Capítulo 1
☠︎︎༒︎✞︎Levi ackerman☠︎︎ ⋆₊ ♱
La puta vida es una mierda pero yo la manejo como quiero.
Vengo de una familia de plata, alta sociedad con apellido que abre puertas y genera envidias, tengo una vida que la mayoría de estos imbéciles sueñan tener, dinero, conexiones, todo servido pero esa mierda me aburre, todo lo que dicen o hacen me aburre y por eso salgo a correr en las noches a apostar fuerte, apuesto dinero, cosas, propiedades, de todo hasta la vida, apuesto a vivir al límite, lo hago por diversión porque me da la gana.
Nadie de mi familia sabe esta parte de mí, es mi secreto y ellos creen que soy el hijo perfecto que maneja los negocios en la sombra, que hacen todo de las empresas, que estudia para hacer lo mismo, la misma mierda de todo eso que se jodan y no necesitan enterarse.
No hay una sola carrera clandestina o de diferentes carreras en esta ciudad de mierda donde nadie me haya ganado en Autos, motos, lo que sea da igual el vehículo, igual les ganó, mi carro es una Nissan GT-R negro mate es una bestia que nadie toca, quien lo haga lo mando a descansar en delicados pastos, lo mantengo impecable, motor afinado, pintura sin una sola marca, interior limpio como si nadie hubiera respirado ahí, vivo solo porque me gusta manejar mi vida como quiero, mi departamento está todo en su lugar, pisos brillantes, ni una botella tirada, ni una chenca de cigarro, no hay nadie, odio el desorden, lo limpio todo antes de dormir.
Despierto cada día, me ducho, fumo el primer cigarro del día mientras miro por la ventana y salgo, no llevo a ninguna puta a mi casa, nunca, mi espacio es mío, si quiero coger, lo hago cuando me da la puta gana, no a cada rato, depende como esté de humor y si tengo las ganas y ya, cuando quiero lo hago en el auto, en un motel barato, en el depósito abandonado después de las carreras o contra la pared de cualquier callejón oscuro, etc.
Tengo a mis amigos que son hombres y mujeres y sí me he tirado a todas las del grupo cuando he querido, a mika, nikka, Nikki, Nina, Nunu, Ava... y especialmente con Nikkey, esa puta mujer es una puta de primera siempre lista y con ganas a cualquier hora, las demás también se abren fácil cuando les doy una mirada pero Nikkey es otra cosa, esa estando cerca mío ya está en celo y te chupa la verga en el estacionamiento sin que se lo pidas dos veces y después pide más, me las he cogido a todas en el asiento trasero de mi auto, en los baños del depósito, después de ganar una carrera mientras los demás contaban la plata, sin dramas, sin promesas, sin que se queden a dormir, les doy lo que quieren y sigo mi camino.
Jamás he tenido pareja, nunca la he querido y dudo que alguna vez la tenga, no quiero esa mierda de noviazgo, de estar con alguien “en serio”, me parece patético, no necesito a nadie pegado a mí todo el día, llamadas a cualquiera hora, mensajes a cada rato, si está celosa, tóxica, toda esa mierda.
No creo en el amor, esa mierda es para idiotas débiles que necesitan que alguien les agarre la mano o tener alguien fijo para follar y ya, es estúpido, una pérdida de tiempo total, flores, promesas, “te quiero”, “te amo” todo eso me da asco, máximo cuando disque ves a alguien por primera vez y se siente como un puto golpe en la cara cuando ves por primera vez, el disque primer amor a primera vista esa mierda que tiene de bueno pero eso no es amor es solo calentura momentánea y nada más.
Fumo, bebo, corro y vivo como me sale de los cojones.
Esta noche huele a gasolina y adrenalina otra vez, estoy apoyado en el capó de mi GT-R con un cigarro en los labios y una botella de whisky en la mano aquí todos toman una botella de whisky cada uno, sin compartir, cada uno con sus cosas, el motor ya está caliente, las luces de los otros autos iluminan el lugar, marco me mira desde su Subaru todavía cabreado por la última derrota, petra y los demás están por ahí, pasando botellas tras botellas.
Miro hacia un lado y veo a las chicas que tienen falda corta, apoyadas en saber que cosa mirándome con esas caras de “cógeme ahora mismo” tiro la colilla y la aplasto con la bota y después entro a mi carro.
El motor ruge cuando lo enciendo, la carrera va a empezar y al terminar una celebración como siempre hacen y después ya veré si me las follo a la misma vez o solo agarro a una esta noche o no se, igual no me importa consiguió una puta nueva en el club y ya.
Las luces de los autos iluminan el túnel abandonado y la recta larga que sigue, hay como quince imbéciles alineados, algunos tipos con Mustangs trucados, un par de motos al final, el aire huele a gasolina, goma quemada y lluvia que apenas empieza a caer, alguien grita desde el costado, una mujer vestida de puta con banderita en la mano.
-¡Uno!.
Acelero un poco el GT-R vibra entero bajo mis manos, el volante lo tengo agarrado fuerte, nudillos blancos.
-¡Dos!.
Miro al frente, concentrado pero entonces mis ojos se desvían un segundo al lado derecho del túnel donde está la gente apostando y las chicas que siempre vienen a ver el espectáculo.
¿Y se acuerdan que dije sobre el amor, un monto de mierda, más el amor a primera vista?.
Bueno como dicen los viejos “de esta agua nadie a de beber” “el que escupe al cielo en la cara le cae”.
Por la vida de las putas.
Y ahí está ella...
