1. El comienzo
En una sociedad donde ser Alfa, Beta u Omega ya no es motivo de escándalo, la presión social ha adoptado nuevas formas: éxito, reputación y tradición familiar.
En la Universidad Vonhelm, un lugar de excelencia donde convergen jóvenes de familias influyentes y aspirantes con grandes promesas, el destino entrelaza dos vidas aparentemente opuestas.
Aiden Laurent, un Omega reservado, serio y de mirada afilada, es hijo único de un matrimonio empresarial exitoso. A pesar de haber crecido entre comodidades y estabilidad, siempre ha preferido el silencio al bullicio, los planes tranquilos a las fiestas, los libros a las multitudes. Con quienes no lo conocen bien, su actitud es cortante, casi impenetrable; pero sus pocos amigos cercanos saben que detrás de su aparente frialdad hay una calidez profunda, leal y protectora.
Cedric Harrington, un Alfa con una presencia serena y una sonrisa bien ensayada, estudia administración porque es lo que se espera de él. Desde pequeño lo prepararon para ser el heredero ideal: pulcro, decidido, carismático... aunque jamás se le preguntó si ese era el camino que deseaba. No se rebela, pero tampoco se identifica con el mundo en el que se mueve. Su vida ha sido una serie de elecciones ajenas disfrazadas de libertad.
Todo cambia cuando, por una asignación universitaria, sus caminos se cruzan. Lo que comienza como roces incómodos un intercambio de palabras tensas, diferencias irreconciliables en formas de pensar y trabajar va transformándose poco a poco.
Aiden representa todo lo que Cedric no entiende, y por eso lo intriga; Cedric, en cambio, comienza a desarmar con paciencia la muralla que Aiden ha levantado a su alrededor.
En una universidad donde los rumores corren más rápido que los hechos, donde las conexiones familiares definen reputaciones y donde un simple roce puede convertirse en tema de conversación, ambos deberán decidir si están dispuestos a arriesgar su comodidad, su nombre y sus propios miedos por algo que aunque nuevo y confuso se siente real.








