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UNESC

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Summary

2044. La humanidad ya no está sola. Hace cinco años, la palabra que nadie quería decir en voz alta se filtró en los noticieros, en los informes clasificados y, finalmente, en la conciencia colectiva: "No estamos solos". Los espectros, una fuerza alienígena de origen desconocido, llegaron sin previo aviso y reconfiguraron el orden mundial. Las aeronaves comerciales desaparecieron. Los viajes sin autorización se volvieron ilegales. La UNESC tomó el control de la defensa planetaria, y la humanidad aprendió a vivir bajo una paz frágil y vigilada. Pero la guerra no se libra solo en el espacio.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

1. e4

—¿Echo? ¿Por qué las estrellas parpadean?

Echo respondió sin pausa, como si ya hubiera esperado la pregunta desde siempre.

—Las estrellas no parpadean, Krae. Lo que ves es el efecto de la atmósfera terrestre. Capas de aire con distintas temperaturas y densidades desvían la luz al atravesarlas. Es un fenómeno llamado centelleo astronómico.

Krae guardó silencio unos segundos.

—¿Como en los desiertos?

—Correcto —dijo Echo—. En el desierto, el aire caliente cerca del suelo curva la luz y genera espejismos. Aquí ocurre lo mismo, pero en toda la atmósfera. La fuente no cambia. Solo cambia la forma en que la percibes.

El niño frunció el ceño, como si esa idea no le terminara de pertenecer.

—Entonces… ¿las estrellas no se mueven cuando parpadean?

—No. Solo parecen hacerlo.

Krae se quedó mirando el techo.

—Echo… ¿cómo puedes hablar conmigo si estás dentro de la cabeza de mi papá?

Hubo un microsegundo de silencio. Demasiado preciso para ser humano.

—Porque fui diseñada para operar en múltiples capas de integración neuronal y ambiental —respondió Echo—. Y porque tu padre lo permitió.

Krae aceptó la respuesta como acepta un niño una ley física: sin entenderla del todo, pero creyendo que existe.

2044, Planeta Tierra.

Krae X-15 tiene siete años.

En su mundo, la superficie ya no es un lugar al que se “sale”, es algo que se administra.

El resto de la historia llegó antes que él: no como un impacto, sino como una normalización progresiva. Primero fueron audiencias, luego filtraciones, luego la palabra que nadie quería decir en voz alta sin perder la calma.

“No estamos solos.”

Y después, el mundo siguió funcionando… de otra manera.

Las ciudades cambiaron su ritmo.

Los cielos, también.

Las aeronaves comerciales desaparecieron primero. Luego la idea de viajar sin autorización.

Ahora, las formaciones de la UNESC (United Nations Earth Security Council) cruzaban la atmósfera como si el planeta hubiese cambiado de propietario operativo.

Krae no recordaba otra cosa.

—Echo… ¿por qué no puedo salir?

La respuesta llegó sin emoción.

—Porque aquí estás a salvo.

La voz no venía de un parlante.

Venía del entorno.

—Tu padre construyó este lugar antes de que nacieras. Cinco metros de hormigón reforzado. Blindaje electromagnético. Filtración autónoma. Puedes vivir aquí veinte años sin contacto superficial.

Krae parpadeó.

—¿Eso es bueno?

—Es necesario.


UNESC Communication Network

Date: November 5, 2044 – 22:00 UTC

Location: UNESC Armstrong Orbital Station - Centurion-I, Andrés Lobos’s Quarters

Recipient: Alexandra (secure channel)

[Eyes only]

Alexandra,

Espero que se encuentren bien.

Estoy a salvo.

Los espectros han atacado varias ciudades. Algunas poblaciones han sido reubicadas forzosamente hacia los centros urbanos bajo el control de la UNESC. La situación en superficie es inestable.

La flota principal ha salido del sistema interno. Estamos siguiendo una formación espectral en el borde del cinturón entre Marte y Júpiter. No están solos. Hay otra flota. No identificada. Están combatiendo entre ellos.

No tenemos aún una evaluación completa.

Te pido que abraces a Krae por mí.


El mensaje terminó ahí.

Pero en la Tierra, Alexandra tardó varios segundos en soltar el aire.

Krae estaba en su habitación. No podía leer lo que acababa de cruzar el espacio.

O quizás sí, de otra forma.

Alexandra había sido jugadora profesional de ajedrez.

