Prólogo
Mi historia no es como todas. Ser un vampiro siendo joven, en una época donde la tecnología mantiene a la gente con la mirada fija en una pantalla y donde noticias como la existencia de vampiros —o de cualquier otro ser mitológico— ya no sorprenden a nadie, hace que mi historia sea todavía más extraña.
Sin duda, esto los hará reflexionar o, mínimo, espero que mi historia llegue a ojos y oídos de mucha gente.
Mis padres, obvio, no saben que soy un vampiro. Son de la vieja escuela, tanto que están haciendo lo posible por ingresarme a mí al IMSS, o el Seguro Social, para los que no entiendan. A mi edad, siendo un vampiro, trabajar cerca de donde hay bancos de sangre no puede ser tan malo. Lo malo es que trabajaría ahí de por vida. ¿Se imaginan a un vampiro trabajando en el Seguro Social durante toda su vida? Décadas… incluso siglos, viendo envejecer a todos menos a él. Es algo que no me emociona, la verdad, pero, después de lo que viví, un tiempo con calma me ayudaría… supongo…








