Capítulo 1-Luz de luna
La luz de la luna iluminaba la habitación a través de una ventana. El viento era fuerte, los árboles sonaban a coro con un pequeño grillo. Ren, de solo 5 años, dormía junto a su tiburón de peluche.
El sueño es interrumpido. Murmullos de lo que parece ser una discusión invaden la habitación.
Ren suelta un bostezo y apenas logra levantarse de la cama, enciende la luna que tiene a un lado y se pone de pie; camina hacia fuera y lo que era un murmullo se vuelve poco a poco un grito. Ren se dirige hacia las escaleras.
Ren llega al último escalón y no entiende lo que pasa. Su madre y padre están en la sala, en lo que parece ser una discusión.
El padre de Ren da un pequeño golpe a la mesa. El silencio se apodera de la sala.
—Estoy cansado de esto…
El silencio es interrumpido por una pisada desde las escaleras. Ren se hace presente.
—Papá.
El padre levanta una ceja y se lleva las manos a la cintura.
—No podemos hacer esto frente a él. Solo… dame un momento.
El padre de Ren camina hacia las escaleras. En su cara, una mueca acompaña a una mirada perdida.
—Campeón, mira la hora. Tenemos que ir a dormir.
—¿Mamá está triste?
El padre libera un pequeño suspiro y carga a Ren.
—Solo vámonos, ¿sí? Mañana hablamos.
Ren regresa a la habitación. El silencio en la casa vuelve, uno que estremece a Ren y que le hace necesitar de la compañía de su padre.
La mañana del día siguiente llega. El ambiente es pesado. El padre de Ren muestra unas profundas ojeras, junto con la misma mirada perdida de ayer. La casa se siente enorme y el sonido del reloj nunca había sonado tanto. Camina hacia el dormitorio de Ren.
—Ren, hijo, despierta…
Ren entreabre los ojos y mira a su padre frente a él.
—¿Qué pasa, pa?
—Necesito que empaques tus cosas.
Ren abre los ojos de golpe, da un pequeño salto y se le nota una sonrisa evidente.
—¿Vamos de viaje?
El padre piensa por unos segundos y desvía la mirada por un instante.
—Algo así. Solo empaca todo.
Ren se apresura a empacar todo, mientras tararea una canción de su serie favorita.
Después de un rato, Ren termina de empacar todo y se apresura para ir con su padre, pero la casa no es la misma. La casa perdió su esencia, la casa continúa con ese silencio que agrega un extraño peso a sus hombros.
Ren atraviesa la sala, pero su madre lo detiene. Ella le dice algo a Ren, después de un rato, Ren continúa su camino hacia la entrada de la casa, donde ya lo espera su padre.
Ren sale hacia su padre mientras la madre se detiene justo antes de salir. La madre mira hacia abajo y voltea hacia la casa por un instante para después soltar una pequeña lágrima mientras mira a su mundo marchar.
—Papá, ¿mamá no irá?
El padre voltea a ver por un momento a la madre y después voltea hacia Ren.
—No, solo no te preocupes, mami estará bien…
Ren voltea hacia su madre y ella no puede hacer nada más que desviar la mirada.
—Sí, hijo, mamá estará bien, solo acompaña a tu padre…
Ambos suben al auto para después salir hacia un rumbo desconocido, mientras Ren volteaba hacia atrás solo para ver cómo cada vez su hogar se alejaba de él.
El tiempo pasó y la vida de Ren cambió completamente, a excepción de la luna. La misma luna que vio cambiar su vida seguía iluminando sus noches.








