PROLOGO
CAMILA
El eco de mis pasos en aquella casa vacía no se sentía como un nuevo comienzo. Se sentía como una huida.
Había cajas por todas partes, algunas todavía sin abrir y otras llenas de cosas que ni siquiera recordaba haber guardado. El olor a polvo se mezclaba con el de la pintura reciente, pero nada de eso conseguía hacerme sentir en casa. Quizás porque, en el fondo, sabía que no había venido hasta allí para empezar de nuevo. Había venido para escapar. De mi familia. De los recuerdos. De Daniel. Y, sobre todo, de una verdad que llevaba demasiado tiempo intentando ignorar.
Siempre supe que mi familia guardaba secretos. Lo que nunca imaginé fue que algún día descubrirlos terminaría costándome mucho más de lo que estaba preparada para perder. A veces pienso que habría sido más fácil seguir viviendo en la mentira, porque hay verdades que, una vez que las descubres, ya no puedes volver atrás.
Y mientras desempacaba mis últimas cosas, encontré algo que no esperaba: una fotografía. Daniel y yo. Sonreí sin querer. Qué extraño era recordar a la persona que alguna vez fui. La chica que creía que algunas historias estaban destinadas a durar para siempre.
Daniel fue mi primer amor. Mi refugio. La persona a la que acudía cuando todo parecía estar a punto de derrumbarse. Con él aprendí lo que significaba querer a alguien de verdad. Pero también aprendí que amar a alguien no siempre significa que puedas quedarte a su lado. Porque Daniel también fue quien me rompió el corazón. Y aunque había pasado el tiempo suficiente para convencerme de que había aprendido a vivir sin él, todavía había una parte de mí que no sabía qué hacer cuando escuchaba su nombre. Dos años. Dos años intentando olvidar. Dos años convenciéndome de que había sido lo mejor.
Hasta que volvió. Y entonces descubrirlos... me hizo ver que quizás nunca había dejado de quererlo.
-¿Estás bien? -la voz de Alex me sacó de mis pensamientos.
Levanté la mirada. Estaba apoyado en el marco de la puerta, todavía con el uniforme puesto. Tenía esa expresión suya que siempre me hacía sentir que podía ver mucho más de lo que yo decía.
-Sí -mentí-. Solo estoy cansada.
Alex me observó durante unos segundos.
-¿Es por él?
No necesitaba preguntar a quién se refería. Daniel. Aparté la mirada.
-No quiero hablar de eso.
-Camila...
-He dicho que no quiero hablar de eso, Alex.
Su mandíbula se tensó.
-Solo intento protegerte.
Solté una pequeña risa, aunque no tenía nada de divertida.
-¿Protegerme de qué?
Alex no respondió. Y ese silencio fue suficiente para que algo dentro de mí volviera a ponerse en alerta. Porque últimamente tenía la sensación de que todos sabían algo que yo no. Mi familia. Daniel. Alex. Todos parecían conocer una parte de la historia que yo había olvidado. O que alguien se había encargado de ocultarme.
-¿Qué me estás escondiendo? -pregunté.
Alex apartó la mirada. Y por primera vez desde que lo conocía, vi algo extraño en sus ojos: miedo.
-No abras la puerta a nadie -dijo finalmente.
Fruncí el ceño.
-¿Qué?
Pero él ya se estaba alejando.
-¡Alex!
No respondió.
Y entonces escuché el timbre. Una vez. Dos veces. Tres. Mi corazón comenzó a latir con fuerza. No sabía por qué, solo que algo dentro de mí me decía que no debía abrir. Pero lo hice.
Y cuando vi quién estaba al otro lado, sentí que todo el aire abandonaba mis pulmones.
Daniel. Después de dos años, parado frente a mí. Mirándome como si el tiempo no hubiera pasado. Como si no hubiera sido él quien me dejó recogiendo los pedazos de mi corazón. Como si todavía tuviera derecho a volver.
-Camila...
Su voz. Dios. Había olvidado cuánto podía doler escucharla.
-¿Qué haces aquí?
Daniel tragó saliva.
-Necesito hablar contigo_ insistió
Negué con la cabeza.
-No tenemos nada de qué hablar- dije seriamente
-Sí tenemos.
-No, Daniel. Ya no.
Intenté cerrar la puerta, pero él puso una mano para detenerla.
-Por favor_ me suplico
Lo miré. Y durante un instante volvieron todos los recuerdos. Los buenos. Los malos. Todo lo que fuimos. Todo lo que perdimos.
Y entonces comprendí algo que me aterrorizó mucho más que su regreso. Yo podía decir que lo había olvidado. Podía fingir que ya no me importaba. Podía repetirlo todas las veces que quisiera. Pero mi corazón... Mi maldito corazón todavía sabía perfectamente quién era Daniel. Y quizás ese era el verdadero problema.
Porque mientras él regresaba para recuperar algo que creía perdido, alguien más ya había comenzado a ocupar un lugar que yo nunca pensé que estaría disponible. Alguien que llegó a mi vida sin permiso. Mi vecino. Mi enemigo. Mi mayor problema. Y, sin que yo pudiera evitarlo... la persona que más miedo me daba llegar a querer.
Dos hombres. Un amor que creí terminado. Una historia que nunca terminó de contarse. Y una verdad que llevaba años esperando ser descubierta.
Porque antes de que Alex apareciera. Antes de que Daniel regresara. Antes de que nuestras familias volvieran a destruirlo todo... Hubo un tiempo en el que Daniel y yo fuimos felices. Mucho antes de amarnos. Mucho antes de perdernos.Antes de que te quisiera.
***
Nota de la autora
¡Holiii! Soy kimi y estoy feliz de compartir esto con ustedes. Creo que todos tenemos ese primer amor caótico que nos marca para siempre (como Daniel), y luego llega alguien a cambiarlo todo (como Alex).
Esta historia está muy inspirada en The Way I Loved You de Taylor Swift (la reina de todo).
¡Espero que la disfruten! No olviden votar y comentar. 🤍
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