Camino A Casa by Arnold at Inkitt
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Camino a casa

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Summary

Un hombre que tiene que llegar a su hogar para ver a sus hijos pero descubre algo increíble.

Genre
Thriller
Author
Arnold
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Camino a casa

Bajo la luz de la luna, en un camino de tierra y piedras frías como la noche, se escuchan los sonidos del viento y de las hojas acariciando el cuerpo con unas frías manos, el camino ancho pedregoso, con agujeros a causa de la lluvia y un cielo lleno de estrellas que iluminan aquella noche.

En ese camino, un hombre cansado, con ropa llena de grasa y polvo, sucio, con un rostro decaído por el agotamiento, pero con una sonrisa en el rostro, porque hoy en el bolsillo de su pantalón desgastado y harapiento yace el alimento de su familia, fruto de su arduo trabajo como mecánico, unos billetes que servirán para la cena del día y de la semana.

En su mente ya piensa: “Quiero llegar a mi hogar y saludar a mi esposa e hijos, quiero abrazarlos con todo mi ser, como si fuera la última vez que los vea”. El camino oscuro y frío penetra en su piel, haciendo un leve crujido de dientes; temblando, sigue avanzando mirando al cielo, diciendo

—Qué hermoso es el cielo.

—¿Habrá otras personas que también lo admiren?

Pensó él, mientras camina pisando hojas secas y dejando un rastro de calor que desaparecerá.

El camino con plantas a los lados, que son como muros, y personas que te miran, pero no hablan, que se mueven, pero no te abrazan, sino por el viento frío que nos abraza en lugar de las plantas, oscuro solo con la luz de la luna que sirve como lámpara para su camino a su cálido hogar.

Paso tras paso es un metro más hacia su hogar; con las mejillas y labios fríos avanza sin detenerse, pero un crujido rompe el silencio en el camino y una silueta aparece detrás, caminando a toda prisa.

Cinco metros, cuatro metros, tres metros, dos metros, casi cerca, un metro de distancia y es un bulto de trapos que no deja ver su rostro, frío el cuerpo y el corazón a mil por hora; la mente solo dice: “Sigue caminando que tu familia te espera”. La figura pasa al costado con rapidez, sin un hola o te acompaño hacia tu destino, no, simplemente invisible para aquel hombre.

Falta poco, falta poco, repite con voz temblorosa. ¿Qué hace que ame a mi familia? Se pregunta, pero no responde; otra silueta aparece, pero esta vez del lado contrario, bajando cinco metros, cuatro metros, tres metros, dos metros, casi cerca, un metro, y es otro bulto, pero de prendas sucias, pero esta vez sí le habla.

—Holaaa, recién viniendo, con una voz femenina pero cansada

—Sí, vengo recién de mi trabajo —respondió con temor

—Yo ya terminé de visitar a mis nietos y mi hija —responde con voz de felicidad

—Pensé que era la última, pero a ti te falta; es largo el camino a tu hogar. Afirmó el bulto que resulta ser una anciana de 90 años.

—En serio, señora, pasaron otras personas antes.

—Sí, es por eso que pensé que era la última.

—Eso explica por qué ya no pasa nadie más. Respondió

—Bueno, me retiro, amigo, suerte.

Se retiró rápidamente, como si tuviera algo importante, perdiéndose en la oscuridad.

—Ya estoy cerca, ya estoy cerca, ya estoy cerca, ya estoy… . Se repite a cada rato como si fuera verdad. Ya son las doce de la noche; se oye cantar un gallo, una, dos y tres veces el mismo canto que anuncia la próxima salida del sol. El camino es duro, largo y empinado.

Pero él dice: “Ya voy a llegar, está más allá, cruzados esos matorrales”, murmuré. ¿Qué será de mis hijos y esposa? Me esperan, debo llegar rápido. En eso la caminata se detuvo y empezó a correr como un desesperado; tanto fue eso que tropezó con una rama, dejándolo llorando en el piso por algo que ni él sabía el porqué. “¿Por qué me pasa esto ya? ¿Estoy cerca?”, se pregunta, pero no obtiene respuesta alguna más que el soplido del viento.

Se paró con un dolor en el pecho, siguió caminando con lágrimas en los ojos, caminando como un mendigo buscando dónde dormir. Pronto, desde un matorral que cruzó, encuentra una casa de madera, un campo grande y un árbol, un árbol donde solía jugar con su hija y cosechar naranjas. En efecto, su hogar, la lágrima de tristeza se convierte en de felicidad y camina hacia la entrada.

La puerta oscura y desgastada por el tiempo cruje, pero no porque lo tocó ni lo abrió; simplemente apareció adentro, magia tal vez. Camina, observa unas camas con sus tesoros y se dirige hacia el cuarto donde descansa. Ve a una mujer con el rostro cansado y triste, con el cabello largo, hermosa como siempre, dice él; al costado, una silla con unas prendas sucias y largas, ¿era ella?, se pregunta. Se aproxima a tocarla, pero no puede; lo intenta una y otra vez y nada.

—¿Qué pasa?

No puedo tocarla, no siento su cálido cuerpo.

Claramente, su mano traspasa la piel; se mira las manos y desesperadamente intento tocar su mano y nunca lo logro.

Parado, confundido y triste, cosas pasaban en su cabeza, recuerdos y más recuerdos. Vio una foto de él mismo, lo tocó y vio unas luces que se dirigían hacia él a máxima velocidad, un recuerdo suyo sin duda. Salió de su hogar sin antes ver a sus tesoros, sus más queridos tesoros, sus hijos; se dirigió hacia el árbol de naranjo, se sentó y, pensando qué sucede hoy, vio la luz del sol salir y recordó lo que pasa.

Él estaba en un auto dirigiéndose a su hogar, charlando con el conductor de su vida y de política, algo aburrido e interesante a la vez en toda conversación. El camino era oscuro ya a las nueve de la noche, un fallo que desencadenaría una tragedia, unas luces y todo negro. De nuevo en el presente, comprendió todo lo que pasaba: la anciana, el último, aquel bulto de trapos… . Todo triste y decaído, miró al costado y vio una tumba, con su nombre, una tumba que no contenía su cuerpo, sino recuerdos. Unos preciosos recuerdos, cuando jugaban, trepaban y comían en ese lugar, un último recuerdo y adiós.

El sol en el horizonte, un árbol vacío, pero a la vez no, una puerta abriéndose y el espíritu feliz de alguien que alguna vez estuvo en este lugar, el último visitante.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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