Prólogo
Dicen que las familias poderosas no tienen secretos.
Mentira....Las familias poderosas tienen demasiados.
Y los Bennet tenían uno que podía destruirlos a todos.
La noche en que todo cambió, las luces de la mansión seguían encendidas, el champán seguía servido y la música continuaba sonando como si nada estuviera a punto de romperse nadie gritó, nadie pidió ayuda y solo hubo una puerta que se cerró....que ocurrió después silencio....
A la mañana siguiente, todos fingieron que no había ocurrido nada.
Pero alguien había cometido un error.
Había confiado en la persona equivocada.
Porque en aquella familia, el amor nunca había sido gratis
Cada favor tenía un precio.
Cada promesa escondía una condición.
Y cada sonrisa podía ser una amenaza.
Lo peor no era que alguien quisiera destruir a los Bennet.
Lo peor era que alguien ya estaba jugando con ellos.
Y cuando finalmente descubrieran quién movía las piezas...
sería demasiado tarde.
Porque el juego ya había comenzado
Y esta vez, nadie estaba dispuesto a perder.








