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La cena estaba servida, Jimin sentía que aquél era el momento perfecto para decirle a su alfa lo que más deseaba en el mundo.
Cheolsu entró por la puerta principal, quitó sus zapatos y dejo su maletín a un lado de la entrada, aflojo su corbata y caminó hacia la sala de la mansión.
─ Jimin, he llegado.
Se escuchó la voz desde la sala. Jimin, muy sonriente, salió de la cocina en busca de su alfa. Al estar frente a él, lo abrazó con el amor que siempre le demostraba y le ayudó a deshacerse de su saco de trabajo.
─ Te extrañé mucho, Alfa. ¿Qué tal el trabajo? ¿Comiste bien?
Cheolsu asintió, dejando un casto beso en los labios del omega. Las mejillas de Jimin se tiñeron de aquel bello carmesí, difuminándose por sus mejillas y pintando sus ojeras. Signo de que se encontraba tímido.
─ El día en la empresa estuvo calmado, pero por suerte los inversionistas aceptaron mi propuesta. Pronto estará a la venta un nuevo modelo de Samsung, sin duda a la gente le encantará.
─ ¡Mi vida, eso son muy buenas noticias! Me alegra que todo esté yendo perfecto en la empresa.
─ Sí, sin duda con este esfuerzo pronto alcanzaré el ascenso que tanto deseo.
Jimin asintió.
─ Has dejado toda tu vida desde que salimos de la universidad en esa empresa, sin duda mereces un ascenso.
Cheolsu sonrió.
─ ¿Qué cenaremos? Muero de hambre.
─ ¡Oh! He cocinado Soondubu Jigae, con mucho picante y mariscos, tal y como te encanta.
─ Uhm, muero por probar ese delicioso platillo.
El omega, sonriente, tomo la mano del alfa y lo llevó hacia el comedor, donde yacía la comida en la mesa con los platos esperando a ser llenados de la cena.
Cheolsu se sentó y fue Jimin quien se encargó en servir la comida. Le dio una porción considerable a su esposo y sirvió un poco para él mismo, tomando asiento frente a su alfa al terminar.
Cheolsu degusto el platillo frente a él y lo disfrutó como siempre, el sazón que Jimin tenía no se comparaba con el de ni uno y eso jamás lo negaría. Jimin, por su parte, se mantuvo en silencio todo el tiempo, comiendo despacio mientras buscaba el momento indicado para iniciar la conversación con su esposo.
Aclaró su garganta. Cheolsu lo miró.
─ Estuve pensando... que sería lindo tener cachorros en casa, ¿no lo crees?
Cheolsu dejó de comer.
Jimin no despegó su mirada de su platillo de comida, temeroso de cual sería la reacción de su esposo ante tal confesión. Cheolsu se mantuvo en silencio por varios minutos, los cuales para Jimin fueron eternos, pero fue ignorado por él al seguir con su platillo.
Jimin alzó la vista, viendo que Cheolsu no le prestó atención a lo que él llevaba semanas tratando de decir.
─ ¿No dirás nada?
Cheolsu se alzo de hombros.
─ No tengo mucho que decir.
Jimin jadeo sorprendido.
─ Cheolsu, quiero formar una familia contigo, ¿eso no te alegra?
─ Yo no quiero hijos, Jimin.
Oh...
El pecho de Jimin se contrajo, sintiendo como la frialdad en las palabras de su esposo lo lastimaban como si fueran un puñal. Jimin no había pensado en aquella opción, tal vez, en su cabeza albergaba la idea de que el alfa también deseaba tener cachorros corriendo por toda la casa, riendo y jugando con ellos dos.
Pero, al parecer esos no eran los sueños del alfa.
Jimin asintió sin decir más, viendo nuevamente su plato ya sin nada de apetito.
─ Si quieres hijos, podemos ir a un consultorio a que te practiquen algo o te ayuden, pero yo no quiero tener hijos.
《Si tan solo te callaras.》 Pensó el rubio.
Pues cada palabra solo lo hacía sentir peor.
