숫처녀⠀⠀﮾ ﮽⠀⠀𝗇𝖺͜͡𝗆𝗃𝗂𝗇 by l๑͏tth at Inkitt
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숫처녀⠀⠀﮾ ﮽⠀⠀𝗇𝖺͜͡𝗆𝗃𝗂𝗇

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Summary

𝗸𝗶𝗺 𝗻𝗮𝗺𝗷𝗼𝗼𝗻⠀es un nerd tan repudiable y terriblemente inteligente que 𝘀𝗲𝗼𝗸𝗷𝗶𝗻⠀no puede evitar querer follar.⠀⠀one shot nsfw⠀|⠀alt. universe.⠀⠀nam!top ༝ jin!bottom.⠀⠀feminización,⠀estereotipos de género,⠀virgin joon,⠀+18,⠀bully,⠀smut,⠀dirty talk,⠀praise kink,⠀overstimulation,⠀edging,⠀humillación verbal,⠀sub joon⠀sexo irreal / sin protección.⠀⠀original story.⠀⠀si no es de tu agrado te invito⠀ 𝗮𝗺𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲⠀a⠀ 𝗿𝗲𝘁𝗶𝗿𝗮𝗿𝘁𝗲.⠀⠀abstenerse de⠀𝗥𝗘𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗥⠀la historia.⠀⠀2O26⠀©⠀namjincidio.

Genre
Erotica
Author
l๑͏tth
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

⠀♡ྀ.⠀⠀⠀섹스⠀;⠀𝗎𝗇𝗂𝑞𝗎𝖾

경고.ᐟ.ᐟ⠀⠀contenido vulgar & sexual,Nam!top x Jin!bottom,⠀feminización,boypussy,sexo irreal/oral/sin protección,degradation towards Joon,virgin/submissive & nerd Joon,praise kink,more in bio.


⋅.˳˳.⋅ॱ˙ ˙ॱ⋅.˳⠀⠀❤︎⠀⠀˳˳.⋅ॱ˙ ˙ॱ⋅.˳˳.⋅











⠀⠀⠀⠀Namjoon nunca fue un chico atractivo.

⠀⠀⠀⠀Jamás había encajado en el molde del universitario perfecto que parecía sacado de un catálogo juvenil. Tampoco poseía la gracia natural, el carisma desbordante o la sonrisa cegadora que otros estudiantes creían necesitar imperiosamente en sus vidas, utilizándolas como un salvavidas social solo para sentirse superiores en lugar de enfocar esa energía en sus estudios.

⠀⠀⠀⠀Él no podía juzgarlos; de hecho, nunca lo hacía. El desprecio no estaba en su naturaleza. Prefería mil veces ensimismarse entre libros de literatura clásica y los densos volúmenes de psicología antes que desgastar sus neuronas procesando el inminente desastre académico que sus compañeros enfrentarían en las últimas semanas del ciclo por haber faltado a casi todo el semestre para irse de fiesta.

⠀⠀⠀⠀Aunque, si era honesto consigo mismo, debía admitir una verdad dolorosa: lo que a esos chicos les faltaba de dedicación, intelecto y sentido de la responsabilidad, lo compensaban a creces con sus increíbles y calientes físicos. Eran atractivos, vestían ropa de temporada, tenían cortes de cabello impecables que contrastaban con el suyo, rostros limpios y libres de anteojos pesados que les marcaban el puente de la nariz. Y con todo ese poder, solían escupirle —metafórica y literalmente— en los pasillos de la facultad.

⠀⠀⠀⠀Para ellos, Namjoon era un pasatiempo. Se mofaban de lo patético que resultaba ser su autenticidad, lo perseguían hasta los baños para reírse de su torpeza, le arrebataban la mochila y vaciaban sus pertenencias, finalmente agrediéndolo con palabras que dolían más que las patadas y moretones en sus costillas.

⠀⠀⠀⠀El acoso se volvió tan sofocante que su único lugar seguro en todo el campus eran las clases vacías, siempre procurando que los maestros estuvieran presentes en las aulas. Solo así podía evitar sentir que su vida fuera degradada a basura simplemente porque algún niño engreído había tenido una mala semana y necesitaba un saco de boxeo humano.

⠀⠀⠀⠀En la soledad del baño de la primera planta, Namjoon pasó sus manos temblorosas por su cabello, intentando en vano ordenar aquel asimétrico corte con flequillo lateral y desfilado. Ese mismo que ya le había costado quince patadas en la espalda y —lo que más le dolía en el alma— la ruptura de su carta holográfica Pokemón más cara. Se enderezó aturdido, con el eco de la última paliza zumbando en sus oídos, y soltó un jadeo antes de agacharse a recoger su bebida energética, una edición limitada de Charizard que había sobrevivido de milagro. Con la mano libre, acomodó la luna caída de su lente derecho, que amenazaba con desprenderse de la montura.

⠀⠀⠀⠀Vaya manera de empezar el día.

⠀⠀⠀⠀Levantó la vista hacia el espejo salpicado del baño. Hizo una mueca de resentimiento, un gesto amargo que no le quedaba bien, mientras limpiaba con torpeza los restos de agua y suciedad con un trozo de papel rasposo que le había quedado en el hombro de la camisa.

⠀⠀⠀⠀No iría a la siguiente clase. No lucía presentable —según palabras de San— así que no se arriesgaría a sufrir otra cacería en el momento en que saliera al pasillo. Cambió de ruta, desviándose hacia la biblioteca central, donde el olor a papel viejo y silencio siempre le devolvían la calma. Usó su credencial para alquilar un cubículo individual e insonorizado por tres horas, a pesar de saber que solo una le bastaría para terminar de leer su quinto libro de la semana.

