protectores de las dimensiones
Protectores de las dimensiones
por • Antonio C. Castillo
Libro I
Grupo editorial
Tulipán
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Dedicado a mi padre
•256•
Prólogo
Desde que el Consejo de Dimensiones entregó a Gregorio Ritz la encomienda de proteger nuestra línea de la dimensión, se encargó de atender toda petición de auxilio que llegaba a la mansión Ritz con el único fin de ayudar. A pesar de conocer y respetar cada ley regida por el Consejo, se vio en necesidad de quebrantar algunas de ellas para conseguir el apoyo de cada línea paralela, pues sabía que se encontraba cerca una gran amenaza que los llevaría a la tan esperada “última batalla” dónde tendrían que entregar el todo por el todo si buscaban frenar la maldad. Luego que los guardianes de las dimensiones se enteraron de las acciones realizadas por Gregorio Ritz decidieron abandonarlo a su suerte, dejándolo únicamente con el apoyo de sus más fieles aliados Gustavo Hans y Marian de la Cruz, quienes a pesar de las dificultades decidieron apoyarlo sin importar arriesgar hasta su vida, solo por el gran cariño y respeto que siempre le profesaron. Pero la historia dará un giro inesperado que los llevará a batallas llenas de fantasía en campos repletos de seres inimaginables que mantendrán al público aferrado a la trama hasta conocer el desenlace de esta saga titulada, “Protectores de las Dimensiones”.
Y cuando miraban a felino Gutiérrez, nadie podía creer que se trataba de un verdadero gato dispuesto a entregar hasta la última de sus vidas a favor del consejo. Todos eran conscientes que se encontraban en la batalla de las dimensiones, por ello sabían que en aquel campo cualquier cosa podría suceder…
En lo que todos conocemos cómo realidad, existen tres dimensiones distintas que muy pocos conocen. La primera; es donde habitamos los mortales día a día, tratando de encontrar el camino correcto a no sé dónde. La segunda; es donde habitan los espíritus que esperan volver en búsqueda de una nueva oportunidad, o para ayuda y protección de los aliados. La tercera; es donde habitan los demonios más terribles y las criaturas más desagradables. Todos debemos visitar ese cabrío lugar en algún momento, ya sea solo para ser juzgados o para terminar de instalarse en esas tierras marchitas.
CONSEJO DE LAS DIMENSIONES
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[ Primera Dimensión ] [ Tercera Dimensión ]
(Humanos y Protectores) (Fuerzas
Malignas)
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├─► Gregorio Ritz ├─► Mailam
├─► Gustavo Hans (Mayordomo) └─► Grassyan (Hijo de Mailam)
├─► Marian de la Cruz
├─► Emilio Jiménez ("Demonio de los Cielos")
│
├─► [ Aliados y Leyendas ]
│ ├─► José "Gran Mono"
│ ├─► Miguel López ("Miguel Perro")
│ └─► Julieta Becerril
│
└─► [ Refuerzos del Consejo ]
├─► Cap. Francisco Aquino (y sus 590 soldados)
├─► Felino Gutiérrez (Guardia gatuna)
└─► Jacob (Espíritu guardián/mayordomo)
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Detalles de los Personajes
1. El Núcleo de Protectores (Primera Dimensión)
* **Gregorio Ritz:**
Origen:** Humano de la Primera Dimensión, proveniente de una familia de renombre (Mansión Ritz).
Deberes/Responsabilidades:** Líder principal asignado originalmente por el Consejo para proteger su línea dimensional. Experto en viajes interdimensionales, combate y meditación. Es quien unifica al equipo para detener la invasión de la Tercera Dimensión, sacrificando su vida para acabar con el líder enemigo.
* **Gustavo Hans:**
Origen:** Primera Dimensión. Proviene de una larga y distinguida generación de "mayordomos especiales" vinculados a hechiceros y protectores. Crió a Gregorio tras la muerte de sus padres.
Deberes/Responsabilidades:** Administrador de la Mansión Ritz y el aliado más fiel de Gregorio. Su responsabilidad pasa de cuidar la casa a pelear directamente en el frente de batalla, sacrificándose junto a su amo en el subsuelo para herir mortalmente a Mailam.
* **Marian de la Cruz:**
Origen:** Humano de la Primera Dimensión. Veterano de la batalla de Valquia.
Deberes/Responsabilidades:** Guerrero de confianza de Gregorio en asuntos del Consejo. Experto en combate armado (usa un fusil/revólver) y magia/hechizos. Tras la gran batalla, asume la responsabilidad de estudiar los viajes interdimensionales y la meditación para honrar el legado de su maestro.
* **Emilio Jiménez ("El Demonio de los Cielos"):**
Origen:** Humano, inventor solitario incomprendido por sus padres empresarios.
Deberes/Responsabilidades:** Piloto y creador del aeroplano del equipo. Su responsabilidad en la batalla es el soporte aéreo, lanzar bombas y manipular el cristal gigante flotante para bloquear el portal dimensional. Tras la guerra, funda la primera escuela de aviación del mundo.
### 2. Leyendas y Aliados Extraordinarios
* **José Gran Mono:**
Origen:** Segunda Dimensión/Creadores del destino. Guerrero legendario reconocido mundialmente por defender al indefenso.
Deberes/Responsabilidades:** Es el cerebro estratégico del dúo dinámico. Aunque es pésimo en combate físico, posee grandes conocimientos tácticos y analiza las vulnerabilidades enemigas para guiar los planos de guerra.
* **Miguel López ("Miguel Perro"):**
Origen:** Primera Dimensión. Compañero de Gran Mono afectado por una maldición química que lo transforma en un perro gigante del tamaño de un becerro.
Deberes/Responsabilidades:** Fuerza bruta y especialista en emboscadas. Su deber principal es proteger a Gran Mono durante los combates mientras buscan la pócima para revertir su maldición.
* **Jacob:**
Origen:** Espíritu guardián de la Segunda Dimensión. Custodio del abandonado edificio central de mayordomado.
Deberes/Responsabilidades:** Se une a la batalla para luchar junto a Gustavo (el último mayordomo). Tiene la habilidad de transmutar su forma espiritual en criaturas gigantes (un dragón chino o un reptil) para diezmar las filas de la Tercera Dimensión.
* **Julieta Becerril:**
Origen:** Humana, hija del ministro de la nación (Julio Becerril).
Deberes/Responsabilidades:** Interés romántico de Marian de la Cruz. Su presencia sirve de motor emocional para que Marian jure sobrevivir a la batalla para casarse con ella.
3. El Consejo y Refuerzos Militares
Capitán Francisco Aquino:**
Origen:** Miembro del Consejo de las Dimensiones/línea alterna de la primera dimensión.
Deberes/Responsabilidades:** Comandante militar que, a diferencia del resto del Consejo que abandonó a Gregorio, decide rebelarse para apoyarlo con su ejército de 590 soldados de élite. Custodia y entrega a los prisioneros de guerra al final.
* **Felino Gutiérrez:**
Origen:** Variante dimensional, protector del Valle Siamés. Es literalmente un gato guerrero.
Deberes/Responsabilidades:** Comandante de la "Guardia Gatuna Especial". Trae una carta de disculpa del Consejo y apoya en la última línea de defensa con su espada de mil batallas.
4. Antagonistas (Tercera Dimensión)
* **Mailam:**
Origen:** El Dios maligno y gobernante supremo de la Tercera Dimensión (el infierno/tierra marchita de demonios).
Deberes/Responsabilidades:** Orquestar la invasión masiva a la Primera Dimensión para expandir su dominio maligno. Es el jefe final de la historia, derrotado en el subsuelo por Gregorio y Gustavo.
* **Grassyan:**Origen:** Demonio, hijo de Mailam.
Deberes/Responsabilidades:** Líder de la secta de adoradores en la Tierra y comandante de la primera oleada de invasión. Actúa por venganza personal contra Gregorio Ritz, terminando capturado y entregado al Consejo para ser juzgado.
capítulo 1
(Principio de la gran aventura titulada, protectores de las dimensiones)
El día había transcurrido en la interminable rutina de meses de la misma nada. Todo era lo mismo desde hacía ya tiempo, y seguiría igual de no ser por la visita del extraño viajero que se presentó aquél día.
