Customize readability
Aa

Imperio Write Blak

All Rights Reserved ©

Summary

Durante tres generaciones, el reino Write Blak ha gobernado sobre un continente marcado por alianzas, antiguas rivalidades entre grandes casas y una conquista. Su origen se remonta a Wecons, el hombre que logró conquistar gran parte del continente y levantar las bases de uno de los imperios más poderosos de su época. Pero con su muerte, su legado no desapareció. Permaneció en su sangre, en su familia y en tres antiguos anillos cuyo verdadero poder solo unos pocos conocen. Décadas después, Marcus Write Blak, heredero del trono, se prepara para asumir un destino que nunca pidió completamente. Criado bajo la estricta mirada de Aveline, deberá aprender a gobernar mientras descubre que ser parte de la familia imperial significa mucho más que portar una corona. A su alrededor se encuentran jóvenes pertenecientes a distintas casas: amigos, aliados y futuros rivales que también cargarán con sus propios secretos. Entre ellos surgirán vínculos capaces de cambiar el rumbo. Pero mientras Marcus comienza a comprender el verdadero peso de su apellido, algo permanece oculto entre las sombras. El legado de Wecons todavía no ha terminado. Y cuando los secretos del pasado comiencen a regresar, Marcus tendrá que descubrir qué significa realmente ser un Write Blak… antes de que el reino que heredará deje de pertenecerle.

Status
7d ago
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Antes de que los colores dividieran la sangre de los Write Blak.

Antes del inicio de un gran imperio, lleno de conquista y gloria...

Existió un hombre, llamado Wecons.

El llegó en busca de éxito, de gloria.

Nadie sabe de que tierra vino, pero trajo con él una gran ideología, tres anillos y un gran propósito.


Muchos hablaban, muchos creaban historias de quién era, de dónde venía y sobre todo su objetivo, pero había algo en lo que coincidían:

Wecons no era alguien común, era un ser capaz de cambiar historias.

No llegó con un gran ejército, ningún poder o título de grandeza, sino con voluntad y tres joyas hermosas con un gran poder que nadie había visto: Cēliarēn, Blāgēn y Nērailēc.

Quienes seguírian el legado para sus descendientes.

Buscó el apoyo de una gran casa, Lambort, con una promesa inmensa que podría costarle la vida. Prometió conquistar un gran reino, que ya era regido por Hendrik Galahad.


Hendrik Galahad apenas un año de ser coronado, comenzaron los problemas internos, los ciudadanos día tras día pasaban dolor, hambre y violencia. No había la suficiente comida para alimentar a un reino con inmenso tamaño, por otro lado Wecons al observar la situación no dudo y aprovechó.

Empezó a compartir sus ideas, hacer el gran reclamo al rey, muchos con gran desesperación, lo apoyaron con tal de tener un bienestar para sus familias y para así mismos.

Al pasar los días, tenía más seguidores, no tardaron en nombrarlo en "La cabeza de los tonos", como principal responsable de la gran manifestación, organizó la reunión afuera del castillo Valar. Incluso en el interior de este Hendrik no sabía lo que pasaba, un guardia se acercó y le susurro al oído. Hendrik entendió de inmediato, trataba de contener lo que sucedía afuera de sus puertas. Al estar en frente de la puerta principal, tenía pensamientos sombríos sobre lo que le esperaba.

Mientras se abrían las puertas Hendrik mantenía una mirada errante, una vez abiertas, solo vio a un joven y, poco a poco, bajo la guardia al notar que sus intenciones no eran malas.

A pensar de ser joven, Wecons dió un paso al frente y habló con firmeza:

—He venido acompañado de sus súbditos, a apoyar su reclamo ante la situación del reino.

Hendrik no respondió al instante, quedó atónito ante su mirada, incapaz de apartar sus ojos ante aquel color morado profundo. Hendrik parpadeó bruscamente y acabo con el silencio.

Con una sonrisa de impertinencia, volvió a mirarlo. Su voz resonó con autoridad.

—Muchacho, te atreves a hablarme con firmeza, no llamarte a ti mismo un súbdito y no dirigirte a mi como "Su majestad".

Wecons no retrocedió ni un milímetro.

Sostuvó la mirada sería ante Hendrik, y respondió con el mismo valor.

—No puedo llamar rey a quien no ve por su reino. Ni dar el trato de "Su majestad" a quien le da la espalda a sus súbditos.

Sin embargo Hendrik, como la autoridad más grande, no se dejaría humillar por las palabras de un joven.

