Prólogo
Nunca supe cómo hablarte bien.
No porque me falten palabras, sino porque la verdad que intento esconder de todos es esta: yo soy una persona que no tiene miedo de muchas cosas. Quizá sea porque mi único miedo sería mi mayor debilidad.
Y eso es que no tengo ganas de decir lo que siento por dentro. No por miedo a ser juzgado, sino por miedo a perderte y a perder a las personas que realmente me importan y que me conocen bien.
Porque soy una persona que escucha mejor de lo que habla. Dicen que eso es algo bueno, y en verdad creo que lo es. Pero también es otra debilidad: nadie me conoce verdaderamente.
Soy como el ojo de una tormenta. Por fuera, parece que voy a destruirlo todo; pero cuando llegas al ojo de la tormenta, encuentras algo completamente diferente. Algo tranquilo. Algo bonito.
Y tú eres la persona que está en el ojo de la tormenta.
La persona que conoce cómo soy por dentro.
Y en este libro,voy decir todo lo que hay en el ojo de la tempestad, todo lo que guarde para mí mismo.








