Falsa realidad
Me miraba en el espejo, lo había hecho perfecto, todos están complacidos con el personaje que les dejé ver. Ahora aquí, en mi camerino, podría gritar sin llamar su atención, pues sé que sus atronadores aplausos acallarán los lamentos que la carta despectiva de su amor me provoca. Me dejaste y ahora sé que no importa lo mucho que actuara contigo el ser bueno. No soy suficiente ni siquiera fingiendo ser lo que tú dijiste gozar, mucho menos siendo yo mismo.