Su frágil cuerpo parecía no hacer juego con su aguda voz, y sus grandes ojos negros mostraban que para nada podría ser de tierras cercanas. Gregorio ya había tenido contacto con todo tipo de seres por sus largos años al servicio del consejo de dimensiones, cosa nada grata de recordar, pero sí muy importantes por la lección adquirida en su momento, ya que gracias a ello podía reconocer fácilmente a cualquier ser oscuro que se presentaba.
Tuve de nuevo ese sueño señor Ritz; estoy tan confundido qué no comprendo cómo debería interpretarlo. Pensé que lo más prudente sería buscarlo, y por ello viajé desde muy lejos hasta encontrarlo.
Gregorio lo miró tan pálido y tán lleno de miedo que no dudó en ofrecerle su ayuda como a cualquiera que lo buscaba por asuntos de las dimensiones, aunque también había reconocido ciertas señales que le hacían pensar en que no todo lo que pasaba era normal.
Será mejor que descanse esta noche aquí anciano; (Comentó Gregorio) por la mañana podremos charlar del tema con los ánimos relajados y con más tiempo si usted está de acuerdo.
Y el viejo fue guiado a una recámara de huéspedes donde se solían instalar las visitas más notables. Mientras recorrían los pasillos no pudo evitar mirar los muchos cuadros de reconocimientos y las condecoraciones, todas bajo el nombre de Gregorio Ritz, por sus largos años de servicio a la dimensión y del consejo. Recordó también el mucho tiempo que llevaba buscándolo, que no pudo evitar lanzar un suspiro de tranquilidad al viento; sabía que se encontraba en el lugar y con las personas correctas, que después de tantos años de espera por fin su problema sería resuelto. Daba igual si tenía que esperar un día o unas horas más, pues a partir de llevar a cabo sus planes con Gregorio Ritz podría descansar para siempre.
Aquí es anciano, (Comentó Gustavo el mayordomo) será mejor que descanse bien porque será atendido al amanecer y necesitará tener la mente bien relajada. Créame que el señor Ritz no suele ser paciente, y su condición de abuelo para nada podrá ayudarlo.
El cuarto era sencillo, carecía de calefacción de vapor para los fríos días de diciembre ya cercanos o servicios modernos como con los que contaban otras mansiones de su estilo. Solo tenía una cama de madera bastante desgastada y carcomida por polillas, un pequeño armario sin puertas y una vieja lámpara de aceite que desprendía un leve hilo de humo color negro nada perceptible para un anciano de su edad.
El viejo realizó algunos apuntes en un extraño lenguaje Galeano, entrando en una especie de trance por algunos minutos hasta que cayó rendido por el viaje en parte; pero también por el leve hilo de humo que en realidad se trataba de un gas somnífero que Gregorio usaba para dormir a sus clientes con la finalidad de obtener pistas más claras hurgando en sus mentes.
Esperaron algunos minutos hasta asegurarse que el anciano se encontraba totalmente dormido.
Prepare todo por favor Gustavo, (Comentó Gregorio) ahora mismo nos enteraremos de qué trata este caso.
Y montaron las 6 vasijas que desprendían los gases relajantes, colocaron el hexágono y la cruz volteada apuntando siempre al este; encendieron las cuatro velas negras que desprendían el fuerte olor a amoniaco y cerraron puertas y ventanas a modo que ningún espíritu pudiera escapar.
Gregorio se paró a un costado del cuerpo recitando en lenguajes extraordinarios llegando a una especie de trance que hacía girar todo a su alrededor, hasta que desapareció.
……
La mañana siguiente Gregorio juntó al personal de la mansión y les impartió instrucciones como si no fuera a volver en mucho tiempo. En privado pidió a Gustavo que despidiera al anciano ofreciendo sus más sinceras disculpas, ya que por ahora su caso no podría ser atendido, pues acontecían temas más importantes en algún lugar de la tercera dimensión que requerían más su atención.
¿Ha visto usted algo que quiera contarme señor Gregorio? (Preguntó Gustavo)
Y por primera vez reconoció en sus ojos la preocupación de un padre. Recordó también qué nadie lo conocía tán a fondo y desde hacía tanto tiempo, como él.
No te preocupes Gustavo, (Respondió Gregorio) sabes que siempre salimos de todas; cuando regrese de este viaje te contaré todo como siempre, no seas impaciente. Ahora encárgate de lo qué te he pedido y por favor cuida de la casa, nos veremos pronto amigo mío.
Y se marchó dejándolo con una gran preocupación que le llegaba hasta el fondo de las tripas.
Gustavo realizó algunos deberes importantes, entre ellos el espantar el espíritu del bisabuelo que solía meterse al ático todas las mañanas. Cuando se dispuso a buscar al anciano lo encontró merodeando de aquí a allá, preguntando a todo lo que se le cruzaba enfrente así fuera persona o cosa, sobre el posible paradero del señor Ritz. Él le explicó que hacía tiempo que se había marchado, y aprovechó la oportunidad para despedirlo tal y cómo fue la orden.
El viejo se molestó bastante al grado de escupir espuma y maldiciones por la boca, mencionó entre palabras apenas entendibles (Mailam) y se marchó sin siquiera dar las gracias. Antes de salir escupió el piso donde caminó y azotó el portón alebrestando por minutos a los perros de todo el vecindario.
Gustavo pensaba lo que la palabra Mailam podría significar, tratando de recordar entre todas las lenguas que conocía. Desdé su infancia había vivido entre familias privilegiadas, teniendo acceso a textos en distintas lenguas destinados a la instrucción de los hijos de las familias más distinguidas del consejo. Lo había conseguido gracias a la larga generación de mayordomos especiales que su familia había ejercido.
Primero por su bisabuelo; quién sirvió a la familia Castelán que fueron un grupo de hechiceros que vivieron en las primeras colonias que fundó el consejo en lo que ahora es España. Seguido por su abuelo; que sirvió al conde de Buenaventura hasta su muerte en Italia. Por su padre; que sirvió a una pareja de espíritus de la segunda dimensión, puestos en el pueblo de San Rafael Capital por el consejo, con el fin de proteger la dimensión de todo ataque enemigo. (Ellos murieron una noche de abril mientras dormían, cuando la enorme finca que también servía como oficinas del consejo fue incendiada por un grupo de espíritus malignos, reduciendo a cenizas todo lo que en su interior se encontraba). Finalizada por él, quizá literalmente hablando; quien sirvió a los padres de Gregorio hasta que murieron en un accidente marítimo. Gustavo continuó con la educación y cuidado del muchacho durante todos los años que tardó en alcanzar su madurez, y hasta convertirse en el gran protector de la dimensión que era ahora.
Y así pasó gran parte de la mañana pensando sin obtener resultados. Decidió que lo más prudente sería preguntar a su amigo Abiginio Orozco quien era experto en lenguas. Sin duda él sabría el significado, pues aún no existía lengua alguna que no conociera.
Terminó algunos pendientes en la mansión, visitó al carnicero y dejó algunas especificaciones hasta sentir que todo estaba en la misma calma que prefería. Casi a las tres de la tarde salió en búsqueda de Abiginio quien vivía a un par de horas en el pueblo vecino; aprovecharía el viaje para hacer algunas compras especiales en la hechicería de barranca y de paso saludaría a su amigo Abraham.
Cuando se encontró a medio camino, miró a escasos metros un tumulto de gente que llamó bastante su atención.
Mientras más se acercaba podía escuchar las conversaciones de personas que pasaban a lado suyo comentando, (pobre hombre, porque lo habrá hecho si se veía tan joven y con mucho futuro, que triste terminar una vida de esa manera) y muchas otras cuestiones que le aceleraron el corazón.
Y corrió lleno de desesperación hasta llegar al punto encontrándose con lo impensable.
