Capítulo 1
La condición humana: Entre la gratitud y la duda
Hablar de la salud, de la pérdida y de la fragilidad del cuerpo es adentrarse en el territorio donde el ser humano se muestra más real, más despojado de máscaras.
En este recorrido de la vida, ningún camino es plano. En algún punto del trayecto, a todos nos toca atravesar la tormenta. Es allí donde nacen las preguntas más profundas: hay momentos en que el alma se llena de una gratitud infinita por el milagro de un día más, por una tregua en el dolor o por las manos de quienes nos cuidan. Pero también hay días oscuros donde la fe se quiebra, donde la rabia nos domina y el corazón le clama al cielo con un desgarrador: «¿Por qué yo? ¿Por qué mi ser amado? ¿Por qué tenemos que sufrir esto?».
Cuestionar, sentir rabia, amar, agradecer y resignarse no son señales de debilidad ni de falta de fe; son, sencillamente, la prueba de que estamos vivos. Son las etapas inevitables de la experiencia humana que cada individuo, tarde o temprano, habrá de experimentar en su propio cuerpo o en el de alguien a quien ama.
Estos relatos no buscan juzgar las reacciones ante el dolor, sino abrazarlas. Son un espejo de lo que sentimos en la penumbra de una sala de espera, en la soledad de una cama de hospital o ante el vacío de un adiós. Porque en el fondo, tanto el rezo de agradecimiento como el grito de protesta al cielo nacen del mismo lugar: del inmenso deseo de amar, de sanar y de trascender.