⠀⠀⠀⠀Dentro del reducido espacio, dejó la mochila en la silla contigua con un suspiro de alivio. Abrió el cierre con cuidado y de ella sacó un carpetón negro —grueso y pesado— que jamás se atrevió a decorar por pura vergüenza. Al abrirlo, sin embargo, el mundo exterior desapareció. Una sonrisa torpe y dulce le marcó los hoyuelos en las mejillas: ahí estaban sus cartas Pokémon. A salvo.

⠀⠀⠀⠀Sabía que era socialmente inaceptable y hasta patético que un chico de casi veinte años paseara por un campus universitario con un carpetón lleno de coleccionables que otros catalogaban como “basura de preescolares vírgenes”, pero para él era su vida, su ancla.

⠀⠀⠀⠀Admiraba con devoción su propia colección, llevaba siete años construyéndola. Acarició por encima del plástico protector los dibujos vibrantes, leyendo en su mente los poderes, niveles de impacto y puntos de salud necesarios para acabar con cualquier contrincante. Al terminar las últimas láminas del albúm, su mirada se suavizó más al encontrar otras piezas coleccionables; esta vez no eran de la serie japonesa, sino de su videojuego de bloques favorito.

⠀⠀⠀⠀Desdobló un papel arrugado con el plano intrincado de una casa de supervivencia. Recuerda haberla dibujado el día anterior durante la clase de sociología, ya que tenía prohibido usar su pequeña consola portátil frente al profesor. Soltó un bostezo en la quietud del cubículo, haciendo un puchero desganado mientras su mente divagaba hacia un terreno más oscuro. ¿Valía la pena seguir siendo él mismo? ¿Valía la pena aferrarse a sus gustos si el precio era la soledad de un rezagado?

⠀⠀⠀⠀Hasta ahora, a las puertas de la veintena, no había tenido ni una sola cita. Nadie lo había mirado con verdadero interés y ni siquiera había besado a una persona. Mucho menos había logrado tener sexo.

⠀⠀⠀⠀Su piel se erizó al recordar la charla de educación sexual que habían impartido hacía unas semanas. En medio del silencio del auditorio, alguien —por puro odio o quizá porque conocía la humillante verdad— había gritado desde las gradas superiores que Namjoon era tan virgen que lo único que “cogía” en toda la semana eran los pesados folios que guardaba en su mochila.

⠀⠀⠀⠀«Maldito Sehun...», fue lo primero que pensó, sintiendo el calor de la vergüenza subiendo por su cuello. Empezó a jugar nerviosamente con sus pulgares hasta hacerse daño, intentando apagar en su memoria las carcajadas de sus compañeros que sobrepasaron el recuerdo, colándose en el pequeño cubículo donde se suponía que ‘estaba estudiando’.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo —y esto era lo que más le destrozaba el corazón— era que todos esos imbéciles tenían razón: su vida sexual era una mierda para alguien de su edad. Comenzaba a creer que su pureza forzada se debía a sus gustos inadaptados por los videojuegos de construcción y la filosofía anglosajona, temas de los cuales podría hablar hasta que se le secara la garganta, pero que espantaban a cualquiera a un kilómetro a la redonda.

⠀⠀⠀⠀Tampoco era de piedra; tenía impulsos.

⠀⠀⠀⠀En casa guardaba una laptop cargada de juegos, capítulos completos de todas las series de anime populares y una carpeta privada, muy bien oculta en el sistema donde —en sus noches de mayor soledad— miraba videos explícitos de pieles sudorosas y gemidos descontrolados solo para no sentir el miedo amargo de morir sin haberle hecho una mamada.

⠀⠀⠀⠀Un golpe seco en la puerta del cubículo lo sacó de sus pensamientos. Namjoon dio un respingo, dominado por el pánico. Tiró sus cosas a toda prisa dentro de su mochila, cerrándola de un tirón. Se acomodó el flequillo con manos temblorosas y se puso la gorra negra, bajando la visera para intentar pasar desapercibido. Acomodó todo de forma mecánica antes de abrir la puerta, cometiendo el error de no haber mirado a través de la pequeña ventana que daba al pasillo.

⠀⠀⠀⠀¡Splash!

⠀⠀⠀⠀Fue lo primero que se escuchó. Un segundo después, el moreno sintió el impacto líquido y burbujeante resbalando por su rostro, empapando sus lentes y escurriendo por su cuello hasta mancharle la camisa. El olor a azúcar inundó sus fosas nasales.

⠀⠀⠀⠀— Aparta ya, estorbo.

⠀⠀⠀⠀La voz pertenecía a un chico bonito de facciones delicadas y lindas trenzas rubias, quien hacía una mueca de asco exagerada mientras sostenía la botella de gaseosa vacía que acababa de verterle encima. Namjoon quedó congelado, parpadeando detrás de los cristales manchados, y a penas pudo procesar el doloroso tirón en el brazo que alguien más le dio para sacarlo del marco antes de que aquella voz continuara insultándolo.

⠀⠀⠀⠀— Virgen de mierda, ocupas este espacio y ni siquiera lo haces para estudiar; solo vienes a esconderte como la rata que eres.

⠀⠀⠀⠀— Jimin-ssi, no seas tan malo... —canturreó un tercero desde el pasillo, arrastrando las palabras con una elegancia perezosa. Sintió un escalofrío. Era un timbre mucho más maduro y aterciopelado, pero igual de altanero que el primero—. Ese pobre virgencito podría salvarnos de un apuro en los parciales. No lo rompas todavía.

⠀⠀⠀⠀Namjoon ni siquiera se atrevió a alzar la vista para divisar bien la figura que —mínimamente— parecía defenderlo, sabiendo que era una burla más.

⠀⠀⠀⠀— ¡Hyung, ni de coña! —chilló el chico de ojitos grandes que tiró su brazo—. Prefiero repetir el ciclo entero que pasar una hora estudiando al lado de este estúpido niño Pokémon. Huele a sudor y lástima.

