Mi Plan B by Emi at Inkitt
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Mi Plan B

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Summary

Alana ha estado enamorada de Caleb desde pequeña. El y Mateo, son hijos de la mejor amiga de su madre. Pero Mateo, aunque sea igual de guapo que Caleb, es un fastidio. Es todo lo que ella no busca en un chico, su plan B. Ali ha pasado los veranos con ellos desde que tiene memoria. Pero han pasado dos años sin verse y ella ahora es toda una mujer. ¿Podrá conquistar a Caleb de una vez por todas? ¿O despertará sentimientos en el único chico que no busca tener?

Genre
Romance
Author
Emi
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1. Un nuevo verano junto a ellos

Soy Alana. Tengo Dieciocho años. Vivo con mi madre y mi hermano Santiago en Buenos Aires. Mi padre falleció cuando yo tenía tan solo cinco años. Desde entonces, hemos pasado cada verano con Estela, la mejor amiga de mi madre desde que son pequeñas. Ellas volvieron a reunirse cuando mi padre falleció. Estela es soltera y es madre de Caleb y Mateo. Caleb tiene mi edad y Mateo es un año mayor, como Santi. Ellos son como mis primos. Nos conocemos desde siempre. Y hemos pasado increíbles veranos juntos.

Mi vida consiste en esperar el verano. Para poder ir a verlos a Córdoba. Amo ese lugar, y los amo a ellos. Las sierras, los arroyos y todo el maravilloso paisaje. Es mi lugar en el mundo.

De pequeña, siempre fui muy unida a Caleb, y he estado enamorada de él desde entonces. Lo he visto hacerse hombre, y he conocido a sus diferentes novias. Nunca tuve el coraje de confesarle mis sentimientos. Aunque quisiera creer que el ya se ha percatado de lo que siento. Es imposible que el no se haya dado cuenta. Todos en mi familia lo saben, hasta creo que su madre lo sospecha. Ella y mi madre siempre soñaron con que estemos juntos. Pero nunca ha pasado nada entre nosotros, a pesar de mis sentimientos. Creo que el me ve como una hermana. Espero que no sea así.

Con su hermano, Mateo, las cosas son muy diferentes. Con el no me llevo tan bien. Aunque haya sido mi primer beso, el es un verdadero fastidio, nunca deja de molestarme. El no es como Caleb, que es Jodidamente perfecto.

En todas las familias esta el hijo bueno y el hijo malo. En este caso, Mateo es el malo. Siempre está fastidiando a su madre y es un rebelde sin causa. Todo lo apuesto a Caleb, que es cariñoso con su madre y la mía. Le va muy bien en sus estudios y es todo un hijo ejemplar. Su forma de ser me tiene fascinada.

El es mi prototipo ideal de chico. Pero eso me ha traído sus inconvenientes, ya que no he podido meterme con ningún chico, porque solo el ocupa mi cabeza. Mi vida se reduce a esperar por el verano, para verlos nuevamente. Según mi hermano, soy patética. Y creo que un poco de razón tiene. Caleb nunca me ha enviado una señal para seguir esperándolo. Solo he besado a un par de muchachos, incluido su hermano. Y el ya tuvo tres novias, hasta donde yo sé.

No hace falta decir que las he odiado a todas.

Los últimos veranos se me hizo difícil ver como empezó a salir con chicas. El ya es todo un hombre. Mientras yo, salgo con ellos para compartir tiempo con el. Tengo que pasarme la noche viendo como el, mi hermano y Mateo rompen corazones en las discos. Y soportar al pesado de Mateo, que aprovecha cada ocasión en la que puede para molestarme. Cualquier chica estaría loca por ellos. Pero Caleb tiene una belleza particular. El, además de ser Jodidamente sexy, es una buen muchacho. Algo que es difícil de encontrar en los muchachos de hoy en día. Todos son idiotas.

Para este verano decidí hacerme un cambio de look. Cambié mis ondas naturales, por un pelo lacio y sedoso. También cambié mi vestuario. Comencé a vestirme más provocativa. Comencé a mostrar mi cuerpo. No tengo un busto excesivo, pero creo que el que tengo esta bien.

-¿Crees que Caleb tenga novia?-preguntó mi hermano desde el asiento del copiloto. Despertandome de mis pensamientos.

Mi madre me miró por el espejo retrovisor.

-No lo sé.

-Vamos Ali, todos sabemos que te gusta. No te hagas la desinteresada.

-Eso no es asunto tuyo-repliqué, poniéndome mis auriculares. Para no volver a escuchar a mi hermano.

Rogando para mis adentros, que lleguemos de una vez por todas.

Esta vez el viaje se me ha hecho eterno. Debe ser por la ansiedad de volver a verlos después de dos años.

