Juramento
«Si he de testificar, veré con los ojos de la luna. La realidad no es más que aquello que elegimos ver; pero exige ser comprobada. Sin esa certeza, solo nos queda el fanatismo».
«La justicia es de quien la posea. Existe la del vacío de Aeris, la de la infección de Ellyshel, la de los sabios... y la propia del hombre».
Revelaciones de los viejos mundos.
Aquí, en este mundo cubierto por la sangre infecciosa del dios Ellyshel, sostenemos las llamas de la purificación:
El fuego blanco Erradicador del ángel que purga la tierra, inundándola con un azul puro
brillante que vuelve a clamar por la vida.
Este es el brazo ejecutor de la diosa Aeris.
Y sin embargo, me pregunto... ¿Por qué no puedo escalar la montaña? ¿Por qué la piedra ancestral y la torre no ceden ante mis esfuerzos?
Nací en la base, pero mi alma exige renacer en la cima. Necesito arder; tal vez solo consumido por el fuego rojo consiga respuestas.
He buscado la justicia de la diosa, pero me resulta ajena: es distinta de la de los hombres y distinta de la mía.
Sé que el renacer no asegura milagros, pero aun así, la incertidumbre me susurra una certeza: no hacer nada tampoco cambiará mi destino.