⠀⠀⠀⠀El moreno apretó los labios hasta sentir el sabor a sangre. No supo si las paredes insonorizadas de la biblioteca de verdad amortiguaban el ruido o si nadie quería intervenir, pero se quedó ahí de pie —petrificado— escuchando cómo ese trío de chicos con vidas perfectas lo denigraba como si fuera su rutina diaria. Con un nudo en la garganta, juntó el poco valor que le quedaba, usó la manga seca de su camisa para limpiarse el rostro pegajoso, acomodó la tira de su mochila y caminó a paso rápido —con la cabeza gacha— hacia la salida del campus.

⠀⠀⠀⠀Necesitaba ir a casa. Necesitaba recuperarse de esta nueva humillación y qué mejor consuelo que encerrarse en su cuarto con los videos de su carpeta privada, antes de sumergirse por once horas seguidas jugando un poco de Minecraft para olvidar que existía.

⠀⠀⠀⠀Los siguientes días —e incluso las semanas venideras— se sintieron como si el universo le hubiera impuesto un castigo. Por mala suerte y coincidencias de horarios, Namjoon tuvo que cruzar caminos muchas más veces con aquel grupo de lo que hubiera imaginado.

⠀⠀⠀⠀Al ser el blanco de sus miradas despectivas, no tardó en memorizar sus nombres y sus reputaciones: Park Jimin, el rubio de la gaseosa, un niño rico e intocable de Busan de temperamento volátil. Jeon Jeongguk, el más joven, el que lo había empujado, con un físico envidiable y la lista de ligues más larga de la facultad. Y finalmente, Kim Seokjin, el dueño de la voz profunda que había sugerido usarlo durante su primer y desastroso encuentro.

⠀⠀⠀⠀Este último en particular era el líder indiscutible de su irritante grupo de escuincles y, a la par, el intocable presidente de su promoción. Jin era un chico castaño, de hombros anchos pero porte refinado. Namjoon intentaba no mirarlo, pero era imposible ignorar su jodido atractivo físico; sus ropas a medida acentuaban una cintura sorprendentemente estrecha y unos glúteos tonificados que volvían locos tanto a chicos como chicas.

⠀⠀⠀⠀Por un momento, en su aislamiento, el moreno olvidó que esa cara perfecta era conocida por todo el mundo. Kim Seokjin no solo era el presidente de la promoción, sino una maldita figura pública dentro y fuera de la facultad. Caminaba por los pasillos rodeado de su séquito de admiradores y su rostro aparecía en las publicaciones oficiales de la universidad. Protagonizaba los cortometrajes que revisaban a fin de ciclo e incluso había posado para portadas de revistas corporativas gracias al influyente puesto de su padre en una compañía vinculada a transacciones con Alemania.

⠀⠀⠀⠀Seokjin estaba en todos lados, asfixiando el entorno con su perfección. Y, por más estúpido que parezca, Namjoon apenas sintió el golpe de la realidad cuando escuchó su nombre en la asistencia de sus clases de Comunicaciones, su materia favorita y la cual, para su desgracia, compartían.

⠀⠀⠀⠀— ¡Muy bien, presten atención! —la voz del profesor Lee resonó sobre el murmullo de los estudiantes—. Necesito que formen grupos de cuatro para elaborar un reportaje de campo que subirán al campus virtual el siguiente lunes a primera hora. ¡Darse prisa y entregarme las listas en mi escritorio! El último equipo en presentarse tendrá dos puntos menos en su revisión final.

⠀⠀⠀⠀El anuncio provocó un caos inmediato en el salón. Las sillas se arrastraron entre gritos de compañeros llamando a sus amigos y el ruido de hojas arrancadas a toda prisa de los cuadernos.

⠀⠀⠀⠀Namjoon no se movió ni un solo centímetro y se quedó completamente quieto en su asiento de la última fila. Bajó la mirada para girar con nerviosismo su pulsera de Sonic bajo la manga, esperando a que todo el torbellino social terminara y sus compañeros salieran a almorzar. Así él, como había hecho tantas ocasiones, podría acercarse a solas al profesor para pedirle hacer el trabajo por su cuenta.

⠀⠀⠀⠀— ¡Tú! —gritaron desde un costado. El moreno cerró los ojos, sin mover un músculo, deseando volverse diminuto e invisible—. ¡Animal, te estoy hablando! —insistió la voz cargada de impaciencia.

⠀⠀⠀⠀El tono despectivo hizo que se mordiera el labio inferior con tanta fuerza hasta hacerse sangrar otra vez. Hubo un silencio denso y largo por los siguientes segundos. En esa pausa, su corazón se desaceleró un poco alegrándose al creer que quizá el llamado no fue hacia él. Después de todo, nadie —absolutamente nadie— solía buscarlo para hacer trabajos grupales.

⠀⠀⠀⠀Alzó el rostro aliviado, justo a tiempo para sentir cómo una pequeña libreta de lomo duro volaba por el aire y le golpeaba secamente el puente de la nariz, haciendo tambalear sus lentes.

⠀⠀⠀⠀— ¡Maldito idiota! ¡¿Acaso eres sordo o aparte de feo también eres retrasado?!

⠀⠀⠀⠀Namjoon parpadeó, con los ojos llorosos por el impacto, y vio a Jeongguk de pie junto a su pupitre, mirándolo como si fuera una cucaracha.

⠀⠀⠀⠀— ¿Qué... qué necesitan...? —bisbibeó él, llevando una mano para frotarse la nariz enrojecida mientras se encogía de hombros por pura sumisión.