Puta madre...
Una mujer que no había visto nunca en estas mierdas, ni en mi vida...
Sus ojos son unos rojos intensos un poco jalados, con unas pestañas largas y espesas que hacen que su mirada se vea dulce pero al mismo tiempo peligrosa, el cabello negro con algunas rayas blancas y moradas, lo tiene recogido en un chongo alto, pero con varios mechones sueltos cayéndole por la cara y el cuello, por lo visto su cabello es rizado que brillan bajo las luces de neón de los autos, esos mechones se mueven un poco con el viento, su cara...joder que perfecta, piel suave, labios carnosos que dan ganas de morder.
Bajo la mirada sin poder evitarlo, lleva una blusa con un escote bien pronunciado y tiene unos pechos grandes redondos, que se marca de una forma que hace que se me seque la boca un segundo, esa cintura pequeña, marcada, de esas que dan ganas de agarrar con las dos manos, caderas anchas, piernas gruesas pero tonificadas, perfectas a la vista un poco por esa falda que para mí no dejan nada a la imaginación y ni hablar de ese culo... redondo, firme, levantado, dan unas ganas de agarrarlo y...
Todo el cuerpo de ella es sensual, como si la hubieran tallado para volver loco a cualquiera, una tentación que te hace pecar sin dudar, una diosa en medio de esta basura de carreras clandestinas, en este mundo miserable.
Es la primera vez que veo a una mujer tan jodidamente hermosa, tan perfecta, me quedo mirándola un segundo de más, sintiendo un golpe caliente en el pecho y más abajo, mi cuerpo reaccionó y no de buena manera pero esto no es amor esa mierda no existe, es pura calentura, atracción bruta, como un puto puñetazo en la cara y ya...
-¡Tres!.
El banderazo baja y todos salimos como balas, salgo disparado, ruedas chirriando, dejando marca en el asfalto mojado, supero a dos idiotas en los primeros metros, metiéndome por el interior pero mientras acelero a fondo por la recta mi mente no está en la carrera, está en ella.
En esos ojos rojos dulces que me miraron un instante, su mirada era de sorpresa y emoción a ver este tipo de cosas, en cómo se le marcaban las tetas con ese escote, subiendo y bajando con la respiración, en esos mechones rizados negros con blanco y morado que se le pegaban al cuello por la humedad de la lluvia, en esa cinturita que podría rodear con mis manos y esas piernas gruesas que imagino abiertas alrededor de mi cintura y... concéntrate ackerman, pareces un puberto calenturiento.
¿Quién mierda es esa diosa? pienso mientras sigo adelante, el motor rugiendo a pleno, tomo la primera curva a toda velocidad, derrapando controlado, rozando casi el guardarraíl, marco intenta pegarse a mi lado pero lo dejo atrás fácil, todo el transcurso de la carrera voy acelerando más de lo normal, más agresivo como si quisiera terminar esta mierda lo antes posible para volver a buscarla, imagino agarrándola por ese chongo, tirando de esos mechones sueltos mientras le meto la lengua en la boca, imagino bajándole esa blusa y sacando esas tetas grandes, perfectas, para chuparlas hasta que gima, ese culo moviéndose contra mí...
Por la mil putas ya concéntrate imbécil.
Llego a la última recta como un puto demonio, supero al último competidor por varios cuerpos de auto, cruzo la meta improvisada con los faros encendidos, ganando como siempre pero esta vez lo hice más rápido, más sucio, solo por ella, porque quería acabar esta mierda ya.
Freno en seco, el GT-R patina un poco y se detiene, apago el motor y bajo de un solo movimiento, ignorando todo, marco gritando algo, Petra y Oluo se acercan felicitándome, Nikkey y Ava vienen contoneándose con sonrisas de “felicidades, papi”, igual las otras, ni las miro, las paso de largo como si fueran fantasmas.
Mis ojos recorren el lugar, la gente que se acerca a pagar apuestas, las luces, los autos que van llegando, busco ese chongo con mechones rizados, esos ojos rojos, ese cuerpo de diosa con escote pronunciado y piernas gruesas.
Pero nada...
No está...
Recorro el túnel con la mirada, caminando entre la gente, empujando a un par de imbéciles que me quieren felicitar pero ni rastro de ella, como si se la hubiera tragado la puta tierra.
-Mierda...-murmuro entre dientes, encendiendo un cigarro, mi cuerpo tiene una reacción por la adrenalina de la carrera y de otra cosa.
- ¡Levi, hijo de puta! ¡Otra vez ganaste como un dios!. -gritó Hange desde lejos, acercándose con esa sonrisa loca de siempre, detrás venían marco maldiciendo por haber perdido otra vez, Eld, Oluo, Petra, Erwin, Mike, Furlan, Isabel y las chicas del grupo, Mika, Nikka, Nikki, Nina, Nunu, Ava y Nikkey que ya me miraba con cara de “quiero que me uses otra vez”.
Hange me dio una palmada en la espalda que casi me hace escupir el cigarro, solo la Vi de reojo molesto.
-Vamos al club hay que celebrar esta victoria tuya, la de siempre pero esta vez te vi más cabrón que nunca en la pista, ¡La noche es joven y hay whisky caro esperándonos!.
Asentí sin decir mucho, no tenía ganas de fiesta pero tampoco quería quedarme aquí dando vueltas como imbécil buscando a una que ya se había ido o tal vez el efecto de la bebida que nos dio hange antes de empezar todo esto.
-Suban a sus autos y síganme.-dije cortante.
