A DESTIEMPO
Capítulo 1
La primera vez que lo vi
Hay días que parecen iguales a cualquier otro.
Días que pasan sin dejar huella.
Y luego está ese día.
El día que, sin saberlo, cambia el resto de tu vida.
Era julio de 2018.
No recuerdo la fecha exacta.
Si alguien me preguntara qué día era, no podría responderle.
Pero sí recuerdo perfectamente cómo me sentí.
Tenía diecisiete años y llevaba una vida sencilla.
Trabajaba desde muy joven. Mis amigas solían bromear conmigo diciéndome "la señora Valeria", porque mientras ellas gastaban su dinero en ropa o salidas, yo llegaba a casa con bolsas llenas de cosas para mis sobrinos.
Ellos eran mi debilidad.
Su mamá no podía estar presente como ellos necesitaban y, sin darme cuenta, comencé a convertirme en una segunda mamá para los tres.
Nunca me molestó.
Al contrario.
Ver sus caritas cuando les llevaba un juguete, un dulce o simplemente su comida favorita hacía que todo el cansancio desapareciera.
Mi vida era tranquila.
Trabajar.
Ayudar en casa.
Salir de vez en cuando con mis amigas.
Y soñar.
Porque, como cualquier muchacha de mi edad, yo también soñaba.
Soñaba con enamorarme.
Con encontrar a alguien que me mirara como si yo fuera la única persona en el mundo.
Con construir algún día una familia llena de amor.
Jamás imaginé que ese sueño iba a comenzar dentro de un restaurante.
En mi colonia había un lugar muy famoso.
Siempre estaba lleno.
Los fines de semana era casi imposible encontrar una mesa libre.
La música sonaba hasta la madrugada, la gente reía, bailaba y el ambiente hacía que cualquiera quisiera volver.
Yo había ido varias veces.
Pero aquella noche fue diferente.
Lo vi.
Estaba trabajando.
Llevaba el uniforme del restaurante y caminaba de un lado a otro atendiendo mesas.
No hizo nada extraordinario.
Ni siquiera me habló.
Simplemente levantó la vista...
Y nuestras miradas se encontraron por un instante.
No sé cómo explicarlo.
Fue como si todo el ruido desapareciera.
Las conversaciones.
La música.
Las risas.
Todo dejó de existir.
Solo podía verlo a él.
No era el hombre más perfecto del mundo.
Pero para mí...
Era el más guapo que había visto.
Sentí unos nervios que jamás había sentido.
Bajé la mirada de inmediato.
Me daba pena que descubriera que lo estaba viendo.
Cuando mis amigas hablaban conmigo, yo respondía cualquier cosa.
La verdad era que ni siquiera estaba poniendo atención.
Cada pocos segundos volvía a buscarlo con la mirada.
Y siempre terminaba encontrándolo.
Él también volteaba.
No sé si era imaginación mía.
O si realmente ya se había fijado en mí.
Pero cada vez que nuestras miradas se cruzaban, sentía que el corazón quería salirse de mi pecho.
Aquella noche regresé a casa pensando en un completo desconocido.
Y sin saberlo...
Había conocido al hombre que cambiaría mi vida para siempre.