─ ¿Estás seguro? Tal vez, podemos ir al consultorio para poder llevar a tu semilla dentro de mi con algún procedimiento si lo que no quieres es tener intimidad. Te prometo que no es eso lo que busco, solo deseo form-
─ No quiero hijos y no quiero tener intimidad contigo, ¿okey? Si quieres hijos iremos a un consultorio mañana a primera hora y que te hagan lo que sea necesario. ¿Entendido? ─Jimin bajó la mirada.─ ¿Lo entiendes, Jimin?
─ Lo entiendo, alfa. ─Susurró.
Acomodó su suéter de red color blanco, aquel que cubría hasta sus manos por lo largas que eran las mangas, cubriendo también parte de su cintura y piernas. Jimin era amante de la ropa Dior y su esposo le cumplía cada “capricho” comprando todo lo que a él le gustaba.
Pero a veces, no todo lo material lo hacía sentir amado, también necesitaba sentirse escuchado y sentir que no estaba solo en aquella mansión.
Se miró al espejo y acarició su vientre, aquel en el que tantas veces soñó tener bebés gestándose. Bebés que también quería que fueran de su alfa.
─ ¿Estás listo?
Cheolsu entró a la habitación acomodando su Rolex en su muñeca. Jimin, con rapidez bajó sus manos de su vientre y asintió cabizbajo, no estaba muy emocionado con la cita, pues sabía que su esposo no deseaba lo que él sí.
Y eso lo hacía sentir más vacío que de costumbre.
─ Entonces apúrate, la cita es a las nueve y yo tengo permiso en el trabajo hasta las diez. Los doctores no tienen tu tiempo, y yo mucho menos.
Jimin volvió a asentir, realmente no tenía ni ánimos para discutir.
El viaje hacia el hospital fue silencioso, Cheolsu nunca colocaba música a la hora de conducir y las pláticas tampoco eran lo suyo. Jimin tampoco tenía un celular para distraerse camino a la cita, pues Cheolsu le dijo que tener celulares era una perdida de tiempo y falta de confianza en la relación. Que los celulares corrompían relaciones y los llevaban a tal grado de peleas o rupturas.
Claro, esa regla aplicaba sólo para Jimin.
Jimin no sabía desde cuando su relación se había convertido en eso, en él siendo un simple omega de casa que servía a su alfa, el cual no tenía ni siquiera un aparato para pasar el tiempo. Ya tenía cinco años viviendo con el castaño y desde el año cero la relación había sido así. Tal vez, todo empezó a cambiar desde que fueron novios.
O tal vez lo suyo con Cheolsu jamás fue hermoso.
─ Park Jimin.
─ Aquí.
Se puso de pie y observó a Cheolsu perdido en su celular.
─ El doctor Jeon lo espera.
Jimin asintió con una sonrisa y volvió su vista a Cheolsu.
─ Debemos entrar.
El castaño, con poco interés, fue detrás del rubio.
─ Buen día. ─Susurra el rubio, viendo al doctor entrar con una taza de café.
─ Buen día, ¿a qué se debe su visita?
Jeon tomó asiento, colocó su taza a un lado y cruzó sus manos frente a ellos, sonrió viendo a la pareja, analizando tanto al alfa, como al omega.
─ Bueno, venimos porque mi omega desea tener cachorros.
Jeon asintió, tomando los documentos que previamente le habían brindado, el historial del omega y la documentación del alfa.
─ ¿Y tienen algún problema con la gestación?
Jimin bajó la mirada.
─ Claro que no, doctor. Yo hace unos años me hice unos exámenes y salí perfectamente bien en todo. La situación es qué...
El celular del alfa sonó, interrumpiendo la cita. Jeon observó al alfa con un semblante neutro, rozando al enfado por el poco interés y respeto ante la visita. El alfa, sin preguntar contestó su celular, levantándose de su asiento para caminar unos cuantos pasos del escritorio. Cruzó unas dos que tres palabras con el remitente y colgó.
─ Jimin, debo irme.
Jimin lo miró confundido, y a la vez decepcionado con su alfa.
