El vigilante
Yo, Lolo, estaba despechado por una expareja que ya no me hacía caso, nos habíamos distanciado por una serie de acontecimientos malos de parte mía, lo llame varias veces, mande mensajes a su celular, a su correo por más de una semana y no me contestaba, fui hasta su casa un par de veces, pero no tuve suerte y no lo encontré o me lo negaron, no lo sé, quería disculparme por lo mal que me había portado con él pero parece que era demasiado tarde para eso.
Con toda esa angustia que lleva por dentro, me dio ganas de beber, compre un sixpack de cuzqueña, comencé a tomar bien acelerado — en dos cuadras de caminata estaba por la cuarta chela, estaba medio picado, eso me puso más caliente de lo normal, bueno siempre paro así, caminaba por la Av. Húsares en dirección a mi depa de la Av. Larco, de pronto se me vino a la mente que el vigilante de la Taberna — un restaurante — estaba buenazo, es un tipo alto, cuerpon, bien rico, no es primera vez que lo he visto, siempre que paso por esa zona está ahí a estas horas de la noche, me acorde de él cuando estaba a 6 cuadras de dicho restaurante — estaba indeciso, si regresar o mejor irme a dormir como “el angelito” que soy — pero mi culo de perra no perdona, decidió por mí, y regrese, mientras iba caminando de regreso al restaurante, más o menos estaba pensando en que decirle al vigilante, tenía varias ideas.
La primera seria: <<Hola qué tal? Soy Lolo, quisiera que me ayudes, donde puedo comer algo ligero y barato, porque aquí donde trabajas debe ser caro>>
Mmm, creo que muy sano, tendría que ser algo más atrevido.
Y esto, que tal: <<Buenas bro, ¿qué hora tienes? Porque mi reloj esta malogrado>>. Mmm, muy de vago, no sé qué me pasa, no me brotan buenas ideas, ¿será por el alcohol?
Si le digo: <<Hola que rico que estas, te quiero comer todito>>. Fácil me manda a la mierda.
Estoy a unas puertas de la Taberna, que rápido camine, — ¿qué le digo? — ¿o mejor me regreso a mi casa? — me tomaré la última chela para tener más valor, lo que salga, que chucha, camine unos pasos delante de él, él me saludo moviéndome la cabeza, así que di dos pasos hacia atrás, para tenerlo frente a mí.
—<<Buenas noches amiguito, no soy de Trujillo, no conozco bien la ciudad, quisiera comer algo ligero. — ¿dónde podría ir? ¿me recomienda algún sitio?>> — le pregunte muy coquetón al vigilante.
—<<Bueno por aquí hay varios sitios no sé qué se le antoje comer, buenas noches ante todo caballero>> — contesto el Vigi, muy educado.
—<<Un hot dog o chorizo doble, con bastante mostaza ¡que rico!>> — le respondí, pero mirándolo y haciendo gestos con las manos, de como quería el chorizo embarrado de mostaza.
El vigilante se rio, entiendo mi mensaje, al parecer, de todas maneras, para reforzar.
—<<o una hamburguesa grande, porque me encanta la carne y si es gruesa, mejor>> — le dije al vigi, no dejando de gestear las manos, para una mejor comunicación con el guapo fortachón.
El vigi, se sonrió nuevamente, esta vez con más énfasis.
—<< ¡Por Dios! ¡que lanza! salgo en 20 minutos, espéreme por aquí cerca >> — dijo el vigilante fortachón con una hermosa sonrisa en sus labios.
—<<oh genial, te espero en esa banca, muy amable caballero>> — le respondí.
—<<Esta bien>> — me contestó riéndose, se coge la cara como diciendo es la muerte este chivo.
Me senté en las bancas de Av. Húsares, contaba los 20 minutos porque estaba más arrecho, mi culo quería pinga, mientras tanto, fui a comprar más chelas para empilarme más e invitarle al fortachón, le guarde un par, volteaba a ver si ya estaban cerrando la Taberna, estaba ansioso porque salga, pensaba la tendrá grande, chica, mediana, por ese tamaño puede que sí, aunque hay grandotes que son chipis, estaba susurrando, hasta que sentí una mano en mi hombro, voltee, era él.
