Capítulo 1
Margarita
Yo siempre supe que había algo mejor para mi aunque fuese muy, muy en el fondo de mi alma, aunque estuviera atrapada entre tanto dolor y desprecio, aunque ya llevaba casi toda mi vida aguantando todo y aun estuviera dispuesta a seguir aguantándolo.
Porque aunque muy en el fondo lo sabes, te sacrificas, no solo por alguien más, sino también por ti, porque la esperanza, esa estúpida palabra, es lo último que se pierde. Es esa esperanza de que al fin te ven, la esperanza de que algún día te amaran.
Es difícil darte cuenta de esto, es difícil soltar y a veces necesitas un empujón para dejarlo ir y así es como yo logre hacerlo. Alguien que me amó profundamente y que no soporto seguir viéndome sufrir, me empujo.
Me empujo para que sea libre, para que hiciera mi propio camino y encontrará mi felicidad aunque eso implicara dejarlo todo atrás, inclusive a ella.
Ya ha pasado un año desde ese día y aunque aún duele pude reconstruirme, estaba rota, completamente rota, pero renací. Entiendo que no merecía nada de lo que me hicieron y que merezco mucho más, además tengo un deseo que cumplirle a esa persona y no pienso fallarle.
Me he tomado este año para recorrer varios estados en mi camaro, cuando llego a un nuevo estado o un nuevo pueblito pasó algunos días, incluso si me agrada lo suficiente puedo llegar a quedarme hasta semanas, de paso tomo algún trabajo parcial para hacer algo de dinero para seguir el viaje.
Nunca me establecí definitivamente en ningún lugar, planeo hacerlo, no es que pretendo estar toda mi vida de aquí para allá, pero aun no he sentido una conexión con ningún lugar. Se que parece una locura, pero siento que cuando encuentre el lugar ideal, donde quiera envejecer, lo sabré.
Asique por ahora solo me mantengo en movimiento, conociendo lugares, personas. De hecho he podido hacer muy buenos amigos en el camino, intercambiamos números y nos mantenemos en contacto, algunos no los he podido volver a ver porque viven de manera permanente en sus hogares y eso implicaría tener que volver, cuando me establezca en algún lugar podré hacerlo.
Otros no tienen un lugar fijo como yo asique coincidimos en nuestros caminos, ahora estoy yendo a encontrarme con Sally, es una chica hippie y viaja en grupo con otros hippies.
Me encontré con ella y su grupo al principio de mi travesía.
No sabía nada sobre ser viajera, ellos me ayudaron mucho, lugares baratos como hoteles, o donde poder estacionar para descansar, incluso en donde no debes de meterte si no querías salir con un agujero en alguna parte del cuerpo.
Aun me faltan como tres días en carretera para llegar y llevo dos días con el trasero en el auto sin dormir, así que planeo parar en el próximo pueblo que encuentre para descansar.
Para mi fortuna pronto llego a uno, el cartel dice Crehigill, debe ser un pueblo pequeño porque no sale en el mapa.
Sigo avanzando y comienzo a sentirme extraña. El corazón me martillea en el pecho, es una sensación extraña que me atraviesa el cuerpo por completo
-Mierda, ¿me estará dando un ataque de pánico? - pienso en voz alta porque si soy de las que hablan sola - Debe ser porque necesito descansar
En lo que trato de hacerme la idea de que solo estoy cansada, varias casas comienzan a aparecer en el camino y entonces veo el cartel de un hospedaje, así que paro y me estaciono ahí para ver si consigo una habitación por esta noche.
Al entrar me encuentro con una mujer de unos sesenta años, pelo blanco corto y con unos anteojos enormes. Cuando pone sus ojos en mí lo hace por arriba de estos
-Buenas noches
La saludo y solo entonces levanta la cabeza y empujó sus anteojos para verme mejor
-Buenas noches señorita..
-Margarita
-¡Oh! que nombre mas lindo - me da una sonrisa muy sincera - mi nombre es Anna y soy la dueña de este hospedaje, dime ¿cuanto tiempo necesitas quedarte?
-Mucho gusto Anna - le doy la misma sonrisa honesta que ella - solo será por esta noche, estoy de paso
-Bueno, en ese caso serán veinticinco dólares, tienes tu baño propio y toallas
-Genial, lo tomaré
Pago por mi habitación y entonces ella me indica que la siga. Es bonito, acogedor, tiene ese aire de persona jubilada, si me entienden. Subimos por unas escaleras y me lleva hasta una puerta al final del pasillo
-Es todo tuyo cariño- Me extiende la llave con la que abrió la puerta y la tomo - solo yo tengo otra copia solo por si ocurre alguna emergencia, las toallas están en el baño, cualquier cosa que necesites me avisas
-Genial, le agradezco
Con un asentimiento de cabeza ella se va cerrando la puerta tras de si, me aseguro de cerrarla con llave, porque uno nunca sabe cuando va a encontrarse con algún pervertido.
Ahora solo quiero meterme a darme una ducha e irme a dormir, con una noche de sueño reparador podré seguir con mi viaje más relajada y así no terminaré estampada contra un árbol por quedarme dormida al volante.