─ Pero, dijiste que tenías hasta las diez, aún no es hora y estamos a mitad de la cita. ─Frunció el ceño, no creyendo que su alfa pudiera ser tan estúpido.
─ Me acaba de llamar Melanie, dijo que hay un inconveniente y debo regresar ya. De cualquier manera, lo que harás aquí no tiene nada que ver conmigo, así que continua. ─Miró al doctor.─ Feliz día.
Y sin más, se marchó.
Jungkook frunció el ceño confundido, pero poca atención le prestó al alfa y se centró en su totalidad en el omega. Este se veía más decaído que cuando llegó, notándose hasta por sus poros que la actitud del alfa venía afectando lo desde yace mucho tiempo.
─ Problemas maritales, eh. ─ Tomo los documentos y los golpeo contra la mesa con precaución.
Jimin suspiró.
─ Siempre es lo mismo con él, nunca se interesa en el hogar y ahora que le dije que quería cachorros, se interesa menos.
─ Es una lástima, eres un omega demasiado lindo como para estar con un patán como él.
Jimin analizó las palabras del doctor. Le había llamado lindo, hacia mucho tiempo que Cheolsu no le daba algún cumplido. Quizás desde que se hicieron novios no escuchaba algo como aquello.
─ Q-qué dice, doctor, no es para tanto...
─ Oh, ¿hasta te ha hecho sentir insuficiente? Que descaro, es imposible que digas eso. Mírate, eres el omega deseado de muchos alfas solteros... como yo. ─Susurró, sin despegarle la mirada de encima al rubio.
Jimin entonces sintió sus mejillas arder, los comentarios del alfa empezaban a ponerlo nervioso, y dejos de molestarlo, lo hacían sentir una sensación extraña en su bajo vientre.
¿Las famosas mariposas, tal vez?
Aclaró su garganta, tratando de alejar todos aquellos sentimientos y nerviosismo que en él había, tratando de volver al inicio. Al porqué de su visita.
─ Dígame, doctor. ¿Cómo puedo tener cachorros sin mi alfa?
Jeon alzó la ceja.
─ Usted sabe perfectamente cómo. Yo puedo ayudarlo.
─ ¿E-eh? ─Jimin se atoró con su propia saliva, interpretando de mala manera las palabras del alfa.─ ¿C-cómo pretende ayudarme?
Una sonrisa se formó en los labios de alfa. Se puso de pie, le dio un pequeño sorbo a su café y caminó hacia la camilla.
─ Soy ginecólogo, ¿se le olvida? Estoy para ayudar a mis pacientes a concebir son procesos costosos. ─Miró a Jimin de pies a cabeza.─ O puedo ayudarlo físicamente.
Jimin se puso de pie, yendo a paso lento hacia el alfa.
─ ¿Y cómo sería ayudarme físicamente? No estoy comprendiendo.
La inocencia en el omega hizo que algo despertara en el interior del alfa. No pensaba aprovecharse del omega, pero sin duda le daría una ayudadita para que él mismo cediera.
─ Se nota que tu alfa no te presta la atención que mereces, y es una pena que tengas que venir a mi teniendo a un alfa. ─Se deshizo de su bata con lentitud, ante la atenta mirada del omega.─ Pero claro, yo no me quejo en lo absoluto de las malas decisiones de él.
El rubio desvío su mirada, la bata lograba ocultar lo marcada que le quedaba aquella camisa color azul pastel del uniforme al doctor. Ahora podía ver lo bien trabajado que estaba su cuerpo y el como se marcaban partes que no debía ver.
─ Dígame como puede ayudarme, doctor. En serio, yo deseo tener cachorros. ─Jimin mordió su labio en un acto de nerviosismo. Sabía el peso de sus palabras, pero aún así no las detuvo.
¿Se miraría muy mal de su parte si se entrega de una manera poco decente al ginecólogo frente a él?
─ Puedo ayudarte todo lo que desees, solamente debes de darme el permiso para yo poder invadir tu interior con mis aparatos.