—<< ¡Me asustaste! ¡hola! ¿vigilante te digo? ¿O me dices tu nombre?, espero no hayas escuchado lo que dije?>> — fue mi respuesta al susto que me dio.
—<<Soy Mario, mucho gusto, pues si escuche la última parte, grandotes chipis, asumo que hablabas de los hot dogs que te deseas comer hoy>> — me dijo Mario, sonriente.
—<<Bueno supongo no sabes que significa eso, mucho gusto antes que todo, soy Lolo, chupa estas chelas son para ti, salud>> — le conteste, riéndome.
—<< Mucho gusto Lolo, sí sé que significa, también sé que no es que quieras comer precisamente comida, si no otra cosa, gracias soy poco de tomar, pero bueno te aceptare>> — me respondió Mario el fortachón.
—<<Tengo un depa de un familiar, en la Av. Larco, donde me quedo ¿vamos a comer, a tomar algo ahí?>> — le preguntaba al fortachón.
—<< Si vamos, pero compra forritos>> — fortachón expreso.
—<< ¿para qué? me vas a comer acaso, tengo en casa, y le cogí los huevos>>
—<<No que no eras de acá>> — dijo fortachón.
Mientras Mario hablaba lo veía tan lindo y rico, su sonrisa, sus labios, sus piernas gruesas, sus brazos formados, parece que va al gym.
—<<Ah, eres adivino, sabes que no quiero comer precisamente comida, lo que te comente fue floro, pes>> — le dije entre risas.
—<<si si, claro, ese floro estuvo bueno, pero fuiste astuto, bien jugado>> — dijo Mario.
—<< ¿Tú crees? Primera vez que me lanzo así, cuéntame ¿tienes flaca, flaco? — le pregunté.
—<<Tengo 2 hijas, de 3 y 2 años>> — respondió.
—<<Ah xuxa ya eres papa, debes tener unos huevazos llenos de leche, ¿qué edad tienes?>> — le pregunte.
—<<Tengo 22 años y tú?>> — respondió Mario.
—<<Uy que rica edad!! Yo, 28, pasa por favor>> — le dije.
Habíamos llegado a mi depa de la Av. Larco, estaba abriendo la puerta y me coge el culo, volteé, nos miramos, boto la mochila que traía en uno de sus hombros, estaba con su uniforme de vigi, nos besamos apasionadamente, me cogía de la cintura, bajaba su mano metiéndola debajo de mi trusa, cogiéndome el culo, acariciando mis nalgas, metiendo su dedo grueso y tosco a mi anito, con la otra me cogía la cara.
—<<No es primera vez que te veía pasar, quería comerte>> — me comento mientras me besaba.
—<< Voy a abrir la puerta>> — le dije.
Mientras abría la puerta, me baja el buzo, la trusa, besándome las nalgas, presionándolas fuerte, metiendo su lengua en medio de ellas, abre mis nalgas, mete su lengua en mi anito arrecho, por todo el rededor.
—<<que rica lengua, no pares fortachón>> — le decía gimiendo.
Entramos a la casa, estábamos demasiado arrechos, nos besábamos, que rica jeta, besaba rico, tenía rico aliento, le sacaba la camisa para chuparle el pecho fornido que tiene, que rico pecho, parados al filo del mueble, fui sacándole la correa, desabrochándole el pantalón, bajándole el cierre…
¡ohhh que sorpresa me llevare, estaba cruzando los dedos!