Me metí solo en mi carro, cerré la puerta y encendí el motor, Nikkey intentó abrir la puerta del copiloto pero la bloqueé, me miró con cara de sorpresa, las otras intentaron lo mismo y tuvieron el mismo resultado, igual ni me importa solo salí primero del lugar, dejando marcas en el asfalto mojado, por el retrovisor vi las luces de los demás siguiéndome.
Llegamos al club en menos de veinte minutos, el de siempre, el que está en la zona industrial pero tiene la mejor música y la VIP más privada, el portero ni preguntó, solo abrió la cadena cuando me vio, subimos directo a la zona VIP, la mesa de siempre con vista a la pista pero alejada de la plebe.
Me senté en el sillón de cuero negro, saqué la petaca y pedí una botella de whisky caro, encendí un cigarro y me recosté, soltando el humo lento hacia el techo, los demás se acomodaron alrededor, Hange hablando mierda de no sé qué experimento raro que quería hacer con motores, marco quejándose de la carrera, Oluo presumiendo no sé qué, Petra riendo, Isabel hablando de crear ropa para el grupo, Furlan hablando con Erwin, las chicas pidieron tragos y se pusieron cómodas.
Pero yo... yo no estaba ahí.
En mi mente solo estaba ella, esos ojos rojos, su mirada dulce que me miraron un segundo, con esas pestañas largas que los hacían verse tan jodidamente atractivos, ese cabello recogido en chongo con mechones sueltos, cayéndole por el cuello pero ese escote pronunciado donde se le marcaban las tetas grandes, perfectas, redondas, subiendo y bajando con cada respiración ¿cómo sería en la acción?, esa cinturita pequeña que daría ganas de agarrar fuerte, esas caderas anchas, esas piernas gruesas y tonificadas y ese culo redondo, firme, hecho para que lo apriete mientras la follo contra cualquier superficie.
«¿Quién carajos era esa diosa? ¿Y por qué coño no puedo sacármela de la cabeza?».
Nikkey se sentó a mi lado, muy pegada, rozándome el brazo con sus tetas y poniéndome la mano en el muslo.
-Oye, Levi... ganaste tan bien hoy ¿No quieres que te celebre como se debe? -dijo con doble sentido, mordiéndose el labio y moviéndose despacio contra mí, contoneando las caderas.
Ava desde el otro lado se inclinó hacia adelante, dejando ver su escote también, sonriendo con ganas.
-O podemos celebrarlo las dos juntas... como la otra vez, o todas juntas, ¿no? Tú mandas.
Las ignoré por completo, ni las miré solo seguí fumando, tomando whisky directo de la botella, con la mirada perdida en la nada mientras en mi cabeza repasaba cada detalle de esa chica misteriosa, cómo se le movían los mechones rizados con el viento, la forma en que su cuerpo se veía sensual y perfecto bajo las luces del túnel, ese pecho grande presionando contra la blusa, esas piernas gruesas que imaginé abiertas solo para mi...
Hange seguía hablando de alguna estupidez, marco discutía con Eld sobre motores, las demás chicas intentaban llamar mi atención bailando un poco en el lugar, rozándome, diciendo cosas con doble sentido, Nikkey hasta se sentó en el brazo del sillón y se inclinó para susurrado algo al oído sobre chupármela en el baño.
Pero nada.
Cero atención, solo fumaba, bebía y pensaba en ella, en esa mirada dulce pero que me había golpeado como un puto rayo, en ese cuerpo de diosa que apareció de la nada y desapareció igual.
«Joder... ¿dónde estás, maldita sea?».
El club seguía igual de ruidoso, las luces parpadeando, la música retumbando en el pecho de cualquiera, y yo seguía sentado con la botella de whisky en una mano, cigarro en la otra, soltando humo lento mientras mi cabeza daba vueltas en la misma mierda, esos ojos rojos dulces, ese chongo con mechones rizados negros, blancos y morados, ese escote pronunciado marcando unas tetas grandes y perfectas, esa cinturita pequeña, esas piernas gruesas y ese culo que parecía tallado para volver loco a cualquiera, todo se repite en mi cabeza, cada lado de ella, no podía sacármela de la cabeza, ni siquiera me importaba la victoria de hoy.
Nikkey seguía pegada a mí, rozándome el muslo y susurrándo cochinadas al oído, Ava se había sentado del otro lado, moviéndose con doble sentido, tratando de llamar mi atención con el escote y las caderas, las demás chicas también intentaban, riendo fuerte, tocándome el brazo, diciendo estupideces para que les hiciera caso pero nada, las ignoraba como si fueran muebles, Hange fue la primera en notarlo, dejó de hablar de sus idioteces y me miró entrecerrando los ojos.
-Oi, Levi... ¿qué mierda te pasa hoy? Ganaste como un demonio y estás más callado y cabrón que de costumbre, ni siquiera has dicho algo.
Marco soltó una risa burlona mientras tomaba de su vaso.
Las demás chicas se acercaron bailando, pegándose a mí como siempre, Nikkey se sentó en el brazo del sillón y se inclinó, rozando sus tetas contra mi hombro mientras movía las caderas al ritmo de la música, ava se puso del otro lado, bailando lento, pegada a mi costado, subiendo y bajando las manos por mi pecho, nikka y Nikki hacían los mismo mientras bailaban para mí y las otras bailan cada canción que ponían.
-Vamos, Levi... celebra como se debe.-ronroneó Nikkey, besándome el cuello y mordiendo suavemente.