⠀⠀⠀⠀— Por Dios, ¡qué bestia eres! —exclamó Jeon, arrebatándole la libreta de las manos para abrirla de golpe—. No entiendo por qué Jin hyung quiere unirte a nuestro equipo, debe estar volviéndose loco. ¿Sabes qué? Dime tu asqueroso nombre para apuntarte y largarnos de aquí —apoyó el bolígrafo con impaciencia sobre la hoja en blanco—. Avanza, rarito. Si nos bajan dos puntos por tu culpa, juro por mi vida que rompo esos lentes de anciano y te los hago tragar.

⠀⠀⠀⠀Namjoon tragó saliva de forma ruidosa; tenía la garganta completamente seca. Desvió la mirada asustada hacia su izquierda, percatándose de que Jimin también lo observaba, recostado contra la pared con los brazos cruzados y una expresión de profundo aburrimiento. Más atrás, contemplando la escena con una calma inescrutable, yacía Seokjin.

⠀⠀⠀⠀— Namjoon... —musitó el moreno, su voz apenas un susurro roto—. Kim Namjoon.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk resopló, anotó el nombre a toda prisa y cerró la libreta con un golpeteo, haciendo que la tapa intencionalmente le diera otro impacto en la frente antes de darse la vuelta. Corrió junto con Jimin al escritorio del profesor para entregar la lista.

⠀⠀⠀⠀— De nada... —murmura para sí mismo en el aula casi vacía, sin entender qué acababa de pasar. Agachó la mirada, sintiendo un calor abrasador de vergüenza quemarle las mejillas, temiendo qué destino le esperaba ahora que estaba atrapado en ese equipo.

⠀⠀⠀⠀A las pocas horas, mientras estaba encerrado en la seguridad de su departamento, su celular vibró sobre el escritorio. Era un mensaje de un número desconocido.

⠀⠀⠀⠀Namjoon miró la pantalla con incomodidad. Inicialmente no quiso responder. ¿Cómo diablos habían conseguido su número? Jamás se lo había dado a nadie en la facultad. Sin embargo, el miedo a las represalias del lunes lo venció y terminó enviando su dirección junto al número de su departamento. Trató de calmarse convenciéndose que podría ser una broma de mal gusto para asustarlo, pero, sintiéndose ridículamente paranoico, decidió que esperaría cerca de la puerta con una tijera por si era gente malintencionada intentando emboscarlo.

⠀⠀⠀⠀Dos horas después, cuatro golpes secos en la puerta principal le hicieron dar un violento sobresalto frente a su laptop. Retiró apresuradamente sus audífonos, pausando su solitaria partida de Minecraft y caminó hacia el pasillo.

⠀⠀⠀⠀Antes de llegar a la puerta, se detuvo en el marco de su dormitorio. Observó su refugio con ojos críticos, intentando verlo desde la perspectiva de alguien más. Era un desastre nerd: la cama deshecha con colchas baratas, sus peluches de Jigglypuff y Snorlax al lado de la almohada, las repisas atestadas de mangas shōnen y libros de filosofía, y sus valiosos álbumes de cartas apilados junto a algunas latas coleccionables de bebidas japonesas que le costaron una pequeña fortuna en ferias meses atrás.

⠀⠀⠀⠀Sintió una punzada de vergüenza, le dio un portazo a la habitación y le pasó la llave, solo para asegurarse de que su poca dignidad no se viera más arruinada si decidían fisgonear. Caminó el resto del trecho y abrió la puerta lentamente, aferrado a la manija. Se encontró con lo obvio. De pie frente a él, bajo la tenue luz del pasillo del edificio, estaba Kim Seokjin. Llevaba una chaqueta de cuero, el cabello peinado de forma suave y una mochila cruzada sobre el hombro. Lucía inalcanzable.

⠀⠀⠀⠀— Hasta que abres, maldito sordo... —musitó con un tono irritado pero gentil, empujando la puerta para abrirla por completo. Lanzó su pesada mochila al pecho a Namjoon, obligándolo a retroceder, y entró sin pedir permiso—. Jimin te dijo que haremos el reporte nosotros, ¿cierto?

⠀⠀⠀⠀— Mm-hm...

⠀⠀⠀⠀— Ya tengo una idea: podemos inventar una serie de asesinatos en un instituto hechos por un estudiante no identificado. Tiene morbo y nos dará una buena nota.

⠀⠀⠀⠀Jin continuó caminando con absoluta confianza por el reducido espacio del departamento. Namjoon, apretando la mochila ajena contra su pecho, se quedó mudo mientras lo observaba avanzar con las manos en los bolsillos, sin tocar nada de su entorno. Sus ojos oscuros escaneaban todo, mirando con evidente prejuicio la pequeña y modesta sala.

⠀⠀⠀⠀— ¿Virgijoon, me estás escuchando? —preguntó el castaño, deteniéndose para girarse hacia él.

⠀⠀⠀⠀— S-sí... —respondió tartamudeando, intentando no prestar atención al humillante apodo. Estaba acostumbrado a recibir esa clase de sobrenombres, pero escucharlo de la boca de Seokjin en su propio hogar lo hizo sentir minúsculo—. Iré por mi laptop al cuarto. Puedes... puedes sentarte si deseas. Solo, por favor, quítate los zapatos antes de pisar la alfombra; la aspiro los sábados.

⠀⠀⠀⠀Los ojos de Jin descendieron lentamente, evaluando la alfombra que descansaba entre los dos sofás de tela descolorida.

⠀⠀⠀⠀— ¿Esta de horribles cerditos cuadrados? —preguntó señalando el patrón de Minecraft. Su risa se sintió como una muestra irónica llena de desprecio—. Bien, Virgijoon. Sé que contigo acabaremos rápido.

⠀⠀⠀⠀— Hm.

⠀⠀⠀⠀— Jimin y Jeongguk, son un lío. Solo gritan, se toman fotos y se quejan, dejándome siempre todo el trabajo.

