Capítulo 1
Fuera de la casa de los padres de Otis llovía con algunos truenos, la madre de Otis estaba sentada en la cama a lado de los pies de Otis, mientras Otis a sus siete años, estaba acostado y recargado en la cabecera de su cama, cobijado mirando a su mamá quien cierra un libro con cuentos infantiles.
—Mañana te sigo contando —dijo su Mamá.
—No tengo sueño todavía, sigue contando —pidió Otis.
—Tu papá y yo tenemos que trabajar mañana —se pone de pie su Mamá —además mañana ternes que ir a la escuela, o si no vendrá el monstruo debajo de la cama y vendrá por ti —se gira hacia la puerta y sale del cuarto cerrando la puerta, dejando a Otis solo en la oscuridad del cuarto.
La lluvia sonaba y algunos truenos caían sin hacer rudo, Otis pensó que eso solo lo dijo para asustarlo y hacerlo dormir, se puso de pie son sus pies descalzos, para tomar su linterna y caminar a la mesa donde dibujaba, miraba sus dibujos y era muñecos en parques y otros de dragones, tomo una hoja limpia y comenzó a dibujar un dragón con un crayón, detrás de él escucho un ruido extraño y giró la mirada hacia la cama, el sonido parecía venir debajo de la cama, en la oscuridad debajo de la cama aumentaba una respiración con un rugido y Otis con pasos rápidos subió a la cama tapándose con la cobija, quedo en completa oscuridad con un oso de peluche en sus manos que tenía en la cama quedando tapado. Desliza poco la cobija para destaparse poco hasta la nariz, mirando el cuarto oscuro y silencioso, debajo de la cama sale una mano negra con dedos puntiagudos y grandes que se coloca en la cama, cerca de los pies de Otis sin tocarlos, Otis miraba aquello, con una presión en su pecho y su corazón palpitar, aquella cosa salió de la cama con la mitad de su cuerpo aun dentro de la cama, era completamente negro, con un cuerpo delgado y los brazos igual delgados, su cabeza era casi ovalada como un alíen, tenía una boca enorme con colmillos y sus ojos que estaba casi juntos eran pequeños y blancos, miraba fijamente Otis y Otis le devolvía la mirada y solo se tapo con las cobijas y se acostó cerrando con fuerza sus ojos con sus manos temblando, intentado dormir para que aquello se fuera, volvió a destaparse con la cobija tapando hasta su nariz, mirando el cuarto y aquello ya no estaba y vuelve a taparse esta vez más tranquilo, pensando que talvez aquello se había ido.
Pasaron algunos años, Otis a sus treinta y cuatro años fijaba su mirada a la cama de su cuarto, dejando de recordar aquella noche, su hijo Gael de ocho años entra a su cuarto.
—Papá, papá, ya esta hirviendo la sopa —dijo Gael.
—Ya voy hijo.
Otis tecleaba de su laptop recargado en la cabecera de su cama, haciendo cálculos que le había dejado su jefe, terminó el trabajo y lo envió y cerro la laptop y apagó la luz de la lámpara y se cobijó para dormir, en la mañana Otis preparaba el sándwich de Gael y lo metió en su mochila.
—Gael vámonos a tu escuela —Otis alzando poco la voz.
Gael se dirijo y se coloco la mochila.
—Si me tardo no te vayas solo, yo iré por ti —dijo Otis.
—Si pa.
Otis movía una cuchara dentro de una taza de café en una cafetería en la hora del descanso en su trabajo, a sus siete años estaba acostado en su cama de noche mirando aquel ser que lo observaba, dejó de recordar ese momento de su infancia.
Esa misma noche Otis estaba con un libro en su mano sentado en la cama de Gael a lado de sus pies, y Gael estaba cobijado.
—Los animalitos caminaban por el bosque de noche —leía Otis en el libro —temían que algo los atacara —levantó la mirada y vio que Gael ya estaba durmiendo.