Sentí sus labios calientes en mi piel, bajando hacia la clavícula, otra de las chicas se pegó por detrás, bailando pegada a mi espalda, rozándose contra mí, las dejé hacerlo, fumaba en silencio, tomando whisky mirando las luces del club sin realmente verlas.
Intenté dejar de pensar en esa misteriosa muñequita “Seguro fue mi imaginación” me repetí y mejor disfrutar de lo que tenía aquí, chicas calientes, alcohol y victoria y nada más.
Nikkey subió más, besándome el cuello con más ganas, metiendo la mano por debajo de mi camisa, otra me besó el otro lado del cuello, susurrando cochinadas al oído, yo no las besaba, nunca beso en la boca, odio que me toquen los labios, me da asco, solo dejaba que me tocaran el cuello y el cuerpo pero mi mente seguía volviendo a esa chica de ojos rojos y esa mirada dulce y sorprendida.
Aplasté el cigarro en el cenicero y tomé otro trago largo.
-Que se joda todo. -murmuré para mí mismo, tratando de enfocarme en las chicas que se restregaban contra mí.
Pero por más que lo intentaba esa imagen de la diosa en la carrera no se me iba de la cabeza.
Pero igual la celebración seguía en la zona VIP, la música estaba más fuerte ahora, las luces parpadeaban al ritmo de un bajo pesado que se sentía en el pecho, seguía sentado en el sillón con la botella de whisky casi vacía en una mano y un cigarro nuevo en la otra, los demas se levantaron entre risas y gritos.
-Vamos a traer más mierda buena para seguir celebrando putitos.-gritó Hange.-¡Esto se va a poner más loco!.
Se fueron los cuatro hacia la barra principal o quién sabe dónde, dejándome solo con las chicas, las que se quedaron conmigo van bajaron más el nivel.
Nikkey se puso de pie frente a mí y empezó a bailar lento y provocativo, bajando poco a poco, rozando su cuerpo contra mis piernas mientras movía las caderas en círculos, Ava se colocó detrás del sillón, inclinándose sobre mí, besándome el cuello y mordiendo el lóbulo de mi oreja, otra de ellas se arrodilló entre mis piernas, bailando pegada, pasando sus manos por mis muslos hacia arriba.
-Levi... déjanos consentirte esta noche.- susurró Nikkey, bajando más, casi sentándose en mi regazo mientras seguía moviéndose al ritmo de la música, rozando su culo contra mí.
Sentía sus cuerpos calientes, sus bocas en mi cuello, sus manos tocándo por todos lados, Nikkey me besó el cuello con más fuerza, chupando, mientras otra me mordía suavemente el hombro, yo solo fumaba, tomaba y las dejaba hacer con la mirada perdida entre las luces.
Pero por más que ellas se esforzaban, por más que se bajaban y se restregaban contra mí, mi mente seguía volviendo a esa puta ilusión de esa mirada tan dulce, esa mujer era una diosa que vi solo unos segundos en la carrera.
Aplasté el cigarro con fuerza en el cenicero y tomé un trago largo directo de la botella.
-hagan lo que quieran. -les dije seco, sin emoción.
Nikkey sonrió pensando que estaba entrando en ambiente y bajó aún más, bailando pegada entre mis piernas, subiendo las manos por mi abdomen, las demás seguían besándome el cuello y tocándo, tratando de encenderme, yo solo seguía fumando y bebiendo con la cabeza en otra parte.
Las chicas seguían bajando el nivel, restregándose, besándome el cuello y metiendo mano por todos lados, Nikkey ya estaba casi arrodillada entre mis piernas, bailando pegada y subiendo las manos por mis muslos, deseando algo mas mientras Ava me mordía el cuello por detrás.
De repente mis ojos se desviaron hacia el piso de abajo entre la gente que bailaba y las luces estroboscópicas.
Y ahí estaba...
La misma chica de la carreraEstaba cerca de la barra principal, acompañada de varias amigas, se veían incluso desde aquí, ese escote pronunciado marcando sus tetas grandes y perfectas, esa cinturita y ese cuerpo de diosa que se movía con elegancia entre la gente.
No era una ilusión.
Era real
-Quítense.-gruñí seco y empujé a todas las chicas de un solo movimiento, sin delicadeza.
Nikkey casi se cae, Ava soltó una queja, pero me importó una mierda, las otras se sorprendieron igual me levanté del sillón y caminé directo hacia la barandilla apoyándome en ella con ambas manos para ver mejor.
Allá abajo, ella seguía ahí hablando con sus amigas, sosteniendo una bebida en la mano con esa postura delicada y elegante, se acomodó un mechón rizado detrás de la oreja y sonrió suavemente por algo que le dijeron.
Era ella... Sin duda.
Mi corazón dio un golpe fuerte y sentí esa misma atracción bruta de la carrera, esa calentura instantánea que me recorría entero, apreté la barandilla con fuerza, sin poder quitarle los ojos de encima.
-¿Quién carajos eres tú, muñequita...?.-murmuré para mí mismo, con la voz ronca por el whisky y el cigarro.
No podía dejar de mirarla, todo el ruido del club, las chicas protestando detrás de mí, la música... todo se volvió fondo, solo existía ella.
₊˚⊹♡Saska infervora₊˚⊹♡
Ay, qué noche más extraña y llena de sorpresas...