Jeon humedeció lentamente sus labios, mientras se acercaba con lentitud al pequeño cuerpo del rubio, observando fijamente los labios del contrario, aquellos carnosos que desde que entró al consultorio deseaba probar. Jimin, por su parte, bajó la mirada, sintiéndose intimidado por el tamaño del alfa. Tal cercanía le hacía quedar sin aliento, y lo ponía más nervioso que cuando entró y sintió la mirada del alfa justo sobre él.
─ ¿S-sus aparatos?
Llevó sus manos hacia los hombros del alfa, justo la momento en que las manos del contrario abrazaron su cintura, acercando lo más a su cuerpo para sentir más de cerca el calor que emanaba de él. Jimin mordió su labio inferior, pues pudo sentir el bulto que yacía palpitante entre los pantalones del alfa.
Alzó su cabeza, conectando su mirada con la profunda mirada que le brindaba el pelinegro. Aquél sonrió con diversión, logrando ver a través de los ojos color miel del omega como luchaba consigo mismo en su interior.
En si debía aceptar la propuesta o si debía salir corriendo de aquel consultorio.
La lucha era dura, más teniendo en cuenta que en lo que llevaba de casado solo había tenido intimidad dos veces, y esas dos veces fue él el que terminó haciendo todo el trabajo para poder llegar a su climax.
Esta vez él no debía hacer nada, pues se notaba que el alfa era de los que le gustaba dominar.
Observó todo el consultorio con lentitud, buscando algo que le diera señal de que debía irse, pero no había nada, así que lo decidió. Se colocó de puntillas y susurró cerca de los labios del alfa.
─ Ayúdeme a tener mis cachorros...

─ Uhm...
Echó la cabeza hacia atrás, sintiendo como los dedos del alfa jugaban en su interior con rapidez. Aquellos eran largos y lograban tocar lugares donde ni el miembro de Cheolsu lograban tocar. Jeon le estaba preparando de una manera tan deliciosa que ni en sus mejores celos había logrado sentir.
El alfa era ágil con sus movimientos, profanaba al omega con sus dedos mientras le besaba la parte interna de sus rellenos muslos, ocasionando leves espasmos por parte del rubio ante la sensibilidad de la zona.
─ D-doctor, uhm... quiero, quiero sentirlo.
El omega jadeo, necesitado de más contacto. Pero el alfa tenía otro planes.
─ No tan rápido, rubiecito, necesito examinar muy bien tu cuerpo para saber si eres acto para tener cachorros.
Aquellas palabras confundieron al omega.
─ ¿Y cómo hará es... ¡A-ah!
Llevó su mano derecha hacia su boca para tratar de callar el gemido que se quiso escapar desde lo más profundo de su garganta, mientras que con la otra mano sujetaba las hebras oscuras del alfa, buscando soporte alguno.
El azabache se prendió con afán en uno de los pezones del rubio, succionando y mordiendo como si su vida dependiera de ello. Llevó su mano libre hacia el otro pezon y comenzó a apretarlo, a la vez que amasaba la zona bajo su palma. Los movimientos en el interior del omega no se detenían, cada vez estaba mucho más lubricada la entrada y eso le daba buenas señales a Jeon.
El omega lo estaba disfrutando.
Jimin se sentía en las nubes. Ser estimulado por dos zonas a la misma vez lo hacía sentir tan deseado, como si él era lo único que existía para el alfa.
Aquél alfa le estaba haciendo sentir lo que cinco años de matrimonio jamás lo hicieron sentir; se sentía vivo y lleno deseo.
─ D-doctor...
─ Dime Jungkook.
─ Jungkook-ah... y-yo... yo lo necesito.
Las mejillas del omega estaban coloradas, su frente empezaba a brillar a causa de las pequeñas gotas de sudor que se estaban instalando en ella y sus pezones dolían, el alfa había succionado demasiado que ya habían pequeños hematomas a causa de las mordidas.