Otis se acostó en su cama, giro la mirada y tomo el oso de peluche que aún tenia de niño y lo deja a un lado de su cama para usar su celular recargado en la cabecera. A pasar una hora, descansaba en su cama con la luz apagada, debajo de la cama había oscuridad y se escuchaba algunos respiros con gruñidos y cada vez se escuchaba más fuerte, Otis abrió los ojos de golpe y ya había amanecido. Esa tarde Otis y Diana estaban en la sala revisando unos proyectos del trabajo en la laptop de Otis.
—Solo hacemos otros cálculos en unas celdas y ya se lo enviamos al jefe —dijo Diana.
—Que bien.
—¿Gael está en la escuela?
—Sí.
Hubo silencio y Otis toma su oso de peluche.
—Recuerdas la historia que nos contaban de niños
—Cual —preguntó Diana.
—La historia del monstruo debajo de la cama, que si no dormías antes de la una o dos, saldría de la cama para llevarte.
—A sí, pero eso ya no funciona en estos tiempos, los niños son más maduros.
—Yo vi esa cosa cuando era niño, y a veces siento que está debajo de mi cama antes de dormir, y me reconoce.
Saca una risa Diana.
—Ay Otis, no exageres —expresó.
—No, creo que esa cosa es real, y cuando era niño escuchaba adultos que decía también aseguraban haberlo visto. lo que más me preocupa es Gael, temo que le pase algo.
—Pues no se que decirte Otis, mira, todo estará bien.
El cima estaba nublado en el parque de juegos y Otis había llevado a Gael a los juegos, por suerte no habían nadie esa tarde para que todos los juegos los pudiera usar Gael. Los aros de los columbios que los hacían mover rechinaba, Gael se columpiaba poco y Otis estaba en un columpio también.
—Creo que va a llover —expreso Gael mirando el cielo nublado.
—Sí —opinó Otis.
Hubo silencio y solo se escuchaba el chirrido de los columpios mesándose.
—Lo mejor es que ya nos vayamos, —dijo Otis mirando el cielo mientras flotaba poco sus mano en su brazo —hacer frio también.
En el cuarto de Gael, Otis cerró el libro de cuentos infantiles sentado en la cama de Gael.
—Es hora de dormir, yo también estoy cansado.
—Buenas noches papá.
—Descansa hijo, te quiero —Otis deposita un beso en el pelo de Gael y se retira del cuarto.
Habían pasado unas horas hasta hacerse más noche y Gael descansaba en su cama en la oscuridad del cuarto.
Se escucho un aliento mezclado con un rugido, Gael abrió los ojos al escuchar aquello.
Se sentó en la cama y se puso de pie con los pies descalzos, el frio del suelo era agradable y tomó su linterna para alumbrar el cuarto, había solo silencio en la oscuridad mientras alumbraba cada objeto y pared con la linterna, un rugido debajo de la cama similar a un aliento se escucho y Gael corrió a la puerta pero no la pudo abrir y se volvió a la cama en pasos rápidos para taparse con la cobija, quedando en silencio y con su corazón latiendo y su piel erizada, se destapo desde la nariz y no había nada en el cuarto, una mano negra con dedos puntiagudos salió debajo de la cama, aquello asomo su cabeza y salió un poco más de la cama quedando solo desde la cintura, el mismo ser que Otis había visto de niño, aquello miraba fijamente a Gael y Gael le devolvía la mirada y aquel ser con su enorme mano tomo el rostro de Gael tapando su boca, impidiendo que gritara fuerte y lo levanta de la cama con la misma mano como si no le pesara y aquel Monstruo se devuelve por debajo de la cama llevándose a Gael también en aquella oscuridad debajo de la cama. Al salir el sol Otis abrió la puerta del cuarto de Gael.
—Gael —dijo Otis.
Pero la cama estaba distendida sin que él estuviera, pensó que se levantó temprano y esta en el comedor, pero al llegar no estaba, empezó a buscarlo en toda la casa pero no había rastro de él.