Gran Maestra.

Su vida anterior estaba compuesta de silencios largos, relojes de tiempo y decisiones absolutas tomadas bajo presión invisible. Había viajado por torneos en medio mundo antes de que el mundo empezara a cerrarse sobre sí mismo.

Ahora no viajaba.

Ahora vivía bajo tierra.

El búnker no estaba solo. Krae estaba con ella. También Pía, su hermana.

Y el sistema.

La superficie se había convertido en una idea administrada. Algo que se mencionaba en informes, no en conversaciones cotidianas.

Fuera del búnker, la guerra entre la UNESC y los espectros había dejado de ser un evento militar para convertirse en una estructura económica. Un drenaje constante de recursos, población y tiempo.

En 2044, todos los hombres mayores de dieciocho años eran llamados a servicio obligatorio dentro de los llamados coloquialmente Drop-troopers. No como elección. Como condición.

Las familias se estaban separando de forma silenciosa, burocrática, irreversible.

Y aun así, el sistema internacional, por primera vez en la historia moderna, mantenía una paz formal.

Una paz sin estabilidad.

—Krae, es hora de dormir. Despídete de Echo.

Alexandra hablaba sin levantar demasiado la voz. Pía, a unos metros, sostenía una taza de té como si el calor pudiera sostener también la normalidad. Desde algún punto de la habitación, su voz se escuchó ligera:

—Goodnight, kiddo.

—Buenas noches, tía. Buenas noches Echo… dile buenas noches a mi papá también. ¿Okay?

Krae no miraba a nadie en particular. Le hablaba a la habitación completa, como si las paredes fueran parte de la conversación diaria.

Echo respondió desde todas partes a la vez.

—Mensaje enviado. Descansa, Krae.

Echo no era solo el sistema del búnker.

Era una arquitectura distribuida: infraestructura ambiental, interfaz doméstica, red de vigilancia y en su núcleo más profundo, un sistema diseñado para integrarse con la interfaz neuronal del Centurion-l.

Una IA construida para habitar el cerebro de un combatiente individual, que también habitaba otro mundo, el búnker.

Antes de que existiera la guerra, antes incluso de que existiera el título de Centurion, Andrés Lobos había diseñado el búnker como una hipótesis: un refugio para una guerra que todavía no tenía nombre.

Nunca imaginó que sería habitado.

Mucho menos así.

Krae ya estaba en su habitación cuando volvió a hablar.

Siempre lo hacía a escondidas de su madre, como si Echo tuviera un lugar propio en el mapa secreto de la casa.

—Echo… ¿por qué mi papá me mandó una foto de su armadura con una toalla en el casco? Me dio risa.

La respuesta tardó un instante.

—La toalla, Krae, es el objeto más útil que puede llevar un viajero interestelar.

El tono no era mecánico.

Era casi… narrativo.

Krae frunció el ceño.

—Eso no tiene sentido.

—Muchas de las cosas importantes no lo tienen al principio — respondió Echo—. El sentido llega después.

Krae soltó una risa corta.

—Pero es tonto.

—Sí —dijo Echo—. Es tonto.

Pausa.

—Y por eso funciona.

El niño no respondió. Se quedó mirando el techo oscuro, como si la frase hubiese dejado algo suspendido ahí arriba, flotando sin peso.

A la mañana siguiente el búnker despertó con su rutina habitual.

Lavado de dientes. Desayuno. Lecciones guiadas por Echo.

Todo en orden.

Todo controlado.

Excepto Krae.

—¡Mamá! ¿Dónde están las toallas?

Su voz rebotó por el espacio cerrado del búnker.

Alexandra no respondió de inmediato. Estaba sentada en el sillón, mirando datos proyectados en la pantalla de la pared mientras Echo le hablaba en paralelo sobre lo que ocurría fuera de la superficie.

Pía fue la primera en reaccionar.

—Here you go, kiddo.

Le entregó una toalla doblada.

Krae la tomó como si fuera un objeto importante, no cotidiano.

—¡Gracias, tía!

Y sin preguntar nada más, se la colocó sobre la cabeza.


UNESC Armstrong Orbital Station

Date: November 8, 2044 – 20:00 UTC

Location: Centurion-I, Andres Lobos’s Quarters.

—Capitán, Krae le desea buenas noches.

