La cena y la condición 😈🔥🖤
⚠️ ADVERTENCIA: Miradas que muerden, desafío que prende fuego y una loba que no respeta fronteras ni edades. Ficción exclusiva para público adulto.
Capítulo 1: La cena y la condición 😈🔥🖤
El viento golpeaba los muros de piedra, y la luz de la única vela en la mesa larga se movía entre sombras. Kael O’Connor, de hombros anchos, canas que le daban un aire de autoridad y ojos verdes que lo habían visto todo a sus cincuenta años, le sirvió un vaso de vino tinto sin dejar de mirarla.
—Quedate a cenar —dijo con voz grave, sin rodeos—. La noche es larga y la niebla no deja pasar a nadie. 🗣️🍷
Elara Ziegler, treinta y ocho años, mirada afilada y sonrisa que prometía tanto peligro como placer, se inclinó hacia él sobre la madera oscura:
—Acepto. Pero tengo una condición. 🗣️😈
—¿Cuál? —preguntó él, alzando una ceja.
—Que te sientes acá —señaló el asiento justo al lado suyo, rozando casi su pierna con la mano—. Muy cerca. Tan cerca que sienta tu calor, que escuche tu respiración, que sepa que no estás lejos de mí. 🗣️🔥
Kael soltó una risa baja, un poco amarga, un poco sorprendida:
—¿Sabés cuántos años tengo? Podría ser tu abuelo. 🗣️🗿
Ella se levantó despacio, dio la vuelta a la mesa y se paró justo frente a él, acercándose tanto que su aliento le rozó los labios, y le pasó un dedo lento por la barba gris y espesa:
—Y a mí me importa un bledo la edad. Me importa lo que hay detrás de esos ojos. Me importa que seas fuerte, que seas hombre, que no te asustes de mí. Y eso… eso lo tenés vos, viejito lindo. 🗣️🫦
Se sentó a su lado, rozando su hombro con el suyo, y lo miró con fuego en la mirada:
—¿Entonces? ¿Te sentás o tengo que venir yo a buscarte? 🗣️😏