—¿Gael?, Dónde estás? —dijo alarmado alzando la voz, y parecía que no estaba en la casa.
Salió de la casa y empezó a alejarse para buscarlo.
—Gael, Gael.
Esta tarde falto al trabajo sin avisar, quedándose en la sala con Diana, quien acariciaba la espalda de Otis.
—Lo van a encontrar, ya veras, la policía ya lo esta buscando.
—No puedo estar tranquilo Diana, es horrible no saber donde esta mi hijo —Otis se pone de pie —sabes que, voy a salir otra vez a buscarlo.
—Te acompaño, iremos a buscarlo los dos —Laura se pone de pie también.
Los arboles se movían por el viento esa tarde con un clima nublado sin sol hasta hacerse de noche, Otis descansaba en su cama en la noche y empezó a ver a Gael en su sueño, estaba tapado con la cobija solo hasta la nariz y la enorme mano del monstruo se acerca al rostro de Gael y lo toma de su rostro. Otis se despierta levantándose poco.
—Gael —susurra Otis.
Abre poco lento haciendo rechinar la puerta del cuarto de Gael y prende la luz, se dirige a la cama y se inclina para ver debajo y solo están algunos juguetes y se pone de pie para sentarse en la cama.
—No, no, no puede ser —expresó Otis.
Apaga la luz y toma la linterna del cuarto para alumbrar hacia la cama.
—¿Estás ahí?, seas lo que seas, devuélveme a mi hijo.
Otis dio pasos lentos a la cama y se agachó para alumbrar debajo pero solo había lo mismo y apagó la interna para meter su mano debajo de la cama sin resultado alguno y la sacó.
Esa tarde Diana le dio a Otis una taza de té.
—Toma, ojalá te tranquilice —dijo Diana.
Hubo silencio y Otis toma su oso de peluche para verlo.
—Creo que ya se quien se llevo a mi hijo, y estoy casi seguro.
—¿Quien?
—Prométeme que no te vas a reír, estoy seguro que fue aquello que vi de niño.
—Crees que fue el monstruo de la cama.
—Estoy seguro, Gael no era rebelde, no salía solo a la calle sin mi supervisión, estoy seguro que algo se lo llevo, y no fue una persona.
—Otis, bueno, prometí no burlarme, es mejor que descanses, la policía esta haciendo su trabajo también.
—La policía esta ayudando en otros casos también, no solo en el mío, lo mejor es que yo busque a mi hijo.
—¿Y cómo lo vas a hacer?, la ciudad es grande —dijo Diana sin querer creerle.
—No lo se Diana, pero no me voy a rendir hasta tener a Gael conmigo de regreso.
Esa noche Otis apaga la luz del cuarto de Gael y alumbra hacia la cama con la linterna.
—Seas lo que seas, sal de la cama y devuelven a mi hijo.
Otis toma un oso de peluche de Gael y lo arroja debajo de la cama.
—Monstruo de la cama, monstruo de la cama, monstruo de la cama, muéstrate como eres ahora.
Una mano negra con dedos puntiagudos sale de la cama de golpe y la otra mano sale también, la cabeza del monstruo sale de la cama, era calva ,con sus ojos pequeños y blancos, su boca cerrada que llegaba hasta sus mejillas expresaba tristeza, salió con la mitad del cuerpo debajo la cama y Otis lo tiene en frente y el Monstruo acerca su enorme mano al rostro de Otis y Otis toma su mano, y el Monstruo se vuelve debajo de la cama llevándose a Otis quedando todo completamente oscuro. Otis camina por una cueva oscura, las paredes de la cueva aparte de que se movían como su fuera un estomago de ballena, era y refregaba color azul rey y cielo, algunas cosas flotaban dentro de esa curva, como oso de peluches y otros juguetes. Siguió avanzando y llego a una cueva un poco más grande, las paredes se movían y escuchó algo y frente a él se acercaba el monstruo, el monstruo caminaba con sus manos y patas que eran cuatro similares a tentáculos y llegó a la cuerva enorme sin saber que ahí estaba Otis, quien ya no estaba y el monstruo se alejo de la cuerva. Otis se había escondido detrás de una muñeca enorme de peluche, la soltó y se alejó de aquel lugar saliendo con pasos rápidos y llego a una cueva más grande, era un lugar con forma ovalada como un huevo, miró hacia arriba y habían niños y adultos pegados en las paredes de la cueva, pegados y cubiertos en las paredes de aquella cosa, giró la mirada y Gael estaba en el piso.
