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─ Querido, la mesa está servida.
La joven Ha-Eun buscaba a su esposo por todo el jardín de la mansión.
Jimin, detrás de su árbol favorito ignoraba los llamados de su esposa, pues los apodos cariñosos se le eran indiferentes.
Park Jimin y Kim Ha-Eun habían contraído matrimonio a la edad de veinte años, ambos jovenes no estaban de acuerdo con tal matrimonio, pues sus padres habían ideado la boda con tal de unir las ganancias y riquezas de sus familias.
Con el pasar del tiempo, Ha-Eun fue despertando cierto interés amoroso por su ahora esposo, pero Jimin siempre le dejó en claro que no la amaba y jamás la amaría.
Él no amaría jamás a una mujer.
Jimin, obligado a reprimir sus gustos por el qué dirán, fue obligado a casarse y vivir como una persona “normal”; a vivir como un hombre heterosexual.
Desde pequeño lo supo, desde pequeño se notó: en lugar de lugar con los caballos y carruajes que se le otorgaban prefería trenzar a sus caballos o jugar con los juguetes que a sus primas se le eran entregados.
Nunca fue reprendido, aunque sus padres notaron todo lo malo que en él se reflejaban, en su lugar, se le alejó de todo lo que lo hiciera ver femenino y se le obligó a hacer lo que a él no le interesaba: Como por ejemplo: casarse con una mujer.
─ ¡No pueden hacerme esto! ¡Saben que esto no es lo que deseo realmente!
─ ¿Y qué pretendes que hagamos? ¿Que dejemos que nuestro hijo sea pareja de otro hombre? Mejor ve olvidando esa idea y vuelve a la realidad. Eres un hombre y serás el esposo de Ha-Eun.
Esa noche Jimin lloró, no reprimio sus lágrimas aunque su padre le había enseñado que un hombre no lloraba. Lloró el día de su boda y hasta el día de hoy él lloraba por lo infeliz que era.
Y llora por el simple hecho que sabía que moriría de esa manera; siendo infeliz.
─ ¡Te he encontrado!
Ha-Eun río mientras se inclinaba frente a su esposo.
Jimin solamente siguió comiendo su manzana mientras observaba a los patos darse un baño en el estanque de la mansión, todo sin prestarle la más mínima atención a su esposa.
─ Querido, es hora de comer. ¿Es que solo comerá manzana?
─ No tengo hambre.
─ Ha dicho eso mismo desde el desayuno. ¿Se siente mal de salud?
─ Estoy bien.
Ha-Eun observó a Jimin quién siguió consumiendo su manzana sin intereses alguno en la conversación, sintiendo desde la lejanía la frialdad de sus palabras. No lo culpaba, ella más que nadie era consiente que Jimin no la amaba ni un poco. Ni una pizca partida por la mitad.
─ Debe comer, querido, le hará mal a su salud saltarse las comidas así por así.
─ Lo he hecho múltiples veces y sigo aquí, ¿es que no lo notas?
Ha-Eun calló, asintiendo lentamente mientras se levantaba de su lugar.
─ Está bien, querido. Cualquier cosa puede encontrarme en nuestra habitación.
Jimin solamente asintió en respuesta, y con aquél gesto la chica por fin se marchó, dejando en total soledad al chico que, por desgracia la tenía enamorada.
El pelinegro soltó un suspiro y observó su manzana a medio comer, imaginando cómo sería su vida si todo pudiera ser diferente.
Pues eso era lo único que podía hacer; imaginar.
─ ¿Por qué se encuentra tan solo, joven Park?
Jimin alzó la mirada, encontrándose con un hombre alto, cabellos negros y cuerpo muy bien marcado, de ahí se preguntó. ¿De dónde había salido aquél hombre tan guapo?
─ Disculpa, ¿te conozco?
Preguntó desconcertado y el chico desconocido solamente sonrió en respuesta.
─ Claro que no, pero podemos conocernos.
Sin pedir permiso, el chico tomó asiento al lado de Jimin y extendió su mano, teniendo su vista fija en Jimin.
─ Mi nombre es Jeon Jungkook y es un gusto conocerle por fin.
¿Por fin?
─ El gusto es mío, Joven Jeon.
Aún dudoso, extendió su mano y la estrecho con Jungkook, sintiendo lo fría que su mano se encontraba a pesar de que el clima justo bajo aquél árbol no fuese para nada frío.
Se miraron a los ojos por unos segundos, sintiendo cómo ni uno de los dos podía despegar la mirada del otro. Poco a poco, Jeon se fue acercando a lo que era el rostro de Jimin y aquél dudoso, pero no reacio siguió cada movimiento del joven. Cuándo Jeon estaba a nada de tocar los labios ajenos con los propios, Jimin se alejó.
─ Yo... no puedo hacer esto.
─ ¿Está seguro que no puede? Sé lo que usted y su cuerpo piden, sé lo que realmente desea y estoy aquí para dárselo.
Jimin volvió su mirada a Jeon, temiendo que aquél joven realmente supiera lo que en su interior aún sentía.
