Capitulo 1 El.Escape y el pacto de sangre
El frío de la noche cala hasta los huesos mientras corres por el espeso Bosque de las Sombras. Tus ropas de seda real están rotas y manchadas de barro. Detrás de ti, a lo lejos, el eco de los ladridos de los sabuesos y las antorchas de los guardias traidores iluminan la maleza. Tu tío ha tomado el trono por la fuerza, y tú eres el último obstáculo en su camino.En tu pecho llevas oculto el amuleto de la dinastía, un objeto que palpita con un calor extraño y encierra un peligroso secreto.De repente, el terreno cede. Tropiezas y ruedas por una pendiente de tierra, cayendo al fondo de una pequeña gruta oculta por raíces. Los ladridos de los perseguidores se escuchan justo arriba, sobre tu cabeza. El peligro es extremo.
Tu caída por la pendiente te ha salvado por ahora, pero te ha dejado en el fondo de una gruta oscura. Los guardias pasan justo por encima de ti, maldiciendo en la penumbra. El barro cubre tus ropas, pero una extraña energía verdosa y juguetona parpadea un instante bajo tu túnica.
A partir de ahora, tu nombre es Vaelor el Cruel. Aunque la corte te temía por tu mirada fría, la verdad de tu sangre es otra: el amuleto que robaste antes de huir alberga una antigua e impredecible magia de duende. Sientes cómo el artefacto vibra en tu pecho, riéndose silenciosamente con una voz que solo tú puedes oír en tu cabeza, ansioso por desatar el caos.
El sonido de las armaduras de los guardias comienza a alejarse, pero la gruta en la que caíste está completamente a oscuras
Te adentras en el túnel de la izquierda, pisando con cuidado sobre la tierra húmeda. A medida que avanzas, los susurros se vuelven más claros y melodiosos. No son niños. Son risas cristalinas y voces cantarinas de jóvenes elfas que resuenan en las paredes de piedra.
El túnel desemboca en una enorme caverna subterránea iluminada por hongos fluorescentes de color azul y violeta. En el centro, un riachuelo subterráneo alimenta un estanque cristalino. Tres elfas de cabello plateado y ropas de cazadoras están reunidas allí, revisando unos mapas sobre una roca. Al escuchar tus pasos llenos de barro, se giran de inmediato. Sus expresiones se tensan y en un parpadeo ya te están apuntando con flechas cargadas de una energía verde brillante.
—Detente ahí, intruso —dice la que parece ser la líder, con los ojos fijos en ti—. Este es territorio sagrado del clan de la luna. Danos una buena razón para no atravesarte el corazón.
El amuleto de duende en tu pecho da un vuelco de emoción y la voz en tu mente se burla: "¡Vaya, vaya! Vaelor el Cruel atrapado por unas damiselas del bosque... ¿Les mostramos un truco o vas a usar tu encanto real?"
Mantienes la calma bajo la luz violeta de la caverna. Ocultas el amuleto bajo tu túnica y silencias la voz del duende en tu mente. Decides adoptar una postura relajada, levantando las manos despacio para demostrar que no buscas pelea.
—Tranquilas. No hay necesidad de desperdiciar esas flechas —dices con una voz pausada, pero arrastrando las palabras con una seguridad fría—. Solo soy un viajero que calculó mal el terreno allá arriba y terminó cayendo por su pendiente. No tengo interés en su territorio, ni en sus mapas. Solo busco un lugar seco para pasar la noche.
La líder de las elfas no baja el arco, pero sus ojos se entrecierran, analizando tu postura y tus ropas de seda rasgadas.
—Un viajero no viste telas finas de la corte humana, ni apesta al miedo de los sabuesos realistas que ladran allá arriba —replica ella con suspicacia.
Sin embargo, una de sus compañeras se inclina hacia la líder y le susurra algo al oído, señalando el mapa y luego mirándote a ti. La tensión en el ambiente cambia. Parece que tu presencia les resulta útil o encaja con algo que están planeando, aunque intentan disimularlo.
—Está bien, "viajero" —dice la líder, bajando el arco un par de centímetros—. La superficie está plagada de guardias humanos. Si intentas salir por donde viniste, te atraparán. Si realmente solo buscas refugio, el riachuelo de esta cueva conecta con unas ruinas abandonadas fuera del bosque. Es una salida segura... si eres lo bastante rápido.
Te están ofreciendo una ruta de escape de forma casual, sin admitir abiertamente que te están ayudando a evadir a tus perseguidores.