Comencé a besarle la pinga encima de la trusa, esta armada, dura, baje la trusa, era enorme, gruesa, cabezona, me quería morir, con esa pingaza, estaba ganadazo, la metí a mi boca esa cabezota, era rosadita, la quería morder, la metí todita a mi boca, sentía que se me estiraba la boca porque era bien gruesa, llegue hasta la base, mirándolo a los ojos, seguía chupándola todita, su cara de excitación ya no podía más, me cogía la cabeza de los pelos, empujaba hacia dentro — hacia afuera — me cogió de la barbilla, me paro, me metió una besuqueada, riquísima, me dio vuelta, fue metiendo su pinga mojada con mi saliva, pucta que rico, fue entrando la cabezota, yo gemía de placer, de excitación, me ardía un poco, pero me daba placer, hasta que Mario la metió todita, sus 26 cm — siempre la mido después del cache, tengo una regla — que rica la tiene, la metía la sacaba, me dio fuerte, me hizo gritar, me excito tanto que nos vinimos casi juntos, sentía como botaba su leche en mi anito, el gritaba de excitación, todo su pene dentro de mi sentía como se movía, recostó su pechazo en mi espalda, estábamos echados en mi mueble, me besaba en mis labios.
—<<y el forrito, no me puse>> — me dijo el pingon fortachón.
—<<Así está más rico, sentir tu leche calientita dentro de mí, tendrás otro hijo>> — le dije.
—<<De ti, reconozco 20 hijos>> — me respondió el guapo vigilante.
Pensé que ahí quedaría, que él se cambiaria, y se iría a su casa.
Saco su pene de mi anito que estaba embarrada de su leche, paradaso y duro como un fierro, que me provoco meterle otra chupada, de mi culito chorreaba su leche, había botado como 2 litros.
—<<Estaban cargaditos esos huevos, que rico csm>> — le dije.
—<<Hace días que ni una pajita me meto, sigo arrecho, Lolo, préstame tu baño para darme una ducha, no puedo llegar a mi casa así, mi mujer me descubrirá>> — Mario me contestó.
—<<Mmm seguramente no soy al único que te has comido>> — le pregunté.
—<<Bueno por ahí siempre pasan muchos gays, se insinúan, pero no les hago caso>> — respondió el vigilante fortachón.
—<<mmm si claro, bueno anda date una ducha, al baño de arriba>> — le dije.
—<<Si gustas bañémonos juntos, mira que yo acá tengo por lo menos tengo para un par de polvos más>> — fortachón me decía orgulloso de su virilidad.
—<<Super arrecho te veo, por algo tienes dos hijos a esta edad, crees que no me duele mi anito, lo has dejado abierto>> — le respondí.
—<<Te lo hago con amor, suave como esta vez>> — dijo fortachón.
Se me acerco me besaba en mi boca con olor a pene y a su semen, puse mis brazos en su cuello, me levanto en peso, me la volvió a meter así parados, de una sola, me hizo blanquear los ojos, que rico, la metía la sacaba, yo quería que me meta hasta sus huevos, su semen seguía ahí, que rico resbalaba, me bajo, le dije ya no deseo, comencé a subir las escaleras gateando, me cogió del pie, me jalo un poco, me la volvió a clavar en la mitad de las escaleras, sentía todo su cuerpo fortachón encima mío, su pechazo, su aliento cerca de mi boca, nos besamos, yo levantaba mi culo para que la siga metiendo, no paraba de moverse, me cogía las nalgas.
—<< ¡que rico cachas, me encantan tus nalgas, me encantas tú, te voy a hacer varios hijos! — decía con firmeza Mario el fortachón.
—<<que rico cáchame, eres mi hombre, hazme trillizos si quieres, otro día me cachas después que te comas a tu mujer>> — le dije.
—<<Uy que rico, que excitante, eso haremos>> — respondió el vigi.
Saco su pinga de mi anito, me levanto una pierna, y me metió una mamada de ano, me lo comía, con lengua, mis nalgas las besaba, fue subiendo en besuqueos por mi cintura, espalda, hasta llegar a mi cuello, cara y labios, mientras tanto, su pene volvía a ingresar a mi anito.
—<<Ufff que dolor, para, me duele, me estas reventando el ano>> — le decía para que se excite más, a la vez que movía mi culo hacia su pene.