─ Sé que tiene una vida infeliz aparentando ser alguien que no es, con gustos que no siente y viviendo con alguien que no ama. Pero no tema, yo no estoy aquí para chantajearle o beneficiarme con tal información. Al contrario, yo lo que deseo es que usted se sienta feliz.
La mano de Jungkook viajó a la mejilla de Jimin y la acarició.
─ Deje que yo cumpla su mayor anhelo. Entregese a mi como ha deseado toda su vida, yo marcaré su cuerpo y usted por fin sentirá el placer que tanto desea. Solo yo sabré hacerlo.
Jimin, harto de vivir una vida que se le fue obligado a vivir, creyó en las palabras de quién aún era un desconocido y aceptó.
Jungkook volvió a acercarse y ahora con todo el permiso de Jimin unió sus labios con los ajenos.
El beso fue lento, pero en Jimin aquello lo estaba llenando de gloría, por fin estaba sacando lo que toda su vida había reprimido. Y eso que solamente había sido el primer beso.
Jungkook supo dónde y cómo tocar, lograba que con cada toque en la piel de Jimin el chico temblara y jadeaba de placer. Al parecer para Jimin el haber esperado tal encuentro toda su vida lo estaba haciendo quedar mal.
─ No tema, seré cuidadoso y nada de esto le dolerá. Solo confíe en mi.
Jimin observó cómo Jungkook se despojaba de sus pantalones y seguido de ello de su bóxer, dejando expuesta su ya dura erección.
─ Tú... no debes de tocarlo, está bien as...í
Tapó su boca cuándo Jungkook llevó toda su erección a su boca. No iba a negarlo, no era la persona más dotada del pueblo, pero sin duda su tamaño no era pequeño. Pero aquello no había sido impedimento para que Jungkook le tragara con total facilidad como si de un simple dulce se tratase.
Los movimientos de Jungkook fueron suaves, logrando que Jimin jadeara y temblara más que antes. Su mano sobre su boca era la única ayudante que tenía, pues no estaba siendo para nada silencioso.
Jungkook sacó la extensión de Jimin de su boca y con una sonrisa le observó, viendo cómo el rostro de Jimin estaba rojo y su labio se encontraba ya abultado por las recientes mordidas en el, una acción vaga para callar sus gemidos.
─ Sabe demasiado dulce, déjeme probar aquí.
Y sin dejar que Jimin reaccionara, introdujo su lengua en la estrecha entrada de Jimin.
─ ¡Ah!
Su espalda se arqueó al sentir la lengua humeda en su interior, invadiendo su cavidad anal como si fuera la cosa más normal.
─ ¡Eso está! Agh... espera, ve lento...
Jungkook ignoró las palabras de Jimin, pues sabía que debía prepararlo muy bien para que logrará recibirlas.
─ No puedo parar, lo debo de preparar para no lastirmarlo.
─ Estoy bien, por favor... por favor, entra.
Cerró sus ojos sintiéndose apenado, nunca se imaginó rogarle de esta manera a otro hombre.
─ ¿Está usted seguro? No quiero lastimar-
─ Deja de repetir esa frase y por favor, mételo todo.
Jungkook vaciló por un instante, pero al ver el rostro decidido de Jimin decidió confiar en su palabra y le hizo caso.
Volvió a besarlo, para lograr distraerlo de lo que venía a continuación.
Jimin besó desesperado los labios ajenos, jugando y mordiendo mientras de los labios de Jungkook se escapaban jadeos. Con lentitud, bajó su mano por los abdominales bien marcados de Jeon hasta llegar a lo que era su entrepierna, curioso, comenzó a tocar la zona hasta que sintió algo un poco sospechoso allá abajo.
Con una sonrisa se alejó del rostro contrario y bajó la mirada, viendo como de la entrepierna del joven no asomaba sólo una polla, sino dos grandes pollas muy bien erectas y lubricadas de pre-semen.
Jungkook observó a Jimin y le acarició los hombros y mejilla, viendo cómo la sonrisa nerviosa no se iba de su rostro.
─ ¿Le asusta lo que ve?
─ ¿Esto es normal?
─ Lo es en mi.
Jimin alzó la mirada, más confundido por la respuesta que obtuvo.
─ ¿Por qué es norm-
─ Basta de preguntas, lo sabrá al terminar nuestro encuentro.
Jimin iba a hacer otra pregunta, pero rápidamente fue callado por los labios de Jeon contra los suyos, le restó un poco de importancia y se dejó hacer, aunque el saber lo que le esperaba le alteró un poco más los nervios que sintió desde el inicio de aquél encuentro.
Sintió cómo aquellas glandes se rozaban en su entrada, como si ambas tuvieran vida propia pidiendo acceso a su interior. Acceso que él permitió.
Con lentitud, Jeon introdujo su primer miembro en la estreches de Jimin, solamente ambos un jadeo de satisfacción. Jimin sintió cómo su interior se expandía por la reciente introducción, aquella sensación para él no era nueva, pues anteriormente había sabido masturbarse por esa área, pero recibir tal tamaño sin duda sí era nuevo. Aquello llevaba más profundo y tocada donde él no había podido tocar.
