, a ti y a mi padre.—Los abracé fuerte, y después de unos segundos, todos juntos nos dirigimos hacía el auto de mi padre, entramos y el viaje comienza. Durante el camino, hablamos sobre anécdotas pasadas, recordando momentos con mucho cariño. Hasta que llegó el momento y finalmente llegamos al aeropuerto, baje con seguridad y entramos al aeropuerto. Volteé a ver a mis padres y los abrace, faltaban solo 10 minutos para el vuelo, por lo que tenía que entrar ya.
—Los extrañare mucho, a los 3. Cuiden bien de Stella, eh. —Ellos sonrieron, tristes y orgullosos. Mi hermana me abrazó por última vez, y al apartarnos, me di la vuelta y comencé a caminar. Al entrar al avión, me dirigí a mi asiento y miré por la ventana, reflexionando.
Tomé está decision de mudarme a Tucson en Arizona desde mi cumpleaños, llevaba planeándolo, sentía que debia iniciar de nuevo y el que mi tía Margot viva allá, puede ayudarme bastante. Ya me transfirieron a la University of Arizona, para continuar mis estudios de Literatura allí.
Después de unos minutos, decidí ponerme a leer un rato durante el viaje, saque Harry Potter y el prisionero de Azkaban de mi bolso y comencé a leer. Me enganche tanto en la lectura que termine llegando a la página 200, por lo que decidí parar un rato y escuchar música para tratar de dormir, serían aproximadamente unas 14 horas de viaje.
Al llegar a Tucson, en Arizona bajé del avión y pedí un taxi hacía la casa de mi tía, llegué después de 40 minutos y mi tía ya estaba esperando fuera de su casa... Es la hermana gemela de mi madre, son casi idénticas con la diferencia de que mi tía tiene los ojos verdes, es realmente hermosa. Siempre me han dicho que me parezco a ambas, pero mayormente a mi tía, ya que saque sus ojos verdes. Me recibió con un abrazo cuándo bajé del auto.
—¡Mi hermosa sobrina, por fin llegaste!—Habló con voz chillona por la emoción. Sonreí, realmente quería a mi tía, demasiado, era cómo una segunda madre para mí.
—Sí, tía. La extrañaba mucho, gracias por recibirme en su casa.—Ella se apartó de mi y sonrió con cariño, acariciándome la mejilla con su mano.
—No hay de qué, Ivy. Es todo un placer tenerte en casa después de años. En fin, vamos para que dejes las maletas en tu habitación.—Asentí y juntas entramos a su casa. Era una casa grande, ya que mi tía tenia bastante dinero. Admiré silenciosamente las decoraciones, realmente admiraba demasiado el estilo de mi tía. Me guió hasta el piso de arriba y entramos a la primera habitación.
Es una habitación bastante amplía, hay una estantería con libros, una cama individual al lado de la ventana y un escritorio con una computadora, es lo más relevante de la habitación, además de que la iluminación natural que entra por la ventana me parece perfecta para leer.
Habló mí tía de repente, sacándome de mi distracción con la habitación.
—Sí necesitas algo, puedes avisarme, ¿Tienes hambre? Puedo preparar algo.
—Sí tengo bastante hambre, si no es mucha molestia, sip.
—A la orden. Te gritaré desde la cocina cuándo la comida esté lista.—Asentí con una sonrisa, y ella se retiró de la habitación, no sin antes guiñarme un ojo.
Comencé a desempacar y a acomodar todo, comenzando con mi ropa, de ahí seguí con las cosas de higiene personal y más cosas. Aproveché para poner en la librería los libros que había traído. Al terminar, decidí darme una ducha rápida, y justo cuando salí ya vestida, mi tía me gritó desde la cocina, tal cómo había prometido.
—¡Ivy, baja ya, la comida está lista!
—¡Voooy!—Grité también mientras bajaba las escaleras. Mi tía ha preparado pollo frito, es mi favorito desde niña, especialmente el que ella hace.
—¡Que rico! Extrañaba el pollo que tú haces, tía.
—Lo sé, Ivy. Por eso lo preparé.—Al escuchar eso, la abracé con cariño y emoción, después me senté a comer junto a ella, y conversamos.
—Y cuéntame, ¿Qué ha sido de ti durante éstos años? ¿Sigues entrenando patinaje? ¿Que carrera estudias?
—Tía, calma. Son muchas preguntas a la vez.-Reí.
—Durante estos años.. Sí, sigo entrenando patinaje artístico sobre hielo, podría decirse que soy muuuy buena. Y estudió literatura, tía, creí que mis padres ya te lo habrían mencionado.
—Cierto, acabó de recordar que si me lo mencionaron. Últimamente siento que cada vez envejezco más, me cuesta recordar las cosas.
—Ay, tía. Eso te pasa desde que tengo memoria, no culpes a tu edad
—Que grosera, debes respetarme, soy mayor.—Bromeó mí tía, haciéndose la indignada. Ambas reímos. Finalmente acabé mi comida y me levanté para lavar el plato, pero mi tía me detuvo.
—Ivy, déjalo ahí, yo lo hago. Ve a descansar, ¿Sí? Ha sido un viaje largo y es obvio que lo necesitas. Recuerda que a partir de mañana irás a la universidad, por lo que necesitas descansar para despertarte temprano.—Asentí, y me despedí de ella con un abrazo, poco después subí a mi habitación. Me quedé unos minutos mirando la ventana, y después me acosté en la cama, no sin antes apagar la luz.
Nuevamente, me perdí en mis pensamientos. Siempre he sido así, bastante melancólica, nostálgica, y tengo demasiado en la mente que luego prefiero callar. Finalmente, el cansancio me venció y caí rendida en la cama.








