Capítulo 1
Capítulo 1
Me voy dando cuenta de que la vida es corta, y cierta persona me lo dejó muy, muy claro. Mi nombre es Hyroshi Tsunade, y no, esta historia no es de un amor feliz. Hasta donde recuerdo, es bastante cruda y triste.
En la escuela
—Empiezo a pensar que esta no es de mis mejores historias —murmuré, hojeando las páginas sueltas en mi escritorio—. Un poeta que se enamora de una bella dama... ¿eso qué? Además, ni me esforcé en el título. Parece más un montón de hojas pegadas al azar que un verdadero libro.
—Hyroshi Tsunade, la mejor escritora que tiene la academia, quejándose por tonterías de su libro, el cual fue aprobado para los nuevos estudiantes. ¡Qué ironía! —soltó Tooru entre carcajadas.
—¿De verdad te causa tanta gracia? —bufé—. Es para los egresados, y siento que es una porquería. Debería dejar de ser escritora y hacer algo más. Lo que hago da pena... simplemente no me ayuda.
—Pero te gusta, ¿no? A diferencia de ti, yo aún no sé qué me apasiona. ¿El arte? ¿La danza? ¿El canto? ¡Quién sabe! Solo agradece que aceptaron tu propuesta :)
En ese tiempo, nadie debía saber quién era el autor y el ilustrador del libro, así que creo que rompí las reglas al contarle a Tooru. No tenía gran fama de ser discreta...
—Pero miren quién viene —interrumpió una voz burlona—. La belleza de Hyroshi. ¿Por qué solo por un día no me das oportunidad de quererte un poco, bombón?
Era Husame. Me acorraló contra la pared con su sonrisa arrogante.
—¿Y para qué, “bombón”? —le solté con una sonrisa sarcástica—. ¿Para que me trates como a tus sirvientas? Jajaja, no gracias. Prefiero quedarme sola toda la maldita eternidad antes que estar con un patán como tú. Además, no soy la clase de chica que empieza un revuelo ante la multitud, así que guárdate tus esperanzas, Husame.
Nos alejamos de él.
A lo largo de mi secundaria y parte de la preparatoria jamás me interesó tener una relación. La consideraba una pérdida de tiempo. O quizás simplemente el carácter de los hombres no me atraía. En fin, nunca supe qué le veían de bella a una chica con un síndrome andrógino. Es decir, jamás me desarrollé como otras chicas; nunca me creció el busto y era más plana que las tablas de herrería. Pero, igual que un hombre, era más alta que las chicas de mi edad.
—Me está empezando a hostigar su presencia. Y no solo él, sino la multitud que lo sigue —comenté, algo harta.
—Pues jamás me ha tocado mi ángel o ser amado a la puerta, así que ya desearía tener tu suerte —respondió Tooru, medio riendo.
—Tooru, sigue hablando babosadas y pronto sabrás por qué solo eres mi única amiga. Además, hay que irnos o nos cerrarán la puerta del salón.
Salimos corriendo.
—Hola, ¿nos permite pasar, profesora? Tuvimos un incomven...
—Aaaah, señorita Tsunade —interrumpió la profesora, con tono de fastidio—. Justamente hablábamos de las responsabilidades. Usted y su amiga Tooru... es la cuarta vez que llegan tarde esta semana. Siéntense o las repruebo.
Nos sentamos, disgustadas y apenadas.
Carajo... otra falta y terminaré expulsada, pensé.
Después de clases
—Me lleva —murmuré—. Todo por babosear con las fantasías de Husame casi me reprueban. Ahora tengo que aplicarme o me expulsarán...
—Esa señora nunca me deja comida y siempre se queda dormida —se quejó Tooru, molesta.
—Tooru, ¿seguimos hablando de la maestra, verdad?
—¡Aaaah! Siii, sí... la maestra, claro ._.
Una chica salió corriendo del edificio y chocó contra mí.
—¡Ow! ¿Estás bien? Fue un fuerte golpe —le pregunté, algo sorprendida.
—Oooh... lo... lo siento —murmuró, apenada—. No vi por dónde pasaba. Perdón... tengo prisa, me tengo que ir...
Y se fue corriendo.
—Qué chica tan rara —comentó Tooru—. ¿No es la misma del taller de arte? La que siempre molestan por su forma de ser y dibujar.