Echo habló sin esperar respuesta completa del silencio. La estación orbital parecía no tener pausas reales; solo capas de comunicación superpuestas.

—Hoy antes de dormir, volvió a preguntar por la toalla.

Una breve pausa.

—Solicita guía adicional sobre el tema.

Desde el otro lado, la voz de Andrés tardó un segundo más en responder.

—Déjalo investigar. En algún punto va a llegar al libro.

—¿Necesita que lo guíe en la dirección adecuada? —preguntó Echo.

—No —dijo el capitán—. Pero tampoco lo dejes sin respuestas.

Silencio breve.

—Comprendido —respondió Echo—. ¿Algo más, capitán?

Andrés exhaló.

—Sí.

Otra pausa. Más larga esta vez.

—¿Recuerdas la última operación en la que te pedí escanear el terreno?

—Sí.

—Quería casquillos. Diferentes calibres.

Echo proceso la frase sin juicio, solo como dato recuperado.

—Se recolectaron treinta y dos casquillos del armamento cinético de los Drop-troopers. ¿Existe un propósito específico para la munición recuperada?

Andrés tardó en contestar.

—Piezas de ajedrez.

El silencio cambió de forma.

—Los 32 casquillos son un juego completo. Se los enviaré a Krae en un dron atmosférico.

Echo no respondió de inmediato.

Por primera vez, el sistema no parecía estar calculando una función… sino observando una intención.

—Entendido, capitán.


15 de noviembre de 2044

El día parecía normal, un día más bajo tierra.

En el búnker, la vida seguía su patrón exacto: repetición, rutina, seguridad.

Hasta que Echo habló.

—Incoming delivery.

La frase cortó el ambiente como una línea trazada sobre algo vivo.

—El capitán Lobos ha lanzado un dron atmosférico desde la estación Armstrong. Tiempo estimado de llegada: diez minutos.

Pausa breve.

—Alexandra, proceda al protocolo de salida a superficie.

Alexandra levantó la vista.

Pía dejó la taza de té a medio camino.

Y Krae, con la toalla aún sobre la cabeza como si fuera parte de su identidad, saltó del asiento.

—¿Un paquete? ¿De mi papá?

Su voz tenía la alegría de un niño que no había aprendido a desconfiar todavía.

—¿Qué podría mandar desde órbita? —murmuró Pía.

Alexandra ya estaba en movimiento.

El exterior no existía para ellos como experiencia, sino como procedimiento.

Cuando Alexandra regresó, llevaba una caja.

Verde.

Metálica

Con letras blancas demasiado técnicas para algo que debía ser personal:

UNESC 7,62 x 51 mm — RECOVERY

La dejó sobre la mesa.

Nadie la tocó de inmediato.

Hasta que lo hicieron.

Treinta y dos casquillos.

Diferentes calibres.

Ordenados sin orden visible.

Pía fue la primera en hablar.

—¿Balas?

Alexandra no respondió.

Krae tampoco.

El silencio parecía estar esperando algo más que interpretación.

Entonces, Echo intervino.

—Treinta y dos casquillos de diferentes calibres.

La voz era precisa.

Demasiado precisa para la escena.

—Recolectados por el capitán Lobos en su despliegue en Tikhvin, Federación Rusa.

Pausa.

—Los 32 casquillos son un regalo.

Otra pausa.

Y entonces:

—Krae.

El niño levantó la vista.

—Tu padre ha enviado un mensaje dirigido exclusivamente a ti.

Echo continuó.

—1. e4


UNESC Armstrong Orbital Station

Date: November 15, 2044 — 23:47 UTC

Location: Centurion-l, Andrés Lobos’s Quarters


UNESC Horizon, Medical Wing

Geneva, Switzerland

[RESTRICTED, EYES ONLY]

Asset: C-01-LA-CHL-2030, CPT Andrés Lobos

Subject: Periodic Evaluation — Cycle 4

Priority: High

Authorization: Dr. Yuna Park

Captain Lobos,

You are required to report to UNESC Horizon facilities in Geneva no later than November 20, 2044.

Cycle 4 evaluation protocol includes:

– Full skeletal structural resonance imaging

– Centurion-l / Echo neuronal integration assessment

– Genetic drift analysis (augmented sequence stability)

– Psychological stability evaluation under prolonged isolation exposure

Transport has been arranged.

A Cóndor-class D will depart Armstrong Station, Bay 7, on November 17 at 06:00 UTC.

