Capítulo 1
Mi casa queda a dos cuadras de la tienda donde suelo comprar las cosas que hagan falta en el hogar.
El día de hoy, siendo domingo por la mañana, el sol hace su entrada triunfal ante todo el barrio tornando las nubes de un anaranjado brillante y hermoso.
Sí, suelo despertarme temprano en un día donde muchas personas se disponen a dormir hasta tarde. Pero este no es mi caso ya que soy responsable de la salud de mi padre el cual está en silla de ruedas por un accidente laboral.
Lo saco a la cera para que tome el sol y el aire de la mañana. Lo dejo ahí mientras me dirijo a la tienda.
Cruzo la calle no antes de verificar de ambos lados de que no hubiera movimiento alguno de algún vehículo.
-buen día- saludo con entusiasmo al llegar a la tienda pero nadie responde.
-hooolaaa- mi voz se agudiza un poco. -Don pacho- llamo.
El olor a pan recién ordenado se hace notar inundado mis fosas nasales.
Me dispongo a observar las vitrinas, las cuales están casi que vacías. Ningún pan que hay en ellas me llama la atención.
-¿Qué se le ofrece?
Me exalto fuertemente dando un salto a la vez que me volteo y caigo al suelo torpemente ya que no pude tener el equilibrio necesario para evitarlo.
-Pero qué susto me has pegado- digo entre risas estando en el suelo y mirando a la persona responsable del suceso.
-Lo siento, no era mi intención, lo juro- me estrecha la mano, la tomo sin pero alguno y me ayuda a levantarme.
La persona que está frente a mí es un hombre joven, tendrá por ahí sus 28 años, quizás.
-Enserio lo siento, perdón- se disculpa nuevamente para después limpiarse las manos en el delantal que llevaba encima.
-Ok, no te preocupes, ya se me pasará el disgusto- sonrió levemente. -Me regalas un paquete de croissant, por favor.