La impertinencia de Hendrik se convirtió en una seriedad gélida. Dió un paso hacia Wecons, reduciendo su distancia y habló con un susurro imponente.

—Hablas con la ingenuidad de alguien que nunca ha cargado una corona. Ver por un reino a veces significa tomar desiciones que no todos comprende, en especial el pueblo. Mi deber es proteger al reino de amenazas que sean reales y no complacer pequeños caprichos de cada súbdito que llora ante mis puertas.


Se apartó con calma, como si ya no le preocupara nada.

—Estas hablando con una línea muy delgada—Dijo mientras se daba media vuelta hacia el interior del castillo—la voluntad no te servirá de nada si terminas en los calabozos por insolencia.

Al terminar de hablar, las pesadas puertas comenzaron a cerrarse sin prisa.

Wecons, con una mirada fría,  comprendió que su plan pacifista no funcionaria.

-------------------------------------

Mientras los revuelos continuaban, Wecons no hacía nada y sus seguidores esperaron con él. Pero incluso habían los que no quieran esperar más.

En la casona del pueblo donde se encontraban. Wecons en silencio y observando a sus seguidores conformes e inconformes discutiendo sobre la espera...

Wecons levantó la mano donde portaba los tres anillos, y alzó la voz para imponer orden en el gran salón.

—¡Silencio!. No hay razón para retrasarlo más.

Un silencio sepulcral cayó sobre la casona.

Nadie se atrevió a emitir un solo carraspeo;las miradas de todos se clavaron en él, conteniendo el alimento.

—Su rey no es quien dice ser, no es uno en realidad...¡Ustedes me siguen por temor, me siguen por necesidad!—hizo un pequeño silencio.—¡Yo soy su rey!.

Apenas terminó de hablar, todos levantaron sus espadas y las agitaron con fuerza de arriba abajo.

Wecons habia hecho uso de uno de sus anillos: Cēliarēn, artefacto capaz de crear iluciones y mentiras a la entera voluntad del portador.

Hizo que los demás lo siguieran, sin importar las acciones que tuviera que tomar para quitar a Hendrik del trono.

-------------------------------------

Al día siguiente se presentó ante las puertas, para poder hablar con el rey.

Había mucha tensión sobre Hendrik, de alguna forma dudó sobre las palabras de aquel joven.

Mientras miraba su trono, un guardia llegó corriendo hacia el y con una repisa reverencia habló.

—Majestad... es él, el joven de ayer. Lo quiere ver.

Hendrik tenía curiosidad sobre que tenía que decir.

—Esta bien—respondió cortante.

--------------------------------------

El rey lo esperaba en un gran salón.

Cuando Wecons entró, Hendrik lo miró de reojo y habló sin energía:

—¿Qué es lo que quieres?.

—Hendrik... lo siento, majestad, ¿No es así?—habló con sarcasmo.

El rey suspiró.

—No estoy para tolerar a un insubornidado en una sala como esta. —Le respondió con una voz hastiada, arrastrando las palabras.

—Seré breve... Nunca te dije ni apellido y creo que es una falta de respeto—Soneió con una expresión marcada—Write Blak es, por cierto ¿Y tus guardias?.

Hendrik frunció el ceño, y miró a su alrededor sin importancia... pero era cierto.

La habitación quedó en un silencio absoluto.

Wecons desenvainó poco a poco si daga de hoja violeta. Su filo parecía absorver la luz; era tan perfecto que daba la impresión de poder partir el aire con solo rozalrlo.

Frente a él, Hendrik Galahad, hizo lo mismo con su espada, con un movimiento firme.

Una leve sonrisa apareció en el rostro de Wecons.

—No podrás hacerme daño.

Hendrik soltó una risa burlona.

—Eres un simple muchacho con ideas ingenuas. No te culpare.

Wecons sostuvo su daga en frente de él.

En un instante ambos desaparecieron de su posición.

El estruendo del acero llenó la habitación.

Hendrik atacaba con fuerza implacable, mientras Wecons esquivaba cada corte con precisión extraordinaria. Sus movimientos eran ligeros, casi elegantes, como si de alguna forma hubiera previsto cada ataque desde antes que ocurriera.

Sin embargo, en un descuido,bla espada de Hendrik logró alcanzarlo.

El filo abrió un profundo corte en el brazo izquierdo de Wecons.

Una gota de sangre cayó sobre la alfombra que cubría el piso.

—Morirás

Wecons no respondió.