Attendance is mandatory.

Dr. Yuna Park

Major, Chief of medical research

UNESC Horizon, Medical Wing – “One planet, one health”


Andrés leyó el mensaje de la mayor Park y sin cuestionar respondió con un seco mensaje.

“C-01-LA-CHL-2030, acknowledge.”

—Echo, necesito que verifiques el log de transporte. —ordenó Andrés a Echo, mientras se levantó de la silla para abrir su locker en el cual mantiene su uniforme de oficina negro de la UNESC.

Andrés suspiró y comenzó a inspeccionar sus útiles personales, dentro de su locker empezó a mover guantes, gorras, casquillos, fotos y dibujos. Se detuvo por un segundo en un dibujo que retrata a un Centurion en la cima de una colina. Krae enviaba dibujos frecuentemente a Andrés, Echo los escaneaba desde la terminal en el búnker y le llegaban a Andrés a través del UNESC Communication Network.

Andrés sonrió.

—Capitán, revise el log de transporte y todo está en orden. Un Cóndor-class D con matrícula de la UNESC Horizon estará acoplado en el pabellón 7. El comandante de la nave será el Teniente Lang, incorporación reciente a la UNESC Horizon desde la división de aviación “Light Wings”. El teniente Lang cuenta con una condecoración por actos de valor en combate.

—¿Será solo el Cóndor? —preguntó Andrés, sabiendo que la UNESC nunca transporta a sus activos sin protección.

Echo tardó unos segundos en responder.

—El cóndor será escoltado por cinco vipers de los light wings. —: Pero sí, será solo usted y el teniente Lang. —Añadió Echo.

Andrés guardó silencio y siguió con su rutina habitual, revisó informes del programa centurion, escribió bitácoras solicitadas por la UNESC High Command y comenzó a limpiar su armamento, que hasta ese punto, era una de sus actividades de relajación.

—Echo, reproduce el soundtrack. —dentro del enlace neuronal del centurion-l comenzó a sonar la playlist con la que aún se mantenía humano. Nadie podía escuchar la música más que él y Echo.

“When dreaming, I’m guided to another world

Time and time again

At sunrise, I fight to stay asleep

’Cuz I don’t want leave the comforts of this place

’Cuz there’s a hunger, longing to escape

From the life that I live when I’m awake

So let’s go there, let’s make our escape

C’mon let’s go there, let’s ask can we stay?

Can you take me higher?

To a place where blind men see

Can you take me higher?

To a place with golden streets”

—¿Krae recibió el regalo? —preguntó Andrés mientras con sus manos desarma el fusil reglamentario de las unidades de infantería de la UNESC y mueve su cabeza al ritmo de la canción como si fuese un contrato entre él y la banda.

—Sí capitán, el paquete fue recibido por Alexandra. El mensaje para Krae también fue entregado. —replicó Echo. Esta vez, militar. No de la misma manera en la que le habla a Krae en el búnker.

Andrés no respondió, solo continuó limpiando su fusil. En silencio.


La respuesta al 1.e4 enviado por Andrés no llegó de inmediato. Dentro del búnker la llegada de las 32 piezas fue inesperada pero recibida con gratitud por la familia. Alexandra y Pía, se volvieron a reencontrar con su profesión luego de años sin poder jugar. La llegada de las piezas trajo consigo no solo familiaridad, también un problema:

El búnker que tenía de todo para sobrevivir y poder entretenerse con la base de datos de la humanidad, le faltaba algo. Un tablero.

—Trae los lápices de Krae —dijo Alexandra a Pía, quien corrió hacia la habitación de Krae con una velocidad que anticipó emoción y alegría.

—¿Llevo otro color para reemplazar el blanco? ¿O está bien solo el negro? —gritó Pía desde la habitación de Krae.

—¡Trae solo el negro! —Gritó Alexandra, mientras Krae veía a su madre con una sonrisa de emoción.

Se escucharon los pasos de Pía corriendo mientras arrastraba los pies para no dejar caer sus pantuflas. —toma — dijo Pía mientras le entregaba el lapiz negro a Alexandra con su voz agitada.

Alexandra no respondió, dirigió toda su concentración a dibujar el tablero de ajedrez de memoria.

Las sesenta y cuatro casillas, pintadas con negro y el gris del hormigón del búnker, transformaron una parte de la sobrevivencia, en un hogar.

