El Tacto Del Edén by El Tacto Del Edén at Inkitt
Customize readability
Aa

El Tacto Del Edén

All Rights Reserved ©

Summary

El Tacto del Edén Romance Paranormal / New Adult Zane no puede ser tocado. Su piel es una maldición disfrazada de placer: quien lo roza cae en un éxtasis hipnótico del que no puede escapar. Por eso ha vivido escondido, protegiéndose con mangas largas y distancia, convencido de que nunca podría dejar que nadie se acercara. Hasta que llega Iris, una chica nueva que, por primera vez, logra tocarlo sin que su poder haga efecto. Con ella, Zane descubre lo que es sentirse normal. Lo que es ser tocado sin miedo. Pero su don no es un secreto que pueda guardarse para siempre. Hay quienes buscan a personas como él, y el simple hecho de existir ya es un riesgo. En medio de secretos, peligros y una atracción que desafía todas las reglas, Zane e Iris descubrirán que el placer no es lo único que los une. Y que el verdadero Edén no está en lo que él puede dar… sino en lo que ella está dispuesta a arriesgar. ✨ ¿Qué encontrarás en esta historia? · Romance paranormal con tensión y chispa. · Un héroe atormentado que nunca ha podido ser tocado. · Una heroína diferente a todas las que ha conocido. · Misterio, peligro y un toque sensual. · Una conexión que desafía lo prohibido. "Él da placer. Ella es única ." 🔥🖤

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Zane aprendió a leer las reacciones de la gente antes que las palabras.

Con tres años, su madre lo bañaba y él reía porque las cosquillas en la panza le hacían gracia. Pero un día, la risa dejó de ser solo risa. La mujer se quedó quieta, con la esponja en la mano, mirándolo como si él fuera un juguete nuevo. Sus dedos apretaron su hombro con más fuerza de la necesaria y sus ojos se volvieron vidriosos.

—¿Mami? —preguntó Zane.

Ella no respondió. Siguió frotando su piel como si no pudiera parar.

Su padre tuvo que entrar al baño y separarla. Literalmente, arrancarla de él.

Zane no entendió nada, claro. Solo recordaba el llanto histérico de su madre cuando despertó del trance, el pánico en su voz al gritar "¿qué me pasó? ¿qué le hice?". Y el silencio de su padre, ese silencio pesado que llenó la casa durante semanas.

Con cinco años aprendió a no dar la mano.

Con siete, a usar mangas largas incluso en verano.

Con doce, a soportar las miradas de quienes se habían "accidentalmente" rozado con él en el pasillo del colegio y volvían a buscarlo al día siguiente. Y al otro. Y al otro.

Con diecisiete, Zane ya era un experto en no ser tocado.

---

El instituto olía a café quemado y desinfectante barato. Zane recorrió el pasillo principal con la mochila colgando de un hombro, los auriculares puestos aunque sin música, los ojos al frente. No miraba a nadie. No saludaba. No se detenía.

Había aprendido que la mejor manera de evitar el contacto era parecer inaccesible. El chico raro. El solitario. El que vive en su propia burbuja. La gente lo dejaba en paz porque parecía no querer compañía. Y no iban desencaminados.

—¡Zane!

La voz de Marco lo alcanzó justo antes de que pudiera doblar la esquina. Zane suspiró por dentro y se giró. Marco era su único amigo, o lo más parecido a un amigo que tenía. Lo conocía desde pequeños, antes de que su don se manifestara por completo, y había aprendido a convivir con él sin tocarlo. Se sentaban separados, chocaban los puños sin rozarse, mantenían la distancia. Era incómodo, pero funcionaba.

—¿Qué? —preguntó Zane, sin quitarse los auriculares.

Marco se acercó hasta quedar a un metro y medio. La distancia de seguridad.

—¿Has visto a la nueva?

Zane parpadeó.

—¿Qué nueva?

—La chica. Llegó hoy. Tercero de la mañana, justo después de tutoría. Morena, pelo largo, ojos grandes. Una preciosidad, tío. Pero tú ya sabes... —Marco hizo un gesto vago con la mano—. Tú no miras a nadie.

No era cierto. Zane miraba. Observaba. Aprendía. Pero sí, evitaba fijarse en nadie en particular. No servía de nada.

—Me alegro por ti —dijo Zane, y se dio la vuelta para seguir caminando.

—¡Oye, espera! —Marco lo siguió, manteniendo la distancia—. Es que... bueno, es que la han puesto en nuestra clase. En la última fila, al lado de la ventana. Justo detrás de ti.

Zane se detuvo.

—¿Detrás de mí?

—Sí, tío. Vas a tener que convivir con ella todo el año. Pensé que querrías saberlo.

Zane apretó la mandíbula. No le gustaban los cambios. No le gustaba la gente nueva. No le gustaba tener a nadie detrás, en su punto ciego, donde no podía controlar si alguien se acercaba demasiado.

—Gracias por avisar —dijo, y esta vez sí se alejó.

---

La clase de Literatura era su favorita. La profesora, una mujer mayor con gafas de pasta y voz cansada, lo dejaba en paz. No le preguntaba. No lo señalaba. No lo obligaba a trabajar en grupo. Zane sospechaba que ella sabía algo, o al menos intuía que él no era como los demás. Pero nunca dijo nada.

Ese día, sin embargo, todo era diferente.