Iba manejando en mi auto, uno de los que mi papá me regaló el año pasado con el interior de cuero suave, adentro íbamos mi prima y mis amigas de siempre, todas venimos de familias con dinero pero la mía es... diferente, somos de estatus muy alto, conocida en los círculos importantes, mi apellido abre puertas sin siquiera pedirlo, yo siempre trato de ser la misma, delicada, elegante, cuidando cada detalle, perfecta en todo, me siento como una muñequita de porcelana, perfecta, divina y única, me gusta vestirme bien, hablar suave, me criaron así.
La música estaba puesta en algo alegre y moderno, no muy fuerte, mis amigas y mi prima cantaban a todo pulmón las canciones que sonaban, riendo y contando chismes de la universidad, de las últimas fiestas privadas y de quién estaba saliendo con quién, yo sonreía mientras conducía con cuidado, respondiendo de vez en cuando.
-saska, ¿vamos a ese club nuevo del centro? Dicen que la zona VIP es increíble. -dijo una de mis amigas entre risas.
-Sí, suena perfecto. -contesto ajustando un poco el retrovisor pero de pronto el auto empezó a fallar, la aguja de la gasolina estaba en rojo, me había quedado sin combustible.-Ay no... -murmuré pero sin alterarme, vi una gasolinera un poco más adelante, era un lugar raro, medio oscuro y alejado, no del tipo al que solemos ir pero no le di importancia, me detuve a tiempo.-bajemos por gasolina.
Algunas de mis amigas bajaron a la mini tienda a comprar agua, snacks, me quedé afuera respirando el aire fresco de la noche, acomodándome un mechón suelto de mi cabello, lo traía recogido en un chongo alto, con algunos rizos cayendo sueltos por mi cara y cuello, me gusta cómo se ve, hace tiempo no lo uso suelto, desde que mi mamá murió y ya van 11 años y desde entonces no uso el pelo suelto.
Entonces escuché ruidos extraños, motores rugiendo fuerte, silbidos, gritos de gente, aplausos y algo como música lejana, sonaba intenso.
-¿Qué es eso?.-pregunté curiosa, inclinando la cabeza.
Mi prima se acercó igual de intrigada.
-Vamos a ver Saska, suena cerca.
Las dos caminamos con cuidado por un camino lateral, bajando un poco hasta llegar al lugar, mis ojos se abrieron como platos, era una carrera clandestina, autos modificados alineados, humo de llantas, gente apostando, luces de faros iluminando todo, era la primera vez que veía algo así, estaba confundida porque esto no era para nada mi mundo pero al mismo tiempo sentía una emoción rara, como adrenalina pura.
Nos acercamos un poco al público, quedándonos atrás para no llamar mucho la atención, todo era tan crudo, tan peligroso, observaba todo con el corazón latiendo rápido.
Pero de repente volteé hacia la línea de salida y lo vi, un chico dentro de un auto negro mate precioso, solo en el asiento del piloto, tenía una expresión fría, cortante, con un cigarro en la boca, solo fueron unos segundos pero su mirada era tan intensa que me dejó clavada, sentí algo extraño en el estómago pero más que todo un gran escalofrío con esa mirada, sentí que me examinó en segundo.
-¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!.
La banderita bajó y todos los autos salieron disparados, el suyo desapareció como una bala por la recta, quería quedarme a ver quién ganaba, estaba realmente emocionada pero en ese momento llegaron corriendo mis amigas.
-¡Saska! ¿Qué hacen aquí? ¡Vámonos ya! Esto es peligroso, no es lugar para nosotras. -dijeron preocupadas, jalándonos del brazo.
Asentí con elegancia aunque todavía con esa sensación de emoción en el pecho, mientras caminábamos de regreso al auto para llenarlo de gasolina y seguir hacia el club, no pude evitar contarles.
-Fue increíble, chicas...vi una carrera clandestina de verdad, los autos iban tan rápido, el ruido de los motores, la gente gritando...se veía tan intenso y emocionante, había un chico en un auto negro que salió volando cuando empezó la carrera, solo lo vi un segundo pero parecía...diferente, quería quedarme para ver quién ganaba pero bueno.
Mis amigas rieron, algunas nerviosas, otras divertidas y mi prima me tomó del brazo.
-Solo a ti se te ocurre emocionarte con eso, Saska, eres una muñequita demasiado curiosa.
Siempre me dicen eso pero bueno la cosa que seguimos platicando y riendo mientras llegábamos al club, pero en mi mente todavía daba vueltas esa imagen del chico del auto negro y el rugido de los motores.
Después de llenar el tanque de gasolina y de que mis amigas no pararan de bromear sobre lo peligroso que era ese lugar, llegamos por fin al club, era uno de los exclusivos que según ella son donde siempre vienen, luces de neón, música con buen ritmo raro, gente bien vestida pero vestida sin nada por parte de mujeres, bajamos del auto entre risas y entramos todas juntas, mi prima me tomó del brazo y mis amigas iban adelante, comentando lo bonito que estaba el lugar pero para mí esto no era lo que me dijeron ayer.
Caminamos con calma por el pasillo principal hasta llegar a la barra de bebidas en el piso de abajo, el ambiente estaba animado pero era todo tan vulgar, ver cómo las mujeres bailaban tan así o los hombres pero me sorprendió más ver las esquinas donde había chicos con chicas haciendo eso tan... tan... vulgar.
- ¿Qué quieres tomar, Saska?.-preguntó una de mis amigas mientras nos acercábamos a la barra.
-Un coctel de frutas por favor algo dulce y ligero sin alcohol. -respondí con mi voz suave y educada sonriendo delicadamente.
