Prólogo ❤️🩹
Hay personas que llegan a nuestra vida por casualidad.
O eso nos gusta creer.
Porque es mucho más fácil pensar que un encuentro fue producto del destino que aceptar que, quizá, alguien estuvo planeándolo desde mucho antes.
Katherine Anderson, aunque casi todos la llamaban Kate, nunca creyó demasiado en las coincidencias.
Había aprendido que las personas podían aparecer, quedarse un tiempo y desaparecer sin dejar explicaciones. Que algunas promesas no significaban nada y que, en ocasiones, conocer a alguien podía cambiarte la vida de maneras que jamás habías imaginado.
Pero nunca imaginó que conocer a Dixon Collin sería diferente.
Dixon tenía diecinueve años y una facilidad casi irritante para esconder lo que realmente pensaba. Sabía sonreír cuando debía hacerlo, sabía qué decir para ganarse la confianza de alguien y, sobre todo, sabía guardar secretos.
Muchos secretos.
Cuando la vio por primera vez, supo quién era.
Kate, en cambio, no tenía idea de quién era él.
Y así debía permanecer.
Al menos al principio.
Porque Dixon no se acercó a ella por casualidad.
Tenía un motivo.
Uno que había repetido tantas veces en su cabeza que había terminado convenciéndose de que podía hacerlo. Que podía acercarse, ganarse su confianza y marcharse cuando todo terminara.
Era sencillo.
O eso creyó.
Hasta que comenzó a conocerla.
Hasta que descubrió que Kate no era la persona que había imaginado.
Hasta que empezó a importarle escucharla hablar de cosas insignificantes, verla reír por situaciones absurdas y descubrir pequeños detalles que nadie más parecía notar.
Hasta que empezó a olvidar, por momentos, por qué había llegado hasta ella.
Y ese fue su primer error.
El segundo fue pensar que podía controlar lo que sentía.
Porque había cosas que Dixon jamás le contó.
Cosas que Kate no preguntó.
Verdades que permanecieron escondidas detrás de conversaciones aparentemente normales, miradas que duraban demasiado y silencios que ninguno de los dos sabía cómo interpretar.
Y mientras Kate comenzaba a preguntarse qué era aquello que estaba naciendo entre ellos, Dixon comenzaba a enfrentarse a una pregunta mucho más peligrosa:
¿Qué pasaría cuando ella descubriera la verdadera razón por la que se acercó?
Quizá lo peor no sería que Kate descubriera su secreto.
Quizá lo peor sería descubrir que, para entonces, Dixon ya no quería cumplir con aquello que lo había llevado hasta ella.
Porque algunas historias comienzan con una mentira.
Y algunas verdades llegan demasiado tarde.
Esta es la historia de todo aquello que Dixon nunca dijo.
Y de todo lo que Kate jamás imaginó que tendría que descubrir.








