El peso de la realidad.
La mañana en xecam, comenzó como todas: con el sonido constante de los telares y el olor a leña que salia de las casas.
Luis llevaba horas despierto frente a el, el telar de madera esperaba silencioso, pero esa mañana no tenía ánimos para tejer, sobre la mesa estaba doblada su camisa mas formal, la que solo usaba para ocasiones importantes.
Ese dia tenia otra entrevista de trabajo.
Había estudiado perito contador con la esperanza que su vida fuera distinta. Soñaba con trabajar en una oficina, tener un salario fijo y ayudar más su madre. Durante años creyó que estudiar era el camino para salir adelante.
Pero la realidad había sido diferente.
Había ido a muchas entrevistas.
Demasiadas
Siempre la misma historia.
Aun asi, esa mañana decidió intentarlo una vez más.
El viaje hacia la ciudad fue silencioso,
Luis camino con la carpeta de documentos apretada contra el pecho, repasando en su mente lo que diría cuando le preguntarán sobre su experiencia.
Aunque ya sabía la respuesta.
No tenía.
Cuando llego a pequeño despacho, donde sería la entrevista, lo hicieron esperar varios minutos.
Desde la silla observo las paredes llenas de papeles, calendarios y archivos. Aquello era exactamente el tipo de lugar donde se imaginaba trabajando.
Finalmente lo llamaron.
El hombre detrás del escritorio, reviso sus papeles con rapidez.
= perito contador... murmuró mientras leía.
Luis asintió.
El silencio duró unos segundos.
Luego vino la pregunta que ya conocía.
= tiene experiencia laboral
Luis sintió el peso de la respuesta.
No señor, pero estoy dispuesto a aprender.
El hombre cerró la carpeta lentamente.
= Entiendo... pero en este puesto necesitamos alguien con experiencia.
Otra pausa.
Otra vez esas palabras.
= Nosotros lo llamamos despues.
Luis sonrió con educación.
Aunque en su interior sabia lo que significaba.
Nunca llamaban.
La tarde estaba nublada cuando salio del edificio.
Camino sin rumbo por un rato, subió al bus para regresar a su aldea, sentado, tratando de convencerse de que no importaba tanto.
Tal vez era momento de aceptar lo que la vida le estaba mostrando.
Tal vez su lugar siempre había estado frente al telar.
Decidió ir a ver a Maria, bajo del bus, pensó que hablar con ella le ayudaría a sentirse mejor.
Maria era su novia durante casi dos años, siempre le decía que creyera en si mismo, que todo llegaría en su momento.
Pero cuando llego en la casa de ella, algo no se sentía bien.
La puerta estaba entreabierta.
Luis se acercó lentamente... entonces lo vio.
Maria estaba en el patio.
No estaba sola.
Antes de que pudiera reaccionar, había un joven con ella, tomó su mano y la beso.
Maria no se aparto.
El corazón de Luis se detuvo por un instante.
Sintió un nudo en el pecho como si algo invisible se rompiera dentro de él.
No dijo nada.
No entro.
Simplemente se dio vuelta y se marchó en silencio.
Cuando llego a su casa, su mamá estaba sentada cerca el telar.
Le basto ver su rostro para entender que tampoco ese dia traía buenas noticias.
= ¿y? = pregunto
= me dijeron que me van a llamar.
Su madre suspiro con cansancio.
= siempre dicen lo mismo.
El silencio se volvió pesado.
= ¿para eso estudiaste tantos años, Luis?
=continuo ella = uno se sacrifica para que ustedes tengan un futuro mejor...
Y al final terminas igual que antes.
Luis bajo la mirada.
No tenía fuerza para discutir.
Tomo su chaqueta y salió nuevamente de la casa.
Necesitaba silencio.
Sus pasos lo llevaron por el camino que subia hacia la montaña, el mismo que había recorrido tantas veces desde niño.
El cielo comenzaba a oscurecerse.
La neblina decendia lentamente sobre los árboles.
Luis camino hasta detenerse frente al enorme cerro que vigilaba la aldea desde siempre.
Desde pequeño había escuchado historias.
Decían que la montaña guardaba secretos.
Que a veces susurraba por las noches.
Que había lugares donde la tierra respiraba.
Luis observó la oscuridad que comenzaba a cubrir el cielo.
Por primera vez en mucho tiempo... se sentía completamente vacío.
= ¿que hago ahora? = murmuró.
Un sonido extraño recorrió la montaña.
Como si algo dentro de ella hubiera despertado.
Luis levantó la mirada.
Y entonces lo sintió.
Un llamado.
Uno que venía desde lo más profundo de la tierra.