La familia de tres, pasó la tarde totalmente inmersa en esas sesenta y cuatro casillas y las treinta y dos piezas. Alexandra y Pía hicieron de Krae su pupilo.

—Y después de colocar la reina en f7, tienes el mate del pastor. El rey no tiene escapatoria. Está encerrado. Y la reina queda protegida por el alfil en c4.

Alexandra habló sin levantar demasiado la voz, como si el tablero fuera un lugar donde el mundo exterior no podía entrar.

—Es bastante simple, kiddo.

Pía apoyó los codos sobre la mesa, mirando el tablero como si lo conociera desde otra vida.

Su tono era liviano, casi doméstico, pero sus ojos no lo eran.

Había sido WIM.

Había vivido dentro de los relojes que no perdonan.

—Al principio solo tienes que recordar tres cosas —continuó—proteger al rey, no perder tiempo y desarrollar piezas menores para preparar el enroque.

Krae observaba el tablero como si fuera un mapa de algo más grande que aún no sabía nombrar.

Alexandra movió un peón con dos dedos.

—En teoría es simple —dijo—. En la práctica, todo depende qué entiendes por “seguro”.

Pía no dijo nada de inmediato.

El silencio entre las dos no era incómodo.

Era aprendido.

Krae inclinó la cabeza.

—¿Por qué el rey no pelea?

Pía se quedó quieta un segundo.

Alexandra también.

Era una pregunta infantil.

Pero no del todo.

—Porque el rey no está hecho para pelear —dijo Alexandra—. Está hecho para sobrevivir.

Pía asintió.

—Y porque si muere, todo lo demás deja de importar — y con eso, pequeño rey, es hora de dormir. Así que es hora de dar las buenas noches a Pía y Echo.

Krae le deseó las buenas noches rutinarias a Pía y Echo, pero no sin antes enviar un mensaje al vacío.

—Echo, dile buenas noches a mi papá. —dijo Krae mientras caminaba hacia el baño para cepillarse los dientes a la vez que bostezaba y se refregaba los ojos.

—Mensaje enviado, descansa Krae. —respondió Echo.

Cuando Krae se acostó, no podía dejar de pensar en su padre. El regalo había causado curiosidad para el niño de 7 años, no solo curiosidad con respecto al ajedrez, sino una curiosidad con respecto a cómo vivía su padre. Una pregunta que empezaba a desarrollarse pero aún sin poder vocalizar, no del todo.

—Echo, ¿Mi papá habla contigo así como hablo yo contigo?

Echo tardó unos segundos en responder, no porque no supiera qué responder, tardó porque Krae sin saberlo, estaba preguntando algo que estaba muy cerca de rozar los parámetros confidenciales de la UNESC.

—Mi relación con el capitán Lobos es en esencia parecida. La única diferencia real es que el capitán Lobos, es por jerarquía, mi jefe.

—¿Cómo es el cerebro de mi papá? ¿Puedes saber cómo se siente?

Echo se estaba enfrentando a preguntas importantes, su sistema estaba programado bajo estrictas directrices de la UNESC, por lo que cualquier filtración de información militar podría ser juzgada bajo corte marcial, y el capitán Lobos también estaba sujeto a esas leyes supremas.

—Tengo acceso a la información biológica del capitán Lobos, si eso es lo que quieres saber. Puedo saber a qué velocidad late su corazón en todo momento. —replicó Echo desviando la conversación hacía una zona fuera de peligro institucional.

Krae se sentó de golpe en su cama, con los ojos abiertos y con una expresión casi de estratega.

—¿Puedes escuchar cómo late su corazón? —preguntó Krae con una sonrisa infantil en medio de la oscuridad de la habitación.

—Correcto, en estos momentos tu padre tiene una pulsación de 80 latidos por minuto. Lo que indica que se encuentra en un estado de reposo.

Krae intentó tomar su propio pulso en su cuello pero no lo logró, se quedó pensando unos minutos mientras se rascaba la cabeza, como si estuviera pensando en una forma de poder conectar con su padre.

—¿Puedes dejarme escuchar su corazón? —preguntó Krae, con una pequeña ilusión y sus manos juntas como rogando por acercarse a su padre.