Me pregunté que sería de sus vidas.

Cuando estábamos por llegar mi pulso comenzó a acelerarse.

¿Y si tiene novia? ¿Y si no le gusta mi cabello? ¿Me habrá echado de menos como yo a él?

Reconocí el vecindario y supe que estábamos cerca. Podía ver las sierras desde el coche.

Amo este lugar, siempre soñé con vivir aquí. Tras la casa de Estela hay un arroyo y es maravilloso. El lugar aquí es muy tranquilo. No como en Buenos Aires. La ciudad es insoportablemente ruidosa.

El verano anterior no vinimos porque mi madre tuvo inconvenientes en el trabajo. Se me hizo algo difícil no verlos por dos años.

Hoy en día, ya soy mayor de edad, ya soy toda una mujer.

Me pregunto si ellos han cambiado tanto como yo.

Finalmente llegamos a destino. Estela, que estaba sentada afuera corrió hacia nuestro coche.

-¡Chicos. María, Santi y Ali están aquí!-anunció, con emoción.

Cuanto había echado de menos a esta mujer. Es como mi segunda madre.

-Mi niña estas preciosa. Cuanto has crecido-afirmó antes de sujetarme entre sus brazos. Luego abrazó a Santi y por último a mi madre. A quién permaneció sujetada por unos minutos. Ellas se emocionaban hasta las lágrimas cada vez que se encontraban. Siempre envidié un poco su amistad. Tengo amigas y amigos, pero no así.

Limpiando una lágrima que caía por mi mejilla, miré hacia la casa. Y ahí los vi salir, corriendo como dos niños a ver quien llegaba primero.

Algunas cosas nunca cambian.

Ellos se veían como los recordaba, pero más altos y más fornidos. Mateo tenía el cabello un poco más largo,casi hasta los hombros y su brazo ahora, estaba decorado con diferentes tatuajes, también me percaté de que tenía un aro en su labio inferior. Caleb en cambio, Lucía igual que siempre, solo que más fornido y con barba.

Veo que todos nos hemos convertido en adultos. Al menos en lo físico.

Mateo me miró de pies a cabeza, levantó una ceja y con sus labios formuló un "wow".

Caleb en cambio, sonrió ampliamente y corrió hacia mi. Me tomó de la cintura y con sus brazos me levantó en el aire, para luego abrazarme con fuerza.

Casi se me cortó la respiración, al sentir su ahora fornido cuerpo contra el mio. Cuando inhalé su perfume, no pude evitar observar sus labios.

-Te ves... Estas hermosa-dijo el, mirándome de arriba a abajo. Sorprendido. No pude evitar sonrojarme ante su comentario.

-Tu te ves muy bien. Los eche de menos.

-Y nosotros a ustedes. Ha pasado tiempo.

-Hola Enana.

La voz de Mateo era ahora mucho más grave de lo que recordaba.

-Ya no soy tan Enana-bufé, y luego lo abracé. A pesar de que nunca nos llevamos del todo bien. Lo había echado de menos también. El olor a cigarrillo inundó mis fosas nasales.

-Siempre serás una Enana para mi. Soy más alto que tu.

-Recién llega y ya estás molestandola-dijo Caleb.

Mientras yo observaba cada línea de expresión de su rostro. Un rostro con el que había soñado cada noche en este tiempo sin vernos.

-Pasen por favor. Deben estar cansados. Tomemos unos mates*-dijo Estela sonriendo.

Sacamos nuestras maletas del maletero y nos dirigimos a la casa.

Todo se veía diferente esta vez.

-Hemos re decorado la casa-dijo ella, sintiéndose satisfecha con el resultado.

-Te ha quedado hermoso-afirmó mi madre.

Cuando venimos a quedarnos a casa de Estela, ellos me dejan tener mi propia habitación.

Caleb y Santiago duermen en la habitación de Mateo y yo duermo en la habitación de Caleb.

Al entrar a dejar mis maletas quedé cautivada por la limpia y ordenada que estaba. Supe que Caleb la había dejado así para mi.

Podía sentir su perfume en cada parte de la habitación. Haciéndome suspirar a cada momento.

El único problema era que debía compartir el baño con los muchachos. Ya que en el piso de arriba, donde se encontraban nuestras habitaciones. Había un solo baño. Mi madre y Estela dormían en los cuartos de abajo, y ellas tenían un baño allí.

-Lo dejé ordenado para ti. Espero que te guste.

-Gracias-sonreí, al chico de mis sueños parado frente a mi.

El me dedicó una sonrisa y permaneció a mi lado en silencio, como si tuviera algo que contarme.

Pero el momento se perdió cuando mi hermano y Mateo aparecieron en el pasillo riendo como dos focas drogadas.

