Capítulo 1
María paseaba tranquilamente por los jardines, admirando las bellas flores que florecían a su alrededor.
—En primavera son aún más hermosas. Es como un espectáculo de colores...— pensó mientras acariciaba un girasol con la yema de los dedos. Sonrió al sentir el calor que había acumulado por la luz del sol.
—Está calentito... El sol ya empieza a calentar. No como en invierno, cuando parece una luz sin calor.
Rió suavemente y levantó la mirada. Entonces encontró a Erick.
Su rostro se iluminó al verlo. Corrió hasta él y lo abrazó.
—¡Amado mío!
Se apartó apenas para mirarlo a los ojos.
—¿Cómo estás? No sueles estar en Everiwood Kingdom tan seguido.
Sin soltarlo del todo, tomó sus manos con cariño.
—Te he extrañado mucho, Erick. ¿Qué haces por aquí?
Erick se sobresaltó al verla, como si lo hubiera sacado de sus pensamientos.
—Ah... Hola, María. Estoy bien. ¿Y tú?
Desvió la mirada. Parecía buscar algo... o a alguien.
—Estaba buscando a Vicky.
Con cierta incomodidad retiró con suavidad las manos de María y dio un par de pasos hacia atrás.
—Mantengamos un poco de distancia. Me molesta el contacto.
—Ah... okey, entiendo.
María sonrió con un poco de vergüenza.
—Lo siento si fui muy intensa. Hace mucho tiempo que no nos vemos.
Desvió la mirada, avergonzada.
—No pasa nada. ¿Sabes dónde está Vicky?
La pregunta tomó a María por sorpresa. Aunque procuró que no se notara, la alegría que había sentido al verlo disminuyó un poco.
—Está en la biblioteca, ocupada... ¿Para qué la necesitas?
Intentó convencerse de que seguramente se trataba de algún asunto político o de trabajo.
—No es de tu importancia.
Erick se dio la vuelta para marcharse.
María quedó inmóvil. La brusquedad de aquella respuesta le dejó un nudo en el pecho. Después de tanto tiempo sin verlo, no esperaba que la tratara de esa manera.
En ese momento, la puerta del jardín se abrió.
—¡María! ¡Mira lo que encontré...!
Vicky avanzó sin mirar al frente y chocó contra ella.
—¡Auch!
El golpe la hizo caer al suelo.
Erick corrió inmediatamente hacia ella.
—¡Vicky! ¿Estás bien?
La ayudó a levantarse y luego miró a María con molestia.
—Debes tener cuidado, María. ¡Mira si le haces daño! La llevaré a la enfermería.
Al pasar junto a ella, la empujó sin siquiera detenerse.
María perdió el equilibrio y cayó sobre el frío suelo de cemento. Sintió cómo la palma de su mano se raspaba contra la superficie.
—¿Qué...? ¿Qué pasó...?— pensó.
Todo había ocurrido tan deprisa que ni siquiera había tenido tiempo de reaccionar.
Permaneció unos instantes inmóvil, observando cómo Erick se alejaba con Vicky en brazos.
—¿Tendrán algo...?
Levantó lentamente la mano. Una pequeña herida dejaba escapar gotas de sangre que caían sobre el cemento blanco.
—Debo ir a desinfectarla... No quiero que me quede una cicatriz.
Susurró aquellas palabras mientras se incorporaba con cuidado.
Todavía algo aturdida, comenzó a caminar lentamente hacia la enfermería.








