Capítulo 1
Le gustaba ese edificio abandonado. Veinticinco pisos, una gran altura para estar al borde. Pero no era un problema para él. Alguna vez funcionó como una fábrica; por lo tanto, los alrededores estaban vacíos también. Siempre se paraba en el borde de la terraza y veía la ciudad desde la lejanía.
Le gustaba recordar viejos tiempos. Hace cinco años su vida cambió mucho: había derrotado a la familia de supervillanos que aterrorizaba a todos. No podía evitar sonreír al recordar todas esas peleas. En especial contra Arxem.
Tomó aire, flexionó las rodillas y se impulsó en el aire como un pájaro.
Surcaba los cielos con total libertad; le encantaba sentir el viento pasando por su cuerpo, como los pájaros migrando antes que llegue el invierno.
Abajo, en la ciudad, las alarmas de un negocio sonaron a la distancia. No dudó y aterrizó en la calle. Los ladrones apuntaban con armas a la pobre cajera, obligándola a entregar todo el dinero.
Uno de ellos lo vio afuera y el pánico se dibujó en su rostro. Alertó a su compañero y ambos le apuntaron temblando.
Las personas de alrededor comenzaron a grabarlo; su presencia era un acontecimiento digno de recordarse.
Sonrió bajo la máscara que cubría su rostro y extendió los brazos; las armas de los ladrones fueron atraídas hacia ellos, dejándolos desarmados. No tenían salida; los inmovilizó sin esfuerzo.
La gente aplaudió; la cajera le agradeció intentando besarlo, pero él movió su cara y los labios de la joven solo llegaron a su cachete.
La policía llegó y arrestó a los hombres. Él se fue en un parpadeo.
De entre todos sus poderes, la teletransportación era la que menos usaba; lo dejaba exhausto. Solo lo hacía cuando quería salir rápido de algún lugar.
Respiró al sentir el olor familiar de su casa, ese ambientador a limón que al principio odiaba, pero aprendió a querer.
Se sacó la máscara y sintió el alivio en su piel. En una habitación cercana, alguien tecleaba sin descanso. Se acercó y sonrió al verlo sentado frente a la computadora.
—Pensé que ibas a volver más tarde —le dijo sin mirarlo.
Caminó despacio y lo abrazó por la espalda —Esperaba una bienvenida más cálida —le reclamó sonriendo.
Dejó las manos quietas y giró su cabeza para besarlo —Bienvenido, Eric… —lo miró por un momento y notó el traje de súper que aún vestía —¿O debería decir “Súper Éter”? —preguntó con un tono burlón.
—Es sin el súper, solo Éter y lo sabés…
—Sí, sí, lo sé… pero podrías cambiarte, literalmente te toma solo un segundo.
Sonrió, cambió su ropa y prendió la tele; en el noticiero salía el asalto que acababa de evitar. Mostraban los videos grabados por las personas de la calle, justo en el momento en que la cajera intenta besarlo.
Miró a su esposo, quien tenía la vista clavada en la imagen. —No la dejé besarme —dijo.
—Yo no dije nada.
—Tu cara sí, Adam.
Se acomodó los anteojos y sonrió: —Pensé que ya no querías intervenir en pequeños robos, que se lo ibas a dejar todo a la policía.
Suspiró y se dejó caer en su asiento: —Si lo escucho, es difícil no intervenir.
—Siempre tan honorable.
La mujer en las noticias hablaba del héroe de la ciudad:
—Han pasado cinco años desde que nuestro gran héroe derrotó al Círculo del Alba y, principalmente, a su miembro más fuerte: Arxem, quien había estado aterrorizando la ciudad por…
Adam apagó la tele y dejó el control en la mesa.
Eric lo miró: —¿Te molesta escuchar de tu pasado?
—Me molesta que lo recuerden cada maldita semana.
—Exagerás.
—Da igual, elegí abandonar mi vida como “supervillano” —dijo exagerando las comillas en el aire.
—Sí, después de que te diera una paliza —le respondió riendo y volvió a besarlo.