Un Gregorio totalmente desconocido, con la cara blanca y las muñecas desgarradas. Tenía una rígida soga atada al cuello que lo suspendía a casi un metro del suelo, los ojos llenos de lágrimas de sangre y una sonrisa de más gracia que de tristeza; bajo él, el hexágono que solía usar como terminal a las dimensiones.
…
Días después se reunió con Marian de la Cruz, quien fue la persona más cercana a Gregorio en cuestiones del consejo. Él siempre le había mencionado que podía brindarle su confianza en cualquier situación, y por ello fue que lo buscó antes que a cualquier otra persona.
Gustavo le contó a detalle su extraño comportamiento después de la visita de aquel viejo, y cómo se llevó a cabo.
Marian lo escuchaba no muy confiado, pues nunca lo había sido. Tenía siempre en mente la frase de un gran amigo suyo que murió en la batalla de valquia donde ambos pelearon, que decía: "Confiar es bueno, pero es mejor si no confías"
Cuando Gustavo llegó a la palabra Mailam, todo se congeló. Marian saltó de golpe a montar las 6 vasijas de humo relajante, el crucifijo y el pentagrama esta vez apuntando al oeste, acompañado de velas color marrón que desprendían un olor reconfortante nada parecido al que Gregorio solía dejar en sus transiciones.
Y de un momento a otro escucharon la voz enfurecida de Gregorio, mientras poco a poco empezaron a mirarlo entre las cortinas de niebla que no dejaban de brotar.
¿Por qué tardaron tanto en despertarme?
Gustavo le explicó que por festividades había sido casi imposible sepultarlo, eso acompañado de problemas legales y muchos imprevistos con medio pueblo que requerían más su atención. Hasta ese momento y después de nueve días había tenido tiempo suficiente para visitar a Marian.
Entiendo tu situación y hasta te ofrezco una disculpa, (Comentó Gregorio) pero ahora por favor escuchen atentos lo que les diré.
Y Gregorio les contó su plan a detalle, incluyendo que ellos serían los únicos que podrían tener contacto con él. Cotarían únicamente con un mes para recuperar su alma, pues ese solía ser el tiempo que toda persona tardaba en ser juzgada.
Capítulo 2
(Búsqueda de los responsables de la muerte de Gregorio y recuperación de su alma)
Pasaron una semana buscando por poblados cercanos, hasta que lograron encontrar al responsable de la muerte de Gregorio Ritz.
Cuando lo abordaron tuvo la primera intención de correr, hasta que se vio vencido por la fuerza de Marian de la Cruz quién de un golpe logró dejarlo muy mal parado.
Dinos quién demonios te envío o terminarás igual de muerto que Gregorio Ritz. (Comentó Marian)
Y lo levantó del cuello del abrigo suspendiéndolo algunos centímetros con una mano; con la otra sacó de entré sus vestimentas un revólver con el que le hizo sentir la muerte más de cerca.
No me haga daño su merced, (Respondió el anciano) tampoco comprendo lo que ha pasado. Estoy demasiado confundido por mis acciones, y no tengo ni un solo recuerdo de lo que ha pasado.
Gregorio pidió a Marian se calmara y le permitiera hablar todo lo que supiera. Algo sucedía con aquel viejo que sin duda era el mismo de ese día, lo único extraño era que sus ojos y la voz no coincidían con la de quien los visitó aquella ocasión.
Hace algunas noches, viernes para ser exactos, (Comentó el viejo) tomé algunos tragos con mi grupo de amigos de toda la vida con quiénes suelo reunirme cada fin de semana. Cuándo nos dispusimos a volver, decidimos hacernos compañía como siempre. Primero pasamos a casa de Víctor Hugo, quién se despidió prometiendo vernos el próximo fin de semana. Enseguida pasamos por casa de Juan y Carlos quienes hicieron lo mismo, dejándonos únicamente a José y a mi. Lo último que recuerdo de todo aquello es haber visto una luz parecida al brillo que desprende el oro que nos llamó bastante la atención.
Ellos meditaron por algunos minutos los hechos, llegando a la determinación de que el viejo había sido víctima de algún asunto de la tercera dimensión. Por último le pidieron que los llevará al lugar donde habían acontecido los hechos y el anciano aceptó sin objeción alguna, a fin de librarse de la paliza que le esperaba si Marian decidía verlo culpable. Y los llevó según el trato, para luego despedirse de ellos y salir de ese trágico enredo donde perdió la vida Gregorio Ritz.
Exploraron el lugar completamente buscando indicios de actividad extraordinaria, hasta que la hallaron; con ayuda de Gregorio y su pie fuera de esta dimensión, tenían mucho terreno a su favor.
Llegaron a la determinación de que realmente se trataba de asuntos de la tercera dimensión, por los restos de amoniaco y las babosas que se juntaban alrededor de ello. Antes de comenzar las conclusiones, Gregorio agregó los datos extra que guardaba de cuando hurgó la mente del anciano.
Sabía que en realidad se trataba de asuntos de la tercera dimensión, pues al momento de indagar buscando pruebas encontró al espíritu huésped totalmente noqueado por el somnífero.
Gregorio conocía y respetaba toda ley regida por el consejo de dimensiones. Sabía que quedaba totalmente reprobado todo abuso a cualquier ser, alma, espíritu o demonio que se encontrará indefenso en batalla; según palabras de los fundadores del consejo de dimensiones, la igualdad debía hallarse en todos lados, incluso en el campo de batalla. Aunque de haberlo encontrado consciente lo habría regresado a su inmundicia, como a cualquier enemigo de la dimensión.
En realidad se trataba de una cacería en su contra dónde quizá varias personas, incluyendo a Gustavo, podrían salir afectadas. El suicidio había sido una fuerte decisión, pues sabía que podría ayudar más haciendo creer a sus enemigos que habían conseguido su meta.
Gregorio era experto en viajes dimensionales y había dominado la técnica de la meditación hacía ya algún tiempo, cosa que lo dotaba de todas las armas para vencer a cualquier enemigo, e incluso resucitar de la muerte, aunque en realidad jamás lo había intentado.
Llevar a cabo dicha práctica tenía sus riesgos, pues hasta la fecha no existía registro de alguien que lo hubiera logrado.
Capítulo 3
(Recuperación del espíritu de Gregorio y preparación de los aliados)
Indagaron en varios poblados durante 5 días, hasta encontrar la ubicación de los responsables del intento de asesinato de Gregorio Ritz.
Se trataba de una secta de adoradores de Mailam, quienes por órdenes directas de su líder tenían que asesinar a Gregorio, pues era un fuerte obstáculo para sus futuros planes. Gracias a él habían perdido a muchos de sus mejores demonios, enviados a esa dimensión para obtener mejores fuentes que preservarán su existencia.
Marian estaba de acuerdo con lo planeado y seguro de jamás defraudar a su maestro, pero al igual que Gustavo tenía la duda de cómo habría de recuperar nuevamente su cuerpo físico.
Gregorio intentó explicarles cómo se llevaría a cabo su plan, afín de que conocieran sólo lo indispensable. No podría contarles a detalle lo que sucedería, pues las leyes del consejo solían sancionar ese tipo de actos por ser poco prudentes, y quizá de conocer sus intenciones se negarían a ayudarlo.
No lo hacía por beneficio propio, pues la muerte no le causaba temor; su único miedo era dejar indefensa a la primera dimensión y quiénes en ella habitaban.
Una vez vencidos los adoradores que estoy seguro no serán más de veinte, (Comentó Gregorio) quedará sólo el más viejo de la secta quien responde por el nombre de Grassyan, hijo de Mailam. Es él por quién venimos y debemos conservarlo con vida hasta el último momento, ya que al final haremos un trueque de su alma por la mía.
Planearon todo para solo desmayarlos de ser necesario, aunque la idea principal era solo amagarlos. También llevaban consigo el fusil de Marian bien cargado, por si llegara a ser necesario.
Y así todo aconteció según lo planeado; sin daños más que un rebelde descalabrado, pero nada grave en realidad.
Cuando los adoradores estaban de lo más tranquilos, pues estaban seguros que se trataba de mercenarios robando su secta, Gregorio surgió de entre las cenizas y con un puñal al rojo vivo cortó la yugular del anciano que se desangró en cuestión de segundos hasta morir.