Jungkook gozó con la vista que tenía del omega, aquel jadeante y sonrojado, con las piernas abiertas ante él, hacía que su bulto vibrara aún más, pidiendo ser liberado para por fin entrar en aquella rosada y estrecha entrada que había hecho a sus dedos doler por lo apretada que estaba.
─ Primero debes atenderme antes de darte lo que tanto deseas.
Bajó el cierre de su pantalón y sacó un bulto ya erecto.
─ Ven, juega un poco y luego veré si tu interior está preparado para recibirme.
Jimin, embriagado por el aroma que desprendía el alfa, se bajo se la camilla con rapidez y se colocó de rodillas frente a él. Sin hacerlo esperar tomó la gran verga que frente a él estaba y empezó a atenderla.
Distraído, Comenzó a lamer todo el falo mientras le daba pequeñas caricias con ambas manos, con movimientos lentos empezó a masturbarlo mientras que su boca se centraba exclusivamente en el glande del alfa. La escaneo un poco y pudo ver los detalles de ésta; aquella tenía las venas marcadas, un grosor que sin duda lo haría gritar, y pequeños lunares que adornaban el falo. Acarició uno pequeño que había en la punta de la polla con su pulgar y luego introdujo lo que pudo en su cavidad bucal, logrando así sacarle un jadeo bajo al alfa.
Jeon se deshizo uno por uno de los botones de su camisa y la abrió en su totalidad, dejando a la vista los perfectos cuadros que Jimin había logrado ver marcados en la camisa. Aquello hizo lubricar más al omega.
El azabache tomó de los cabellos medianamente largos al omega y lo ayudó a chupar más rápido su extensión, mientras que de su bóxer sacaba algo más que dejaría sin aliento al omega.
Jimin abrió sus ojos y miró directamente al alfa mientras seguía en su labor, pero algo empezó a golpear en su barbilla, algo que lo hizo sacar el miembro de su boca para observar bien la zona.
─ ¿Q-que mierd...
─ Atiéndelas a las dos, sino no voy a follarte.
¿Las dos? Eso debía ser una jodida broma.
Observó las dos jodidas pollas frente a él y su alma abandonó su cuerpo. Aquellas eran grandes, del mismo tamaño y grosor, ¿y el alfa creía que las atendería ambas a la vez? Pues estaba pendejo.
─ Ni de broma meto esas dos bestias a mi boca.
Dijo en un hilo de voz, tratando de levantarse del piso, pero el alfa se lo impidió. Lo obligó a mantenerse de rodillas y con un agarre seguro en el cabello del rubio lo hizo volver a chupar ahora sus dos pollas.
─ Te dije que las atendieras, no te pregunté si querías hacerlo.
Jimin viró sus ojos, sintiendo como las dos pollas en su boca no lo dejaban ni respirar. Trató de detener las embestidas del alfa para poder recuperar el aliento, pero aquel solo le observaba divertido desde arriba. Su boca empezó a doler, y juraba sentir como sus comisuras se rasgaban ante tal brusca introducción.
Cuando el alfa creyó que era suficiente, las sacó.
El omega tosió con dificultad, ya sin aliento, sintiendo como empezaba a perder la conciencia al respirar tan poco. Alzó la vista hacia el alfa, este solamente lo alzó como si fuera una simple pluma y lo arrecostó nuevamente en la camilla, en la cual previamente lo había preparado.
Jimin trató de levantarse, temeroso de que el alfa fuerza capaz de introducirlas ambas a la vez, pero nuevamente el alfa se lo impidió.
Jungkook se escabullo entre las piernas del rubio y empezó a rozar sus pollas con desesperación en la ya muy humedecida entrada. Tomo al omega de la cabeza con ambas manos y lo besó.
No era un beso dulce y calmado, no, era un beso lleno de muchas emociones. Era un beso desordenado, en donde la coordinación no estaba de su lado y en el cual había una lucha constante por quien llevaría el control. Ganó Jungkook.
Introdujo su lengua sin permiso alguno y empezó a juguetear con la contraria, invadiendo la cavidad de Jimin hasta hacerlo jadear de placer. Su entrada estaba demasiado sensible y si seguían con aquél ritmo jodidamente se vendría en ese mismo instante.
