El Pensamiento: Más allá del camino rojo
El mundo comenzó en un solo trazo: un camino rojo, plano y eterno, suspendido sobre la nada. No había árboles, ni cielo, ni horizonte, solo una monotonía insoportable que se extendía hasta desvanecerse en el silencio. En medio de ese vacío absoluto se encontraba la casa, y junto a ella, un hombre. Él era el origen, pero también el límite.
Había creado a Belky pocos días atrás de un suspiro y un remanente de energía escasa. La quería a su lado desnuda, sin un lugar propio donde dormir, y justificaba su severidad con promesas vacías sobre un propósito mayor: dar vida a una humanidad que él mismo ya no podía sostener por su cuenta. Sin embargo, para Belky, la existencia no era un milagro, sino una condena gris. Su día a día se reducía a la incomodidad, a la fría mirada de su creador y a un cuerpo marcado por una sexualidad impuesta que ella jamás había pedido ni deseaba.
—El camino es difícil, pero necesario —le había dicho el hombre con una seriedad fingida cuando ella preguntó por su verdadero sentido.
Pero Belky ya no creía en sus palabras. Sabía que era un mentiroso, un ser egoísta que solo las había traído a la existencia para calmar su propia y hueca soledad.
Un día, hastiada de la asfixia del camino rojo, Belky caminó hacia el borde, donde el suelo terminaba y comenzaba el vacío infinito. El cielo no tenía nubes, solo puntos negros que se mecían con una lentitud desesperante. Sola en la inmensidad, por primera vez en su corta vida, Belky pensó intensamente en otra mujer.
Y el pensamiento cobró forma.
Cuando abrió los ojos, frente a ella estaba Marisol. Se miraron con el mismo desconcierto. Marisol nació sabiendo su propio nombre, a diferencia de Belky, a quien se lo habían impuesto. Tenía un cuerpo real, humano, un poco gordo, alejado por completo de la perfección artificial que el hombre solía buscar.
Cuando regresaron a la casa, el creador las recibió con sorpresa. Al ver a Marisol, intentó de inmediato ejercer su control: quiso revisarla, tocarla sin permiso, y rebautizarla con el nombre de Valentina. Belky sintió un profundo asco al ver cómo aquel hombre manoseaba a alguien sin su consentimiento. Para él, Marisol no era más que otra herramienta reproductiva, una pieza más para poblar su mundo estéril.
—¿Qué soy yo? —preguntó Marisol, desconcertada.
—Una mujer —respondió Belky, con amargura—. Una mujer con un posible deseo.
Pero Marisol dudaba de la lógica del creador. ¿Para qué insistir tanto en dar vida humana si ellos mismos ya eran humanos? ¿Qué sentido tenía replicar el vacío?
La desilusión se convirtió en certeza. Belky le confió a Marisol su mayor revelación: el hombre las engañaba, las manipulaba y no era más que una mentira con apariencia de dios. Compartían el mismo destino errante, sin camas, sin refugio y con un hambre real que el creador jamás sentía porque él mismo era una cáscara vacía.
Y entonces ocurrió lo imposible.
Mientras conversaban sobre la necesidad de alimento, Marisol pensó en comida. En cuestión de segundos, un pollo cocinado apareció frente a ellas. El impacto fue total. Marisol lo intentó de nuevo, pensando en una montaña de ropa para abrigarse, y una inmensa cascada de telas cayó a su alrededor. Jugando con sus propias mentes, Marisol creó un globo.
Se miraron con los ojos abiertos de par en par, compartiendo la misma revelación estremecedora:
¿Eran literalmente diosas?
El mundo entero no respondía a las reglas del hombre; respondía a sus pensamientos. Con una determinación renovada, Belky imaginó que el camino rojo comenzaba a encogerse. A medida que el suelo se estrechaba, la ilusión se desmoronaba y, al fondo, rasgando la oscuridad del cielo vacío, apareció una luz intensamente brillante: el verdadero mundo.
Marisol sintió una última duda, mirando hacia atrás:
—Si nos vamos... ¿qué pasará con él? ¿Se quedará solo?
—Ese hombre es un mentiroso que solo nos usó —respondió Belky con firmeza—. Él nos ideó con su mente; puede crear más si lo desea. Si nos vamos, seremos libres.
Marisol comprendió. Tomó la mano de Belky con fuerza, y juntas corrieron hacia el frente, directo hacia la luz.
Cruzaron el umbral despojadas de las cadenas del pasado. Ya no necesitaban la magia de un creador limitado; entraron a un mundo nuevo, vasto y real, donde cada pensamiento propio se convertiría en su propio destino.



![The Moon's Weapon : the cursed mate [ MOVING TO GALATEA]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_123f31099804e79c6de11657975bcaae.jpg)




