10/agosto/2019
He decidido empezar a escribirte, en realidad no es la primera carta que te escribo, la que tienes es la primera, hay otra escondida en una de mis historias, fue un poco complicado que la carta encajara en la historia, pero lo logré.
Mi necesidad insaciable de escribirte se verá cumplida por aquí, por medio de una plataforma donde si alguna vez me animo podrás leer esto, si no, esto quedará en el olvido.
Desde que te fuiste no he dejado de pensar en ti, lo sé porque leo mucho, escribo mucho, lloro mucho, duermo poco, me espero a la 1 am para darte los buenos días, a veces nada más los ves, lo cual a veces me mata, pero para evitar eso, leo o escribo. No tienes idea de cuanto me haces falta, me he enamorado horriblemente de ti y no me siento correspondida.
Debí haberte besado cuando tuve oportunidad, pero mi cobardía me impidió saborear esos labios que tanto me han tentado.
Un día le dije a Jona que estaría dispuesta a esperarte todo este año, y estoy segura que si me quisieras como yo a ti, me sería suficiente, pero esto duele, todos los días se hace añicos mi corazón, todos los días siento que debí de haber quedado, que debí estar allí, A tu lado.
Descargue un juego en el celular, solitario, mantiene mi mente ocupada.
El otro día me desespero no tener nada que hacer, me di cuenta que cuando no hago nada mi mente empieza a pensar en tantas cosas, en cosas que no existen, en hubieras que no llegarán, en heridas que no han cerrado del todo, pero como te dije en mi carta secreta entre la historia, tu eres el único hubiera que en verdad me hubiera gustado que pasará.
Me haces mucha falta Conejito.