Con un impulso explosivo se lanzó había su adversario, esquivando cada estocada por apenas unos centímetros. Hendrik retrocedía intentando mantener la distancia, hasta que su pie resbaló y tropezó

Se incorporó de inmediato.

Wecons sonrió.

—No tropieces, Galahad.

Los ojos de Hendrik se abrieron con sorpresa. Y con una voz baja dijo:

—¿¡Cómo...!?


El combate de volvió todavía más feroz.

La espada descendía una y otra vez con velocidad, pero Wecons parecía leer cada movimiento antes de que sucediera. Esquivaba cada ataque y respondía con golpes rápidosby precisos, los que obligaban a Hendrik a retroceder.

Finalmente, un certero golpe en la muñeca hizo que la espada saliera despedida y cayera al suelo.

Hendrik quedó desarmado.

Wecons camino poco a poco hasta quedar rente a él.

—Lo último que escucharás... serán las palabras de un conquistador de Write Blak.

Levantó la hoja de hoja violeta.

—Cēliarēn no crea iluciones... no crea mentiras, solo aquel que lo utiliza.

Sus miradas se encontraron.

En un solo movimiento, Wecons hundió la daga en el pecho de Hendrik.

El impacto le arrebató el aliento.

Hendrik abrió los ojos con incredulidad mientras un hilo de sangre escapaba de la comisura de sus labios. Su cabeza cayó con calma hacia adelante y varios mechones de su rostro, pegándose por la sangre que resbalada hasta su barbilla.

Durante unos segundos ninguno de los dos aparto la mirada.

La mano de Wecons permanecía firme sobre la empuñadura de la daga. Su respiración era pesada, pero su expresión no mostraba duda alguna.

Termino por retirar la daga con calma.

Hendrick perdió las fuerzas y cayó de rodillas antes de desplomarse sobre el suelo.

Wecons permaneció inmóvil unos instantes.

Su cabello negro y los mechones blancos, su rostro y su ropa estaba marcados por las huellas de combate.

A pesar del cansancio y de la herida en su brazo, sus ojos conservaban una presencia imponente, la mirada de un hombre acababa de cambiar el destino de un gran territorio, de un reino, de un continente.

Empujó la enorme puerta y salió de la habitación.

El castillo había caído.

Los súbditos de Wecons ya habían tomado cada pasillo y cada torre. Los últimos guardiasde Galahad habían sido derrotados, y el estandarte de aquella antigua casa comenzaba a descender.

Todos dirigieron la vista hacia él.

Wecons alzó la daga hacia el cielo.

Yo voz resonó por todo el castillo.

—¡Desde este día termina el reinado de Galahad!.

El silencio se apoderó de todos.

—!Desde este día nace una nueva dinastía!

Hizo una breve pausa y contempló el horizonte.

—¡Hoy nace el reinado Write Blak!

Un estruendoso grito de victoria resonó el castillo y sus alrededores.

Y así entre el eco de las espadas y el nacimiento de la nueva era, esta sería la que cambiaría la historia para siempre.

Let Miri Luna know what you thought about this chapter!
Love this

1

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Crowned in Blood: Fated to the enemy

Happiness Aghogho: I love this.... so thrilling. Looking forward to the end

Read Now
My Blacksmith Savior

ROB: This was honestly one of the best simple stories I have ever read.There was no repetitiveness, no over the top drama, lots of love and no miscommunication between the leads.Thank you so much for this gem.God bless you! 💜

Read Now
Bloodlines

karenfancp: I have noticed a few typos, the story line is good. I can’t put this down.

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

Sandra: Interesting characters, a little tension in the Ollie that tracked a satisfying resolution. Heartwarming. Would recommend this writer.

Read Now
Bound to the Bear

Jean: What a beautiful story,thank you

Read Now
Exile in Flames

karenfancp: I think Isla forgave him a little too soon, but it is probably what was needed for the story line. I do like how the story is unfolding, and the suspense that is building in whom is responsible for the attacks.

Read Now
Mystic Wolf

Robin: Loved the book. I couldn't put it down. I read it way faster than most books!

Read Now
The Orc's Pet

Ingibabes511: What a lovely story, enjoyed how well it flows from beginning to end. How their relationship developed... it was beautifully crafted. I hope you decide to make this into a series. Your wordsmithing and descriptions painted a picture of their world. Thank you for a lovely story💜😘

Read Now
Broken Halos MC

Ashley Pierce: Touching story and great plot

Read Now
Imperio Write Blak