Capitulo 1:La Huida
La historia de Alethea, una joven con un destino especial, comienza en un bosque oscuro y misterioso. La luna llena brillaba en el cielo, proyectando sombras inquietantes en los árboles. El viento susurraba secretos, y Alethea se sintió como si estuviera siendo llamada por algo.
"¿Dónde estoy?", me pregunté, mi voz apenas audible sobre el sonido de mis propios pasos. "¿Por qué tuve que huir? ¿Qué está pasando?"
Me sentí como si estuviera corriendo durante horas, pero no podía parar. No sabía qué estaba pasando, ni por qué tenía que huir. Solo sabía que tenía que seguir adelante.
"¿Qué está pasando?", me pregunté, mi voz llena de confusión y miedo. "¿Por qué tengo que huir?"
De repente, escuché un ruido detrás de mí. Me detuve en seco, conteniendo la respiración. El ruido se detuvo también. Me giré lentamente, mirando hacia la oscuridad con ojos grandes y asustados.
"¿Quién está ahí?", pregunté, mi voz temblando ligeramente. "¿Hay alguien ahí?"
No hubo respuesta. Con un suspiro, continué corriendo. No podía permitirse el lujo de detenerme ahora. Tenía que encontrar un lugar seguro para pasar la noche. La luna estaba empezando a iluminar el bosque, y vi una luz en la distancia.¿Qué es eso?", me pregunté, acelerando el paso. "¿Un refugio? ¿Un lugar seguro? ¿Será que puedo encontrar ayuda allí?"
Al acercarme, vi que era una cabaña pequeña y acogedora. La chimenea estaba apagada, pero había un olor a leña quemada que me hizo sentir segura. Me acerqué a la puerta y la abrí lentamente
"Dentro está oscuro", pensé, "pero al menos parece seguro. ¿Será que puedo encontrar algo de comida y refugio aquí?"
Dentro, la cabaña estaba oscura y silenciosa. Me moví con cuidado, buscando una fuente de luz. Encontré una lámpara de aceite en la mesa y la encendí, iluminando la habitación con una luz cálida.
"¡Esto es perfecto!", exclamé, sintiendo un alivio momentáneo. "Puedo quedarme aquí por un rato. ¿Será que puedo encontrar algo de comida y agua también?"
La cabaña estaba llena de objetos útiles: comida, agua, herramientas. Me sentí aliviada y agradecida. Encontré un bol de sopa fría en la cocina y me la comí con ansia.
"Mmm, esto es delicioso", pensé, saboreando la comida. "Me alegra haber encontrado este lugar. ¿Quién vivía aquí? ¿Y por qué se fue?"
Después de comer, subí las escaleras y encontré un dormitorio pequeño y acogedor. La cama estaba hecha, y había un libro abierto en la mesita de noche. Me acerqué a la cama y miré el libro. Era un diario, escrito en una letra que no reconocía. Las páginas estaban llenas de notas y dibujos de plantas y animales del bosque."¿Qué es esto?", me pregunté, hojeando el diario. "¿Un diario? ¿De quién? ¿Será que puedo encontrar alguna respuesta aquí?"
De repente, vi un dibujo de un dragón, y debajo del dibujo, una nota que decía: "No te acerques a él". Me sentí un escalofrío recorrer mi espalda. ¿Qué significaba eso? ¿Estaba en peligro?
"¿Qué está pasando?", me pregunté, sintiendo un miedo creciente. "¿Qué tiene que ver este dragón con todo esto? ¿Será que estoy en peligro?"
De repente, escuché un ruido en la planta baja. Sonaba como si alguien estuviera moviendo cosas en la cocina. Me quedé quieta, conteniendo la respiración. ¿Había alguien más en la cabaña?
"¿Quién está ahí?", pregunté, mi voz temblando ligeramente. "¿Hay alguien ahí?"
La puerta se abrió, y un hombre alto y atractivo entró en la habitación. Me miró con una mirada intensa en sus ojos.
"Soy Kael", dijo, su voz profunda y resonante. "Y tú eres Alethea, la princesa del bosque".
Me sentí confundida. "¿Cómo sabes mi nombre?", pregunté, tratando de mantener la distancia entre nosotros. "¿Qué quieres de mí?"
Kael sonrió, y su mirada se volvió más intensa. "Te he estado vigilando", respondió. "Sabía que vendrías aquí. Has estado huyendo de tu destino durante mucho tiempo".
Me sentí un escalofrío recorrer mi espalda. "¿Qué destino?", pregunté, mi voz apenas audible. "¿De qué estás hablando?"Kael se acercó a mí, su mirada fija en la mía. "El destino de romper la maldición que ha estado afectando al bosque", respondió. "Tú eres la clave para salvar este lugar".
Me sentí abrumada por la revelación. ¿Cómo podía ser yo la clave para salvar el bosque? ¿Qué poderes tenía que nadie más sabía?
"¿Qué quieres decir?", pregunté, mi voz llena de emoción y curiosidad. "¿Cómo puedo ser la clave para salvar el bosque?"
Kael sonrió de nuevo, y esta vez, su sonrisa fue más amplia. "Ven conmigo, Alethea", dijo. "Te mostraré el camino".
Me sentí un poco asustada, pero también determinada. "¿Qué pasa si no quiero ir?", pregunté, mi voz firme a pesar del miedo que sentía.
Kael se acercó a la puerta. "No tienes elección, Alethea", dijo. "Tu destino está ligado al mío. Y juntos, podemos salvar este bosque".
Me sentí como si estuviera al borde de un abismo, y no sabía qué había al otro lado.