—Se le cayó un dibujo —dije, mirando al suelo—. Pero a su paso no la alcanzaré para dárselo. Mmm... tal vez mañana. En fin, sí, creo que es ella. Pero... ¿por qué tanta prisa?
No me extraña el hecho de por qué no le presté atención, pues tenía fama de no tener amigos y siempre estar en su mundo. Unos la llamaban “infantil”, otros “emo”, y otros más simplemente “la rara”. Pero al igual que a mí, se le reconocía su arte y lo que hacía.
En casa
—Ya llegué... Mmm... ¡YA LLEGUÉEEE!... Mmm, rayos. De nuevo no están. No me sorprende.
Leí la nota en la mesa:
Hola, bebé. Fuimos al torneo de tu hermano. Te dejé lentejas y un poco de pasta para que comas. Regresamos como a las 8. No te preocupes, la vecina sabe y te cuida.
—Es el colmo... se preocupan más por ese mocoso, como si fuera el único. Pero la verdad, no me importa.
A la edad de seis años, mis papás se divorciaron y me quedé con papá. Poco después, él se juntó con otra mujer, Neji, la cual ya tenía un hijo de solo dos años: Namiko. Para mi sorpresa, ella se cree mi madre y me obligaban a tratar a Namiko como a un hermano.
Subí a mi cuarto e inspeccioné el dibujo que aquella chica dejó caer.
—Veamos qué tenemos aquí... ¿Ahh?
Me sorprendí.
—Esta chica dibuja precioso. El detalle de las sombras, el color, la anatomía... es genial. ¿Ahh?
Lo miré más de cerca.
—Se parece a... se parece a la ilustración de mi libro...Si lo es, estaría en problemas al saber quién es la ilustradora del libro.
Me hice a la idea de que era alguien más. Nada más.
Bostecé y me quedé dormida.
Al día siguiente, en la escuela
—¿Descansaste bien anoche? —preguntó Tooru.
—Más o menos, me quedé dormida en mi escritorio...
—Mira, ahí viene la chica del dibujo.
Nos miró... y echó a correr.
—¡Espera! —grité, siguiéndola y tomándola del brazo—. Toma, se te cayó ayer.
—Gra... gracias —respondió Rikota, apenada.
Entramos a clases.
—Mmm... ayer me puse a ver y analizar el dibujo. Me pareció interesante, pues se parecía a las ilustraciones de mi libro —le confesé a Tooru—. Quiero hacerme a la idea de que no es ella, pues sería un problema si se descubriera la identidad de la ilustradora.
—Pues no menciones nada y ya. Solo deja que la vida siga. ¿Además, de qué te preocupas?
Saliendo de la escuela
—Supongo que nadie me espera en casa... en fin, me quedaré en el parque solo para distraerme un poco... ¿Eh?¿Quién está detrás de ese árbol?... ¿¡Eh, acaso me espías!? ¡Oye, oyeee!
Me levanté, molesta.
—Lo siento... —dijo una voz—. Solo estaba aquí y te vi llegar. En serio, perdón si te incomodé. No era mi intención.
—Ah, eres tú. Perdón... como últimamente la gente ya está loca, hay que tener cuidado. Pero en fin, ¿qué haces aquí? Porque hasta cierto punto se me hace raro verte en este lugar.
—Me sentía inspirada... y el parque me sonaba buena... i... idea para dibu...dibujar...
—Entiendo. Oye, ¿no quieres venir a mi casa? No hay nadie y, la verdad, me siento un poco sola. En fin, no creo que lleguen hasta mañana.
Ya en casa
—Ignora el desastre. En fin, ¿quieres ver una película, una serie, anime? ¿Qué te gusta?
—Me... me gusta el a... anime <:). Me gusta...Los 7 Pecados,BNHAyMiraculous...
—Perfecto, aunque consideroMiraculousuna serie para niños. Jaja, no te ofendas. En cambio, podemos verLos 7 Pecados. He oído que tiene una trama buena, jaja.
Vimos el anime hasta que se hizo tarde.
—Bostezo¿Qué hora es?... ¡11:15! Cielos, ya es tarde para llevarla a su casa... ¿pero qué...?
Me di cuenta de que Rikota estaba dormida.
—Okay... solo espero que tengas una buena excusa para tus padres. Ven, te dejo dormir en mi cama y yo en la de mis padres.
La cargué y la acosté con cuidado.