Marian y Gustavo regresaron bastante desconcertados por la respuesta tan violenta de su maestro, aunque no se cuestionaban porque sabían que tendría suficientes razones para hacerlo.
Pasaron 2 días con sus noches y la mañana del tercero, Gregorio estaba tocando la puerta cansado y hambriento como todo aquel que regresa de otra dimensión. Compartieron el pan sin cuestionarlo, hasta que poco a poco les fue contando los peligros que había observando en su estadía en la tercera dimensión.
Preguntó a ellos sí estarían dispuestos a sacrificar hasta su vida por detener todo el mal que estaba próximo, y ambos aceptaron acompañarlo en tan suicida misión llenos de honra. Gregorio les explicó que estarían solos durante algún tiempo, pues al pedir apoyo a cualquiera corrían el riesgo de ser juzgados como locos o hasta por el mismo consejo, y eso no sería nada bueno.
¿Y sabe usted a que nos enfrentamos?
Preguntó Marian, quien como siempre quería tener un pie delante de sus adversarios. Quizá algún dato extra de todo aquello podría ayudarlo a estar más calmado.
Ni yo mismo lo sé hermano.
Respondió Gregorio con voz de angustia y haciendo una expresión de incertidumbre por primera vez.
Solo pude mirar a cientos de espíritus devotos a Mailam preparándose para una fuerte invasión; (Comentó Gregorio) necesitaremos tiempo para interpretar adecuadamente los textos que logré grabar en la mente. Según lo planeado el ataque se llevará a cabo para la segunda luna roja que será en aproximadamente 2 meses, tendremos tiempo suficiente para planear algo.
Tomaron toda una semana para buscar textos con información más concisa sobre cómo combatir las fuerzas enemigas, pero solo consiguieron textos inconclusos en distintas lenguas, ya que nadie había salido vivo a un ataque de las fuerzas malignas de la tercera dimensión que se tuviera registro.
Gregorio les sugirió buscar textos que pudieran ayudarles en poblados cercanos, y les pidió también convocar únicamente a sus allegados más confiables afín de no arriesgar la batalla.
Capítulo 4
(Comienzo del viaje en búsqueda de ayuda del valiente equipo)
Así partieron cada uno con rumbos distintos.
Gregorio al sur; donde se encontraría con los miembros del consejo de dimensiones quienes le brindaran su apoyo, pues estaba seguro que esa sería la batalla que siempre habían esperado.
Gustavo al norte; donde se encontraría con los miembros honorarios de la mayordomía especial que corría del continente americano hasta llegar al Oriental, cubriendo gran parte del globo terráqueo.
Por último Marian; que como era el más solitario se dispuso a buscar a los valientes guerreros del que todo el mundo hablaba. Ni él mismo sabía sus nombres o de quién se trataba pero tenía la seguridad de que podría encontrarlos, pues se decía que solían estar siempre en las más fuertes batallas y sin duda estarían enterados de su enfrentamiento por lo duro que sería.
Se volverían a reunir en la mansión Ritz en dos semanas que era lo que aproximadamente tardaría cada uno en volver.
Así partió cada uno con la ilusión de conseguir el apoyo suficiente para ganar el enfrentamiento que les esperaba. Atravesaron montañas, andaron cerros y largos pastizales, hasta llegar a sus destinos.
El primero en llegar fue Gustavo; recordaba a la perfección el camino a las oficinas centrales de mayordomado, que le tomó solo 3 días en llegar. Hacía años su padre lo había llevado por primera vez para atender asuntos importantes con uno de los fundadores que era un gran amigo suyo y había acontecido un hecho demasiado importante en su vida, que jamás lo pudo olvidar.
Casi llegada la medianoche pudo reconocer el gran faro que protegía el valle encantado de Ciagre de los ataques nocturnos de dragones, que no pudo evitar que los recuerdos acompañados del nombre Mariana regresaran nuevamente. Pensó en su padre una vez más y le agradeció la oportunidad de ser quién era, de la gran herencia que había recibido, pues era afortunado de formar parte de esa gran aventura.
Cuando llegó al enorme edificio de oficinas centrales, pudo notar que todo a su alrededor se encontraba en extremo abandono; entró únicamente para darse cuenta que el edificio estaba en ruinas, y que no quedaba ni una sola de las cientos de personas que acudían años atrás por asuntos importantes.
Antes de salir se acercó a él un anciano que apenas y podía mantenerse en pie, gracias a la ayuda de su bastón.
¿Quién es usted y que busca aquí buen hombre? (Preguntó el anciano)
Gustavo volteó la mirada asustado, encontrándose con el anciano quien se presentó como el guardián del edificio. Luego ambos se ofrecieron disculpas; uno por entrar sin autorización y el otro por el gran susto que le causó.
Ya con los ánimos más relajados, Gustavo le explicó que era miembro activo del mayordomado y se encontraba en el lugar para pedir apoyo de los miembros aún activos, pues se esperaba una fuerte batalla que requeriría de la ayuda de todos los protectores de la dimensión y sus aliados.
El viejo quien se trataba de un espíritu protector llamado Jacob, le explicó que las oficinas centrales se encontraban cerradas desde hacía casi 25 años y que quizá sería el último mayordomo que existía en toda la tierra, pues cada uno había sido eliminado por las fuerzas enemigas año tras año, afín de poder manejar esta dimensión a voluntad sin ser fastidiados.
Así Gustavo regresó con los ánimos caídos y más solo que nunca. Tenía la esperanza de que sus compañeros no tendrían la misma suerte y volverían acompañados de los ejércitos más poderosos que ninguna de las dimensiones había conjugado antes.
…….
Después de andar de aquí para allá sin conseguir nada, durante un par días; Marian de la cruz estaba convencido que jamás encontraría al noble caballero que tanto buscaba. Para empezar no sabía qué responder cuando le preguntaban el nombre de a quién buscaba, o cómo era físicamente. Ni siquiera sabía de dónde provenía o que orden representaba.
Y llegó al poblado de Villanueva en las Costas Magnas, donde fue informado que un valiente caballero y su fiel acompañante, recorrían medio mundo ayudando a combatir los casos donde había personas en peligro, y todo aquel al que fueran convidados.
La noche del tercer día llegó a la frontera de Fangio, ubicada al oeste de la Gran Capital, sin tener resultados positivos. Mientras tomaba la cena recordó las palabras de un joven que conoció en el poblado de Villanueva, que fue quien le contó lo poco que conocía.
Sí quizá como mencionaba, el valiente caballero buscaba aventuras dignas de alguien tan bien dotado, sin duda alguna la suya no sería plato de segunda mesa por lo fuerte que sería. La primera dimensión estaba en serios problemas y sería casi imposible que no llegara a oídos suyos.
Así volvió Marian de la Cruz, luego de terminar el plato de habichuelas. Tenía las mismas ilusiones de llegar y encontrar un ejército bien equipado y con las mejores armas, afín de salir victoriosos en su próxima batalla.
Cuándo estaba a 5 cuadras de llegar a la mansión Ritz, miró a una hermosa joven en la hacienda la concepción que llamó totalmente su atención. Días después del viaje se enteró de que se llamaba Julieta Becerril y que era hija de Julio Becerril, ministro de la nación.
Acababan de mudarse por órdenes del gobierno, para tener mejor protección y estar más cerca de los asuntos que le competían.
……..
Capítulo 5
( Retorno de la búsqueda de apoyo y su inesperado desenlace)
Gregorio viajó 6 días con sus noches, hasta llegar a la tierra de las dimensiones ubicada a orillas de no sé qué, colindando con no sé cuándo.
Corrió su caballo bien adiestrado durante días, hasta que pudo divisar a lo lejos las enormes murallas que protegían a tan importante lugar de todo tipo de ataque.
Al llegar notó que todo el concejo estaba presente, cosa que lo llenó de alegría, pues podría solicitar el apoyo de todos incluyendo los aliados de nuestra dimensión.
