Prólogo
Cuando la casa apareció a la distancia, Ethan sintió que las piernas estaban a punto de fallarle. Subió los escalones de dos en dos y golpeó la puerta con fuerza varias veces, empezaba a oscurecer y él ya no soportaba estar afuera; necesitaba refugiarse.
—¡Abran! —gritó desesperado.
—¡Abran, por favor! —gritó otra vez, casi suplicando.
La puerta se abrió de golpe.
—¿Ethan? —habló Logan, frente a él, confundido por su comportamiento.
Sawyer y Nico levantaron la vista desde la sala, Jason y Johan bajaron inmediatamente de su habitación cuando escucharon gritar a Ethan.
Ethan parecía haber visto un fantasma, su rostro estaba completamente pálido, respiraba con dificultad y sus manos temblaban tanto que apenas podía mantenerse en pie.
—Ethan, ¿qué pasa? ¿Por qué vienes de esa manera? —preguntó Jason, extrañado.
Sus labios temblaban, intentaba hablar, pero no podía; solo respiraba, y cada vez más rápido, Ethan bajó la cabeza, sus hombros comenzaron a temblar y, entonces, Logan sintió cómo el estómago se le revolvía.
—Jacob... —soltó entre sollozos.
Jason apretó ligeramente sus hombros.
—Respira.
Ethan cerró los ojos y negando con la cabeza, las palabras salieron con dificultad.
—A Jacob...
Su voz se quebró.
—A Jacob se lo llevaron.








