Capítulo 1
La mañana había comenzado alegre. Por primera vez en mucho tiempo, Park Jimin había despertado con la sensación de que todo estaba saliendo de acuerdo con sus planes
Había hablado con Mónica la noche anterior. Habían acordado encontrarse por la tarde, tomar el té en su casa y conversar tranquilamente, como si aquellos tres años no hubieran pasado
Pero, conforme avanzaban las horas, todo comenzó a salir mal
Primero fue el retraso del vuelo, después, el automóvil que había alquilado presentó una falla y tuvo que esperar más de lo previsto. Luego, una carretera cerrada lo obligó a tomar otro camino
Jimin miró por la ventana mientras el paisaje cambiaba lentamente
No quería decirlo en voz alta, pero una pequeña parte de él comenzaba a pensar que quizá el destino no quería que regresara. No a esa casa, no a esa ciudad, no al lugar donde había dejado enterrada una parte de su corazón
Habían pasado tres años
Tres largos años desde que se había marchado con el alma completamente rota, intentando alejarse de todo aquello que le recordaba a él. Y, aunque había conseguido reconstruir muchas cosas de su vida, había una verdad que nunca había podido cambiar
El amor seguía allí. No había desaparecido ni un poquito
Jimin había aprendido a vivir con él. Había aprendido a sonreír sin sentirse culpable, a levantarse cada mañana sin buscarlo entre las personas, a dormir sin pronunciar su nombre
Pero olvidarlo... Eso nunca había sido posible, su corazón seguía teniendo la misma herida
Una herida que el tiempo no había cerrado porque, en el fondo, Jimin nunca había querido arrancarla de sí. Apoyó la frente contra el cristal
Tres años, tres años lejos de aquella ciudad, tres años intentando convertirse en alguien diferente. Y lo había conseguido
Ya no era aquel muchacho impulsivo que había salido de casa con lágrimas en los ojos y el orgullo hecho pedazos. Había crecido, había aprendido, había conocido lugares nuevos, personas maravillosas y había construido una vida que le pertenecía únicamente a él
Era, sin duda, la mejor versión de Park Jimin
Más fuerte, más maduro, más seguro pero había algo que seguía igual. Su corazón y sobre todo, ese nombre que todavía podía hacer que su pecho doliera con una sola palabra
Jeon Jungkook
Jimin cerró los ojos
—No —susurró para sí mismo— No voy a volver a caer
Había repetido esa frase cientos de veces durante el viaje, no iba a buscarlo, no iba a preguntarle por él, no iba a permitir que su presencia volviera a destruir todo lo que había construido
Sin embargo, cuanto más cerca estaba de la ciudad, más rápido latía su corazón, era absurdo. Después de tres años, ¿por qué seguía sintiendo aquello?
¿Por qué sus manos temblaban?
¿Por qué una parte de él quería regresar inmediatamente y otra deseaba llegar cuanto antes?
Jimin respiró profundamente y entonces llevó una mano hasta su vientre. Vacío
Durante un instante, sus ojos se llenaron de lágrimas
Había perdido muchas cosas en aquellos años. Algunas las había elegido perder, otras simplemente le habían sido arrebatadas por la vida, pero había aprendido a continuar
Había aprendido que sobrevivir también podía ser una forma de valentía
—Estoy bien —se dijo mientras acariciaba suavemente su abdomen— Estoy bien, Jimin
Aunque su voz tembló al pronunciarlo, el automóvil continuó avanzando a lo lejos comenzaron a aparecer los edificios que conocía tan bien. La ciudad, su antigua ciudad, aquellas calles que durante años había intentado olvidar
Jimin levantó lentamente la mirada y por primera vez en tres años, volvió a verla, sintió un nudo en la garganta. Había imaginado ese momento muchas veces, había pensado que cuando regresara sería diferente
Que no sentiría nada, que sería capaz de caminar por aquellas calles como un extraño. Pero no, todo seguía allí, los recuerdos, las heridas, las promesas, los lugares. Y él...
Aunque todavía no pudiera verlo, Jimin sabía que Jeon Jungkook seguía respirando bajo el mismo cielo. Y esa certeza fue suficiente para que su corazón volviera a doler
—No tengas miedo —murmuró mientras se obligaba a sonreír— Ya no eres el mismo de hace tres años
Se limpió una lágrima antes de que pudiera caer, esta vez no iba a huir, había regresado por una razón. La boda de su hermano y era inevitable no verse, eran familia no, entonces fuerza debía tener
Y ademas, aunque todavía amaba al hombre que había intentado olvidar durante tres años, Park Jimin ya no era aquel muchacho que necesitaba ser amado para sentirse completo
Ahora sabía quién era, ahora sabía cuánto valía, ahora tenía una vida. Solo había una cosa que todavía no sabía...
Qué sucedería cuando volviera a encontrarse cara a cara con el único hombre que su corazón nunca había conseguido olvidar
Jeon Jungkook
(...)