Entró esperando recibir los alardes con que siempre era recibido por sus grandes hazañas siempre en bien de la dimensión, pero pasó lo contrario.
Nadie le respondía el saludo o le soportaba la mirada, todos le daban la espalda y muchos como el coronel Francisco Aquino, solo se limitaban a agachar la cabeza.
Un espíritu proveniente de una variante de la primera dimensión conocido por tener mal temperamento, fue el único que se atrevió a gritarle asesino.
Al escuchar tal acusación, Gregorio se apresuró a llegar a tribuna donde los tres guardianes ya lo esperaban. Tenían en su poder un comunicado donde se le excluía de todo vínculo con el consejo y las dimensiones. Apartir de ese momento dejaría de formar parte del consejo, pues se le encontraba culpable del asesinato del espíritu indefenso que Grassyan usó como vínculo durante su paso por la primera dimensión.
Estamos hablando de un caso extraordinario dónde está en riesgo más de una persona. (Comentó Gregorio) Cómo debería de haber actuado entonces, o simplemente tendría que dejar pasar todo por lo que hemos luchado. A mi parecer lo más prudente fue regresar a esta dimensión para informarles que estamos a menos de dos meses de enfrentar la gran batalla que tanto hemos esperado.
Todos lo escucharon atentos, incluyendo a los tres guardianes. El más viejo respondió firme y sin intenciones de dar tregua.
La decisión fue tomada entre los representantes de todas las líneas alternas de la dimension. (Mencionó) Eres un asesino y no serás juzgado, sólo por las grandes aportaciones que hiciste destruyendo a los demonios más fuertes que nos amenazaron; ahora márchate que no eres bienvenido más aquí.
Y Gregorio salió molesto, echando al aire palabras en distintas lenguas que la mayoría no logró comprender. Camino a su mansión fue tirando las insignias que había recibido en los años de luchar a favor del consejo de dimensiones y que siempre portaba lleno de honra, maldiciendo el momento en que decidieron darle la espalda
Pensó sabiamente que debería decir a sus compañeros al volver, y al igual que ellos deseaba regresar a casa y encontrar todo un vasto ejército dispuestos a morir por la causa. También tenía pensado hacerlo de ser necesario para ganar la batalla, pues sabía que quizá sería su último enfrentamiento y el sentirse fuera del consejo le recordó que quizá era hora de retirarse.
Decidió no decir nada a su equipo para no alarmarlos y prometió buscar la manera más eficaz de enfrentar a las fuerzas enemigas, afín de poner en mínimo riesgo a todos los que en aquellos tiempos habitaban esta dimensión.
…….
Así regresó Gregorio a las prometidas dos semanas, encontrando que al igual que sus compañeros había vuelto solo. Seguían siendo los mismos tres valientes quiénes enfrentarían a los temibles ejércitos provenientes de la tercera dimensión.
Al llegar fue cuestionado respecto al ejército que debería acompañarle, pero Gregorio les mintió diciendo que sería una batalla tan fuerte, que todos tomarían un tiempo para entrenarse y conseguir mejores armas.
Ambos quedaron de acuerdo con la explicación que les brindó y prometieron poner su máximo esfuerzo para salir victoriosos.
Capítulo 6
(Preparación del campo de batalla, entrenamiento y la integración al equipo de importantes aliados)
Casi terminado el primer mes, todos estaban en mejor forma y con nuevos conocimientos por la información recabada.
Se encontraban en el pueblo vecino al que según las coordenadas escritas en viejos documentos, sería el lugar por donde entrarían los espíritus provenientes de la tercera dimensión.
Montaron un pequeño campamento cercano a dónde se llevaría a cabo el acto. La biblioteca universal estaba tan cerca que aprovechaban las mañanas para adquirir más conocimientos, y por la tarde entrenaban el combate cuerpo a cuerpo en los llanos cercanos.
Casi siempre se encontraban con un ingenioso inventor llamado Emilio Jiménez, o como todos solían decirle "el demonio de los cielos"
Emilio en realidad no era ninguna clase de demonio volador o algún espíritu maligno, sinó el primer hombre que soñaba en dominar los cielos.
Gregorio que era un experto en viajes a otras líneas y tiempos de la dimensión, conocía a la perfección los asuntos de aviación y cómo funcionaba un aeronave.
En ocasiones detenía sus entrenamientos para dar consejos sobre cómo tener un buen tren de aterrizaje y cómo conseguir mejor estabilidad en vuelo.
Emilio que siempre había estado solo, en poco tiempo comenzó a mirarlo como a un gran amigo. Tardó solo un poco más para comenzar a seguirlo como un líder con el que lucharía hasta la muerte porque ellos sabían que su esfuerzo salvaría bastantes vidas inocentes.
Así pasaron los días entre entrenamiento y preparación del campo. Montaron trampas colocando todo en lugares estratégicos, a modo de hacer el mayor daño al enemigo. Cuando notaron que solo faltaban 15 días para la segunda luna roja, no pudieron evitar el cuestionarse si realmente recibirían el apoyo. Cada día estaban más cerca del enfrentamiento y aún ni una pequeña tropa se había presentado en el campamento, nadie había llegado en ayuda para la feroz batalla que les esperaba.
Ellos estaban bastante preparados y sabían detalles que les serían de gran ayuda, por ejemplo: que el somnífero que Gregorio usaba en sus prácticas hurgando mentes, los dejaba noqueados; también descubrieron que si un cristal gigante era reflejado al momento de abrir el portal, se bloquearía temporalmente.
Eran conscientes que aunque tuvieran toda la información del mundo, cuatro personas serían insuficientes para el enorme ejército que Gregorio logró mirar en su estancia por la tercera dimensión.
Emilio y su aeroplano fueron de gran ayuda para el equipo, pues cómo solo se pudo conseguir el cristal a tres pueblos por ser demasiado especial, sería casi imposible trasladarlo.
Gregorio realizó algunas adecuaciones al aeroplano, y enseñó a Emilio cómo debía manipularlo. Necesitaban que el cristal fuera trasladado sano y salvo, ya que no quedaba mucho tiempo y sería imposible esperar a conseguirlo en otro sitio de estropearlo.
Faltando solo unos días para el enfrentamiento, Marian y Gustavo comenzaron a tener sospechas respecto a si estarían solos en batalla. Ellos jamás sintieron alguna clase de miedo o pensaron en desistir; lucharían por el consejo de dimensiones sin saber que ellos mismos los habían abandonado.
Por la noche compartieron la cena planeando cómo sería mejor atacar y repeler ataques, hasta que un inesperado ruido los sacó de su tranquilidad.
Enseguida se levantaron para ver qué sucedía, encontrándose con un enorme perro del tamaño de un becerro, fieros colmillos parecidos a los de un león y penetrantes ojos color rojo fuego. Tras él un joven de gran musculatura y una mirada tan extraviada, que le daba la apariencia de estar desconectado de esta realidad. Portaba siempre un pañuelo que desprendía un olor químico, que era lo que parecía darle las capacidades extraordinarias que solo él poseía.
Se presentó como José Gran Mono, y su amigo Canino como Miguel López. Ambos protectores del indefenso, siempre al servicio de quién lo necesitara.
Su deber era estar presentes en cualquier enfrentamiento dónde hubiera almas inocentes involucradas, sin desviar su camino principal que era entregar la pócima que liberaría al pueblo entero de la misma maldición que Miguel López poseía.
Gregorio los recibió muy contento como grandes aliados de batalla. Les contó a detalle los datos que conocían, incluyendo cuándo se llevaría a cabo el enfrentamiento y cómo podría ayudarse para detenerlos sin poner en riesgo su vida.
Marian los miraba detenidamente, pero esta vez sin ninguna clase de desconfianza. Sabía que se trataba de los guerreros de los que medio mundo hablaba, cosa que lo llenaba de la misma tranquilidad que había perdido hacía varios días. Ellos serían de gran ayuda por la basta experiencia que poseían en batallas, sin contar las cosas extraordinarias que se hablaba de sus hazañas. Por primera vez Marian sintió que su equipo de ahora 6 valientes guerreros derrotaría a todas las amenazas de la tercera dimensión.