Pedimos nuestras bebidas, yo mi coctel rosado y fresquito, ellas pidieron cosas más fuertes o con sabores tropicales, nos quedamos ahí paradas cerca de la barra, platicando y riendo, mis amigas comentaban sobre los chicos que veían por ahí, mi prima bromeaba diciendo que deberíamos bailar después, yo tomaba pequeños sorbos de mi bebida, sintiendo el dulzor en la lengua, todavía con esa emoción residual de la carrera clandestina en la cabeza.
De repente mientras charlaba con ellas sentí una mirada intensa desde arriba, no le tome importancia pero esa miraba me daba escalofríos y no lindos, después de un rato sentí más cerca esa mirada y levanté la vista despacio hacia la zona VIP del segundo piso y ahí había un grupo de personas pero mis ojos se clavaron en uno en particular.
Era él... el chico del auto negro.
¿Había barra de bebidas en esa zona? que sorpresa.
A ver bien si era el o no porque no le atino hasta aquí pero por lo visto estaba apoyado en la barandilla, mirándome fijamente con esa expresión fría y cortante, tenía un cigarro en la mano y parecía... peligroso, diferente a todos los chicos que conozco en mi círculo, por un segundo traté de reconocerlo mejor.
¿Era el mismo de la carrera? si o no.
Definitivamente era él, esa cara seria, esa presencia que se sentía incluso desde lejos, no se pero mi corazón dio un pequeño salto y sentí un calorcito subir por mis mejillas, bajé la mirada rápido, nerviosa y tomé otro sorbito de mi coctel fingiendo que nada pasaba.
«¿Por qué me está mirando así? ¿Me habrá visto en la carrera también?».
Pensé sintiendo una mezcla de curiosidad y timidez, no era como los chicos elegantes y educados que suelo tratar, el se veía... intenso, muy intenso... bueno en pocas palabras se ve peligroso.
-...y entonces le dije que no era buena idea. -continué la conversación, forzando una sonrisa suave mientras removía mi coctel con la pajita.
Mis amigas seguían riendo y comentando, ajenas a todo, yo intentaba concentrarme en lo que decían pero sentía esa mirada quemándome desde arriba, no quería volver a subir la vista pero era difícil ignorarlo ¿Por qué me miraba así?, me acomodé un mechón que se me había soltado del chongo y seguí platicando, sonríe suavemente aunque por dentro estaba hecha un lío de nervios.
Estaba intentando concentrarme en la conversación con mis amigas pero sentía su mirada todavía encima de mí, era tan intensa que me costaba hasta respirar con normalidad, justo cuando estaba a punto de volver a levantar la vista, vi que él giró la cabeza hacia un lado como si alguien le hubiera hablado, parecía que lo estaban llamando saber quién.
En ese mismo momento mi teléfono empezó a vibrar dentro de mi bolso, lo saqué y vi en la pantalla.
✮⋆˙Papá✮⋆˙
Se me hizo un nudo en el estómago y contesté rápido tratando de que mi voz sonara normal y calmada.
𝄞⨾𓍢ִ໋Llamada𝄞⨾𓍢ִ໋
-¿Sí, papá?.
-Saska ya es tarde, tú y las chicas regresen a casa ahora mismo. -dijo con ese tono serio y autoritario que no admite discusión.
-Sí, papá... ya nos vamos. -respondí suavemente, sin protestar.
𝄞⨾𓍢ִ໋fin de la llamada𝄞⨾𓍢ִ໋
Miré a mis amigas con una pequeña sonrisa resignada.
-Era mi papá y dice que ya es hora de irnos.
Ellas suspiraron pero no se quejaron demasiado, todas sabemos cómo son nuestras familias, pagamos rápidamente los cocteles en la barra, recogimos nuestras cosas y nos dirigimos hacia la salida del club, mientras caminaba, no pude evitar mirar una última vez dónde estaba ese chico.
Él ya no estaba asomado en la barandilla, no sé si me vio irme o no.
Salimos al aire fresco de la noche y subimos al auto, mientras mi prima manejaba de regreso yo iba callada mirando por la ventana, no podía dejar de pensar en él, en esa mirada fría y penetrante en cómo me había observado desde arriba.
-¿Estás bien, Saska? Te ves distraída.-preguntó mi prima.
-Sí, solo cansada. -respondí con una sonrisa suave, acomodándome mejor en el asiento.
Pero por dentro seguía sintiendo ese cosquilleo raro en el estómago y en el pecho ¿Quién era ese chico? ¿Por qué me afectaba tanto una simple mirada?, al final llegamos a casa y me despedí de todas con beso en la mejilla, subí a mi habitación todavía pensando en él.
☠︎︎ ⋆₊ ♱ Levi ackerman ☠︎︎ ⋆₊ ♱
Estaba apoyado en la barandilla, mirándola fijamente como un puto idiota, sin poder quitarle los ojos de encima, esa muñequita de mirada dulce y cuerpo perfecto me tenía clavado, justo en ese momento Hange me gritó desde atrás, llamándome para que viera no sé qué mierda que habían traído.
Volteé la cabeza solo un segundo, respondiéndole seco.
-Ahora voy, cállate.
Pero cuando regresé la mirada al piso de abajo...
Ya no estaba...
Ni ella, ni sus amigas de mierda, el lugar donde habían estado paradas junto a la barra estaba vacío, solo gente cualquiera moviéndose al ritmo de la música.
-Mierda... -gruñí entre dientes, apretando la barandilla con tanta fuerza que los nudillos se me pusieron blancos.