─ Jungkook...
Jungkook detuvo sus movimientos y fijó su mirada en Jimin, creyendo que algo iba mal.
─ ¿Le duele? Puedo para-
─ Sigue... por favor.
Jimin sonrió y atrajo a Jungkook hacia él, besándolo con desesperación mientras Jeon se movía en su interior. Los movimientos poco a poco aumentaron, a tal grado que sus pieles empezaban a sonar por el choque entre ellas.
Jimin gemía desesperado, Jeon se movía motivado, ambos disfrutando aquel encuentro que Jimin y Jungkook habían deseado desde yase mucho tiempo.
─ Necesito entroducir el otro.
Jungkook susurró y Jimin lo observó, viendo cómo la segunda polla de Jungkook goteaba sobre su propia polla. Llevó su mano curioso y comenzó a masturbar lo con lentitud, llenando su mano con la escencia de Jeon.
─ Pues hazlo, tienes mi permiso...
Sonrió para brindarle confianza, generando que Jungkook sonriera de igual manera.
Jungkook se colocó de rodillas frente a Jimin y comenzó a frotar su segundo glande contra la ya rojiza entrada, con toda la precaución del mundo fue introduciendose, sintiéndo cómo la estreches de Jimin le apretaba de más.
Jimin extendió sus piernas para recibir mejor a Jungkook, acarició su polla mientras apretaba su sueter color blanco gracias a la presión que sentía en su entrada.
Suspiró cuándo ambos miembros estaba dentro, observando a Jungkook muy entretenido viendo hacia su movimiento manual.
─ ¿Te gusta lo que ves?
Jungkook alzó la mirada hacia Jimin, comenzando a moverse mientras apoyaba su pesor en sus manos. Asintió con una sonrisa, más que satisfecho por la imagen que frente a él estaba: Jimin, con las piernas abiertas masturbándose ante él.
─ Claro que me gusta, ver a mi señor auto complaciendose con su mano mientras recibe mis dos pollas es una imagen que desee ver siempre.
Jimin cerró los ojos y aumentó la velocidad de su mano, pasando por algo las palabras de Jeon. Palabras que debía haber escuchado mejor.
─ Agh, ¡Ah! Jungkook-ah... estás muy profundo.
Se sujeto de una de las raíces del árbol mientras Jeon le penetraba con brusquedad, hace unos minutos ambos estaban teniendo un momento demasiado íntimo mientras se movían con lentitud, pero cuándo Jeon sintió su orgasmo cerca aquella lentitud y delicadeza se fue por la borda.
Jimin gemía sin control mientras apretaba sus ojos, su entrada ardía al igual que su labio, pues ambos habían sido maltratados por Jungkook: sus labios por las mordidas y su entrada por las embestidas.
─ M-me voy a...
Las piernas de Jimin temblaron, dando como señal que su clímax estaba cerca y como si sus cuerpos fueran uno solo, ambos chicos terminaron a la misma vez.
Jimin terminó con su interior lleno, mientras que Jeon terminó con el abdomen embarrado de Jimin. Ambos chicos se miraron fijamente mientras tenían sus respiraciones agitadas, sonriendo como dos adolescentes experimentando lo que era el sexo y finalizaron con un dulce beso.
Beso en el cuál Jimin perdió la conciencia.
No supo cuánto tiempo pasó, pero lo único que escuchaba era la lejana voz de su esposa llamarle entre sueños.
─ ¡Cariño! ¡Cariño, despierte!
─ Uhm...
Abrió los ojos y lentamente se reincorporo, mirando a su alrededor confundido.
─ ¿Ha-Eun? ¿Qué ha pasado?
Sostuvo su cabeza, queriendo recordar lo que había sucedido.
─ No lo sé, solamente vi que estaba anocheciendo y usted no volvía, así que decidí venir a buscarlo y lo encontré dormido con su manzana a medio terminar al lado. Creí que se había desmayado o ahogado con algún trozo de la manzana, me asusté temiendo lo peor, así que empecé a llamarlo y a agitarlo hasta que despertó.
Jimin se vio con su ropa bien colocada, en él no había rastro alguno de semen o alguna otra cosa.
¿Es que a caso lo soñó?
─ Venga, vamos adentro para que descanse.
Jimin asintió y se levantó con la ayuda de su esposa, sacudió su ropa e involuntariamente alzó su mirada, conectando esta con una serpiente color amarillo que le observaba desde una de las ramas del árbol.
En ella, notó algo inusual. Notó un liquido blanquecino en la parte de su cabecita. Notó semen.
Entonces lo entendió.
─ Basta de preguntas, lo sabrá al terminar nuestro encuentro.
Abrió sus ojos sorprendido y asustado, queriendo procesar o entender lo que había sucedido. Pero de él no salió nada más qué:
─ ¿Qué... carajos?








