Chapter 1.
—¡Tengo que huir, correr!
No puedo quedarme quieto. (Craw, craw). Lo escucho cerca, pero no lo veo entre la vegetación. ¿Esto es un bosque o una selva? No lo entiendo.
A un lado hay toros y vacas con características muy raras. Si los miro bien parecen de la raza bovina uros, pero esos se extinguieron en el siglo V a. C.
—Craw, craw, crack...
El sonido está cerca. No debo distraerme más. Tengo que esconderme, pero ¿dónde?
Alzo la mirada y siento que hay una persona. No la distingo bien. Parece ir saltando de árbol en árbol, portando una lanza. ¿Será un nómada de esta zona? Es pequeño.
Tengo que correr y cubrirme. No quiero morir sin saber dónde estoy ni por qué me trajeron aquí. ¡Debo encontrar un refugio! Un pozo estaría bien...
Pero no. Eso me haría una presa fácil. ¿Qué es eso de allí? ¿Una pequeña cueva?
—Hum, hum... unnf...
Me siento exhausto. Me falta el aire. No creo haberlo perdido, pero ¿qué es este lugar? ¿Será el Amazonas o alguna parte de África?
Lo único que recuerdo es que, después de terminar el cursado en la universidad, me dirigía a mi hogar. Algo, como un sonido con estática, me susurró: “Tú eres al que quiero”.
En ese momento mi vista se volvió borrosa. Cuando abrí los ojos estaba en un lugar vacío, como una habitación de color negro. Pensé que estaba solo, pero había más personas: adolescentes, ancianos, soldados, presos, vagabundos, mujeres, políticos...
—HAHHAHAHAHA...
¿Qué? ¿De dónde viene esa risa?
—Bienvenidos, queridos aperitivos. Ups, quise decir invitados.
¿Escuché mal? ¿Dijo “aperitivos”?
Miro a los costados y veo que tres personas se levantan, con cara de enojo. Parece que quieren alzar la voz. Yo también lo haría, pero por ahora prefiero mantenerme neutral.
—(Soldado) —Oye, tú, muéstrate. No es gracioso raptar gente y tenernos aquí sin motivo.
El soldado gritó con una voz grave y fuerte. Tendría unos cuarenta años o un poco menos. Su aspecto era robusto, casi el de un general. Me sorprendió su autoridad.
—(Político) —Hay leyes humanas. Es ilegal raptar personas en vía pública. Te aconsejo que nos liberes, o caerás preso por terrorismo.
¡Wow! Me sorprendió aún más ver a ese concejal corrupto de mi ciudad. El mismo que nunca se preocupó por la gente. ¿Será que ahora quiere quedar como héroe?
—(Empresario) —No es gracioso. Tengo una junta a las nueve y cuarto. No tengo tiempo para tus juegos.
Este hombre no entiende nada. Lo secuestraron, y aún así solo piensa en su trabajo.
Los únicos que levantaron la voz fueron ellos tres. El resto permanecía callado, temiendo que les pasara algo si hablaban.
—¡Cállense, simples hormigas!
—Agh, agh, agh...
Mis oídos se derriten con esa voz. Siento que el cerebro me va a estallar. Comienzo a vomitar sangre.
—¡Qué me importan sus vidas! Solo son simple ganado. ¡Qué me importa si tienen cosas que hacer o amenazas de terrorismo! Sus vidas aquí no son nada. Dependerá de cómo se desarrollen.
—Me estaba aguantando, pero mejor los dejo a su suerte.
El miedo y la desesperación consumían a todos. Estaban tirados en el suelo, echando espuma y sangrando por sus orificios.
¿Es algún tipo de arma sonora? ¿Algo que no entendemos? No puedo pararme. La presión es como la del fondo del mar: aplastante.
De pronto desaparece. Nadie se mueve, pero escucho susurros en mi oído.
—Ya se calmaron... ahora me escucharán sin molestias ni quejas.
Su voz retumba.
—Mi nombre es... (#$##%J"#$%$&$O$"%#S#"#"E#$%&$#P%2#"!H).
¿Qué? No lo entendí.
La única palabra que sentí fue “Joseph”. Y parece que no fui el único.
—Sus débiles cabezas no pueden comprender mi verdadero nombre. Solo escuchan lo que reconocen. Ni modo: llámenme como quieran. Ángel, demonio, ser poderoso... me da igual.
—Lo que sí deben saber es que este será su nuevo mundo. La vida que tenían se fue. No hay forma de volver.
—Aquí los animales, plantas y humanos tienen un estilo de vida distinto al suyo. Ustedes vivían cómodos, con agua, comida, refugio seguro. Me enferma verlos así. Así que decidí quitarles esas comodidades y dejarlos arrastrarse en la desesperación.
—Hahaha... ¡Sí, eso haré!
—Para no ser cruel, les dejaré algo que los ayude: lo que tengan puesto o carguen con ustedes será útil. También podrán hablar el idioma de los nativos. Además tendrán una herramienta que mostrará su estado físico y mental. Lo demás... será una sorpresa.
—Suerte, simples jugadores. Bienvenidos al mundo que controlo.
¿Mi vida anterior se fue? ¿Sobreviviré? ¿Por qué nos haces esto?
Este ente se hace llamar dios, pero no lo es. No le importa que lo nombremos así. Ante sus ojos solo somos piezas en un tablero.
Yo no quiero ser ganado. Quiero volver a casa, ver a mi madre, a mis abuelos, a mi hermano mayor...
Cuando desperté estaba solo, en lo que parecía un bosque. Busqué señal en mi teléfono: nada. Mejor guardar batería. Revisé mi bolso: un cuaderno con anotaciones, una lupa, un cepillo, lápices, dos bolígrafos, dos tijeras y una escuadra. De comida: una bolsa de papitas y cinco sobres de jugo de naranja.
Oscurecía. Tenía que hacer fuego. Froté dos ramas hasta sacar humo, pero mis manos dolían y sudaban. La noche cayó. Al final me quedé dormido bajo un árbol.
—Fiuuh, fiuuh, fiuuh...
Un silbato. No parece de animal, sino de persona.
—¿Quién anda ahí? ¡Respóndeme!
—Prawn, prawn...
Algo me arrojaron: una piedra, quizá un palo. No veo nada, pero escucho una carcajada.
Mi corazón late rápido. El sonido de ramas rompiéndose se acerca. No tiene buenas intenciones. ¿Qué hago?






![The Moon's Weapon : the cursed mate [ MOVING TO GALATEA]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_123f31099804e79c6de11657975bcaae.jpg)