Busqué con la mirada por todo el piso de abajo, la barra, la pista, cerca de la salida... nada, se había esfumado otra vez, como en la carrera, dos veces en la misma puta noche.
Sentí una rabia fría subiéndome por el pecho, ¿Era real o me estaba volviendo loco? Esa cara dulce, ese cuerpo que parecía hecho para volverme idiota... ¿dónde carajos se había metido? Aplasté el cigarro contra la barandilla y tiré la colilla al piso.
-Joder... -murmuré, pasándome la mano por el cabello.
Regresé al sillón de mala gana, Nikkey intentó acercarse otra vez con esa sonrisa hambrienta pero la empujé suavemente con el brazo y me senté, agarrando la botella de whisky.
No dije nada más en toda la noche, solo fumaba, bebía y pensaba en ella, en esa mirada que me había devuelto por un segundo antes de bajar la vista, nerviosa, quienquiera que fuera esa diosa... no iba a ser la última vez que la viera, eso lo tenía claro.
Estaba molesto, muy molesto esa muñequita se había desaparecido otra vez y me dejó con una frustración que me quemaba por dentro, no podía seguir pensando en ella como un imbécil.
Me levanté del sillón, agarré a la primera chica que tenía cerca, una rubia del grupo que siempre anda rondando, si mal no estoy es nina y la jalé del brazo.
-Ven. -le ordené seco.
Ella sonrió emocionada y me siguió sin protestar, entramos a una de las habitaciones privadas del club, cerré la puerta de un golpe y la empujé contra la pared.
Empecé a tocarla fuerte, agarrando sus tetas por encima de la ropa, bajando las manos por su cintura y apretándole el culo mientras ella gemía y se restregaba contra mí, nina se quitó el vestido rápido, quedándose solo en tanga y tacones, ofreciéndose como siempre, me besaba el cuello, bajando las manos por mi pecho, intentando tocarme más abajo.
Yo no me quité ni la chaqueta, ni siquiera me abrí el cinturón, solo la tocaba, apretando, metiendo la mano entre sus piernas mientras ella jadeaba, pero cada vez que cerraba los ojos o bajaba la mirada... ahí estaba ella otra vez, la imagen de esa chica, esa mirada dulce, ese escote, esa cintura pequeña y ese cuerpo perfecto de diosa.
-Joder... -gruñí molesto.
La imagen no se iba, cada vez que intentaba seguir, veía su cara, su sonrisa tímida, su mirada nerviosa, me estaba arruinando hasta estoEmpujé a nina lejos de mí con fuerza, ella se quedó sorprendida, casi desnuda, respirando agitada.
-¿Levi? ¿Qué pasa?.
-No me pasa una mierda, vístete y lárgate.
Salí de la habitación sin mirar atrás, cerrando la puerta de golpe, me pasé la mano por el cabello, encendí un cigarro en el pasillo y le di una calada profunda, cabreado conmigo mismo.
Esta mierda no podía seguir así, esa chica misteriosa me estaba jodiendo la cabeza y ni siquiera sabía su nombre¿Qué carajos me está pasando? ¿Esto es esa mierda de “amor a primera vista” que dicen los débiles?...
¡NO!.
No, eso es Imposible, esa vaina no existe menos para mí, solo es una calentura bruta y el hecho de que se me escapó dos veces seguidas, nada más.
Pero no podía sacármela de la cabeza y eso me estaba poniendo de muy mal humor.
Salí de ese pasillo todavía con el cigarro en la boca y la sangre hirviendo, regresé a la zona VIP donde estaban todos los imbéciles, hange, Erwin, Mike y el resto me miraron raro pero no les di explicaciones, las chicas intentó otra mierda y sobre todo Nikkey que me siguió confundida por dejara así, todos me vieron llegar con cara de “¿qué carajos pasó?” Pero solo saqué un fajo de billetes grueso de la chaqueta y lo tiré sobre la mesa sin contar.
-Ahí está la cuenta de todo, me largo.
No esperé respuestas, di media vuelta y bajé directo al estacionamiento, escuché a Nikkey llamándome pero la ignoré, subí a mi carro, encendí el motor con un rugido y salí quemando llanta del club.
Mientras manejaba por las calles vacías de la noche no podía sacármela de la cabeza, esa muñequita de ojos rojos, cabello negro con blanco y morado, ese escote que marcaba sus tetas grandes y perfectas, esa cinturita que quiero agarrar, esas piernas gruesas y ese culo que se me quedó grabado, la voy a encontrar si o si.
«¿Quién mierda eres y por qué coño me tienes así?».
Pensaba en cómo encontrarla sí o sí, esa mujer iba a ser mía, no sabía cómo pero iba a serlo, no era amor esa mierda estúpida no existe, no para mí, solo quería tenerla, romper esa elegancia delicada y ver cómo se deshacía debajo de mí y como sonaría su voz.
Mi teléfono vibró varias veces, mensajes de Nikkey.
⁺‧₊˚ ཐི⋆♱⋆ཋྀ ˚₊‧⁺Mensajes⁺‧₊˚ ཐི⋆♱⋆ཋྀ ˚₊‧⁺
Nikkey: Levi ¿qué te pasa? Regresa, por favor, si estás estresado yo te ayudo a relajarte como siempre.
Nikkey: No me dejes así... ven y te chupo todo lo que quieras.
Nikkey: ¿Estás enojado conmigo? Dime qué hice.