Gregorio también notó que se trataba de la leyenda viviente y su noble compañero. No había duda que eran "Gran Mono y Miguel Perro" ambos reconocidos mundialmente por sus grandes hazañas, siempre a favor del bien.
Miguel perro era experto en dirigir ataques y emboscadas; Gran Mono era pésimo en batalla pero lo compensaba con sus grandes conocimientos, siempre muy acertados. Tenía la mala costumbre de siempre tener un pie delante del adversario, por ello nunca se cerraba a nuevas opiniones y si alguien le mostraba forma alguna de parecer vulnerable en batalla lo analizaba, afín de evitar cualquier error.
Capítulo 7
(La confecion de Gregorio y la hermandad del equipo)
Cuando se encontraban a 3 días del enfrentamiento, Gregorio decidió contarles lo que había sucedido en su visita al consejo. Sería injusto que no supieran que estarían solos, y quizá este sería el momento perfecto para retirarse si ellos así lo deseaban.
Él no juzgaría a nadie de cobarde, pues sabía que la batalla que les esperaba sería terrible y en realidad estarían peleando por quienes les dieron la espalda.
Marian tomó la palabra para engrandecer el esfuerzo que Gregorio realizaba, ya que a pesar de la forma en que fue tratado nunca pensó en rendirse, jamás se desanimó o busco desanimarlos, sino todo lo contrario; los había dotado de nuevos conocimientos que los volvía tan fuertes como para derrotar a 5000 enemigos solos. Si alguien pelearía junto a Gregorio Ritz sería él, si alguien moría en esa feroz batalla solo por servir a la primera dimensión y bajo las órdenes de su maestro, sería él sin pensarlo.
Gustavo fue más emotivo en sus palabras, pues sus sentimientos eran los de un padre que jamás abandonaría al hijo por más difícil que fuera la prueba. Él lo vió crecer, lo ayudó a llegar hasta esa parte de su vida y si tenía que morir sería sirviendo como la larga generación de mayordomos a la que pertenecía, lo haría sin pensarlo. Estaba preparado y seguro de querer estar al frente del campo de batalla, y no solo escuchar detalles que Gregorio siempre le contaba.
Emilio comentó que toda su vida la había vivido solo apesar de que sus padres vivían hasta la fecha. Ellos jamás tuvieron tiempo para invertir en él o en las cosas que disfrutaba, pues siempre estuvieron más ocupados en sus empresas dejándolo a voluntad de la mejor maestra que era la vida. Quizá no había vivido como ellos tantas experiencias, pero se sentía seguro y listo para enfrentar esta batalla y todas las que le esperaban porque en sus planes no estaba el de morir, y mucho menos ahora que se sentía dueño de los cielos.
Gran Mono y Miguel no dieron mucha explicación, pero aplaudieron el gran valor de todos mencionando que sería un verdadero honor pelear junto a ellos.
Gregorio agradeció la confianza y prometió que saldrían victoriosos. En una semana todo aquello sería solo el recuerdo dónde todos festejarían cantando canciones de batalla. A partir de ese momento todos los admirarían y los verían como verdaderos héroes, dignos de ser recordados.
Los siguientes días los pasaron montando las trampas con que recibirían a las fuerzas enemigas; realizaron algunas mejoras más a la aeronave de Emilio, logrando que tuviera la misma estabilidad que un helicóptero en pleno vuelo, cosa que fue de gran ayuda, pues gracias a ello pudieron mover y colocar a voluntad los calderos que desprenderían el gas somnífero y el enorme cristal que serviría como espejo.
Por esos días Marian de la Cruz había conocido a una bella joven del poblado llamada Julieta Becerril, a quien le hizo la promesa de volver con vida para casarse con ella. Al igual que Gran Mono dedicaría la batalla a nombre de su amada, y volvería con vida para ser feliz junto a ella.
Así llegaron a la última noche antes de la segunda luna roja; estaban preparados y dispuestos a enfrentar cada uno a mil espíritus enemigos a la vez. Pelearían no a nombre de el consejo de dimensiones, sinó por cada uno de los inocentes que se encontraban en riesgo.
Capítulo 8
(La llegada de un noble capitán y sus ejércitos de élite)
La noche anterior bebieron y festejaron cómo si se tratara del último día de sus vidas.
Cantaron, bailaron e hicieron pactos de hermandad uno a otro, hasta que cayeron rendidos sin saber más de su realidad.
Gustavo despertó por los fuertes ruidos de cascos de caballos y el sonar de trompetas de guerra. Por un momento sintió que todo su entrenamiento había sido en vano, pues al parecer estaban rodeados.
Despertó primero a Gregorio, quién del sobresalto se plantó en un pie en cuestión de segundos. Gran Mono y los demás se levantaron más relajados, pues qué podrían hacer si realmente se encontraban rodeados; lo menos prudente sería entrar en pánico, así que calmaron los ánimos hasta descubrir a quién pertenecía aquél enorme ejército que se encontraba afuera.
Gregorio decidió salir primero como líder del equipo, tratando de dar tiempo extra a sus compañeros para salvar sus vidas de ser necesario. Al salir logró ver el resplandor que desprendían las blancas vestimentas de Francisco Aquino y su ejército de los 590 soldados de élite, quien al contrario de sus compañeros decidió unirse a la fuerte batalla que les esperaba. Había tomado la determinación de poner en duda el cargo de asesino que Gregorio Ritz portaba, para otro momento que el peligro se alejara.
Contaron a detalle los planes que tenían en mente, a fin de dotarlos de todo conocimiento necesario. Les mostraron los calderos con el gas somnífero y el gran cristal que bloquearía el portal. Les enseñaron el funcionamiento de cada aparato instalado en el campo de batalla, y hasta Emilio les dió una corta capacitación de cómo elevar y mantener en aire su aeroplano de ser necesario.
Así Gregorio Ritz, Gustavo mayordomo, Marian de la cruz, Emilio Jiménez, Gran Mono, Miguel López, Capitán Francisco Aquino y su ejército de 590 soldados de élite estaban listos y ansiosos de enfrentar la batalla.
Marian se despidió de Julieta Becerril prometiendo buscarla al finalizar todo, Emilio montó a su aeroplano las armas y municiones que llevaría para enfrentar a sus enemigos desde el aire. Gustavo miró el retrato de su padre y nuevamente agradeció el ser parte de tan noble equipo, de todo lo aprendido y los largos años que había vivido feliz a su lado. Gran Mono y Miguel López prometieron que en su viaje que debía continuar, tomarían un tiempo para hablar de sus amadas acompañados de un tarro de cerveza fría. Gregorio y el capitán Francisco Aquino acomodaron a sus ejércitos, a fin de ponerlos en lugares donde tuvieran más oportunidad de vivir.
Cuando todos estaban reunidos en el campo esperando que la luna emergiera por el oeste y todo comenzará, llegó el viejo espíritu que protegía oficinas centrales de mayordomado pidiendo le permitiera unirse a la batalla. Pelearía junto al último mayordomo que quizá existía en la tierra, lo haría a nombre de los buenos momentos y todos los grandes amigos que perdió por causa de los malos espíritus de la tercera dimensión.
Capítulo 9
(Enfrentamiento de las dimensiones)
Y así llegaron al momento tan esperado en que la luna llena emergió del oeste volviéndo cada segundo más crucial.
Las calderas del somnífero fueron encendidas y cada uno de los guerreros presentes en el campo de batalla se cubrió el rostro con un paño o algún trozo de tela, afín de no terminar como víctima de su propia trampa.
Las espadas sonaban sacando chispas por todos lados del campo, pues el ejército aprovechó el breve tiempo que les restaba para afilar y preparar sus armas; la idea era dejar sin tripas a las tropas enemigas en el menor tiempo y dando el menor número de tajadas.
En la tercera dimensión se terminaban los últimos detalles para una invasión que estaban seguros nadie esperaba. Al igual que ellos esperaban que la luna roja llegará a su máximo esplendor, para abrir el portal y permitir que sus viejos y ulcerados soldados volvieran a la vida.