Con lo que le decía se desesperaba, la metía más rápido y fuerte, me besaba a la vez mientras yo hablaba.
—<<Cállate, te voy hacer mío, este culo es solo mío, me pertenece>> — decía el fortachón.
Hemos seguido subiendo hasta llegar a mi cuarto, se hecho en mi cama, con la pinga parada, no se le bajaba, me sentado mirándolo, me movía hacia abajo, hacia arriba, sin poder más con la excitación, me dice se me viene, boto bastante y por segunda vez en mi anito dentro de mí, me seguí moviendo, él también, no paraba de moverse, cada vez más fuerte.
—<<No pares mi amor, que rico pene tienes, ay me duele, mi anito pero más me encanta tu pinga>> — le dije.
Hasta que me vine yo en su pecho, me levanté, metí su pinga a mi boca , boto otro poco en mi cara, en mi boca, estaba dulce, no paraba de venirse, que rico huele su semen, cogí mi anito, estaba abiertazo, a pesar de las 2 deslechadas no se le bajaba, seguía al palo, estábamos de sueño, eran como las 2 de la mañana, algo cansados, picados de las chelas, me heche en su pecho, me acariciaba mi cabeza, mi espalda, mi trasero.
—<< Ni con mi mujer cacho tan rico>> — me dijo.
—<<Bueno seré tu otra mujer entonces>> — le respondí.
Yo le acariciaba su pene, bajaba a chupárselo
—<<Quiero seguir cachándote, nos faltaron varias poses, pero el sueño me gana>> — me dijo fortachón.
Me quede dormido en su pelvis con su pinga en mi boca, cuando me desperté asustado como a las 3am, Mario no estaba se había ido, entre a buscarlo en el baño, al parecer tomo una ducha por la forma como dejo las cosas, lo busque por toda la casa, no estaba, sus cosas tampoco, solo su fotocheck que estaba en la sala, se le había caído, me ardía el anillo, pero estaba lleno de placer y olía a pura testosterona, me encanta ese olor de su semen, no me bañe, me tire a la cama y abrazaba mi almohada, para alucinar que era Mario, mi fortachón tan guapo.
A las horas, sonó mi alarma, veo la hora eran las 8am, tenía que ir a la chamba, tenía una pereza levantarme, además que me había quedado extasiado con Mario, hasta lo había soñado, quería que me siga cachando, hoy iré a dejar su mostrocheck a su trabajo, ahí aprovechare para decirle que venga nuevamente, todo el día pensé en él, lo bien que habíamos pasado.
Llego la noche, fui a buscar a Mario, plan de 7pm, no lo veía, regrese a las 8pm, nada, pensé a lo mejor estaba trabajando adentro, regrese a las 9pm, tampoco estaba, había otro vigilante, decidí preguntar por Mario, este vigi es mas feo que da miedo acercarse.
—<<Buenas noches, disculpe, ¿qué es de Mario, el vigilante que trabaja acá?>> —pregunte al nuevo vigilante de la Taberna.
—<<No lo conozco>> — me contestó el señor.
—<<Pero no podría preguntar a la administración>> — le dije.
—<<No está el administrador>> — me contestó.
—<<Puedo entrar a preguntar a algún mozo>> — le dije al señor vigilante.
—<<si gusta pase>> — me respondió el vigilante nuevo.
—<<Buenas noches, que sabe de Mario, el vigilante que estuvo anoche>> — le pregunte al mozo cabrita.
—<<¿Mario se llamaba?, no se la verdad hoy vino ese nuevo señor>> — me contesto el mozo es cabrita.
—<<ok muchas gracias>> — le dije.
Estuve pasando todos los días por la Taberna, casi por mes seguido, ni rastros de Mario, lo pensé como 2 mes, me quedé encantado con este fortachón además de intrigado por no saber que había pasado con él, nunca más supe nada de Mario, solo me queda de recuerdo el fotocheck, aun lo tengo guardo.

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