⠀⠀⠀⠀Namjoon se quedó quieto, sintiendo que sudaba frío. Acababa de escuchar a Jin quejarse de sus amigos, frotó su nuca por pura ansiedad. ¿Qué se supone que iba a responderle al atractivo e intocable chico popular de la facultad? No quería sonar grosero y ganarse otra paliza el lunes, pero tampoco le apetecía para nada darle un sermón moral de por qué consideraba que esa clase de personas superficiales no aportaban absolutamente nada de valor en su vida académica.

⠀⠀⠀⠀Y menos ahora, que Seokjin se había dado la ligera y espeluznante molestia de investigar su número, su dirección y probablemente su vida familiar entera para obligarlo a hacer el proyecto.

⠀⠀⠀⠀— Ya vuelvo. —dijo en voz baja, evitando el contacto visual.

⠀⠀⠀⠀Se giró torpemente antes de desaparecer por el pasillo corto y doblar de inmediato hacia su cuarto. Giró la llave y entró, dejando la puerta apenas entreabierta para no sentir que era “desnudado” por la mirada llena de prejuicios del niño rico que tenía en su deprimente sala. Con el corazón latiendo a mil, Namjoon se agachó bajo su escritorio. Desconectó frenéticamente el cable de internet directo y el enchufe de la corriente, temiendo salir de allí arrastrando cables, enredarse y caer de cara frente al castaño.

⠀⠀⠀⠀Sería el colmo del patetismo.

⠀⠀⠀⠀— Virgijoon. —la voz de Jin sonó de repente, mucho más cerca de lo que debería.

⠀⠀⠀⠀El llamado lo asustó tanto que el moreno diera un respingo violento hacia arriba, golpeándose la nuca con un sonido seco contra el borde de madera del escritorio—. ¡Ah, joder...! —siseó por lo bajo.

⠀⠀⠀⠀— Te estoy hablando, sordo. —insistió desde el mismo marco de la puerta, la cual Jin acababa de empujar.

⠀⠀⠀⠀Namjoon apoyó una mano temblorosa en el asiento de su silla y se impulsó para salir de debajo del mueble mientras con la otra se frotaba la cabeza, sintiendo cómo comenzaba a formársele un chichón. Ya de pie —aunque encorvado por la vergüenza de sentirse invadido—, se acomodó los lentes torcidos con el índice, esperando otro insulto o mensaje condescendiente.

⠀⠀⠀⠀— Lo siento, es-estaba quitando algunos cables de red de la laptop... —musita balanceando los brazos en el aire, sin saber dónde ponerlos.

⠀⠀⠀⠀Al levantar la vista, vio que Seokjin ya no miraba con desdén los peluches ni los pósters, sino que lo observaba directamente. Tenía una sonrisa afilada y peligrosa. Qué terror sintió al notar cómo el castaño pasaba de examinar su patético dormitorio a escanearle el cuerpo de arriba a abajo —deteniéndose en sus muslos gruesos ocultos bajo el chándal— para luego volver a mirar alrededor.

⠀⠀⠀⠀Su instinto de supervivencia gritó de alarma.

⠀⠀⠀⠀— ¿C-cuánto quieres? —soltó rápido.

⠀⠀⠀⠀— ¿Querer qué? —pregunta Seokjin, ladeando la cabeza mientras daba un paso lento hacia el interior del cuarto, su espacio personal.

⠀⠀⠀⠀— Dinero... Sé que vas a condicionarme por hacer el trabajo o para no golpearme. ¿Cuánto quieres para irte? No tengo mucho efectivo, pero puedo... puedo darte una carta Pokémon de las primeras ediciones. Valen mucho dinero y podrías venderla por internet o en un stand. —balbuceó a toda prisa, dominado por la incomodidad.

⠀⠀⠀⠀Tomó su laptop cerrada bajo el brazo y caminó hacia la salida para obligar a Seokjin a retroceder con él y así evitar pasar un segundo más en su espacio privado. Sin embargo, cuando estuvo a punto de cruzar el umbral, este extendió un brazo para bloquearlo.

⠀⠀⠀⠀— Oh, no quiero esas tonterías de papel brillante, Virgijoon—sonrió el castaño, frunciendo el ceño mientras sus ojos brillaban con una intensidad depredadora—. Mi vida no es tan triste ni tan patética como para perderla yendo a reuniones llenas de raritos malolientes para revender mercancía infantil.

⠀⠀⠀⠀Namjoon sintió el insulto como una bofetada, pero tragó saliva—. Entonces creo que deberíamos salir a la sala si no...

⠀⠀⠀⠀No pudo terminar la frase.

⠀⠀⠀⠀Antes de que pudiera dar un paso para esquivarlo, Jin le apoyó la palma en el centro del pecho. El empuje no fue tosco, pero tuvo la fuerza suficiente para hacer que Namjoon —entorpecido por la incomodidad y el peso de la laptop— diera dos pasos tambaleantes hacia el interior del dormitorio.

⠀⠀⠀⠀— Vaya que te tomas muy en serio lo de hacer el estúpido trabajo. Relájate, tenemos cuatro días enteros. —vacila, bajando la voz a un tono más ronco. Dio un paso hacia adelante, cerrando el espacio y le dio otro empujón más suave, casi juguetón, en el mismo lugar del pecho.

⠀⠀⠀⠀Namjoon, a pesar de ser casi veinte centímetros más alto y de complexión muchísimo más ancha, estaba tan acostumbrado al abuso que no opuso resistencia. Se dejó llevar hacia atrás con cada paso que Seokjin daba.

⠀⠀⠀⠀— ¿No tienes vida fuera de esto, verdad? —continuó Jin, disfrutando la expresión asustada.

⠀⠀⠀⠀— Sí... pero Jimin y Jeongguk dijeron que el trabajo era urgente, que estarían ocupados el fin de semana y yo no quise... quería arruinarles la nota. —responde medio quebrado, retrocediendo a voluntad hasta que sus pantorrillas chocaron con el borde de su cama.

