Prologo
Desde que tenía memoria, Jimin había creído en los cuentos de hadas que su madre le contaba antes de dormir. Historias de príncipes valientes, amores eternos y finales felices que se sellaban con un anillo y una promesa. A los quince años, cuando conoció a Minho en una fiesta familiar, pensó que por fin había encontrado al suyo.
Minho era de su edad, carismático, con una sonrisa que parecía iluminar cualquier habitación y una seguridad que hacía que el mundo entero pareciera más sencillo.
Jimin, tímido y soñador, se dejó envolver por completo. Sus encuentros empezaron como miradas robadas y mensajes a medianoche, y pronto se convirtieron en besos desesperados en los rincones oscuros de la casa de los padres de Jimin.
A los dieciséis años ya se entregaba por completo, convencido de que ese amor era invencible. A los diecisiete, la realidad lo golpeó con la fuerza de un huracán.
El test de embarazo positivo temblaba en sus manos mientras las lágrimas le nublaban la vista. Minho, al principio, se quedó en shock. Luego, con esa misma seguridad que tanto había enamorado a Jimin, tomó su mano y le prometió que todo estaría bien.
“Nos casaremos. Yo me haré cargo”. Las familias, tras el escándalo inicial, acordaron un matrimonio rápido para salvar las apariencias.
Jimin dio a luz a los dieciocho años, una noche de tormenta en la que sintió que su cuerpo se rompía y se reconstruía al mismo tiempo.
Cuando colocaron a la pequeña Min-ji en sus brazos, frágil y arrugada, con los mismos ojos pequeños que él, Jimin supo que ya no había vuelta atrás.
Se casaron dos meses después de que Jimin saliera del hospital. Una ceremonia discreta, casi forzada, pero que para él todavía tenía un brillo de esperanza. Minho lo besó frente al altar y le susurró al oído que lo amaba. Jimin quiso creerle con toda su alma.
Los primeros años fueron soportables. Minho trabajaba mucho, ascendía en la empresa familiar, y Jimin se dedicaba por completo a su hija.
Aprendió a ser padre joven, a cambiar pañales con una mano mientras estudiaba a distancia, a calmar llantos nocturnos y a sonreír aunque estuviera exhausto.
Minho llegaba tarde, sí, pero aún traía flores de vez en cuando. Aún lo besaba en la frente antes de dormir. Aún le decía que era su mayor tesoro.
Pero el amor, como Jimin descubriría con el tiempo, puede desvanecerse de la noche a la mañana sin hacer ruido.
Las noches solitarias se volvieron rutina. La cama que una vez había sido refugio se convirtió en un campo vacío y frío. Minho llegaba al amanecer oliendo a perfume ajeno, con excusas cada vez más débiles.
“Reuniones”, “viajes de negocios”, “clientes importantes”. Jimin aprendió a reconocer las marcas de labios en el cuello de sus camisas, los cabellos largos que no eran suyos en la chaqueta, los silencios incómodos cuando sonaba el teléfono a altas horas.
Aun así, se quedó. Por Min-ji. Por la promesa que se había hecho a sí mismo de darle a su hija una familia completa. Aguantó catorce años de mentiras, de peleas susurradas para que la niña no escuchara, de noches en las que lloraba en silencio en el baño para no despertar a nadie.
Hasta que ya no pudo más.
Descubrió la verdad de la forma más cruel posible: Minho llevaba cinco años con su secretaria. Cinco años. Y ella estaba embarazada de él. Cuando Jimin confrontó a su marido, Minho ni siquiera intentó negarlo del todo. Solo se encogió de hombros, cansado, como si el peso de mantener dos vidas ya fuera demasiado.
—Esto no funciona desde hace mucho, Jimin. Tú lo sabes.
El divorcio fue rápido y doloroso. Jimin no pidió mucho: solo la custodia de Min-ji y la oportunidad de empezar de nuevo.
Se mudó a un departamento más pequeño pero luminoso —aunque tenía la capacidad económica de comprar una mansión, no lo hizo —, lejos de los recuerdos que lo asfixiaban.
Retomó su vida, una boutique de lujo en el centro de Seúl, retomó sus sueños en la moda y, sobre todo, se dedicó a criar a su hija de catorce años, que era su mayor alegría y, a veces, su mayor dolor de cabeza.
Min-ji era inteligente, rebelde y terca. Tenía los ojos de Jimin y la sonrisa peligrosa de Minho. Y, sin que su padre lo supiera, también tenía un plan.
Sus vidas eran normales, tranquilas. Mientras Min-ji estudiaba, Jimin trabajaba en la boutique, luego ambos habían lo que la más joven quería.
Pero un de pronto, todo cambió el día en que Jeon Jungkook se convirtió en el profesor de literatura de Min-ji.
Jungkook era un hombre de treinta y dos años, profesor titular, con una presencia que llenaba el aula sin esfuerzo. Voz profunda, mirada intensa y una forma de explicar los clásicos que hacía que hasta los adolescentes más distraídos prestaran atención.
Min-ji, que nunca había sido especialmente buena en literatura, quería pedirle clases privadas a Jungkook y avisarle a su padre, pero su primer plan no se llevó acabo, sino uno mejor. Le llegó una propuesta que no podía rechazar.
Su nota de literatura que antes era de cuatro, máximo cinco, pasaron a diez, sorpresivamente.
Jimin no sospechó nada al principio.
Hasta que una tarde, Jungkook empezó a aparecer. En la cafetería donde tomaba café por las mañanas. En la boutique. En el parque donde padre e hija paseaban los fines de semana. Siempre con esa sonrisa tranquila, esa mirada que parecía ver más allá de lo que Jimin estaba dispuesto a mostrar.
¿Casualidad? No lo sabía.
Pero, por primera vez en muchos años, Jimin sintió que su corazón, herido y cansado, empezaba a latir con algo parecido a la esperanza.
Pero las heridas del pasado no desaparecen fácilmente. Y Jungkook, con su paciencia y su intensidad silenciosa, estaba a punto de descubrir cuánto daño podía hacer todavía el fantasma de Minho.
La historia apenas comenzaba, la cual inicio con un mensaje de su alumna Park Min-ji, quien jugó a ser la “Pequeña Cupido”.
Espero les haya gustado 💗
Otra nueva historia(ya quítenme el internet, por favor) algo sin taaanto drama(eso tengo pensado) algo con comedia(lo intentare) algo tranqui, muy cute, pero hot.
(en el canal ya les explique cómo nació esta historia y que NO es AU-chat).
Aquí ambos son treintañeros, Minji tiene catorce años. Dudas aquí 👉🏻
Tendrán capítulo solo los fines de semana porque ya tengo dos historias en emisión.
(sin contar la colaboración que tengo).
Sin embargo, el primer capítulo será hasta el próximo fin de semana, no esté que viene. ¡Espero verlas en cada capítulo!
No olviden votar y comentar 👆🏻








