Prologo
Nadie nace sabiendo que cada paso de su vida ya fue escrito por la mano firme de alguien que observa desde lo más alto de la cadena alimenticia.
Helena Pembroke buscaba descubrir quién era realmente.
Cuando la conocí, aún no era Helena Pembroke IV, heredera de una de las familias más poderosas del continente. Para mí era simplemente Lena: mi mejor amiga en Kingsbridge Hall, un internado que todos describían como un paraíso para la élite.
Se equivocaban.
Kingsbridge Hall era un infierno. Solo que había aprendido a disfrazarse de cielo.
Escribo estas páginas porque el mundo merece conocer la verdad. La verdad que ellos han enterrado durante generaciones y por la que han hecho desaparecer a quienes se atrevieron a pronunciarla.
Aquí no encontrarás héroes ni villanos. No existen el bien absoluto ni el mal absoluto. Solo personas dispuestas a cruzar cualquier límite para proteger aquello que consideran sagrado.
Si has llegado hasta estas cartas, ya es demasiado tarde para fingir que nunca existieron.
Ellos lo sabrán.
Siempre lo saben.
No sé cuánto tiempo me queda. La más poderosa y peligrosa de todos ellos ya ha puesto sus ojos sobre mí, y nadie escapa cuando ella decide terminar una historia.
Me llamo Quinn.
Escribo esto por mi hija.
Porque me niego a permitir que herede el mismo destino que arrebató a mi esposa.








