Prólogo -Una misión encubierta -
[Interior — Taberna “El Espejo Torcido”. Tarde.]
Luz tenue. Olor a vino agrio y madera húmeda. Risas desordenadas haciendo eco al fondo.
AURELIAentra erguida, portando una extravagante capa con bordados y ornamentos.
SEBIScamina en paso firme tras ella, anotando apático.
PERRO CALLEJEROestá pidiendo comida en la entrada del local, con sus patas delanteras elevadas.
AURELIA(Susurrando con voz grave y forzada)—Apunta, Sebis... Bitácora de la más afamada espadachina de Thalmeria, reconocida como... la Sombra.
{Pausa dramática}
—Porque una vez que me muevo, la realidad me pierde el rastro. Mis golpes no conocen el descanso ni la piedad; caen con la fuerza de un veredicto absoluto sobre todos aquellos con el infortunio de toparse conmigo.
{Mira alrededor para asegurarse que no la vigilan}
—Fecha: 12 del sexto mes de 1618. Yo, Aurelia Marianne Vertdrapp, la Sombra, en misión encubierta. Una misión de la cual podría no salir con vida.
—Objetivo: la taberna “El Espejo Torcido”.—Prioridad: recabar información sobre... Arkinea. La tierra sagrada.
{Aurelia toma aire y da un paso decidido hacia dentro}
—No intervengas Sebis. Esto podría ponerse... peligroso.Déjalo a la Sombra.
SEBIS(sin levantar la vista)—Sí, señorita.
{Finge escribir mientras dibuja al perro de la entrada}
[Aurelia entra]
Avanza “silenciosa” y “discreta”: pasos rígidos, mano en la empuñadura, mirada firme. O eso cree, está apretando tanto la vista que parece que se quiere sacar un ojo*
Sebis la sigue a unos pasos de distancia, dejándole espacio para continuar con su... “arriesgada” aventura.
[Interior — ambiente cargado]
Tres hombres beben en una mesa. Ríen demasiado alto.
Aurelia los observa un instante... y se acerca al que le parece más “sabio”.
AURELIA(directa)—Tú.
{Señala a un viejo barbudo con cara de pocos amigos}
—Necesito información. Habla.
{Pausa}
—¿Qué sabes de Arkinea?
VIEJO(la mira de arriba abajo, confundido)—¿Y tú, críaja, de que centro de subnormales te has escapado?
{Mira a Sebis con desdén}
En mis tiempos mi padre ya me habría soltado una bofetada.
[Sebis sigue “escribiendo″.]
GIL (Borracho)(carcajada baja)—Eh, eh... déjala. No todos somos carcas como tú, la pobre ni sabe dónde está.
{Le sonríe con picardía}
—¿Por qué no vas con tu mujer? Ah, cierto... te echó de casa.
{Silencio en el bar}
—Como a un perro.
VIEJO(furioso)—CIERRA EL PICO GIL
{El viejo intenta tirar la mesa pero pesa demasiado y se daña la espalda. Con rabia tira el contenido del denso mueble al aire.
El suelo se vuelve un desastre, algún plato con restos de pollo acaba fuera y el perro que estaba en la entrada se abalanza hambriento}
CAMARERA(cansada y sin paciencia)
—Maldito viejo pellejo. Fuera.
VIEJO(Entre dientes, cabizbajo y con el orgullo herido)
—Ni quería quedarme.
{Vacila con escupir con desprecio pero se acobarda y se va caminando apresuradamente casi huyendo junto al otro comensal}
[Gil se queda solo, la camarera limpia el destrozo mientras los ignora]
Gil se gira hacia ella. Apoya el codo sobre la mesa, jarra en mano.
GIL(condescendiente)—Arkinea... un bonito lugar... claro, si te gusta que te den órdenes hasta para cagar.
{Suelta la jarra con fuerza contra la mesa}
—Ese lugar debería haber desaparecido hace tiempo.
AURELIA(ligeramente sonrojada pero firme)—¿Qué quieres decir? Responde.
GIL(sonríe, mostrando dientes amarillentos)—Vale, vale...
—Es un país de mierda... sin nada en especial.
AURELIA(tensa)—¿Podrías ser menos... despectivo? No me gusta que hables así de la tierra natal de mi madre.
GIL(gira los ojos y tono sarcástico)—Entonces pregúntale a ella.
{Silencio}
{Sebis le niega con la cabeza mientras lo fulmina con la mirada, Gil asiente y continúa}
GIL(más serio)
—Casi no tienen recursos ni ejército.
—En teoría... ya debería haber sido engullido por otro país o por las bestias.
AURELIA—No te creo, es de los reinos más poderosos del mundo.
GIL(con rabia)
—Eso te hacen creer... pero Arkinea pende de un hilo...
—Y cuando se rompa, yo y una multitud haremos una fiesta.
{De golpe su rostro se oscurece}
—A Arkinea lo pintan como una utopía, tal vez por eso sobrevivió por tanto tiempo
—Pero no es más que un infierno pintado con oro y sangre.
AURELIA(Atenta pero aún incrédula)
—¿En este siglo?Esas cosas ya no pasan, si alguien sufriera solo tendria que pedir ayuda a la FUM. Por algo yo y mi familia los apoyamos.
{Fundación Unilateral Mundial}
GIL—Niña... Ellos no pueden simplemente “pedir ayuda″.
AURELIA(Lo mira confundida)
—¿Por qué?