.✦ ݁˖Mensajes no leídos.✦ ݁˖
Los ignoré todos y apagué el teléfono y seguí manejando, imaginándola a ella otra vez, con esos ojos dulces mirándome, los rizos sueltos cayéndole por el cuello sudado, su pecho subiendo y bajando agitado... Joder, mi mano apretó el volante con fuerza.
Llegué a mi departamento y cerré la puerta, tiré la chaqueta en el sofá y fui directo a mi laptop, la encendí, me serví un vaso grande de whisky y lo mezclé con un poco de vodka que tenía por ahí.
Encendí un cigarro, solté el humo y empecé a buscar.
Redes sociales.
Eventos de familias altas.
Noticias de la ciudad.
Fotografías de fiestas exclusivas.
Busqué mujer por mujer como un puto acosador obsesionado, Pasé horas fumando un cigarro tras otro, rellenando el vaso cada vez que se vaciaba, imágenes de chicas elegantes pero ninguna era como ella, cara tras otra, nombres, apellidos, bebía y fumaba sin parar, el vaso se vaciaba y lo rellenaba otra vez.
Horas pasaron pero no me importó.
Hasta que al fin la encontré.
Amplié la foto de ese evento de alto nivel, su nombre completo, su familia que es poderosa, igual que la mía, ese apellido que pesa tanto como el mío pero en otro mundo, ahí estaba ella, sonriendo elegante en varias imágenes, con ese mismo chongo y mechones rizados ¿solo ese peinado usa? da igual a demás veo esos ojos rojos que me habían jodido la noche y ese cuerpo de diosa metido en un vestido elegante que marcaba sus tetas grandes y su cintura pequeña.
Sonreí de lado, una sonrisa torcida, oscura nada normal.
-Te encontré muñequita y no te volverás a escapar de mi...-murmuré dando otra calada al cigarro mientras miraba su foto fijamente.
Era la princesita perfecta de su mundo una muñequita de porcelana y aproximadamente mi muñequita.
Pero entonces lo vi.
Estudiaba en la misma puta universidad que yo ¿nunca me di cuenta?Sonreí de lado.
-Con que estamos en la misma universidad... -dije en voz baja, soltando humo lento mientras mi sonrisa no se borraba.
Entré en los registros internos, tengo mis contactos y formas de conseguir esa mierda, revisé horarios, carreras, semestres, ella iba un par de grados abajo, yo ya estaba más adelantado, casi terminando, mientras ella seguía en materias intermedias, vi sus clases,literatura avanzada.
Economía internacional.
Protocolo y etiqueta.
Arte.
Etc.
Y algunas electivas de diseño, sus horarios completos, días, horas, salones, todo.
Seguí investigando más profundo, fotos antiguas de la universidad, perfiles de redes cerradas, calificaciones que son altas es obvio que la princesita sea aplicad, actividades extracurriculares.
Club de debate.
Eventos de caridad.
Nada de fiestas locas.
Todo tan jodidamente perfecto y delicado, vi más fotos suyas y es más que obvio que baje todas esas fotos de ellas, veo una que está caminando por el campus con libros en la mano, riendo suave con sus amigas, siempre impecable, con esos mechones rizados sueltos, ese cuerpo sensual pero escondido bajo ropa elegante.
Mientras pasaba de una imagen a otra, mi sonrisa no se iba, al contrario se hacía más oscura, imaginaba encontrarla mañana en los pasillos, acercándome, viendo cómo esa carita dulce cambiaba cuando me reconociera, cómo se pondría nerviosa, cómo iba a romper poco a poco esa elegancia de muñequita fresa.
Bebí otro trago largo, aplasté la colilla del cigarro y seguí mirando más información, dónde vivía, zona alta, obvio, rutinas, todo lo que pudiera servirme.
Cerré la laptop después de un rato pero la sonrisa seguía ahí clavada en mi cara.
-Nos veremos mañana, muñequita. -murmuré hacia la pantalla negra de mi televisor como si ella pudiera escucharme.
Me levanté y fui al baño, me lavé la cara con agua fría y me quité la ropa, me bañé y después me vestí, me serví un último trago de whisky de un solo trago y después me cepillo los dientes y me tiré en la cama, encendiendo un último cigarro que fumo mirando el techo.
No podía dejar de pensar en cómo carajos iba a encontrarla mañana en la universidad, el campus es grande pero ahora tenía sus horarios y sabía exactamente en qué edificios iba a estar, a qué horas salía de clases y qué rutas probablemente tomaba, podía esperarla en el pasillo de literatura avanzada o cerca de la cafetería de la zona este donde suelen juntarse las de su tipo o simplemente cruzarme “casualmente” en uno de los jardines principales, iba a ser fácil, demasiado fácil.
Iba a acercarme quería ver si se acordaba de mi, voy a romper esa fachada de muñequita elegante y delicada poco a poco, no iba a ser amor, solo quería tenerla, hacerla mía, verla deshacerse y ya, solo es un capricho mío...
Aplasté la colilla del cigarro en el cenicero de la mesita de noche, apagué la luz y me quedé mirando la oscuridad del techo, con su imagen todavía fresca en la cabeza, sonrió de lado en la oscuridad.
-Te veré mañana muñequita y prepárate porque no vas a escaparte de mi otra vez.-murmuré en voz baja, como si ella estuviera ahí escuchándome.
Cerré los ojos con esa imagen clavada en la mente y finalmente me dormíMañana iba a ser un día interesante.⋆༺𓆩☠︎︎𓆪༻⋆ ⋆༺𓆩☠︎︎𓆪༻⋆ ⋆༺𓆩☠︎︎𓆪༻⋆