─ Ya, por favor, alfa... ya.
Le mordió el labio inferior, sacándole un gruñido al alfa. Aquél, lejos de molestarse, solamente se excito aún más, introduciendo así su miembro inferior en el interior del omega, sintiendo por fin la calidez de este.
Ambos soltaron un gemido, Jimin sintió tan deliciosa aquella suavidad con la que el alfa había entrado en él y con la cuál se estaba moviendo en esos momentos. Jungkook no era tonto, él deseaba partir en dos a punta de embestidas al rubio, pero por la estrechez del rubio sabía que casi nunca tenía intimidad, así que decidió ir por encima de su deseo con tal de no lastimarlo.
Distrajo al rubio con besos, con caricias en sus pezones para que olvidara por un instante que constaba de dos pollas. Lo logró, Jimin poco a poco empezó a moverse más con tal de sentir más profundo al pelinegro.
Llevó ambas manos hacia abajo y sujeto el miembro superior junto con su miembro para empezar a antenderlos a ambos, mientras la otra polla del alfa se encargaba de profanar su interior.
─ A-agh...
Las embestidas fueron las rápidas y bruscas, tocando frecuentemente su próstata haciéndolo delirar entre gemidos que eran ahogados por los dedos del alfa, aquellos que chupaba mientras sentía los movimientos de Jungkook en su interior.
Jeon sujetaba con firmeza una de las piernas del rubio, mientras la otra reposaba en uno de sus hombros. Todas las prendas habían pasado a segundo plano, pues la tela le impedía moverse con la libertad que deseaba. Observaba gustoso como Jimin recibía cada una de sus embestidas, como su polla entraba y salía del interior del rubio sin problema alguno.
Pero quería más... necesitaba más...
Detuvo sus embestidas y con un movimiento paso de tener a Jimin con las piernas abiertas ante él a tenerlo boca abajo en la camilla. El rubio no entendía muy bien, pues estaba demasiado embriagado con la situación como para analizar lo que el alfa quería hacer, pero sentir como la otra polla se frotaba en su entrada volvió en sí.
─ D-dolerá, espera.
Llevó su mano hacia el abdomen de azabache, pero Jungkook la retiró y en su lugar la sujeto en la espalda baja del rubio. Con la mano libre obligó al rubio al subir una de sus piernas a la camilla, dejándolo en una posición muy sugerente.
Volvió a frotar sus dos pollas y ahora con lentitud empezó a introducirla, logrando que Jimin arqueara su espalda en señal de que la presión le causaba algo de molestia.
─ ¡A-alfa, m-más lento!
Mordió su labio con fuerza, sintiendo como de sus ojos empezaban a brotar pequeñas lágrimas. No le dolía, pero sí estaba aquella incomodidad de jamás haber recibido dos a la misma vez.
─ Relájate, ya casi entran.
Susurró, dejando ambas pollas introducidas hasta la mitad. Le soltó la muñeca y acarició la espalda del rubio, como tratando de brindarle un poco de afecto para que sintiera menos dolor. Cosa que funcionó.
Jimin sonrió levemente, sintiendo como la calidez en las manos del alfa le hacían sentir nuevamente aquel cosquilleo en su vientre. No quería aceptarlo, pero el alfa le hacía sentir algo con tan solo un leve toque de sus manos.
Sintió como unos besos se empezaron a instalar en su columna vertebral, justo donde estaban las facetas de la luna tatuada. Joder, aquello lo hizo sentir mucho más querido.
Movió lentamente sus caderas, dándole señal al alfa de que podía moverse nuevamente. Jungkook, sin dejar de besar sus tatuajes comenzó a moverse con lentitud, aumentando la velocidad con cada embestida hasta llegar a apretar su fina cintura, como si con eso logrará callar el obsceno ruido que generaban sus pieles llenas de sudor con cada choque.