La puerta se abrió a mitad de la explicación sobre Garcilaso y entró ella.

Zane no levantó la vista. No lo hizo. Se obligó a mantener los ojos en el libro, en las palabras, en cualquier cosa que no fuera el movimiento que todos siguieron con la mirada. Oyó los cuchicheos. Oyó el "siéntate ahí" de la profesora. Oyó los pasos acercándose.

Y entonces sintió el aire moverse a su espalda.

Ella se sentó justo detrás. Tan cerca que, si él se reclinaba un poco, su espalda rozaría el borde de su mesa. Zane contuvo la respiración y se inclinó hacia delante, apoyando el pecho contra su pupitre.

No la vio. No la miró. Pero durante toda la clase fue consciente de su presencia. De su respiración. Del sonido de su bolígrafo al escribir. De su olor. Algo suave, limpio, como jabón de glicerina y quizás un toque de vainilla.

Cuando sonó el timbre, Zane recogió sus cosas con la velocidad de quien huye de un incendio. Se levantó, giró para salir al pasillo...

Y ella también se levantó.

Y chocaron.

Fue un roce tonto. La culpa fue de la mochila, que ella llevaba colgando de un hombro y al girar golpeó la de él, haciéndole perder el equilibrio. Zane dio un paso atrás para esquivarla y su mano, su maldita mano izquierda, se levantó por reflejo para sujetarse en algo.

Ese algo fue su brazo.

El antebrazo de ella.

El contacto duró menos de un segundo. Una décima parte de un segundo. El tiempo justo para que la piel de Zane encontrara la piel de ella.

Y entonces pasó.

O mejor dicho: no pasó.

Zane esperó el escalofrío. Esperó ver los ojos de ella nublarse, su boca entreabrirse, su cuerpo tensarse por la oleada de placer que siempre, siempre, provocaba. Esperó tener que soltarla y salir corriendo antes de que ella volviera en sí y lo mirara con esa mezcla de confusión y deseo que tan bien conocía.

Pero ella no hizo nada de eso.

Ella lo miró a los ojos. Directo. Sin parpadear. Y frunció el ceño.

—¿Te pasa algo? —preguntó.

Zane se quedó paralizado. Su mano seguía en su brazo. Todavía la estaba tocando. Y ella... ella estaba perfectamente normal.

—Yo... —soltó el brazo como si quemara—. Perdón.

Dio un paso atrás. Otro. Casi tropieza con una silla.

Ella inclinó la cabeza, observándolo con curiosidad. Y entonces, sonrió. Una sonrisa pequeña, ligera, sin malicia.

—Tranquilo. No ha pasado nada.

No ha pasado nada.

Las palabras resonaron en la cabeza de Zane como un eco imposible.

Nadie decía eso. Nadie, después de tocarlo, decía "no ha pasado nada". Porque siempre pasaba algo. Siempre.

Ella se ajustó la mochila al hombro y pasó a su lado, rozándolo casi al salir del aula. Esta vez Zane esquivó el contacto, pero la miró. La miró de verdad.

Pelo negro y liso. Piel morena. Ojos grandes, sí, Marco tenía razón, pero lo que Zane vio no fue su belleza. Vio algo más. Algo en su forma de moverse, de ignorarlo, de no mirar atrás.

Ella se alejó por el pasillo y Zane se quedó quieto, en medio de la clase vacía, con el corazón golpeándole las costillas como un pájaro enjaulado.

Por primera vez en su vida, alguien lo había tocado y no había caído.

Por primera vez, el monstruo no había hecho efecto.

Y por primera vez, Zane sintió algo que no sabía nombrar. Algo que no era miedo. Algo que no era alivio.

Era, quizás, el principio del deseo.

El principio del tacto.

El principio del Edén.

---

Let El Tacto Del Edén know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Read Now
Bear Roberts

ValJ Prime: Merci pour cette histoire qui m'a fait découvrir une famille unie qui se serre vraiment les coudes, des gens blessés qui n'abandonnent pas, des gestes qui sont des preuves bien plus parlantes que les mots.

Read Now
Die Wölfe von Welby

Silvia: Sehr gut geschrieben. Spannend von Anfang an. Lustig und doch fesselnd zugleich. Hoffe es geht gut aus für sie.

Read Now
A Blessing in Disguise

Miriam0011: Hi there! I really enjoyed reading your story, it was both interesting and well written. Your style feels very natural and easy to connect with. Do you usually write in this genre, or do you explore others as well?

Read Now
Ruthless Lord

Rebeca: Excelente novela

Read Now
Buried Alive

Tamalar Burton: I was overwhelmed with feeling when the story started. Everything she went through at early pregnancy was a little scary but it seemed to work out really well. There were even some funny moments. It was a very romantic story.

Read Now
Ein Kuss für den CEO

Linda: Ein sehr einfühlsamen Buch, mit einer Spur drama. Zwischendurch musste ich schmunzeln.

Read Now
The Grumpy Next Door

MtnsOfTroy: If you're looking for a feel good, steamy romance novel this will definitely do the job. It doesn't have a whole lot of plot twists, but it's believable enough to make it exciting. My only main critique is that there's not enough conflict, but there are plenty of steamy encounters and a happy ending...

Read Now
Silver's Second Chance

Clare: Loved the second chance mate story line. But loved even more the strong female lead. Would love to a mini fic of this couple a few years down the line.

Read Now