Echo no respondió, tardó dos minutos y luego en la habitación de Krae, desde las paredes se escuchó:

Lub-dub Lub-dub Lub-dub

Krae con sus manos en su boca y con lágrimas cayendo como pequeños ríos por su rostro, cerró sus ojos. Por un momento Krae tenía algo que nunca había tenido. Una prueba de que su padre estaba vivo


República Democrática del Congo – Zona de Exclusión Fluvial

Archivo clasificado de la UNESC.

En el Congo la guerra tenía otro nombre.

No era una invasión. No era un enfrentamiento directo con los espectros. Había preguntas que la UNESC prefería no responder, no desde que la UNESC reemplazó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 2039.

¿Quién actúa como contrapeso a la UNESC?

Las unidades insurreccionales que operaban en la cuenca del río Congo no rechazaban una amenaza alienígena; rechazaban la idea de que una institución supranacional pudiera administrar el destino de una región que había pasado dos siglos resistiendo, exactamente, ese tipo de administración.

La UNESC los clasificó como fuerza hostil.

El proceso fue burocrático. Irreversible.

La 3ª división de Infantería, los Hell-walkers, fue desplegada como fuerza de contención. Veinte hombres. Veteranos en su mayoría.

Con la excepción de uno.

Los Hell-walkers casi fueron eliminados en su totalidad.

Once minutos fueron los que hicieron la diferencia entre una misión exitosa y una catástrofe comunicacional.

Lo que ocurrió en esos once minutos no apareció en ningún comunicado oficial. No hubo cobertura de prensa autorizada. No hubo declaración de la UNESC High Command.

Solo hubo formularios.

Y firmas.


UNESC Calypso

Intelligence Office

[CLASSIFIED, HIGH COMMAND CLEARANCE ONLY]

Mission ID: HZN-2044-11-10 CONGO

Date: November 11, 2044 — 09:00 UTC

Location: UNESC Forward Operating Base Bravo, Kinshasa

Classification: SECRET

Authorization: UNESC Calypso, Intelligence Office

WITNESS TESTIMONY PROTOCOL

Rank

First Lieutenant

Name

Marcus Webb (A.K.A Nasa)

Nationality

United States of America

Unit

3rd Infantry Division “Hell-walkers”, Command element

Age

28

Status

Active duty

Can you describe what you observed during the asset’s intervention window?

Webb se tomó su tiempo. Considero delicadamente que palabras usar. Si la UNESC Calypso te estaba tomando declaraciones es preferible que mientas al decir que no viste nada, que decir que viste todo.

—We were in an unsustainable position. Five confirmed casualties, three others out of combat. The insurgency held the north perimeter and the west flank. We had no viable extraction line.

Dejó de hablar un momento para respirar. Y refregar su nariz en señal de no creer lo que estaba contando.

—Then there was no more insurgency.

Can you be more specific?

—No. — Otra pausa. — I don’t have the language to be more specific.

Did you see the asset directly?

— I saw it move.

Can you describe what you saw?

Webb miró la mesa, pensando por un momento si desviar la respuesta o responder con honestidad.

—What I saw doesn’t match any combat protocol I know. Doesn’t match any operative I’ve seen before. — Exhaló — What I saw was efficient. Too efficient to be human, too efficient to even consider a useful description within this form.

Did the asset receive instructions from you?

—No, we just heard “TIC” and “You’re clear to engage” coming from the comms and then a pile of enemy casualties. It operated autonomously.

Any verbal communication with the asset?

Webb se detuvo para recordar si había hablado o recibido algo del activo.

—At the end. When everything was clear. It looked at me. —Webb se pasó las manos por el rostro demostrando cierta incomodidad. — It didn’t say anything. It just verified we were all alive. and then left.

Anything else you’d like to add to the record?

—No.

Rank

Corporal

Name

Dmitri Volkov (A.K.A Tri poloski)

Nationality

Russian

Unit

3rd Infantry Division “Hell-walkers”, 2nd Squad

Age

24

Status

Active duty

Can you describe what you observed during the asset’s intervention window?

—I’ve been on four deployments. Two in Eastern Europe, one in the Pacific, one in North Africa. I’ve seen what elite Drop-troopers do. I’ve seen long-range snipers work. I’ve seen suppression drones operating in formation. —Se detuvo, con la vista perdida. —This was none of those things.

Can you be more specific?

—I wish I could, but I cannot. —Respondió mientras refregaba sus manos sobre la mesa de metal. Solo se podía escuchar el ventilador y los dedos del oficial tecleando en su computador.

