Capítulo 1: "La pieza de madera."

MOMO POV
-¿Que dice? ¿Que dice? -preguntaron Chae y Nayeon al unísono un instante después de que Dahyun, cuidadosamente, sacara una ficha de madera.
El Jenga. Juego compuesto de piezas de madera, que tiene el fin original de entretener a los niños de una familia, o bien, ¿Porque no? a todos. No destinado a que retos sean escritos en sus piezas y luego ser usado en una noche de amigas.
-“Botellita. -comenzó a leer en voz alta. Una vaga idea de lo que eso significaba cruzó por su mente. Alzó las cejas con algo de preocupación continuó: -Tres minutos. El tiempo que debes permanecer encerrada a solas con la persona a la cual el pico de la botella escoge. En caso de incumplimiento: Bebe cinco tragos.” -concluyó.
-Pero aquí no tiene sentido. -dijo Ji Hyo.
-¡Harían falta muchachos! -agregó Tzuyu. Varias rieron.
-No necesariamente. -sonrió Sana y sonreí de acuerdo con ella.
-No dice que debe haber beso. -dijo la poseedora de la pieza de madera. Se encogió de hombros.
-Se... Se da a entender que si, duh. -agregó Nayeon bajo el efecto de unos cuantos tragos. -Es la bo-te-lli-ta o seaaa... -Rió y le pegó en el brazo a Jeongyeon por séptima vez en la noche.
-¡YA! Puede alguien decirle que deje de pegarme. -exclamó mientras se frotaba el brazo adolorido.
-Traigan cinta que la atamos y así de paso no bebe más. -agregó Mina.
-¡¡NO!! -exclamó Nayeon y comenzó a reír. -Dejaré de... de pegarle a Jeongyeon pero no me quiten mi... mi vino. -arrastró las palabras y se abrazó a la botella.
-Bueno ya, que Dahyun tire y veremos que sale. Si no quiere quedarse encerrada con alguien, que vaya directamente a por los tragos. -ordenó Ji Hyo.
-Así si, ¡Que tire! -gritó Jeongyeon.
-¡¡Que tire!! -le siguieron Chae y Nayeon.
Dahyun tomó la botella de vino ya completamente vacía y la asentó en posición horizontal sobre la mesa. Tzuyu y Mina hicieron a un lado algunos vasos y latas de Redbull, para hacer lugar. Y con un seco movimiento la botella comenzó a girar rápido y luego a disminuir su velocidad.
Dahyun me miró.
Dos años habían pasado ya desde aquel día en el que le confesé a Dahyun, mi amor.
<<Dahyun, no quiero tu respuesta. Solo quería decir que te quiero. Siempre lo hice y siempre lo haré. Y probablemente pienses: “Lo sé Momo, eres mi amiga” Si, pero te he querido más. Te he amado, más que una amistad. Ya sabes. Necesitaba decirlo y cerrar esa etapa. Adiós. >> Envié.
No había tenido respuesta, no la quería y tampoco la esperaba. Ese mensaje era la llave que cerraba una puerta al pasado. Había estado enamorada de ella desde nuestro tiempo en Twice, pero necesitaba seguir adelante.
Cerrar esa puerta era la mejor opción ya que en ese entonces había empezado a salir en citas con alguien y quería enfocarme en dicha relación sin que Dahyun cruzara cada segundo por mi mente.
Ahora, los nervios se apoderaban de mí y habían comenzado a sudarme las manos. Quería que el pico de la botella apuntara hacia mi, así tendría unos muy pocos minutos a solas con ella. Algo que después de nuestra discusión dentro de la banda; nunca había vuelto a tener.
-¡¡Sana!! -exclamaron -- algunas en sorpresa, otras en decepción y otras divertidas -- cuando el pico de la botella apuntó hacia ella.
-Vamos Dahyun... -dijo a la vez que la miraba de manera perversa y divertida.
Le guiño un ojo, la abrazó y continuó: -Ya veremos que hacemos allí.
Todas reímos -- sí, incluso yo. -- menos Tzuyu. Quien noté que miraba a Nayeon con alguna intención escondida en su mirada.
-Noooo... No vas a ningún lado, Sana. Porque... Yo... Yo... ¡¡Frené la botella!! Si, eso es. -dijo con un gesto de seriedad y apuntando con su dedo indice hacia la botella. Luego guinó -- muy obvio -- a Tzuyu.
Ella agregó: -¡Yo la vi! ¡Que Dahyun tire de nuevo!
Mina, al parecer había entendido que estaba sucediendo y dijo: -Si, yo también vi eso. Tira de nuevo, Dahyun.
Sana miró a Tzuyu entrecerrando sus ojos y con un poco de duda pero luego una gran sonrisa apareció en sus labios.
-Y yo que quería un rato con Sana. -dijo Dahyun divertida y me miró de una manera extraña que no supe entender.
Asentó sus dedos sobre la botella y volvió a hacerla girar. Esta vez el movimiento era un poco más lento, como si estuviera todo calculado. Tragué saliva mientras la botella se iba deteniendo. Sentí la boca seca y tomé mi vaso dispuesta a beber un largo trago pero el grito de todas me detuvo.








