Capitulo 1 - La ultima noche de Jennie
La lluvia golpeaba las ventanas como si quisiera entrar.
Jennie estaba sola en el salón, abrazándose los brazos para detener el temblor.
El silencio era tan pesado que parecía respirar con ella.
Kai había salido horas antes, sin decir dónde.
Dahyun no respondía sus mensajes.
Taehyung… no sabía que su hermana estaba a punto de morir.
Jennie caminó hacia la mesa donde Kai solía dejar documentos.
Había papeles firmados con su nombre, acuerdos que ella nunca había leído.
Su corazón se apretó.
Había confiado demasiado.
Había obedecido demasiado.
Una punzada de dolor subió por su pecho.
No era físico.
Era la certeza de que todo estaba perdido.
La puerta se abrió.
Dahyun entró con una sonrisa suave, la misma que Jennie había visto durante años.
Pero esta vez, esa sonrisa no le dio paz.
Le dio miedo.
—Jennie… —dijo con voz dulce—. No deberías estar sola.
Jennie intentó responder, pero algo en la mirada de Dahyun la dejó sin palabras.
Había frialdad.
Había decisión.
Dahyun se acercó y le ofreció una taza de té.
Jennie la tomó.
Era su amiga.
Era la única que quedaba a su lado.
O eso creía.
El primer sorbo fue amargo.
El segundo quemó.
El tercero… nunca llegó.
El mundo se volvió lento.
La taza cayó al suelo.
Jennie se sostuvo de la mesa, pero sus piernas ya no respondían.
—¿Por… qué…? —susurró.
Dahyun no respondió.
Solo la observó caer, como si fuera una escena que ya había visto antes.
Jennie sintió cómo el frío subía por su cuerpo.
Su visión se nubló.
Pensó en Taehyung.
En cómo él siempre la protegió.
En cómo ella no pudo protegerlo.
Pensó en Kai.
En su sonrisa falsa.
En sus palabras que la hicieron sentir pequeña.
Pensó en Dahyun.
En la traición más dolorosa: la de alguien que llamó amiga.
Su respiración se volvió débil.
Su corazón, lento.
Su cuerpo, pesado.
Y en ese último instante, cuando todo se apagaba, una chispa de rabia se encendió dentro de ella.
> “Si pudiera volver atrás… protegería a Taehyung y destruiría a quienes me destruyeron.”
La oscuridad la envolvió.
Y el mundo la dejó ir.
.








