Prológo
Él Omega corría por su vida, asustado y débil trataba de correr por el húmedo y lúgubre bosque, pensando en lo que había hecho, cometió un error era en todo lo que podía pensar, no debió hacerlo, pero fue tan miserable que no tuvo elección se convenció asimismo tratando de justificarse.
Él Omega no tenía familia, su padre había muerto por una enfermedad venérea y su papá lo había abandonado al nacer al saber que era un Cambiaformas lobo, estaba solo, no tenía a nadie, así que nadie lloraría su muerte.
Era Huérfano....
Había sufrido mucho desde que su padre falleció, estaba tan desesperado por su vida que cometió una locura, se arrepentía, pero de nada servía, sólo le quedaba huir como él cobarde y débil Omega que había sido siempre, tal vez debió pensárselo más veces antes de haber aceptado la propuesta, pero tenía que aceptar que estuvo muy abrumado por tal propuesta, fue ingenuo no pensó en las consecuencias y ahora pagaría por ello.
Había sido víctima de violencia, humillación, despreció y burlas, lo habían maltrato y mirado con repugnancia y sin piedad alguna.
No tenía ningún motivo por el cual seguir sobreviviendo en este mundo pero aún así no quería morir aunque la vida había sido una perra con él.
Él Omega no sabía porque, pero quería vivir...
No era querido y no tenía a nadie....
Estaba solo...a pesar de ello, el omega no deseaba la muerte como otros, odiaba la vida eso si, estaba harta de ella, la aborrecía, tampoco le tenía miedo a la muerte, solo esperaba que ella viniera por él, solo quería una buena vida...
Quería una familia, quería sentirse especial, quería ser amado por alguien, quería ser tratado con cariño, quería ser feliz, cosas que nunca había logrado.
Había estado siempre solo, nadie se había dado cuenta de su desaparición repentina.
Así que tampoco se daría cuenta de su muerte.
Cazadores….
Personas horribles que mataban sin piedad, cazaban a su especie como si fueran monstruos, abominaciones de la naturaleza, tal vez eran diferentes, pero no eran malos al menos no él.
Oyó como los cazadores gritaban alterados por el bosque, tenía miedo...
Su boca estaba reseca, tenía sed y hambre no había comido en días, temblaba de miedo y frío, no sabía cual de las dos sensaciones era la que más sentía en esos momentos, pero de algo estaba seguro, iba morir, corría todo lo que sus largas piernas podían darle, era doloroso ya que tenía heridas en ellas, sentía que en cualquier momento se desmayaría, había tropezado un centenar de veces a causa de su mala visión ya que sus ojos estaban llenos de lágrimas y su cara estaba húmeda de tanto llorar.
Tropezó de nuevo, escuchó como los perros de los cazadores ladraban y gruñían, olfateó el aire estaban cerca, intentó de levantarse, pero sus piernas ya no respondían, observó como las ramas y hojas de los árboles se movían inquietas, el viento se volvía más helado, había empezado a llover, un escalofrío le recorrió el cuerpo y trató de levantarse de nuevo, pero perdió el equilibrio al segundo, miró sus débiles y destrozadas piernas, estaba cansado había corrido por horas, gimió de dolor mientras trataba de recuperar el aliento.
Escuchó un aullido grave y peligroso, desesperado trato de levantarse de nuevo pero no pudo, Sí moriría...
Luego todo se volvió negro.