—Gael —expresó Otis corriendo hacía él.
Estaba en el piso inconsciente e intentó despertarlo llamándolo por su nombre mientras lo agitaba poco y Gael abre los ojos.
—Papá.
Otis abraza a Gael y vuele a mirarlo a los ojos.
—Salgamos de aquí —dice Otis y ayuda poner de pie a Gael y escucha un ruido.
El Monstruo se adentró a donde ellos estaban sin verlos, Otis y Gael estaban detrás de un oso enorme de peluche mirando al Monstruo. Y el Monstruo y toma uno de los niños pegado en la pared con una de sus enormes manos y abre la boca mostrando sus dientes, dejando caer al niño en su boca para comérselo. Aterrados de ver aquello, dieron pasos lentos dirigiéndose al pasillo de la cueva sin que el Monstruo lo notara y sin querer, Gael pisa una parte de la cueva que hace ruido lo que llama la atención del Monstruo y los mira.
—Corre —grita Otis haciendo que Gael se adelante.
El monstruo corre hacia ellos sacando un rugido, Otis y Gael seguían avanzando rápido y el Monstruo venia detrás de ellos corriendo por la cueva hasta llegar a Otis tirándolo al piso, Otis mira fijamente al Monstruo.
—Papá —grita Gael.
El Monstruo intenta a tomar a Otis pero logra esquivar al Monstruo y se pone de pie.
—Me acuerdo perfectamente de ti —confesó Otis mirando al Monstruo.
El monstruo le devolvía la mirada, sabiendo quien era Otis, mientras se enfrentaban caminando cada uno a su izquierda, el Monstruo corrió hacia Otis tratando de arañarlo con sus dedos puntiagudos, Otis esquiva las garras del Monstruo y el Monstruo intenta enterrar sus garras en Otis, pero Otis toma su mano con fuerza y el Monstruo intenta clavar sus garras con la otra mano y Otis la esquiva sin soltar la otra mano y la toma con fuerza para dirigirla al Monstruo y clava las garras en el pecho del Monstruo haciéndolo gritar, Otis solo miraba que el Monstruo se hace su piel como carbón y empieza a deshacerse cayendo los pedazos y la cueva empieza a encogerse y Otis es elevado junto con Gael mirando a su alrededor que la cueva se encoje y las cosas flotantes empiezan a caerse y son llevados flotando por la cueva hasta que salen de la cama siendo lanzados, dando vueltas en el piso y Otis se gira para ver debajo la cama y ya no había nada.
—¿Estás bien? —preguntó Otis mirando a Gael.
—Sí.
La siguiente noche Otis estaba en su propio cuanto con Gael, con su oso de peluche en su manos que tenía de niño.
—¿Va a volver verdad? —preguntó Gael.
—Creo que sí, pero ya no vendrá por nosotros.
Hubo silencio.
—Pero si no lo matados, el vendrá por más gente —gira la mirada para ver a Otis.
Otis baja la mirada para ver su oso de peluche y levanta la mirada y arroja su oso de peluche debajo de la cama y el oso cae lentamente en una oscuridad donde hay silencio y se escucha el rugido del Monstruo.
Fin.
Un tipo quiere buscar a su hijo que fue llevado por un ser malvado en la cama