El omega ya no resistiría más, tener ambas pollas jodiéndole tan delicioso su interior le estaban nublando la vista y los pensamientos. Ya no podía decir nada, lo único que podía era balbucear el nombre del alfa entre gemidos mientras le pedía llenarlo. Deseaba ser llenado, deseaba llevar dentro de él los cachorros del alfa y formar el hogar que tanto había anhelado.
En su mente ya no habían pensamientos con nadie, ni con Cheolsu. En su mente habitaban solo los pensamientos de una vida llena de cachorros al lado del alfa que le estaba jodiendo el culo como nadie lo había hecho en ese maldito universo.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por las mordidas del alfa en su hombro y por las desesperadas embestidas que lo estaban partiendo. El alfa quería correrse y estaba seguro que deseaba anudarlo con las dos pollas.
Espera, ¿doble nudo?
Jimin abrió los ojos, pero supo ya era tarde cuando su interior empezó a agrandarse por los chorros de semen que Jungkook estaba expulsando dentro de él. Mordió la camilla, importándole poco que quedarán marcas en ella, quería callar el grito que se quiso escapar al sentir más dolor de lo habitual.
Nunca había recibido un nudo, y recibir dos al mismo tiempo dolía como el mismo infierno.
Buscó un soporte cuando su interior ya no pudo más, terminando por manchar la camilla con su propio semen. Cayó agotado, sintiendo como los nudos del alfa disminuían con lentitud en su interior. El alfa jadeaba, su aliento caliente golpeaba su cuello, sintiendo como la respiración errática le golpeaba la espalda constantemente.
Giró lentamente su cabeza, conectando miradas con unos ojos que tintineaban en un rojo esmeralda precioso, podría perderse en esa mirada por horas. Jungkook también se percató de aquél detalle, pues no solo sus ojos brillaron, sino también los del rubio, los cuales tintineaban en un color dorado muy brillante que dejaron estupefacto por unos segundos a Jeon.
Ambos sonrieron, sintiendo que lo que había pasado no había sido solo calor del momento, ambos sabían que aquella situación marcaría un antes y un después entre ellos dos.
Y sabían que no sería la última vez que se verían.
Jimin caminaba de un lado a otro en su habitación, preocupado sin saber qué hacer. Llevaba semanas sintiéndose mal, un malestar que jamás había sentido y del cuál podría estar seguro de qué se trataba.
Pero no quería creerlo.
Desde el baño de la misma habitación se escucha la voz de uno de sus mejores amigos, aquel que siempre fue su confidente y veía como a un hermano fiel que jamás le juzgaría ni cuestionaría.
Kim salió del baño con la prueba de embarazo en sus manos y con una hermosa sonrisa pintada en su rostro. Alzó su vista hacia su amigo y Alzó la prueba con el resultado hacia Jimin.
─ Muchas felicidades, omega premiado. ¡vas a tener cachorros!
Jimin jadeo, con una sonrisa nerviosa.
─ ¿Q-qué?
No podía creerlo, ¿en serio sucedió?
No iba a negarlo, desde aquella consulta todo en el hogar era diferente. Su esposo se había vuelto más distante, ya no volvía a casa a dormir y si antes lo rechazaba, ahora lo hacía más, pues decía que de su cuerpo emanaba un hedor que no era para su agrado, pero no sabía distinguir que hedor era.
Ahora comprendía el porqué.
Cheolsu distinguía el aroma de su embarazo. Un embarazo del cuál él no era participé y por eso lo rechazaba.
─ Cheolsu se va a poner muy contento con la noticia.
Taehyung sonrió viendo la prueba, mientras acariciaba el vientre plano de su mejor amigo. Observó a Jimin, viendo que en su rostro no había ni una pizca de color; eso lo preocupó.
─ ¿Sucede algo, Mimi?
─ El cachorro no es de Cheolsu...
Taehyung parpadeo confundido.
─ ¿Qué? ¿Cómo que no es de Cheolsu? ─Taehyung frunció el ceño sin entender la situación.─ ¿Entonces de quién es?
Jimin lo observó.
─ Es de mi ginecólogo...










terminada Perris muajajjaj
acá la primera la number uan