-¿Interrumpimos algo?-preguntó mi hermano y quise golpearlo ahí mismo. En cambio, lo fulminé con la mirada. Y entré a la habitación.

Idiota.

Dejé mi maleta en la cama. Y bajé al encuentro de mi madre y Estela. Que tomaban mate, mientras conversaban y reían.

Cuando estaba por sentarme. Alguien me tomó de la cintura bruscamente. Haciéndome dar un brinco del susto.

Mateo se reía detrás de mi. Satisfecho por haber logrado su cometido.

-Eres un idiota.

-Hijo, no la molestes. Vengan a tomar mate.

El me sacó la lengua y se sentó junto a mi madre. Esta lo abrazó y la cara del muchacho se puso pálida y se veía incómodo. El no es cariñoso o demostrativo.

Me reí con maldad por un momento. Sabía que el la estaba pasando mal. El me miró con cara de pocos amigos y finalmente abrazó a mi madre. Para provocarme.

En ese momento Caleb y Santiago se unieron a nosotros.

Tomamos mates por horas. Hasta ponernos al día. Al parecer Estela había dejado el trabajo de oficina para ponerse una peluquería en centro de la ciudad. Y le iba muy bien. Ella y mi madre habían sido peluqueras en su juventud. Pero lo dejaron cuando tuvieron hijos. Ambas terminaron teniendo horribles y aburridos trabajos de oficina. Lo que siempre odiaron.

Cuando la noche llegó pedimos unas pizzas y luego de cenar, nos fuimos al arroyo con los chicos.

El arroyo estaba a tan solo dos cuadras de la casa de Estela. Pero como nuestras madres se habían quedado en la casa. Paramos en un almacén para comprar unas cervezas.

Compramos tanto como nos fué posible cargar entre los cuatro.

Cuando llegamos al arroyo me quedé un momento contemplando el lugar.

Siempre me quedaba omnubilada por la belleza del lugar. A pesar de haber venido aquí todos los veranos de mi vida.

La luna iluminaba el verde césped, y las piedras de la orilla.

Sólo el sonido del viento podía escucharse aquí. Cerré los ojos un momento y me permití disfrutarlo.

En estos dos años, el lugar no había cambiado nada. Se veía exactamente como lo recordaba.

Sentí que unos brazos se enredaban en mi cintura. Reconocí sus manos cuando se unieron en mi barriga y las tomé. Permitiéndome disfrutar del aroma a perfume que emanaba su cuerpo.

Echaba de menos sus abrazos.

-Te eché de menos-susurró Caleb en mi oído, haciéndome sentir escalofríos en todo el cuerpo por su cercanía.

-Y yo a ti-giré mi cuello y besé su mejilla. Muy cerca de su boca. El me miró los labios y luego miró hacia el arroyo.

Mi corazón latía con fuerza y mis manos comenzaron a sudar.

-Vamos a sentarnos aquí-anunció Mateo, interrumpiendo nuestro mágico momento.

En ese momento, Caleb se separó de mi y fue hacia donde estaban los muchachos.

Contemplé a los muchachos por un momento. Esta era mi casa. Este era mi lugar, y ellos mi familia.

Tal vez debería confesarle a Caleb mis sentimientos, y ver que pasa. Pero siempre fuí muy tímida. El nunca me ha insinuado nada. Pero puedo ver que me ha extrañado, por la forma en la que me abraza, y me mira, sonriente.

Caminé hacia el y me recosté sobre sus piernas. El comenzó a acariciar mi cabello.

-¿Qué tal todo en Buenos Aires?-preguntó Caleb, en mi oído, mientras nuesytos hermanos conversaban de fútbol.

-Bien. Igual que siempre.

-¿Has conocido a algún muchacho?

En ese momento, Mateo y Santiago que oyeron lo que el me preguntaba, se quedaron callaron, y expectantes por mi respuesta.

-Ehh. No. Nada importante.

-Oh no te preocupes. Ya encontraras a tu príncipe enano algún día-se burló Mateo.

-Eres un idiota. ¿Sabes?

-Me lo dicen todo el tiempo.

-Es raro que una chica tan hermosa como tu este soltera-susurró Caleb en mi oído, haciéndome sentir escalofríos en todo el cuerpo.

Sorprendida ante sus palabras, me sentí esperanzada. El nunca me había dicho algo así. Tal vez este verano pase algo entre nosotros. O tal vez soy una tonta que se ilusiona por cualquier cosa.

*mates: Infusión de hojas secas de yerba, que se toma generalmente en países como Argentina y Uruguay.

Espero que les haya gustado el primer capítulo. Si es así, no olviden votar y/o comentar. Pronto actualizo, gracias por leer ❤️❤️❤️

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