⠀⠀⠀⠀Apretó la laptop contra sí mismo sintiéndose tenso.

⠀⠀⠀⠀Seokjin se detuvo un momento, evaluándolo con una mirada hambrienta y divertida antes de darle un último empujón firme. Namjoon perdió el equilibrio y cayó sentado sobre su colchón; el impacto lo hizo rebotar. En un acto instintivo de defensa y encogimiento, pegó la laptop aún más contra su pecho, extrañado por ese contacto físico que no incluía golpes y profundamente avergonzado por haber escuchado el apodo de “Virgijoon” tantas veces en poco tiempo.

⠀⠀⠀⠀Había salido del campus tan rápido aquella tarde que ahora se cuestionaba cuánto tiempo llevaba el castaño maquinando todo esto.

⠀⠀⠀⠀— Está bien... pero hagamos el trabajo, por favor. Esto es raro, n-no somos amigos, Seokjin. —pide insistente con tono suplicante desde la cama.

⠀⠀⠀⠀Jin soltó una risa corta y burlesca, parándose justo entre sus piernas, acorralándolo para preguntarle con sorna si tenía prisa por terminar debido a que iría a hacer sus cosas vírgenes de siempre.

⠀⠀⠀⠀— Necesitas tus páginas penosas, ¿no? O irás a jugar con muñequitos cuadrados en un servidor online rodeado de otros fracasados.

⠀⠀⠀⠀Namjoon se quedó petrificado, sin saber qué demonios responder y con un nudo en la garganta, sabiendo que ambas suposiciones eran exactamente las más probables que cumpliera esa noche. Incapaz de sostenerle la mirada, agachó la cabeza permitiendo que el flequillo le cubriera los ojos.

⠀⠀⠀⠀— Si quieres hacer el guión deberíamos ir a la sala.

⠀⠀⠀⠀El ambiente en la habitación cambió drásticamente. La mano de Seokjin se posó con firmeza debajo de su barbilla y, con una presión ineludible, lo obligó a alzar la mirada. Namjoon tragó saliva con dificultad, sintiendo su corazón acelerarse mientras encorvaba más la espalda en la cama, atrapado entre la laptop y el calor nacido del pánico. Los ojos de Jin se clavaron en los suyos, intensos y despojados de cualquier rastro de burla. Habló con una claridad que lo hizo temblar.

⠀⠀⠀⠀— Eres tan lento... —sisea irritado—. No vine por el puto reporte. Vine para que cojamos, Kim Namjoon. Me da lástima saber que esa boca ni siquiera borracha ha probado algo.

⠀⠀⠀⠀Namjoon sintió que le sacaban todo el oxígeno. Su cerebro quedando completamente en blanco y con los ojos dilatados por la sorpresa. La vulnerable y pura reacción de su cuerpo provocó una respuesta inmediata en Seokjin, quien con un solo movimiento le arrebató la laptop para dejarla sobre la silla cercana.

⠀⠀⠀⠀Luego volvió a centrarse en el moreno que temblaba sobre el colchón y se inclinó sobre él—. ¿Sabes por qué insistí en tenerte en el equipo? —Namjoon negó fugazmente—. Porque sabía que sin esa excusa no habría forma de estar aquí a solas contigo.

⠀⠀⠀⠀Jin movió su mano hacia el rostro del moreno y —con lentitud tortuosa— le subió los lentes por la frente para ver cómo lucía sin los cristales gruesos. Namjoon soltó un quejido suave, protestando lastimeramente.

⠀⠀⠀⠀— O-oye no... No puedo ver bien sin ellos.

⠀⠀⠀⠀— ¿Ah, sí? ¿Eres ciego a esta edad?

⠀⠀⠀⠀— No soy ciego —respondió mirándolo por unos pocos segundos—. Solo tengo astigmatismo severo, pero no es que... yo no quise tenerlo, ni miopía. E-eso... —tartamudea—, por eso veo borroso si me quitan los lentes.

⠀⠀⠀⠀El castaño hizo un chasquido despectivo con la lengua, como si la debilidad visual de Namjoon fuese un detalle encantador, antes de bajar la yema del pulgar y rozar con fuerza el labio inferior de Namjoon.

⠀⠀⠀⠀— Abre. —indicó Jin en un susurro afectivo.

⠀⠀⠀⠀Namjoon, acostumbrado a obedecer a sus acosadores, separó los labios de forma lenta y humillada, dejando salir un aliento caliente sobre el dedo de Seokjin. No pudo definir qué sintió en ese momento.

⠀⠀⠀⠀Su mente colapsó por la sobrecarga emocional. Tenía la frente perlada de sudor frío y el estómago retorciéndose en un nudo de ansiedad, pero en su entrepierna sentía un calor pesado que le aterraba. ¿Estaba tan necesitado de afecto que, en el fondo, disfrutaba ser dominado y humillado de esa manera?

⠀⠀⠀⠀— Buen chico... —ronroneó el castaño.

⠀⠀⠀⠀Acto seguido, retiró su pulgar de los labios y usó la misma mano para sujetarlo del cuello, apretando lo justo para marcar territorio mientras alzaba inclinaba su cabeza hacia atrás. Parecía disfrutar inmensamente de la vista. Ya no había burla en su semblante, sino una mezcla oscura de satisfacción por dominar a alguien que claramente reconocía como inexperto.

⠀⠀⠀⠀El moreno respondía con torpeza a los estímulos al tener que ser “guiado” en lo mínimo, intentando recordar las mecánicas y movimientos de los videos que reproducía a solas para no sentirse tan miserable.

⠀⠀⠀⠀— Me gusta que seas así, Namjoon. Tan jodidamente virgen e inteligente... Eres justo lo que quiero probar hoy y no pienso desaprovecharte. —dice con voz pícara, inclinándose hacia su rostro.

