Capítulo 3 — Lo que Camila sabía
—¿Desde cuándo? —preguntó Valeria.
Mateo bajó la mirada.
—Desde hace dos años.
Valeria sintió que el pecho se le cerraba.
—¿Dos años? ¿Y durante todo ese tiempo ella sabía que existía?
—Sí.
—¿Y tú permitiste que lo supiera?
—No fue así.
—Entonces explícame cómo fue.
Mateo respiró profundamente.
—Camila me descubrió por casualidad. Encontró unas fotografías nuestras y comenzó a investigar.
—¿Y qué hizo?
—Me enfrentó.
—¿Y tú qué le dijiste?
—Que te amaba.
Valeria sintió un dolor extraño al escucharlo.
—¿Y ella qué respondió?
—Que nunca iba a permitir que yo estuviera contigo.
—¿Por qué?
Mateo permaneció callado.
—Mateo, dime por qué.
—Porque nuestro matrimonio no terminó como te conté.
Valeria frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir?
—Camila y yo no nos separamos porque dejáramos de amarnos.
Aquellas palabras le dolieron más de lo que esperaba.
—Entonces todavía la amas.
—No.
—Pero acabas de decir...
—Te estoy diciendo que no la amo. Lo que ocurrió fue diferente.
Valeria cruzó los brazos.
—Quiero saberlo todo.
Mateo la miró fijamente.
—Hace seis años, Camila descubrió que estaba embarazada.
Valeria se quedó inmóvil.
—¿Embarazada?
—Sí.
—¿Y el bebé?
Mateo tragó saliva.
—Lo perdió.
Por unos segundos, Valeria no supo qué decir.
—Lo siento.
—Después de eso, nuestra relación cambió. Ella nunca volvió a ser la misma.
—Eso no explica por qué sigues casado.
—Porque después de perder al bebé, Camila sufrió mucho. Intenté ayudarla, pero con el tiempo nos convertimos en dos desconocidos viviendo bajo el mismo techo.
Valeria sintió una mezcla de tristeza y rabia.
—¿Y entonces aparecí yo?
—Sí.
—¿Me amaste desde el principio?
Mateo asintió.
—Pero nunca tuve el valor de cerrar completamente mi pasado.
Valeria negó con la cabeza.
—No me mentiste por miedo a perderme. Me mentiste porque querías tener las dos vidas.
—No.
—Entonces demuéstramelo.
Mateo sacó su teléfono.
—¿Qué haces?
—Voy a llamar a Camila.
Valeria lo miró sorprendida.
—¿Ahora?
—Sí.
Marcó el número.
Después de varios tonos, Camila respondió.
—¿Mateo?
Él puso el teléfono en altavoz.
—Camila, Valeria está conmigo.
Hubo silencio.
Entonces la voz de Camila cambió.
—¿Por fin se lo dijiste?
Valeria sintió un escalofrío.
—Quiero saber la verdad.
Camila soltó una respiración temblorosa.
—Entonces pregúntale a Mateo por qué nunca te contó quién era yo antes de conocerlo.
Valeria miró a Mateo.
—¿Quién eras?
Camila respondió antes que él:
—Yo era la mujer que él prometió amar para siempre.
La llamada terminó.
Valeria se quedó mirando a Mateo.
—¿Qué significa eso?
Mateo no respondió.
Y por primera vez, Valeria comprendió que quizá la historia de su matrimonio escondía algo mucho más profundo de lo que había imaginado.








