Aquellos
Aquel que oye el ruido imperial matutino no se buscara rebajar a las fuerzas que yacen en su arriba. Aquellos quienes hacen el ruido imperial no callaran al ver que sus bocas no estén saciadas de la droga verde. moneda es la droga verde, en vuelta en billetes será la droga verde.
Óyeme tu, hijo de vil sangre, se que leerás mis firmas y falsificaras mis huellas, gritare al momento de que me sean arrebatadas pues nunca dije que las daría prestadas. Se quien dices que eres y todos saben que eres ruin, pero yo no golpeare ni a tus ojos frustrare, pues no busco arremeter con tu autoridad, solo te diré que la misma no es la que me ubica en tu país. Tu país será bondadoso y tierno, de blanca piel, pero yo se y todos saben que no es mas que una portada. Yo no te elegí en mi país y por eso no entraras, y si me decides callar y a mi familia violentar, las cuales tu llamas fronteras y yo no nombro, arremeterán contra tus ojos y de ellos sangraras; sangraras y sangraras y de tus hijos hablaras, pues son quienes te alaban, a ellos les deberás pagar.
Vive amigo mío, se quien vive. Disfruta la unidad cuando sea popular, mira como desfilan aquellos que viste pasar cuando desfilabas tu y ellos gritaban “¡A la horca y a la hoguera, las niñas y abuelas!“, cuando dijeron pensar de desfilar es festejar, cuando dijeron que marchar en un desfile era burla y algo de que charlar en reuniones y juntas de plantas rojas llenas de ortiga, cuyo verde color un día manchado fue por los ojos de los que ellos llamaron alborotadores.