Aquello era sencillamente inaudito
De todas las cosas que podían salir mal ese día, tenía que ser precisamente el maldito taxi el que decidiera averiarse a mitad del camino. Jimin cerró los ojos y respiró profundamente mientras observaba al conductor intentando solucionar el problema
—Perfecto... simplemente perfecto —murmuró, pasándose una mano por el cabello
Estaba nervioso. Demasiado
Mónica no contestaba sus llamadas, probablemente estaría en la última prueba de su vestido y no quería insistir. Además, no podía llamar a Jin-ah, él no sabía nada, se suponía que aquello era una sorpresa
Una sorpresa que, en ese momento, comenzaba a parecerle una pésima idea, Jimin finalmente tomó su maleta y su bolso de mano. No llevaba demasiado, después de todo, no pensaba quedarse eternamente
Solo quería pasar unos días, reencontrarse con algunas personas, solucionar ciertos asuntos y después decidir qué hacer con su vida. O eso se repetía
Caminó por la calle arrastrando la maleta detrás de él. El peso comenzó a hacerse insoportable después de unas cuantas cuadras
—¿Por qué traje tantas cosas? —se quejó e intentó cambiar la maleta de mano y, en el movimiento, una de las ruedas se trabó
—¡Ay! —Jimin perdió el equilibrio y la maleta chocó contra alguien —¡Lo siento! —dijo inmediatamente
Se dio la vuelta dispuesto a disculparse, pero las palabras murieron en su garganta. El mundo se detuvo
Por un instante, Jimin dejó de escuchar los automóviles, las voces de las personas y hasta el ruido de sus propios pensamientos. Porque frente a él estaba el hombre que jamás había querido volver a ver
El hombre que había intentado borrar de su memoria durante tres años, el hombre que seguía apareciendo en sus sueños, el hombre que amaba. Jeon Jungkook
Jimin sintió que el corazón se le detenía y después explotaba, Jungkook era diferente ahora, más alto de lo que recordaba, más maduro se podía notar
Su rostro había adquirido una dureza que antes no tenía. Su cuerpo se veía más fuerte, su cabello estaba diferente y aquella mirada que Jimin recordaba tan bien parecía esconder tres años de cosas que ninguno de los dos había dicho
Era incluso más guapo que antes y aquello era lo peor
Porque Jimin había pasado tres años convenciéndose de que ya no sentía nada, tres años diciéndose de que lo había olvidado, tres años repitiéndose que aquel amor pertenecía al pasado
Pero bastó verlo solo un segundo y todo regresó, el amor, el dolor, la humillación, las lágrimas, los recuerdos. Todo y sobre todo, aquella verdad que había guardado en lo más profundo de su corazón
El hijo que había perdido, el hijo de aquel hombre, el hijo de Jeon Jungkook
Jimin sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas, pero se negó a permitir que cayeran, no delante de él, no otra vez. Jungkook, en cambio, parecía incapaz de comprender lo que estaba viendo
Sus labios se separaron lentamente
—Jimin...
Pronunció su nombre como si estuviera frente a un fantasma, como si temiera que, si parpadeaba, Jimin desaparecería. Jimin tragó saliva y su pecho dolía, maldita sea
¿Por qué seguía sintiendo alegría al verlo?
¿Por qué una parte de él quería correr hacia sus brazos?
¿Por qué después de todo lo que había sufrido seguía amándolo?
Apretó con fuerza el asa de su bolso
—Jungkook...
Su voz salió apenas como un susurro y negó lentamente con la cabeza. No, aquello no podía estar sucediendo, no podía ser tan cruel el destino
Había regresado después de tres años, tres años en los que había jurado no volver a verlo y ni siquiera había conseguido llegar a casa. El destino lo había puesto frente a él antes de tiempo
Jimin quiso decir algo más, quiso preguntarle cómo estaba, quiso decirle que lo había extrañado, quiso preguntarle si alguna vez había pensado en él, quiso hacer tantas preguntas que ninguna consiguió salir de su boca
Solo pudo mirarlo y Jungkook hizo exactamente lo mismo
Los dos permanecieron frente a frente, separados apenas por unos pasos y por tres años de silencio, Jimin sintió que estaba a punto de romperse. Había vuelto convertido en un hombre diferente, había prometido que sería fuerte, había prometido que ya no permitiría que Jungkook tuviera poder sobre él
Pero allí estaba
Con el corazón latiendo como el de aquel muchacho que un día había suplicado por un poco de amor y lo peor era que todavía lo amaba. Jungkook bajó lentamente la mirada hasta la maleta que estaba a los pies de Jimin
Después volvió a mirarlo
—¿Has regresado? —Jimin apretó los labios
—Sí
Una sola palabra, nada más pero para ambos significó demasiado, Jungkook dio un pequeño paso hacia él, Jimin retrocedió inmediatamente. Aquello bastó para detenerlo y la expresión de Jungkook cambió
Dolor, sorpresa, arrepentimiento. Todo apareció en sus ojos y Jimin apartó la mirada
—No debería estar aquí —murmuró
—Jimin...
—No —lo interrumpió— No digas nada
Porque si Jungkook hablaba, Jimin sabía que podía derrumbarse y no había viajado tres años para volver a convertirse en aquel hombre. Levantó nuevamente la maleta, aunque el peso le temblaba entre las manos
—Tengo que irme —Jungkook lo observó en silencio
—¿Adónde?
Jimin se quedó quieto, no tenía una respuesta porque, de repente, tampoco estaba seguro de saberlo. Solo sabía una cosa, había regresado a aquella ciudad pensando que podía controlar su pasado y en menos de cinco minutos, el pasado había vuelto a ponerlo todo de cabeza
Jimin respiró profundamente
El destino había decidido que su reencuentro ocurriera antes de tiempo y ninguno de los dos estaba preparado para descubrir qué iba a suceder después