Estarían liderados por Grassyan hijo de Mailam, únicamente por venganza personal, pues pensaba buscar a Gregorio en cuanto pisara la primera dimensión y lo asesinaría con la misma saña que él lo había hecho. Era asunto que el hijo del Dios maligno de la tercera dimensión no dejaría pasar, solo por coraje.
Así llegó el momento en que la luna alcanzó su máximo esplendor, tomando un color rojo más penetrante que la misma sangre.
El portal se abrió dejando visible por ambos lados ejércitos de humanos, espíritus y demonios; todos dispuestos a morir por su causa así fuera buena o mala.
Salieron los temibles ejércitos de la tercera dimensión acompañados de criaturas muy parecidas al Golem de elixir de Clash Royal, y algunos más con apariencia cabría. También los acompañaban demonios que adoptaban toda clase de formas y un par de perros de dos cabezas bien atados con cadenas al rojo vivo.
Con la ayuda del aeronave de Emilio trataron de reacomodar el cristal como pudieron, pues los cálculos de Gregorio y Gran Mono habían fallado; el portal se había abierto a algunos metros más arriba de lo planeado y tenían que hacer todo lo posible para mantener el cristal suspendido en el ángulo perfecto.
Desde el aire Emilio lanzaba bombas de pólvora que eliminaban las amenazas más grandes dejándolos a la par con el ejército enemigo.
Después de varios intentos fallidos por los nervios y los ataques queriendo tirar el aeronave, lograron colocar el cristal bloqueando el portal como lo habían planeado.
Marian se enfrentaba solo a uno de los enormes Golem, mientras Gustavo peleaba a mano limpia con todo enemigo que lo enfrentaba. El viejo guardián de las oficinas centrales transmutado en una especie de dragón chino, partía en dos a los enemigos con su larga cola. Algunos más caían sofocados por los gases somníferos y otros terminaban despedidos en pedazos con las minas plantadas en lugares estratégicos.
Gregorio guiaba los ejércitos sobre su corcel, afín de rodear al enemigo. Gran Mono revisaba planos de guerra mientras Miguel López lo cuidaba de cualquier ataque enemigo, pues en el fondo sabía que su gran arma y virtud era la inteligencia, y no los puños o las espadas.
Tal y como lo prometió Grassyan, buscó a Gregorio entre la multitud de gente hasta encontrarlo y lo enfrentó a muerte en medio del infernal campo de batalla.
Primero pelearon a cuchillos y espadas revolcándose de un lado a otro; después se enfrentaron a mano limpia y hechizos sin ninguna piedad. La idea principal era eliminar uno al otro.
La tropa enemiga había sido casi derrotada en su totalidad, hasta que un tiro bien acertado daño el hélice derecho de la aeronave de Emilio, dejándola inútil para mantenerse en vuelo.
Y el cristal cayó haciéndose pedazos, pero el esfuerzo había rendido frutos, pues el portal se abrió únicamente por algunos minutos a consecuencia de un banco de neblina que bloqueó la luna haciendo imposible la invasión el resto de la noche. Los enemigos que lograron entrar fueron muy pocos ante la gran valentía de los protectores de la primera dimensión.
Uno a uno fueron cayendo demonios, dejando solo y gravemente herido a Grassyan debido a los ataques certeros que Gregorio le había propinado. Decidieron perdonarle la vida y entregarlo a los guardianes de las dimensiones. Ellos serían los encargados de juzgarlo y darle el castigo que merecía por intentar apoderarse de esta dimensión.
Capítulo 10
(Entrega del hijo del Díos maligno y la decisión del consejo de dimensiones)
Al día siguiente campesinos, hacendados y el gobernador del estado, ofrecieron una gran fiesta a los guerreros que enfrentaron a los ejércitos enemigos. Esa noche se recordaría por siempre, pues de generación en generación se cantarían canciones y se contarian leyendas de ese importante acontecimiento nombrado "La reunión de los grandes camaradas"
Gran Mono que no solía ser tan confiado, sugirió que en los siguientes días no se retiraran los ejércitos y se repararán calderas y trampas. También pidió a Gregorio que trabajarán en el aeroplano de Emilio, para que a la brevedad trajeran un nuevo cristal que bloqueara el portal de ser necesario.
Los días posteriores algunos montaron guardia, mientras los demás trataban de reorganizar el campo de batalla. Capitán Francisco Aquino partió con un grupo de 50 soldados directo al consejo de dimensiones. Entregaría a los prisioneros de guerra y aprovecharía para hablar en nombre de Gregorio; su noble gesto tenía que ser reconocido y de inmediato debía ser restituido al consejo de dimensiones.
Los días pasaron y nuevamente todo estaba listo en el campo. Los datos que Gregorio y Gran Mono tenían, arrojaban que existía una posibilidad de una nueva invasión en cualquier momento. Según sus conocimientos el portal abría cada 50,000 años por un lapso máximo de 30 días si se llevaban a cabo los actos necesarios.
Mailam no esperaría tanto tiempo en recuperar a su hijo, y mucho menos permitiría que un simple mortal como Gregorio Ritz lo dejara tan mal parado ante sus enemigos en esta dimensión y sus variantes.
Cada noche se reunían con armas en mano temiendo que la luna llegará a su máximo esplendor y el portal del infierno volviera a abrirse dejando en libertad las criaturas más espantosas que jamás nadie había imaginado. Siempre que la tarde terminaba, las personas temían por sus vidas en todos lados del globo terráqueo, pues eran conscientes que habría una última batalla quizá más fuerte que la primera; sabían que podría ser el principio de una vida sin maldad o un mundo al servicio de los demonios de la tercera dimensión.
Marian estaba seguro que viviría para estar junto a su amada: soñaba con la familia que jamás había tenido, haciendo planes e imaginando cómo sería una vida juntos. Cada mañana la visitaba a escondidas, pues a pesar de que medio mundo lo admiraba y respetaba, Julio Becerril no permitiría que su hija terminara con alguien sin futuro como lo era un protector de dimensiones.
Gregorio movió algunas de sus influencias para que Emilio impartiera clases de aviación y mecánica en aeronaves en una de las primeras universidades que se había fundado para esos tiempos. Deseaba que compartiera todos sus conocimientos como piloto aviador, para que en un futuro todos pudieran volar haciendo sus recorridos más rápidos.
El día 24 de octubre llegaron cerca de 20,000 aliados de todas las dimensiones dispuestos a brindar su apoyo en la última batalla.
Con ellos viajaba la leyenda de la caballería "Felino Gutiérrez" protector del valle siamés y sus 200 soldados de la guardia gatuna especial al servicio del pueblo. Portaba consigo una carta directa del consejo de dimensiones, donde se les ofrecían disculpas y se aplaudía el gran valor con el que habían defendido la tercera dimensión.
Lucharían nuevamente con el apoyo del consejo, bajo el cargo de protectores de las dimensiones.
Capítulo 11
(La esperada última batalla
La mañana del 29 de octubre se reunieron los cuatro amigos que comenzaron la aventura para compartir el desayuno y hacer planes para después de la última batalla. Gregorio se tomaría unas merecidas vacaciones después de años al servicio del consejo. Emilio estaba enterado de la oportunidad que se le había conseguido y prometió que sería el mejor maestro, pues gracias a Gregorio había cumplido su sueño de dominar los cielos. Marian de la Cruz se casaría con Julieta Becerril y estudiaría hasta dominar los viajes interdimensionales y la meditación, para algún día ser tan grande como su maestro. Gustavo seguiría sirviendo a la mansión Ritz, aunque se tomaría más tiempo para visitar viejas amistades y conocer nuevas experiencias.
Gregorio les agradeció el haber confiado en sus palabras, por no rendirse a pesar de que nada apuntaba a su favor. Prometió que siempre estaría para ellos, pues ahora eran lo más cercano a una familia, cosa que no había vuelto a sentir desde que sus padres murieron.
Después del desayuno se dió la orden de evacuar los poblados cercanos, afín de evitar víctimas inocentes como manda la ley de dimensiones. En el fondo todos presentían que esa sería la noche tan esperada dónde tendrían que enfrentar sus más grandes miedos.
