La Bestia
Los valles de Japón eran atacados por mercenarios y rivales del emperador pero sobre todo eran constantemente atacados por criaturas, unos decían que eran demonios, otros monstruos, o fantasmas, los describían con diferentes nombres, nadie sabia que eran en realidad, lo que si sabían que son la muerte y destrucción.
Pero había un hombre que les había hecho frente a estas cosas de muerte y destrucción.
En las montañas del Norte, el aire resoplaba llevaba el olor a cenizas y sangre, contra la cara de los jinetes, que se dirigían hacia la inmensa columna de humo que se miraba a lo lejos.
Entre esos jinetes se encontraba Kensuri, el guerrero al que todo el Imperio llamaba "El Destello Carmesí", un guerrero que todo el imperio sabe que el es letal, de ahí su nombre porque lo ultimo que mirabas era un destello Carmesí.
Los jinetes llegaron de donde el humo provenía, pero lo único que encontraron fueron los restos de lo que alguna ves fue una aldea con vida, los jinetes revisaron si había alguien con vida entre las cenizas pero no había nadie, en eso Kensuri pudo ver a la criatura a los lejos rápidamente se subió a su caballo, los jinetes hicieron lo mismo pero el les dijo "Este es mío, ustedes sigan buscando si hay sobrevienes".
luego fue tras la bestia.
Al dejar atrás las cenizas de la aldea, pudo ver a la criatura era un "Shotu Yuon" o "el Devorador de Hombres".
El había sido el que había reducido la aldea a cenizas en minutos.
Kensuri lo siguió hasta el corazón de un bosque muerto. Allí la bestia se detuvo. Estaba inclinada, vomitando restos humanos y piedras negras. El guerrero no esperó, bajo de su caballo y Desenvainó su Katana y se lanzó contra ella sin dudar.
Pero el Shotu Yuon giró la cabeza con una velocidad imposible, y sus fauces se abrieron, un solo bocado y después Oscuridad, Calor.
Kensuri abrió los ojos dentro de un mundo de carne viva. Estaba completamente desnudo; la armadura, la ropa y hasta la Katana habían desaparecido, disueltas o arrancadas por los jugos del estómago. Un líquido verde viscoso y caliente le llegaba hasta la cintura. El calor aumentaba. Sabía que si no salía pronto, se derretiría.
Empezo a golpear las paredes internas con puños y codos hasta patadas. Gritos. Nada. Entonces escuchó un ruido profundo, como un estómago que se contrae. El líquido subió de golpe. Kensuri quedó sumergido. Nadó hacia arriba, tomó el único aliento que pudo antes de ser succionado.
Todo se volvió negro después de eso.
Cuando la luz regresó, cayó de espaldas en un charco espeso de color verde oscuro. Más líquido le cayó encima después de. No había salido por la boca eso era seguro, había sido expulsado por el culo de la bestia. Se levantó tosiendo, completamente cubierto por la baba viscosa.
—Lo bueno… —pensó, oliéndose el brazo— es que no huele a mierda. Huele… a algo dulce y amargo a la vez.
Después miro a su alrededor y la bestia se había ido. No había ni un solo árbol, ni pastos verdes. Solo tierra negra, agrietada, y un cielo completamente gris, sin sol. El aire era pesado.
y entonces escucho una voz dulce, a lo lejos.
—¿Hay alguien ahí?—Dijo Kensuri
Kensuri intentó levantarse para ir a ver quien era o donde provenía esa dulce vos, pero tenia un pie atorado en el charco. Cuando por fin se liberó, Kensuri se giró.
Una chica estaba frente a él. acariciando a la bestia que lo había comido y expulsado a la vez… solo que ahora el Shotu Yuon era del tamaño de un perro grande, y ella lo sostenía con una mano como si fuera una mascota.
La chica tenía la piel de un rosa oscuro, casi carmesí pálido, que brillaba ligeramente. Cabello negro largo casi hasta la cintura. Ojos rojos brillantes. Colmillos pequeños y afilados cuando sonreía. Tetas grandes y firmes, apenas contenidos por lo que parecía una especie de ropa era de color roja. Una cola mediana y flexible que se movía detrás de ella.
Y esta chica le toco la nariz con un dedo.
—Hola. ¿Qué cosa eres tú? Y… ¿por qué hueles tan mal?
—Yo soy soy Kensuri —respondió, cubriéndose la entrepierna con ambas manos porque la vista de aquellas tetas le había provocado una erección inmediata e imposible de ocultar—. Guerrero del Emperador.
La chica inclinó la cabeza, divertida.
—Hablas. Qué lindo. Te llamaré Poppy. Yo soy Lhitary. Y tú acaso saliste del culo de Koot. Koot tuvo un hijo.
luego empezó a saltar de la emoción…
— Oye, ¿y qué ocultas ahí abajo en tus manos?
—Nada— Dijo Kensuri.
—Vamos, déjame verlo. Dijo con una vos dulce e infantil.
De repete un rayo cayó cerca. Kensuri saltó del susto y levantó las manos. Lhitary aprovecho y miró directamente a lo que ocultaba Kensuri su polla erecta, cubierto de baba verde, y abrió más los ojos.
—Tú también tienes uno… —dijo con una sonrisa que mostraba los colmillos—. Qué interesante.
Seguido, una gota del cielo, le cayo al cuerpo de Kensuri le quemó el brazo. Kensuri hizo una mueca.
—Será mejor que nos vayamos, se me nos hace tarde Poppy.
Chasqueó los dedos y un fénix con alas que parecían hechas con fuego puro apareció entre las nubes grises. Lhitary se subió con facilidad, acomodó a Koot en su regazo y luego extendió la mano hacia Kensuri.
—Sube o te dejo aquí, tu decides.
Kensuri, aún desnudo y con el pene semi-erecto, dudó un segundo. Luego tomó su mano. El fénix alzó el vuelo.
Mientras volaban, Lhitary se acomodó más cerca y le habló al oído, con la misma voz dulce:
—Si te preguntas; Yo soy un súcubo. Bueno… una súcuba.
—Espera ah que te presente a mi hermana mayor, Xespher, también es como yo, pero ella es mucho mas enojada.
Lhitary se rio suavemente y pasó una mano por el pecho de Kensuri, dejando un rastro de calor.
—Ahora eres mío Poppy.
El fénix atravesó las nubes grises, hasta llegar a un paisaje donde habían torres negras y un castillo con ríos de lava se miraban. Kensuri sintió que su vida como guerrero del Emperador había terminado en el momento en que el Shotu Yuon lo tragó.
Y algo le decía que esto iba a ser peor...