⠀⠀⠀⠀Besándolo.

⠀⠀⠀⠀Fue una presión suave al principio, rozando sus labios para que se acostumbrara a la textura, al contacto y al sabor salado de aquellos belfos secos. Namjoon se quedó rígido, con la mirada perdida en el desenfoque y sintiendo el corazón martillar a toda prisa contra sus costillas. No sabía qué hacer con la boca, dónde poner las manos ni cómo aflojar el cuerpo.

⠀⠀⠀⠀Al notar la inexperiencia, el castaño tomó el control por completo. Profundizó el beso moviendo la lengua para saborear su boca y, habilidoso, subió una pierna al colchón para sentarse a horcajadas sobre el regazo de Namjoon. El impacto de aquel peso sobre sus muslos le arrancó un gemido ahogado. Jin se separó un segundo para bajar mordisqueando su barbilla y cuello, dejándole marcas rojas, antes de volver a besarlo con más intensidad.

⠀⠀⠀⠀En ese instante, algo dentro de Namjoon —un instinto primitivo, enterrado bajo meses de acoso y sumisión intelectual— sobrepasó al miedo. Sus manos temblorosas, que habían colgado inútiles a sus costados, se elevaron para sujetar con la estrecha cadera de Seokjin, aferrándose a la tela de su pantalón, indeseoso de perderlo. Apretó el agarre e intentó responder al beso con desesperación, chupándole el labio inferior e introduciendo su lengua en la cavidad ajena. Mantuvo ese contacto hasta que a ambos se les acabó el aire.

⠀⠀⠀⠀Al separarse jadeando, un fino e indecente hilo de saliva conectaba la travesura de su acto, brillando a la luz de la habitación. Seokjin rió por lo bajo, frotando su nariz contra la del moreno y lo elogió con un murmullo ronco; comenzó a mecer las caderas sobre su regazo, generando una fricción que lo hizo cerrar los ojos.

⠀⠀⠀⠀Sin dejar de moverse, Jin usó su peso para empujarlo, instándolo a retroceder hasta dejarlo acostado boca arriba, con la cabeza sobre su almohada y a centímetros debajo de su pesada repisa cargada de mangas.

⠀⠀⠀⠀La ropa fue convirtiéndose en un estorbo que desapareció en pocos y frenéticos minutos. Calzados, pantalones, la camisa y la costosa blusa de diseñador cayeron por los alrededores sin distinción, dejándolos piel contra piel. El contraste era evidente: el cuerpo pálido y tonificado de Seokjin dominaba la figura más grande y morena de Namjoon con una gracia sublime. Sus brazos envolvieron el cuello ajeno para acercar sus rostros.

⠀⠀⠀⠀— Muy bien, maestro Pokémon. Te crees muy inteligente, ¿verdad? Veamos si puedes entrenar con esto. —musitó, goteando lujuria y arrogancia.

⠀⠀⠀⠀El castaño se alzó sobre sus rodillas, guiando con la mano el dolorido y erecto miembro de Namjoon, frotándolo tortuosamente contra sus pliegues antes de dejarse caer. Su coño —apretado y caliente— envolvió de un solo sentón la hombría virgen del moreno, sacándole un jadeo patético, agudo y gutural.

⠀⠀⠀⠀— Mierda... —se quejó Namjoon, viendo estrellas mientras alzaba la cabeza buscando aire, dándose un fuerte golpe contra la repisa.

⠀⠀⠀⠀Jin echó a reír a carcajadas, una risa cristalina que llenó la habitación, sin mostrar remordimiento por el dolor del otro. Levantó un poco las caderas, volvió a bajar y lo escuchó gemir. Ambos fueron acomodándose en el proceso hasta que Namjoon quedó echado por completo en el colchón, fuera de peligro de volver a golpearse. Una vez asegurado, el castaño apoyó sus manos con fuerza sobre el amplio pecho del moreno, presionando directamente sobre el esternón para mantenerlo inmovilizado.

⠀⠀⠀⠀— Vas a destrozarme, santo Dios... —comenta en un suspiro, sintiendo cómo la gruesa longitud lo llenaba por completo. Miró hacia abajo, notando cómo la sobreestimulación hacían que el moreno se reacomodara los lentes una y otra vez en lugar en lugar de sujetar el cuerpo desnudo que lo montaba—. Vaya que eres patético. ¿No aprendiste nada útil con las cosas que ves?

⠀⠀⠀⠀Namjoon no respondió, extraviado por la estrechez húmeda de las paredes que lo apretaban. Se sentía increíble tener encima al chico más deseado de la universidad, denigrándolo con palabras deprimentes mientras le daba el mejor sexo de toda su vida. No sabía qué decir. Su mente trabajaba a mil por hora, tratando desesperadamente de recordar los diálogos para no sonar como un idiota.

⠀⠀⠀⠀— Parece... parece que nunca te la metieron así de hondo... —atinó a decir. Aunque intentó sonar varonil, su voz salió rasgada y, con los lentes empañados hizo que a Jin le pareciera adorable en su intento de ser rudo.

⠀⠀⠀⠀Seokjin no se detuvo por la falta de experiencia; al contrario, confiaba en que lo que hacía terminaría por despertar el instinto reprimido del chico inteligente con gustos raros. Sus caderas comenzaron a moverse hasta que el sonido viscoso de sus pieles se intensificó, el choque de sus muslos contra la pelvis del moreno lo hacía respirar con agitación desesperada.

⠀⠀⠀⠀La cama barata rechinó escandalosamente, protestando por el peso y el movimiento. Los sonidos guturales nunca dejaron de salir de la garganta de Namjoon, volviéndose cada vez más intensos. Viéndolo tan perdido —y en un acto de guía—, Jin bajó una mano para taparle la boca y neutralizar los ruidos. Aquel ahogo hizo reaccionar al verdadero nerd de corte penoso, quien se arrebató ahí mismo moviendo la cabeza para liberarse.