Gran Mono dió la orden de estar atentos esa noche y pidió al capitán Francisco Aquino y Felino Gutiérrez desplegaran sus tropas a fin de rodear el portal. Todos se ubicaron en sus lugares estratégicos a modo de volver más probable su oportunidad de vivir.
Engancharon nuevamente el cristal al aeroplano de Emilio que había recibido tantas mejoras en todo ese tiempo de tranquilidad que ya no parecía más un aeroplano, sino un platillo volador.
Gregorio, Marian y Gustavo decidieron quedarse en el centro del campo de batalla, juntos para protegerse mutuamente si llegaran a necesitar ayuda.
La noche era tan fría y tenebrosa que ni los búhos o los hombre lobo salieron de sus madrigueras.
La luna llegó a su máximo esplendor, con algunos matices del fuerte rojo sangre del primer día. Y el portal se abrió de un momento a otro mostrando los ejércitos de ambas dimensiones, dispuestos a todo.
Al frente del ejército enemigo se encontraba Mailam, por parte de la primera dimensión Gregorio Ritz. Esta vez los grandes calderos del gas somnífero no fueron de mucha ayuda, pues el bando enemigo estaba bien dotado de mascarillas especiales que bloqueaban la contaminación del aire. Emilio trataba de posicionar el cristal, mientras desde el cielo intentaba aniquilar a los Golem que se contaban por docenas.
Gregorio y sus compañeros se enfrentaron a Mailam quien era el más poderoso del ejército enemigo; tenía que ser aniquilado si pretendían que la maldad desapareciera para siempre de las dimensiones.
Jacob, esta vez transmutado en un enorme reptil parecido a un lagarto, tragaba soldados enemigos completos mientras con su larga cola golpeaba a muchos más. Felino Gutiérrez con su clásico cubre colas bien sujetado, se enfrentaba con su espada de las mil batallas partiendo en dos a todo aquel que se cruzaba en su camino. El Capitán Francisco Aquino fue el primero en caer gravemente herido por una lanza enemiga, pero gracias a los hechizos de los curanderos tardó menos que nada en volver a la batalla.
Gran Mono se empeñaba en volar un grupo de demonios que intentaban derribar la aeronave de Emilio, mientras Miguel López lo protegía de toda amenaza como ya era costumbre; así después de varios intentos por fin logró eliminar el grupo de artilleros, pero ellos también habían tenido éxito. Y el platillo volador y el cristal cayeron eliminando sus esperanzas y toda posibilidad de bloquear el portal nuevamente.
El sonar de trompetas de muerte del lado enemigo rompió la concentración con la que los soldados se enfrentaban. Del portal salió la segunda oleada de demonios, esta vez acompañados de tres grandes dragones y un par de centauros de casi tres pies de altura.
Emilio salió de entre los escombros y corrió al granero donde guardaba su primera aeronave y montó en las alas un par de lanza bombas y después de unas pequeñas adecuaciones regresó a los cielos.
Cuando todos se sentían perdidos, del norte llegaron nuevos refuerzos acompañados de naves y globos aerostáticos provenientes de toda línea de la dimensión aliada. La batalla era realmente fuera de lo imaginable y se había extendido a más kilómetros de lo que Gran Mono había pensado.
Capítulo 12
(Desenlace de la tan esperada última batalla)
Los ejércitos aliados se enfrentaban tratando de proteger la primera dimensión, sus líneas alternas y todos los que en ella habitaban. Todos peleando la batalla tan esperada, en un campo donde cada vez sucedían cosas más extraordinarias que no cabía duda que se trataba de la batalla de las dimensiones.
Emilio derribó un par de dragones y ayudó a derrotar a los minotauros desde el aire; la mayoría de enemigos más fuertes fueron eliminados haciéndoles sentir más cerca la victoria. Después de casi dos meses de intranquilidad por fin los ánimos volvían al cuerpo cansado de los guerreros que arriesgaron su vida en tan sangrienta batalla.
Mailam se encontraba cada vez más cerca de una inevitable derrota; por primera vez un Dios sería vencido por un humano cualquiera, pues ni siquiera se trataba de un espíritu o un semi Dios. Quien lo llevaría a su final sería un humano común y corriente llamado Gregorio Ritz, el mismo que había derrotado a muchos de sus mejores soldados en años de protección al consejo.
Gregorio fue el primero en herir a Mailam con la espada que en otros tiempos fue de su padre. Gustavo le propinó tantos golpes y tan bien acertados, que en un dos por tres lo dejó desmayado en el suelo. Marian le lanzó un hechizo que lo dejó peor de lo que ya se encontraba.
En su último intento por salvar la vida, Mailam usó un conjuro que lo ayudaría a escapar a lo más profundo del subsuelo; desde ahí podría huir antes de ser asesinado o que los rayos del sol salieran cerrando el portal, haciéndole imposible regresar a su infierno.
Gregorio no permitiría que la amenaza siguiera reinando en las dimensiones; no le importaba arriesgar su vida o morir si así tenía que pasar, pues solo quería poder irse tranquilo.
Pidió a Marian lo atara a una larga soga y se despidió de Gustavo dando la orden de vender su enorme mansión y repartir las ganancias entre los empleados que lo acompañaron hasta el final. Por primera ocasión sintió ganas de abrazarlo como a un padre y no las reprimió. Agradeció todo lo que había hecho por él hasta ahora, por ser su cómplice y su compañero; segundos después saltó con su vieja espada y un puñal en mano, dispuesto a asesinar a Mailam. Gustavo se ató a otra y saltó enseguida, pues pensaba cumplir su promesa de morir como el último mayordomo que la tierra vería.
Y cayó justo en el momento que Gregorio era asesinado por una daga que le perforó el corazón. Juntó toda la rabia de un animal herido, y con el último aliento clavó su oxidada espada en el vientre de Mailam haciendo crujir sus entrañas.
Los rayos del sol comenzaron a brotar del sur; el ejército enemigo comenzó a desvanecerse uno a uno. Mailam estaba muerto al igual que los valientes que perecieron pelearon por el consejo de dimensiones.
Reunieron los cuerpos de quiénes fallecieron en batalla incluyendo a Gustavo, y les rindieron honores durante cuatro semanas. Las personas llegaban de todas partes del mundo a despedir y dar gracias a los valientes guerreros que murieron en nombre de la dimensión.
Capítulo 13
(Final de la extraordinaria aventura titulada, protectores de las dimensiones)
Así a partir de ese momento las dimensiones quedaron libres de toda maldad y el único descendiente del Dios maligno estaba cautivo en un lugar secreto que solo los guardianes de las dimensiones conocían.
Gran Mono y Miguel López siguieron su camino con la pócima que liberaría a un pueblo entero de la maldición tan macabra y vergonzosa que en otro momento contaremos. Marian de la cruz y Julieta Becerril comenzaron su vida juntos, pero también será historia de otro momento.
El capitán Francisco Aquino partió con su ejército de élite sin ni una sola baja, y Felino Gutiérrez volvió junto con su grupo de guardias gatunos al servicio del pueblo a proteger al valle siamés en otra dimensión. Emilio aprovechó la oportunidad que Gregorio le brindó y pocos años después fundó la primera escuela de aviación en todo el mundo.
Y así gracias a los valientes Protectores de las dimensiones todo volvió a ser paz y tranquilidad, tal y como Gregorio Ritz lo soñó siempre y que fue su última voluntad. Gracias al esfuerzo de todos la vida tenía un mejor panorama que les daba libertad y esperanza de una vida plena y feliz.
Nadie olvidó jamás la feroz batalla ni a los protectores de las dimensiones " Gregorio Ritz y Gustavo Hanz "
FIN
En memoria de "Francisco Aquino y Emilio Jiménez"
Gracias por las grandes enseñanzas compartidas en esta dimensión.
"Del cielo a la misión"
(Portal dimensional)
Grupo editorial tulipán, México.
2017









felicidades al escritor, exelente obra