No importa que forma tenga, sigue siendo el.

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Summary

No sé de dónde vienen estas historias. Solo sé que las sueño, las recuerdo... y ahora decidí escribirlas. 🌙 Bienvenido a mis sueños.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Su forma no importa.

Hay sueños que desaparecen a penas despiertas.


Abres los ojos y todavia recuerdas una voz, un rostro, quizá un lugar. Después pasan unos minutos y todo comienza a desvanecerse, como si tu propio mente estuviera borrando las pruebas de que alguna vez ocurrió.


Este no fue así.


Este sueño se quedo conmigo.


Porque en él conocí a alguien.


Alex.


Cuando lo conocí, no sabia nada de él.


Para mi era simplemente un humano.


Un chico cualquiera.


Y siendo sincera, al principio no había absolutamente nada que me hiciera sospechar que detrás de aquella apariencia se escondía algo que ningún humano debía conocer.


Pasabamos tiempo juntos.


Hablabamos, nos conociamos.


Y, poco a poco, ocurrió algo que no estaba en mis planes.


Me enamoré.


No de un secreto que todavía desconocía.


No de algo extraordinario.


Me enamoré de él.


De Alex.


Por eso, cuando finalmente decidió contarme la verdad, no estaba preparada para lo que iba a suceder.


Él no era humano.


La apariencia que había llevado todo ese tiempo no era realmente suya.


Era la forma que utilizaba para mezclarse entre nosotros, para que nadie sospechara que existía algo más allá de nuestro mundo.


Y entonces la dejó atrás.


Vi su verdadera forma.


Y...


Bueno.


Digamos que si alguien me hubiera preguntado antes cómo imaginaba a un extraterrestre, probablemente habría tenido expectativas un poquito más altas.


No era precisamente hermoso.


Ni remotamente parecido al chico que había conocido.


Era extraño y Mucho.


Y sí, también era... bastante pegajoso.


Pero después de unos segundos entendí algo.


No estaba mirando a un desconocido.


Estaba mirando a Alex.


La apariencia podía cambiar.


La forma podía cambiar.


Todo lo que mis ojos conocían de él podía desaparecer.

Pero había algo que no había cambiado.


Él seguía siendo él.


Así que no sentí miedo.


No sentí rechazo.


Solo me acerqué y lo abracé.


Quizá él esperaba que me alejara.


Quizá pensaba que después de conocer la verdad ya no podría quererlo.


Pero yo no necesitaba que volviera a convertirse en humano.


No necesitaba su rostro.


No necesitaba que fuera hermoso.


Solo necesitaba saber que seguía siendo la misma persona de la que me había enamorado.


Y lo era.


—No me importa qué forma tengas —le dije—. Yo te quiero así.


Alex la miró, como si todavía no pudiera creerlo.


—¿De verdad no te importa?


Ella negó con la cabeza.


Él sonrió.


—Entonces, por primera vez… no tengo que esconderme.


Por un instante, no existieron dos especies.


No existieron secretos.


No existieron reglas.


Solo estábamos nosotros.


Aunque, siendo completamente honesta, probablemente habría necesitado un pequeño período de adaptación a eso de tener un novio extraterrestre y, además, pegajoso.


Pero podía acostumbrarme.


Porque lo amaba.


Y pensé que eso sería suficiente.


Me equivoqué.


Poco después, Alex desapareció.


No tuve tiempo de entender qué estaba pasando.


No tuve tiempo de despedirme como quería.


Simplemente se fue.


Y aunque una parte de mí pensaba que había regresado a su planeta, otra parte no podía dejar de preguntarse por qué.


Quizá había reglas que yo desconocía.


Quizá nuestra relación nunca debió existir.


Quizá alguien había descubierto nuestro secreto.


Pero había algo que sí sabía.


Si alguna vez volvía a encontrarlo, no importaría qué apariencia tuviera.


Podría ser diferente.


Podría ser irreconocible para cualquier otra persona.


Podría volver a ser aquella criatura extraña, pelona y pegajosa que definitivamente no ganaría ningún concurso de belleza.


Yo lo reconocería.


Porque no me había enamorado de su forma.


Me había enamorado de él.


No importa qué forma tenga.


Sigue siendo él.


Puede que para algunas personas estas historias sean extrañas, quizá incluso un poco absurdas. Pero para mí, cada una guarda algo especial: un pequeño pedazo de un mundo que alguna vez existió mientras dormía.


Y ahora quiero compartirlo contigo.


— La Soñadora Anónima 🌙