⠀⠀⠀⠀— ¡N-no! Quita la mano maldición! —se quejó al sentir sus lentes aplastados por la palma del castaño.

⠀⠀⠀⠀En lugar de encogerse, Namjoon levantó los brazos y sujetó la estrecha cintura del castaño, apretando con tanta fuerza que sus dedos amenazaban con dejarle marcas.

⠀⠀⠀⠀— ¡No hagas eso! —gruñe ronco antes de comenzar a empujar la pelvis hacia arriba dictando por primera vez el ritmo y la fuerza de las embestidas. Y aunque el placer lo estaba volviendo loco, Jin siguió mofándose.

⠀⠀⠀⠀Era su naturaleza, su forma de conectar.

⠀⠀⠀⠀— Eres tan ridículo incluso enojado —susurra desde lo alto—. Con ese corte patético y grandes manos... Si actuarás así con los demás, quizás nunca te habrían insultado. Quién diría que un poco de sexo finalmente te volvería hombre... —sonríe Jin, lanzándole un beso mientras se dejaba llevar.

⠀⠀⠀⠀— Cállate. —jadeó Namjoon, sorprendido al sentir que, en medio de la tensión sus palabras no sonaban del todo equivocadas.

⠀⠀⠀⠀— Está bien... pero empuja fuerte. —dice echando la cabeza hacia atrás, exponiendo su cuello sudado.

⠀⠀⠀⠀— Eso hago, cállate.

⠀⠀⠀⠀Otro golpe aturdió su sistema.

⠀⠀⠀⠀— Finalmente sientes que ganas algo, ¿verdad? Como si al fin sirvieras para algo más que para que se burlen de ti. —continuó provocándolo, acariciándole los laterales de la mandíbula con los pulgares.

⠀⠀⠀⠀Entonces, Seokjin puso los ojos en blanco, estremeciéndose violentamente cuando las embestidas descontroladas y profundas de Namjoon dieron en el punto exacto.

⠀⠀⠀⠀Este soltó un rugido ahogado—. ¡C-cállate...!

⠀⠀⠀⠀Guiado por el instinto, el moreno se enderezó levantando parte de su torso mientras su diestra sujetaba la cintura ya amoratada de Jin. No obstante, empezó a sentir un hormigueo denso en la base de su miembro: estaba a punto de llegar, y la sola idea de terminar dentro de la persona que le había hecho la vida imposible durante semanas le provocaba una necesidad insoportable de llenarlo. Comenzó a embestir con brutalidad el interior, haciendo rebotar el cuerpo del castaño.

⠀⠀⠀⠀— Quieto. —ordena Seokjin, jadeando y con el rostro enrojecido por el placer mientras intentaba frenarlo apoyando las manos en su pecho.

⠀⠀⠀⠀Ignorando la protestas de Namjoon, se alzó por completo sacándolo de su coño con un sonido húmedo. Lo dejó tirado en la cama, a medio terminar y goteando, siendo estremecido por la brisa fría que entraba desde la ventana.

⠀⠀⠀⠀Namjoon soltó un quejido de frustración, casi doloroso—. ¿Por... por qué...?

⠀⠀⠀⠀Seokjin no respondió con palabras; solo sonrió de lado. Volvió a empujar los hombros de Namjoon para obligarlo a recostarse. Luego se movió a gatas por la cama, desplazándose hasta quedar posicionado sobre el rostro del moreno, con sus rodillas a los lados de las orejas y su cintura —estrecha y marcada— a la altura de la barbilla ajena.

⠀⠀⠀⠀La vista era abrumadora e íntima.

⠀⠀⠀⠀— Felicidades, eh —suspira el castaño, mirando el rostro aturdido y colorado de Namjoon. Acomodándole los lentes con extraña delicadeza sobre el puente de la nariz para que no se perdiera ningún detalle—. Nadie más en el mundo, podrá decirte Virgijoon a partir de ahora.

⠀⠀⠀⠀Jin sonrió de forma depredadora, bajando las caderas un centímetro, rozando su sensible entrada contra los labios del moreno, haciendo que este soltara un gemido profundo.

⠀⠀⠀⠀— Acabemos con esto rápido para iniciar la redacción del reporte —continuó con tono autoritario—. Abre la boca. Necesito oírte decir, con esa lengua tuya, un buen guión. Fuerte y claro, ¿vale? —Namjoon asiente rápidamente—. Aunque creo que será difícil entenderte teniéndote dentro...

⠀⠀⠀⠀Soltó una risa risueña antes de dejarse caer un poco más. Entonces, estiró el brazo para tomar aquellos bonitos peluches de Pokémon que estaban acompañándolos en la cama y los lanzó a la alfombra.

⠀⠀⠀⠀— Shh... —chista, alineándose perfectamente mientras sentía las manos de Namjoon sujetar con timidez sus muslos—. Tus niños no pueden ver esto —suelta, viendo cómo los ojos del moreno se cerraron—. Ahora puedes desquitarte, Namjoon.











⠀⠀⠀⠀Hola. Sí me excité escribiendo este oneshot de Namjoon nerdcito siendo humillado por ser virgen y tener gustos de chico raro. Gracias al concierto de MetLife por darnos a Nam con gorrito de Pikachu, y a Rkive por los indicios nerds de sus posts. #hopelessly-devoted-to-you. (°¯᷄◠¯᷅°)

⠀⠀⠀⠀Btw, para que se hagan una pequeñísima idea de cómo se ven Nam & Jin dentro de este oneshot les dejo la foto:

⠀⠀⠀⠀Hasta acá mi reporte. No se olviden de dejar su estrellita y comentarios. ¡Gracias por leer!

all rights reserved ©namjincidio,2026

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