GIL(Asqueado)
—¿Cómo que porqué? Niña, están siendo oprimidos, un paso en falso y caput, traidores de la patria.
AURELIA(Sin ninguna duda)
—Pues ¿Porque no solo van a escondidas? con uno basta, no?
{Gil la mira conmocionado}
Sebis(Le toca el hombro con suavidad, guarda la libreta de inmediato)
—Gracias por la conversación, ya nos vamos.
AURELIA(Niega con la cabeza)
—No, todavía no he acabado.
Sebis(Sebis suspira y asiente, su mandíbula se tensa)
—Cinco minutos
AURELIA(Suelta el aire)
—Está bien.
{Dirige su mirada a Gil con determinación y curiosidad}
—¿Pero cómo es? No creo que las cosas vayan tan... mal. Sino ya lo sabría todo el mundo.
GIL(Sardonico)
—¿Que no va mal? Es... un país entregado por completo a la Iglesia.
—Dirigidos solo con “bendecidos” por Arkinea.
{Ríe con desprecio}
—¿Bendecidos?
{Se inclina hacia ella con una sonrisa torcida}
—Solo son un par de desgraciados corruptos. Menos uno...
[Aurelia se incomoda pero no retrocede, Sebis se interpone.]
SEBIS(firme, lo mira como si pudiera matar con la mirada)—Cuidado.
{Lo empuja levemente con la mano, manteniendo la distancia}
GIL(levanta las manos, riéndose)—Eh, tranquila, niñera... no le iba a hacer nada.
{Mira a Sebis con una sonrisa insinuante}
—Además... a mí me gustan otras... cosas.
[Sebis se queda en silencio, gélido.]
GIL(más serio)—Déjame terminar.
{Agarra su jarra con rabia y da un largo trago}
—Allí mandaba la Iglesia. Y cuando digo mandaba... era todo.
—Trabajo, comida, educación, guerra... tu vida entera.
AURELIA(pálida)—Suena... horrible. ¿La gente no hacía nada?
GIL—Sí, lo es... pero, joder, funcionaba.
{Pausa}
—Una prueba de ello es ese maldito caballero... Gorko.
—El “capitán santo”. La gente lo adora como a un santo.
AURELIA(más atenta)—...
GIL—Ese cabrón, te atravesaba el alma con sus ojos azul claro,
—Parecía un ángel... hasta que te sacaba la puta espadita.
—Era tan perfecto que parecía salido de una pintura, como si nunca hubiera pisado la tierra.
AURELIA(más atenta)—Entonces no era un guerrero, los caballeros están llenos de cicatrices y sangre de enemigos.
GIL(Niega con la cabeza)
—Las cicatrices nacen de los fallos, pero él era distinto, nunca caía, nunca retrocedía, era impecable.
—Pero no del todo
—Solo hacía falta ver sus manos...
—Callos. Dureza. Cicatrices superpuestas
—Escuché que entró al ejército “santo” a los doce años porque era... un elegido por Arkinea.
{Ríe con sarcasmo}
—Sentiría lástima por ese chaval... si no actuara como si sólo existiera para eso.
—Matar sin piedad.
—Lo peor... es que se creía toda esa mierda de la fe y de la pureza.
{Pausa}
—Pero cuando lo mirabas bien... muy al fondo... seguía siendo solo un crío.
—El día que ese niño empiece a hacerse preguntas...
—Ese día tal vez algo cambie.
{Se encoge; la voz se le quiebra}
—Yo era de allí.
—No estaba hecho para ese puto lugar.
—A los que somos diferentes nos rompían.
{La sonrisa desaparece}
—Yo pude huir.
{Baja la mirada, con ojos llorosos}
—Con la cola entre las piernas... pero salí.
{Silencio}
—Él no.
{Se le escapa el aire; un sollozo contenido}
AURELIA(más suave, preocupada)—¿Quién?
[Sebis la detiene con una mano en el hombro. Niega suavemente. Aurelia asiente, no insiste]
GIL(alza la mirada, ojos enrojecidos)—Mathias...
(Traga saliva)
—El amor de mi vida. Ese demonio lo mató.
{Aprieta la jarra con rabia}
—Le cortó la cabeza... de un solo golpe.
{Gil respira entrecortado}
{Aurelia se queda helada}
—Su cabeza cayó al suelo, como... cualquier cosa.
—No dudó ni un maldito segundo.
—Ese cabrón lo hizo como si fuera un día cualquiera.
{Gil termina la jarra de un trago. El líquido no ahoga nada}
{Finalmente se rompe y llora sin contenerse, sus palabras se pierden entre sollozos}
—Mat##... lo siento... no tuve que ######
[Silencio]
Aurelia da un pequeño paso... y se detiene.
No sabe qué hacer.
Sebis la observa un instante. Luego se gira.
SEBIS(serio, aparentemente inmutable)—Vámonos.
Aurelia asiente, saliendo con él.
[Exterior — Noche]
El aire frío golpea sus rostros.
Silencio.
AURELIA(en voz baja)—Gorko...
{Pausa}
Sebis la mira de reojo el leve temblor de sus manos y suspira.
SEBIS—Eso no lo podemos saber tan fácilmente, señorita.
{Pausa}
—Volvamos. Su padre debe de estar esperándola.
AURELIA(cabizbaja)
—Sebis...
(Lo abraza de golpe, él se queda quieto un rato hasta corresponderle con amor paternal)