Did you see the asset directly?

—I saw it move, run, and shoot.

Can you describe what you saw?

Volkov no respondió de inmediato. Se rasco la cara cerca del ojo izquierdo mientras buscaba en su bolsillo. Sacó un casquillo.

—This casing belongs to the UNESC. This casing looks like it’s from a .50 cal, right? But it is not, it was shot from an assault rifle too big for me to handle.

— Did the asset sustain any visible casualties or impacts?

— It was shot. I saw the impacts. — Una pausa más larga que las anteriores. — It kept moving.

El oficial receptor no escribió nada durante tres segundos.

— Anything else you’d like to add to the record?

— We’ve spent four years hearing rumors about the supersoldier. — Exhaló. —The rumors fell short.

Rank

Private

Name

Kofi Mensah (A.K.A Kubolor)

Nationality

Ghanaian

Unit

3rd Infantry Division “Hell-walkers”, 2nd Squad

Age

18

Status

Active duty [First deployment]

Can you describe what you observed during the asset’s intervention window?

Mensah no respondió de inmediato. El oficial receptor repitió la pregunta.

Can you describe what you observed during the asset’s intervention window?

Mensah seguía sin poder responder. El oficial receptor comenzó a hurguetear sus bolsillos y sacó un paquete de cigarrillos y un encendedor, con una tranquilidad casi psicópata, sacó un cigarrillo y se lo entregó a Mensah.

Here… smoke.

El oficial receptor sabía que el soldado estaba en estado de shock. Conociendo como funciona un soldado bajo estrés post traumático, le entregó algo que por un instante le entregaría tranquilidad. Sacó un cigarrillo para él, lo encendió y continuó con las preguntas.

Kubolor, can you describe what you observed during the asset’s intervention window?

Mensah inhaló una calada larga y comenzó a toser.

—I don’t smoke, you know? —comentaba mientras se rascaba la frente con la misma mano que sostenía el cigarrillo.

Mensah, I need you to focus. Can you describe what you observed during the asset’s intervention window?

—I was praying. I was praying because there was nothing else to do, the hell-walkers next to me had been fighting for four years and they told me this position had no way out. The marine next to me wanted me to shoot him, because if he shot himself… He was afraid of going to hell.

Pausa.

El oficial receptor exhalaba el humo mientras se escuchaba el sonido de las teclas.

—And then it was over.

Can you describe how it ended?

—No.

Did you see the asset?

—Yes. I thought I was seeing a demon.

Can you describe it?

Mensah se tardó tanto que el oficial receptor levantó la vista del computador.

Are you afraid of something? — preguntó el oficial.

—Should I?

El oficial receptor anotó algo en el margen del formulario. No quedó registrado en la transcripción oficial.

Anything else you’d like to add to the record?

Mensah mantuvo la mirada fija hacia el frente.

—Is it on our side?

El oficial receptor no respondió.


UNESC Calypso

Intelligence Office

[CLASSIFIED]

UNESC Non-Disclosure Agreement

Mission ID: HZN-2044-11-10 CONGO

Classification: SECRET

The signatory acknowledges having witnessed classified operations under the UNESC Centurion Program. The signatory agrees not to disclose, reproduce, or reference any aspect of what was observed during the intervention window of asset C-01-LA-CHL-2030, under penalty of court-martial.

The signatory understands that this restriction has no expiration date.

Signed:

Lt. Webb

Cpl. Volkov

Pvt. Mensah


UNESC High Command

UNESC Centurion Program Log

Mission ID: HZN-2044-11-10 CONGO

Asset: C-01-LA-CHL-2030, Andrés Lobos

Objective: Break siege / Neutralize hostile force / Extract survivors

Duration: 10 minutes, 47 seconds

Enemy casualties: 63 KIA / Neutralized

Friendly casualties (Centurion intervention window): 0

Status: Success

Operational Notes:

Centurion-l demonstrated full operational efficiency under urban asymmetric conditions. Asset sustained multiple ballistic impacts within the engagement window. No reduction in operational capacity registered. No UNESC technology was compromised. No collateral damage registered within engagement radius.

Recommendation:

Continue deployment of Centurion-l to high-risk, low-profile missions. Asset remains the only active Centurion-class operative. Replication efforts ongoing. Public acknowledgment not advised.

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